Mariano Rajoy ganó el (frau)debate
Seguí por internet el debate entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, desde donde solo twitter rompía, con la peculiar ironía con la que tratamos los españoles los temas de actualidad, con el discurso bipartidista. Creo que si somos realistas tenemos que admitir que el ganador del debate cara a cara fue Mariano Rajoy. Fue el ganador por varios motivos. El primero es la falta de crédito que tiene Alfredo Pérez Rubalcaba como político. Rubalcaba no puede reprochar nada a nadie sobre recortes sociales porque él ha sido ministro del gobierno que más recortes sociales ha hecho de la historia de España, tampoco puede decir nada de privatizar porque el PSOE no privatizó más porque no pudo (caso de la LOE y de AENA). Es tarde y la traición de Rubalcaba ha sido muy grande, intenta movilizar el voto de la izquierda con urgencia generando un terrible pánico en torno aquellas cosas que el PP va a hacer que son terribles, el famoso discurso del miedo a la derecha y del voto útil de la izquierda al Partido Socialista. Gran error el de Rubalcaba, que durante todo el debate habló a Mariano Rajoy como si fuera el presidente del gobierno ya, poniéndose ya a sí mismo como perdedor en una vaga estrategia por descentrar a Rajoy para que se quite la careta y hable de su programa oculto para así movilizar voto y evitar la debacle del Partido Socialista, tal como le pasó a Cameron en Reino Unido. Rajoy sin embargo se tenía bien aprendido el guión que le escribieron sus asesores, no dijo absolutamente nada de lo que iba a hacer excepto los tópicos de siempre y las promesas imposibles (o ahora son aspiraciones, tendrá que aclarármelo González Pons).
Rubalcaba no pudo hacer valer su habilidad en el debate porque la cuesta está demasiado empinada y los errores del gobierno socialista al que él perteneció son demasiados. Rajoy tampoco resultó muy convincente, no solo por estar todo el rato leyendo el guión en un papel (que suerte tiene de no ser candidato en EE.UU.), porque las cosas que dice son auténticas fantasmadas que parece mentira que las diga sin partirse el culo de risa. Rajoy habla de crear emprendedores para solucionar el problema del paro, pero eso es imposible si no hay crédito y no tengo claro cómo va a lograr Rajoy que las empresas tengan esa financiación. Ahora el PP dice que hay que aumentar la producción y hablan menos del paro como la clave de la crisis, que el PP haga que mejore la producción no cambiará nada, fabricaremos más cosas que nadie podrá consumir, con lo cual habrá que seguir reduciendo la producción y con ellos disminuye el empleo lo que alimenta más la falta de consumo, aumenta el paro. El PP no tiene capacidad de solucionar los mil problemas que la crisis plantea, pero convencer al triunfalista electorado del PP de esto es tan difícil como difícil fue convencer al triunfalista electorado del PSOE en el 2008 de que venía la crisis y en España iba a ser dura. El programa del PP va a ser el mismo que el del PSOE, más paro, más crisis y por lo tanto más recortes en necesidades básicas de las inmensas mayorías de España. Solo se entendería un incremento de la producción si eso fuese para exportar, pero tenemos difícil el competir porque, sin haber invertido en Investigación y Desarrollo en los tiempos de la bonanza, nuestra única alternativa es dejar a nuestros obreros con las mismas condiciones que Marruecos, por poner un ejemplo, el salario base de un obrero de Marruecos es el 10% del de un español, quien sea capaz de hacer esos recortes sin provocar una explosión social de desastrosas consecuencias que lo haga.
En pocas palabras, uno mintiendo y poniendo un panorama infernal que es imposible (ni se puede privatizar tanto como dice el PSOE que va a privatizar el PP, porque si lo haces mal vendes; ni el PP va a privatizar la educación plenamente sino que hará más precaria la pública, algo que ya hacía también el PSOE y que se iba a hacer si seguía la crisis porque sin empleo es difícil mantener un Estado de Bienestar), otro mintiendo y sembrando un panorama de supuesto cambio que no se dará. Más de lo mismo, el circo de siempre que ya nos tiene a los españoles hasta el copete. Un 8% menos de audiencia en un debate que se pusieron en todos los grandes canales, menos en Tele Cinco (creo), y en un debate fraudulento (no estaban grupos minoritarios como Equo, IU o UPyD, si algo nos enseñó el efecto Clegg en Reino Unido es que la presencia de los minoritarios en los debates pueden aclarar dudas a los indecisos) que supuso un gasto a ciudadanos a los que no iba dirigido (550.000 Euros costó la bromita, todo por no querer hacerlo en RTVE donde saldría más barato; de lo del catering mejor ni hablar). Una farsa, una puesta en escena de los partidos que son incapaces de ofrecer a los ciudadanos un proyecto serio de cambio, solo le tiran trigo al ganado y al electorado zombie.
Justicia
