Elecciones anticipadas en Asturias
La noticia de las elecciones anticipadas en Astruias es inesperada e importante. No habrá elecciones el año que viene solo en Andalucía sino que también parece que se apunta al carro Asturias, que había tenido unas elecciones hace ocho meses. El gobierno de Cascos no consigue el apoyo ni del PP ni del PSOE para sus presupuestos y por lo tanto convoca a los ciudadanos asturianos a elecciones para resolver la crisis.
Era de esperar una falta de entendimiento entre FAC y PP, recordemos que FAC nace de la traición de Mariano Rajoy a Álvarez Cascos y que ya en la conformación de ayuntamientos el FAC no fue capaz de entenderse con el PP. Ahora con los presupuestos ha pasado más o menos lo mismo, el PP sabe que encontrará en Cascos un duro enemigo que le puede robar votos por la derecha (sobre todo criticando las subidas de impuestos) y eso es algo que al parecer les preocupa.
Habrá que ver cuáles son los resultados de las elecciones, porque si se repite un resultado semejante al de las anteriores elecciones nos encontraremos otra vez con un parlamento incapaz de entenderse con el gobierno de Cascos, con la consiguiente imposibilidad de sacar adelante unos presupuestos con un mínimo de aceptación política.
Francisco Álvarez Cascos tiene estas elecciones muy de cara. Los partidos tradicionales, PP y PSOE, cuentan con un fuerte desprestigio y las opciones más buenas como el FAC resultan atractivas por una parte del electorado que ve en el bipartidismo una mentira. Francisco Álvarez Cascos lo sabe, al igual que sabe que la imagen del PP está dañada por el ajuste fiscal (curiosa manera de llamar a una subida de impuestos), por ello se lanza salvajemente a por las elecciones a ver si consigue la mayoría absoluta.
Y es que Cascos parece lanzado en su misión de refundar la derecha, aquella derecha rancia que el PP dejó atrás después de la derrota electoral del 2008, la derecha de la conspiración 11-M, de las manipulaciones con ETA y de la actitud frentista con el progresismo, izquierdismo, feminismo y laicismo (resucitando cierta ideología residual del franquismo). En esa dirección fue su gobierno en Asturias, donde ha ido atacando uno por uno cada elemento que pudiera parecer mínimamente izquierdista, sin medir lo desafortunada de su acción ni tampoco lo injusta.
La lucha en Asturias entre la derecha y la otra derecha nos llevan a unas elecciones anticipadas absurdas, de pugna de poder, consecuencia de un gobierno que intenta convertir Asturias y la política como herramienta para saldar cuentas pendientes personales. Poco espacio habrá para la imaginación en dichas elecciones, más bien la pugna estará en la movilización del electorado derechista y si este electorado derechista se mueve hacia el FAC o hacia el PP, fruto del resultado se obtendrá un gobierno del FAC reforzado o un gobierno del PP que reforzará la imagen de Mariano Rajoy (en un momento en el que el PP está necesitado de triunfos para eclipsar su penosa gestión).
Mucha gente se preguntará ¿Cuáles son las diferencias entre el PP y FAC? Pues la misma que con el PP y el PSOE, los ritmos. El PP exigía que Cascos aplicase sus ajustes en comunión con los ritmos marcados por Montoro y el gobierno español, mientras que Cascos prefiere llevar los ritmos él y hacer los ajustes más tarde, buscando ganar tiempo y un contexto económico en el que poder culpar al poder central de los ajustes realizados en Asturias.
Poco tendrá que hacer la izquierda en estas elecciones, que tiene el duro reto de poner sobre la mesa cosas tan importantes como la necesidad de un gobierno asturiano fuerte capaz de hacer frente al gobierno central del Partido Popular, que sea capaz de realizar las reformas y los ajustes necesarios sin tocar los derechos más básicos de la población, o temas espinosos como el futuro de la minería más allá del 2018. Es muy difícil hablar de estos temas en unas elecciones marcadas por la pugna de poder entre diversas derechas, pero es necesario centrar un discurso que sea coherente.
Justicia



ruedademolino dijo
Creo que inicia su artículo con un pequeño error de imterpretación. "Se inicia con la traición de Mariano Rajoy a Álvarez Cascos". En realidad sucedió al revés. El señor Cascos, un verdadero9 "peso pesado" en la Dirección del PP, (conocido por todos como el General Cascos por syu fortísima personalidad), en cuanto vió que el PP perdería las elecciones se largó pitando. Y después, cuando era un verdadero clamor que el PP volvería a ganarlas volvió exigiendo ser nombredo Presidente en su Comunidad. ¿Quien "traicionó a quien"?
Tampoco es correcto decir que dimite. Ha convocado elecciones que no es ni parecido.... el gran problema será si no las gana por Mayoría Absoluta... y se vuelve a encontrar en la misma situación de ahora.
En una cosa le doy toda la razón..., porque la tiene. SON LOS MALDITOS PERSONALISMOS que se dan en todos nuestros partidos políticos. Porque es ése, y no otro, el "problema de Cascos y del PP"
1 Febrero 2012 | 05:51 PM