La reforma constitucional
En 1978 se consumó un proceso de reformas sobre la dictadura de Franco en la que la mayor derrotada fue la democracia como idea y como reglas de juego de gobierno del país. Eso no quiere decir que fuese la única perdedora, hubo más perdedoras como la ultra-derecha o el fanatismo religioso, pero si fue la mayor derrotada. El discurso de la democracia no fue reemplazado con otro, como paso con la ultraderecha o con el fanatismo católico, sino que fue robado por aquellos que jamás fueron demócratas y que jamás lo serían.
Que la Constitución de 1978 no es democrática no hace falta ser muy listo para saberlo. Nos dicen una y otra vez que sí, que fue la Constitución que los españoles nos dimos, pero eso es pura propaganda del sistema y neta ideología de la transición. La Constitución no fue votada por los españoles sino que fue refrendada, jamás hubo Asamblea Constituyente sino que hubo unas elecciones legislativas para poner en marcha las reformas que Suarez había hecho con el franquismo anterior, en esas elecciones entraron los partidos de la oposición que habían sido legalizados (incluido el Partido Comunista). Pero en ningún momento hubo un Asamblea Constituyente sino que hubo una elección legislativa, esa cámara legislativa hizo luego una Constitución que más que ser una Constitución de los ciudadanos es una Carta Otorgada de los políticos a los ciudadanos.
Es una Constitución que para nada respeta la democracia, no hay control del poder político porque el poder político está controlado por los partidos y los diputados deben su puesto al partido que les mete en la lista cerrada, el ciudadano bien poco le importa. No hay división de poderes, el legislativo elige al ejecutivo y el legislativo elige también al judicial, además el poder legislativo no reside en el parlamento porque las decisiones se imponen desde fuera del mismo, los imponen los partidos en sus despachos. Se podría quitar los diputados, apuntar las proporciones de cada partido y el sistema seguiría igual. Es una vergüenza llamar a esto democracia. Esto no es una democracia sino que es una oligarquía de poder de los partidos, una partitocracia.
Solo comprendiendo estas cosas se entiende que el PSOE y el PP se lancen a reformar la Constitución Española a pesar de no representar realmente ni al 70% del electorado (es la magia del sistema proporcional español, puede convertir 60% en 90% así como así) sin referéndum. Una reforma inútil además, porque podían imponer un techo de gasto sin necesidad de meter esa reforma en la Constitución. Pero claro, con esta reforma no solo fijan el techo de gasto sino que anteponen a cualquier cosa el pago de la deuda, lo que es lo mismo que por delante de la educación, la sanidad y los servicios sociales de nuestros conciudadanos prevalece el pago a Botín a ese ente maravilloso que nos gobierna y que se hacen llamar "los mercados".
Hasta ahora la Constitución era algo blindado donde no se podían promover reformas para imponer un modelo de relación territorial más justo, una mejor distribución de los escaños entre los partidos con respecto a su porción de voto o reformas importantes para la democracia (separación de poderes, principalmente). Esas reformas eran difíciles de hacer, las exigían ciudadanos desde el mismo día que se empezó a aplicar la Constitución y llegando a su mayor protesta en el 15-M, cuando miles de españoles invadieron las plazas de las ciudades españoles exigiendo reformas políticas de calado. Pero sin embargo la reforma del PP y del PSOE es fácil de hacer, después de todo esa constitución es suya y no de los ciudadanos.
Hay quien habla de Golpe de Estado financiero, Gaspar Llamazares hasta hablaba del caballo de Pavía, pero ¿Qué golpe? Para que estos partidos dieran el golpe para coger el poder haría falta que ese poder no fuera suyo, ya lo es, este país lleva siendo mucho tiempo una parcelita de una oligarquía financiera que maneja el país de manera fraudulenta desde el PP y el PSOE, que son los cortesanos bien pagados (¡Y tan bien pagados!) de su simpatiquísima majestad Don Juan Carlos de Borbón.
La casta política que nos gobierna se ha retratado con esta reforma antidemocrático, ni siquiera han sido capaces de convocar a un referéndum para al menos poder estar el nivel de Hugo Chávez en Venezuela. Es un fraude y un timo. La prueba más palpable de que España está a años mil de ser un país mínimamente democrático.
Justicia
