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16 Febrero 2012

El eterno laberinto de la monarquía

Desde los tiempos de los Reyes Católicos hasta la época de Napoleón, la institución monárquica fue el elemento de unión del pueblo español. Esto ha sido algo que se ha prolongado por casi la totalidad de nuestra historia, a pesar de que la institución monárquica había contado con momentos de gran debilidad. Fernando VII, nuestro lamentable rey, falleció en 1833 dejando a España en una profunda crisis que se saldó con la guerra civil entre los partidarios de su hija menor de edad, Isabel II, y los partidarios del hermano del fallecido rey, Carlos de Borbón.

Esta pugna no fue algo netamente dinástico, Isabel II representaba a esa España más liberal que quería poner en marcha una modernización política y económica del país, los partidarios de Carlos de Borbón eran tradicionalistas que querían perpetuar el absolutismo y desconfiaban del liberalismo europeo. La duda era ¿Qué papel juega la monarquía? Los liberales querían el desarrollo del capitalismo, permitir la libertad universitaria y de prensa, liberalizar las riquezas amortizadas por la Iglesia y emprender políticas en la línea de lo practicado en Francia, los absolutistas sin embargo querían una monarquía católica, agraria en un Estado descentralizado.

Las fuerzas carlistas fueron considerables, pero la unidad de los isabelinos (que dejaron de lado diferencias importantes) contuvo sus ataques. En 1840 la guerra termina. A pesar de esta paz, la pugna entre absolutistas y liberales siguió viva en España y la acompañaría durante bastante tiempo.

Una vez llegada la mayoría de edad de la reina Isabel II, su ignorancia y su mediocridad fueron insufribles para el país. Era bastante difícil que con una reina como Isabel II la institución monárquica pudiese gozar del respeto de nadie, pero también ocurrió algo muy importante, la corona dejó de ser un símbolo de unidad debido a la división de los monárquicos entre carlistas e isabelinos, tras la guerra carlista los generales militares que salvaron a Isabel II se volvieron fundamentales y ganaron una gran influencia en la política española. La implicación política del ejército también sería algo que, por desgracia, acompañaría durante muchísimo tiempo la historia de nuestro país.

De 1835 a 1875 España tiene una sucesión de monarquías constitucionales en las que los cambios de gobierno suelen venir producidos por pronunciamientos militares, por lo general poco sangrientos, a los cuales los grupos de oposición se unían para desbancar al gobierno de turno.

En 1868 Isabel II es destronada como consecuencia de uno de esos pronunciamientos militares. Durante un tiempo España contó con una monarquía de corte liberal representada por Amadeo de Saboya, un rey bien intencionado y liberal pero desconocedor de la realidad que vivía España. El rey aguanta poco tiempo en España y finalmente se va tras no poder comprender este país, puede que por pereza. España declaró su Primera República, de escasa duración y poco éxito. Estaba claro que ni la monarquía liberal ni la república federal no podían ser una respuesta para España, tampoco lo era el absolutismo que había sufrido durante tanto tiempo. En este contexto de confusión política aparece un personaje decisivo en nuestra historia, Cánovas del Castillo.

Para Cánovas la única fuente de legitimidad era la dinastía de los borbones (a la que pertenecía Isabel II), pero fue consciente de que para que hubiese paz política era necesaria la existencia de ciertas libertades civiles, de esta manera apuesta por la creación de partidos políticos independientes y opta por levantar la presión sobre la prensa, para que todo esto tuviese sentido el ejército tenía que quedar fuera de la escena política. Era un hombre fascinado por la democracia inglesa, pero no creía en la democracia como algo aplicable para España (en base a la experiencia de la monarquía liberal y la Primera República). Preparó la restauración de la monarquía borbónica de Alfonso XII, que se efectuó tras el pronunciamiento de Sagunto en 1874. Como se reinstauró la monarquía borbónica en España y cómo funcionaba su sistema será el motivo del próximo post.

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