Proceso de zetapetización
Tal y como esperaba, el gobierno de Rajoy va tomando rasgos muy parecidos a los del anterior gobierno. Está empezando a convertirse en un gobierno que es sinónimo de inexactitud, ridículo e ignorancia ¡Menudo gobierno de tecnócratas que se ha currado el presidente! Para tener unos tecnócratas tan dados a los errores de los políticos mejor que coja a unos políticos que tengan las mejores virtudes de los técnicos. El señor De Guindos, que se perfila como el enemigo número uno de los españoles, ya empieza a hacer de las suyas, con la inestimable ayuda de Montoro. Ahora dicen que no podremos cumplir el objetivo de déficit, lo dicen públicamente después de haberse estado mofando de que la candidatura de Rubalcaba iba a pedir la prórroga para el compromiso de déficit porque no lo íbamos a poder cumplir. Soraya sale a la corrección y le toca ser la mala de la película.
¿Y el presidente? No existe, son los padres. Parece que se ha nombrado delegado de asuntos económicos para nada, aquí la que da la cara en cada pifia del gobierno de Mariano Rajoy es la señor Sáenz de Santamaría. El descontento no tarda en salir y es que es desafortunado que el gobierno suba los impuestos una semana después de tomar posesión y haber estado diciendo durante toda la campaña que subir los impuestos era lo peor. Suben el IRPF, dicen que afecta a las rentas más altas a pesar de que saben de sobra que eso no es del todo cierto (y que de ser cierto, tampoco solucionaría gran cosa). Rajoy sin embargo no da la cara hasta que no viene el presidente de Francia, cuando da la cara lo hace tapándola con un antifaz, restringiendo preguntas y evitando tomar decisiones firmes en ciertas cosas ("nada es para siempre" dice el tío).
Esperanza Aguirre sabe que la figura de Rajoy está en fase de debilitarse y ya prepara su campaña, el primero paso es anunciar (sin saber los presupuestos) una bajada del IRPF después del anuncio de subidas de impuestos de Rajoy ¿Oportunismo? Pues sí, oportunismo para hacerle la cama a Mariano. Sin embargo el líder del Partido Popular no dice nada, sabedor de que es un rival débil para Aguirre. "Que se trague el desgaste otro" y para ello envía a Feijoo para que desdiga a Aguirre, que tras montar el revuelo y reivindicarse, recula sensiblemente su postura. Este tipo de desencuentros entre Esperanza Aguirre y el gobierno de Rajoy pinta ser una tónica habitual en estos años, sobre todo si la crisis sigue debilitando a un gobierno totalmente incapaz.
En el plano cultural, apuesta por un coche grande (tenga gasolina o no la tenga). Se quitan subvenciones a la cultura, se quita espacio a la educación en los presupuestos, pero en el Instituto Cervantes se le pide a Mario Vargas Llosa que lo presida. Y me encantaría que lo hubiese hecho, porque Vargas Llosa es uno gran novelista para mí y es una de las mejores letras castellanas de la actualidad. Desgraciadamente para el PP, Vargas Llosa no puede o no quiere comprometerse con eso y no quiere participar en esa campaña. El Partido Popular queda en ridículo cuando anuncia en público que Vargas Llosa será el presidente del Instituto Cervantes para tener que anunciar en público después que Vargas Llosa rechaza presidir el Instituto Cervantes. Lección patética, en esto, la del gobierno también.
Ni que decir de Valencia, porque de Valencia mejor ni hablar. Dice Montoro que habrá que penalizar a los malos gestores y yo, como el Lehendakari Patxi López, me parto el culo oyéndolo de Montoro ¿Es qué no sabe cuál es la Grecia española? ¡Si los "gestores públicos" del PP han robado en Valencia hasta que literalmente no ha quedado ya nada más que robar! Ahí tenemos al payaso de Camps haciendo el ridículo de juicio en juicio, dando una lección de lo que son malos modales y demostrando como se puede parecer tonto incluso leyendo un libro. De Rita Barberá y de sus bolsos ni me pronuncio, de la misma manera que no diré nada del chorizo bien embuto de Carlos Fabra (posiblemente si le quitamos las gafas de sol veremos unos preciosos ojos verdes con el símbolo de dólar).
Y mientras tanto, Rajoy no pinta absolutamente nada. En vez de estar a lo que tiene que estar, está en Marruecos haciéndole la pelota a Mohamed VI (recuerdo con nostalgia los días en los que González Pons criticaba el servilismo del gobierno español con Marruecos). Hasta Aznar pinta más que Rajoy y no pierde ni una sola oportunidad para decirle lo que tiene que hacer. Todo es tan ridículo, tan de tebeo y tan de comic, que de no ser porque caminamos hacia un drama de más de 5.000.000 de parados sería hasta gracioso ver a Rajoy andando de un lado para otro, con ese andar de pato que ha tomado desde que ganó las elecciones (una pata para un lado, una pata para otro), esa sonrisa fingida para dentro y esos ojos de niño ilusionado, seguro de sí mismo que está destinado a volver a casa con un ojo morado porque los compañeros de patio son más fuerte. El proceso de zetapetización del gobierno del PP parece no tener marcha atrás ya, incluso sale Montoro diciendo lo de "miembras".
Justicia

