La espinita de Izquierda Unida
Los resultados de Izquierda Unida en las elecciones del 20 de Noviembre fueron buenos, la formación política aumentó su voto en 700.000, aproximadamente, y quintuplicó su presencia en parlamento recuperando el grupo parlamentario perdido en las elecciones del 2008. Podemos decir que en estas elecciones Izquierda Unida ha recuperado lo que tenía perdido, el voto crítico con el sistema y el voto de una parte importante de la izquierda social de este país. Eso es un éxito porque además ese era el objetivo de la formación para estas elecciones.
El voto de Izquierda Unida es el de activistas sociales en favor de una democracia, el de buena parte de los indignados del 15M, el de los universitarios y el de personas que, por diversos motivos, consideran que el Partido Comunista e Izquierda Unida tienen una limpia tradición de lucha democrática y social en este país. Ese es el voto de Izquierda Unida, la formación sigue sin ser capaz de captar el voto de una clase obrera que está impregnada por el pensamiento conservador del capitalismo.
Estamos en un contexto en el que hay una clase trabajadora cuyos derechos están siendo robados, con un panorama de cinco millones de parados, gentes cuyas necesidades básicas corren peligro y eso es algo que les preocupa. A ese electorado también se tiene que dirigir Izquierda Unida para ganar credibilidad como opción de cambio y como partido útil para la defensa de sus derechos. En estas elecciones eso aún no se ha conseguido. La clase obrera no acaba de optar por el cambio, menos aún por la rebelión ante lo establecido. Hay una buena parte de la sociedad que, aunque descontenta en el injusto mundo en el que viven, son incapaces de imaginar un mundo mejor en el horizonte y por lo tanto prefieren abrazar al patrón, votar al corrompido y al rico a ver si de esa riqueza acumulada por unos pocos o de esa corrupción caen unas migas de las que poder vivir. Ese es el motivo por el que durante muchísimo tiempo, en mi Salamanca querida, el Partido Popular se ha mantenido en el poder bajo a pesar de la indignante corrupción de este ayuntamiento.
Hay que combatir ese comportamiento y hay que combatir esta sociedad que en tiempos de crisis saca su peor cara, la cara de un capitalismo y de una competencia que no entiende de piedades y que en la denigración total de los valores que dicen defender hacen locuras que ayer les escandalizaban y que mañana negarán. Hay que acabar con el discurso de que la crisis es porque unas Comunidades Autónomas abusan de otras y también hay que terminar con el discurso de que la crisis es por culpa de la inmigración, también hay que derrotar ese discurso de que no podemos permitirnos dar los recursos básicos a nuestros semejantes y nuestros conciudadanos, al tiempo que hay que rebelarse contra el más indignante de todos los discursos "luchar contra ello no sirve para nada", el más indignante por la gran corrupción moral de su contenido (la peor corrupción de todas).
Los objetivos de Izquierda Unida para estas elecciones están claros, tienen que reivindicarse como la tercera fuerza política de España (no deben dar opción a Unión Progreso y Democracia a monopolizar el papel de partido contra el bipartidismo) y deben recuperar el voto obrero para la izquierda, recuperar la conciencia de clase para que los obreros ayuden a los obreros para luchar por sus derechos frente a la patronal, no para que el obrero ayude a la patronal a machacar a los obreros que hay más debajo que ellos (a ver si así salvan el culo).
El populismo ha arrasado en las urnas en estas elecciones, hemos visto como el Partido Popular ha ganado con la absoluta, CiU también ha subido y algunas formaciones han conseguido representación parlamentaria (como el FAC) y otras no por las peculiaridades de nuestra ley electoral que margina las minorías políticas (PxC). Pero aun así hay campo donde cultivar, porque el poder absoluto del Partido Popular en las instituciones no es poder absoluto en la calle (donde son menos del 30% los que les apoyan), ahí es donde deberá estar la labor política de Izquierda Unida. La izquierda tiene que crear una conciencia, ganar fuerza ideológica ante la crisis para tener unos valores alternativos a los impuestos para defenderlos y reivindicarlos. Hay que acabar con la cultura española de la lucha por la migaja, del besar la mano del amo, del mejor malo conocido que bueno por conocer y del "¡Ay! que buen esclavo si tengo buen señor". Izquierda Unida no debe ser solo un partido que se dedique a votar en contra de las leyes del PP en el Congreso de los Diputados, tiene que ser la representación de una España que ante la vergüenza impuesta dice "¡Yo no quiero!" y se rebela. Esa España existe.
Hoy estamos mal ante la crisis, pero estamos bastante mejor que ayer. Internet nos hace saltar el muro ciego que nos imponen unos medios de comunicación irresponsables a más no poder, también nos ayuda a organizarnos y conocer los movimientos sociales nuestro país, sus victorias y sus fracasos. Hay ya una sociedad española, una parte, crítica que se moviliza contra el sistema, que desobedece al sistema y le reta (el 15M), que le ataca (Anonymous), que se organiza (Asambleas Populares) y que se ayudan entre ellos (Plataforma de los afectados por las hipotecas). La gran victoria del movimiento 15M ha sido conectar los diversos movimientos que había en España, esas izquierdas indefinidas (ecologismos, movimientos estudiantiles, feminismo, el problema de la vivienda, el problema de los parados, los luchadores por la democracia, la justicia social, la libertad en internet etc) y hacer un bloque de oposición reconocible de izquierda, Izquierda Unida debe prestar atención a ello y ser la alternativa, ser la voz en la institución de esos indignados que no tienen voz en la institución, respetando escrupulosamente la independencia de esos movimientos pero teniendo en cuenta que debe ser alrededor de esos movimientos donde saldrá el proyecto político de la izquierda en España.
Izquierda Unida en estas elecciones ha ganado una batalla importante, la batalla que plantea el voto útil, el voto del miedo, recuperando el voto de la izquierda y recuperando (con el discurso adoptado desde 2008) la credibilidad como formación política alternativa al bipartidismo. Ahora le queda la batalla de demostrar que esos 11 diputado sirven para algo, que ese millón y medio de votos (aproximadamente) tienen alguna incidencia social y que el lema electoral (¡Rebélate!) era algo más que una palabra biensonante para la campaña.
Justicia



ruedademolino dijo
La verdad es que estoy bastante de acuerdo con Ud. Sin embargo, yo no descartaría dos cuestiones que me oparecen muy importantes:
La que me parece menos importante, es la de que el voto "del miedo" que con tanto acierto menciona, es un voto prestado. Volátil y en el que jamás se puede confiar.Quiero decir que se lo han dado ahora pero mañana, por poco que se regenere el PSOE, se lo vuelven a quitar de golpe.
La que me parece más importante es que lo que hasta ahora hemos llamado, con toda justicia "populismo", "demagogia" etc. cada vez tiene menos adeptos. Véase, si nó, los más de cuatro millones de votos que ha perdido el PSOE y sin olvidar los que tambien ha perdido el PP a pesar de sus 186 diputados. Totalizando entre los dos más de cinco millones de votos y que, si las matemáticas no mienten, en ningún caso se han repartido en su totalidad entre IU, UPyD y nacionalistas.
Y es que la gente, cada día más gente, "aunque silenciosa", se da cuenta de que para mantener nuestro Estado del Bienestar HACE FALTA DINERO y el dinero no sale de las piedras, ni del populismo ni de la demagogia. Nos guste o nó, el dinero sale del trabajo, de las empresas, del denostado y malvado "Capitalismo"
27 Noviembre 2011 | 01:34 PM