Nuevo ciclo en la derecha española
Ha muerto Manuel Fraga Iribarne. La verdad es que era un hecho esperado porque llevaba tiempo bastante enfermo de la peor enfermedad (por inevitable), la vejez. Manuel Fraga supone un fin de ciclo en la política española, al menos en la derecha. Es un hombre cuyo resumen es "adaptación". Se adaptó al régimen franquista, del cual fue ministro, posteriormente se adaptó a la democracia ejerciendo una labor en favor de la transición que es aplaudida por formaciones políticas de signo muy diverso, así como finalmente se adaptó al panorama político tras la desaparición de la UCD para hacer de Alianza Popular el Partido Popular y ocupar ese espacio político que la UCD dejaba huérfano.
Desde que fundó el Partido Popular, el partido ha tenido bastantes fases. Una fase de búsqueda del centro político en la etapa de Hernández Mancha (con escaso éxito) y de Aznar en su primera legislatura. Otra fase de pérdida de ese centro en la segunda legislatura de Aznar y en la legislatura primera de Zapatero, donde el Partido Popular se codeo con lo más cutre y antiestético de la derecha española. Ahora parece que Mariano quiere darle una apariencia más centrista al partido y para eso fue fundamental la derrota política dentro del Partido Popular a Esperanza Aguirre, pero este perfil centrista no se ve consolidado en un momento que la crisis económica pone a tiro la aparición de un discurso racista y populista que los populares muchas veces utilizan.
Con la muerte de Fraga la derecha española entra en una nueva fase, algo de lo que el Partido Popular debe tomar nota, el fin del franquismo. Es decir, el final de cualquier vínculo con Franco. En el Partido Popular, por desgracia, sigue habiendo demasiada reverencia con el dictador y demasiada identificación con su régimen. La derecha evoluciona lentamente a un movimiento más moderado y más laico, una derecha democrática que no admite las injerencias de instituciones que demasiado daño le han hecho ya a este pobre país. Hace falta una derecha que haga de la reforma política lo primero, lo segundo, lo tercero, lo cuarto y lo quinto en su programa. Fraga dio su paso, hacer una reforma en el régimen franquista para otorgar un régimen de libertades. La derecha tiene que dar ahora el paso que Fraga no dio, apostar por la democracia sin fisuras, luchar contra la ley electoral y en favor de la separación de podres, rechazar la dictadura franquista y apostar por un proceso de libertad política.
No faltarán los que ante el giro democrático de la derecha reclamen una derecha más folclórica, más radical, que tilde de blandengues a los demócratas. Eso es ley de vida y con eso tuvo que sortear Manuel Fraga cuando se apuntó a la transición, la nueva democracia y la Alianza Popular. Es necesaria esa derecha democrática porque para que haya una democracia hace falta un consenso en todas las sensibilidades políticas que de esa es la vía correcta para organizarse. Desgraciadamente en España, sobre todo en el nacionalismo y la derecha, hay una falta de respeto por la democracia y esta forma de gobierno es vista como algo con errores, que debilita al Estado y nos mete en el desgobierno.
Su figura será ensalzada en estos días por su partido, que expondrá las buenas labores de Fraga durante la transición y durante su presidencia de la Junta de Galicia. Los aplausos también llegarán del otro lado de la política, el PSOE agradecerá el papel de Fraga en la ponencia de la Constitución y no sería de extrañar que su muerte fuera llorada por Santiago Carrillo, eterno rival político al que presentó valientemente en el Club Siglo XXI.
También será su muerte llorada por aquellos que esperaban que sus acciones durante el franquismo fuesen aclaradas, para ver si lo que se cometió fue un crimen o no lo fue y si lo fue buscar la manera de restituir la dignidad a las víctimas. No hay que olvidar que Manuel Fraga fue el hombre de "la calle es mía" y es muy controvertido su papel en acontecimientos dramáticos de este país como la ejecución de Julián Grimau, el asesinato de Enrique Ruano o en los sucesos de Montejurra. En ese sentido no sería de extrañar que determinados sectores de la política se queden al margen y no quieran hacer apología de un hombre que les estigmatizó sin demostrar, en ningún momento, el más mínimo gesto de arrepentimiento (hablo sobre todo de comunistas y nacionalistas). Aunque supongo que por respeto al momento, dejarán aparcadas este tipo de cuestiones y no harán de la muerte de Fraga un acontecimiento de campaña para la memoria histórica. Tiempo habrá de aclarar, poco a poco se va aclarando, de lo que pasó en aquellos años (mal que le pese a determinados sectores políticos).
Justicia
