Guatemala: Más de lo mismo ante una izquierda perdida
Ya fue la segunda vuelta de las elecciones de Guatemala y el triunfador fue el militar Otto Pérez Molina. Algo que supone una gran regresión aunque solo sea por el mero hecho de ver una vez más esa mezcla entre lo militar y lo político, ese caudillismo, que en países como España (donde el caudillismo tanto daños a hecho) nos da repelús. Otto Pérez Molina era el candidato del Partido Patriota, de derechas. De nada sirvió el apoyo del actual presidente Álvaro Colom, de tendencia más o menos socialdemócrata (aunque se le acusa mucho el incumplimiento de sus compromisos), a el candidato Manuel Baldizón, de tendencia derechista aunque menos que Otto Pérez Molina. Molina ganó las elecciones con casi el 57% del voto válido a su favor, frente a Manuel Baldizón que se quedó con menos del 46,5%. La campaña de Molina, prometiendo combatir el crimen organizado y la inseguridad, tuvo un notable éxito.
Realmente el crimen es un asunto que preocupa a la población y en esta campo la derecha suele granjear el voto del miedo al crimen, el voto de los que quieren la seguridad y tienen miedo de ser lesionados, quieren un Estado que les defienda de los criminales, por lo que no tienen reparos en apoyar cosas como la pena de muerte o la cadena perpetua, dejando de lado la eficacia de un sistema penitenciario que reinserte en la sociedad. Pongo en cuestión, a pesar de ello, que un gobierno conservador que haga más uso de la represión del Estado consiga solucionar el enorme problema del crimen en Guatemala. En Guatemala el problema es que un 60% de los niños entre 0 y 5 años de edad viven desnutridos, ese es el problema y se ha visto poco hablar de la enorme contradicción de la pobreza en la campaña. Molina ha mencionado de manera lejana la incidencia de lo social en el crimen, prometiendo combatir la hambruna, pero ¿Cómo va a solucionar el problema de la hambruna? Guatemala tiene grandes recursos mineros, hay minas importantes de niquel, oro, como la mina San Martín (la más grande del país), y de plata. Guatemala tiene una serie de recursos, es la mayor exportadora de cardamomo del mundo, que no explota de manera sensata consiguiendo que esos beneficios se redistribuyan y se hagan eco en la población. No es normal que en un país haya una parte de la población que tiene un nivel de vida muy comparable al nivel de vida que hay occidente, como es el caso de la vida en la área metropolitana de Guatemala, y otras zonas en el interior del país donde el nivel de vida es muy parecido al de algunos países de África. No es normal que Guatemala sea el país con peor nivel de vida de América Latina tan solo seguida por Haití.
Manuel Baldizón reconoció su derrota. Lo tenía difícil el candidato de centro-derecha, pero gracias al apoyo de otros candidatos de la primera vuelta pudo quedarse más cerca de Molina de lo que diría ninguna encuesta. Llama la atención la falta de participación en esta segunda vuelta, más de un millón de votantes que participaron en la primera vuelta se abstuvieron en la segunda, posiblemente por la falta de un referente de izquierdas al que votar. En la primera vuelta las candidaturas a la izquierda de Baldizón tuvieron unos resultados muy malos, especialmente destacable el mal resultado de la nobel de la paz Rigoberta Menchu. Es algo llamativo si tenemos en cuenta que en el mapa político actual de América Latina hay un gran predominio de la izquierda. La izquierda política de Guatemala deberá reflexionar porque no consigue hacerse un espacio, por qué no consigue capitalizar el voto del descontento social con lo que hay en el país y por qué no logra una unidad basada en un programa común que sume a Guatemala a la senda del cambio en América Latina.
Estas elecciones no suponen un cambio importante porque Álvaro Colom, aunque se dijera socialdemócrata, siguió una política derechista en lo social y centro-derechista en lo económico. No creo que sean unas elecciones de gran incidencia social en Guatemala, es un todo seguirá igual, ni tampoco creo que tenga gran incidencia en el suceder político del continente. Pero es preocupante, para la izquierda política, lo mermado de sus resultados. Esperan cuatro años de gobierno derechista en los que la izquierda se tendrá que reorganizar para poder hacer frente a lo que viene, de cara a conseguir un éxito electoral en las siguientes elecciones, unas elecciones en las que no sería de extrañar que estuviera Baldizón como relevo de la derecha.
Justicia
