El mercado trasatlántico de esclavos negros
El día 22 de enero de 1510 Fernando el Católico firmó un decreto que supuso el principio del tráfico de esclavos negros africanos a gran escala a través del atlántico, cambiando con ello la historia de África, de América y de Europa. Hasta ese momento, el tráfico de esclavos era algo más reducido, los esclavos eran transportados desde España hasta el Caribe a escala reducida.
Con el decreto firmado por Fernando el Católico decidió enviar 50 esclavos a trabajar en las minas de oro de la isla caribeña de La Española. Se trataba de la primera vez que se enviaba una carga de esclavos de semejantes dimensiones al mal llamado Nuevo Mundo, todo ello en base a motivos netamente económicos. Desde ese momento los esclavos africanos fueron enviados a América y fueron utilizados como mano de obra en las minas y plantaciones.
En el 1510 cambió la historia de la humanidad de una manera semejante a la que cambió en 1492 cuando Colón se encontró el continente americano. Desgraciadamente el mundo moderno parece haber olvidado esta fecha y cada 22 de enero pasa sin pena ni gloria. En 1442 los portugueses trajeron a los primeros esclavos negros a Europa, en 1470-80 se establecieron los primeros puertos comerciales en varias regiones del África Occidental. En 1492 Colón descubría América en nombre de los Reyes Católicos, estableciendo una colonia en una isla a la que llamó La Española (actual Haití y República Dominicana).
Cuando los españoles encontraron oro se vieron con una necesidad, la de mano de obra esclava que explotar para extraer esas riquezas. Los taínos, población indígena de la isla, fueron sometidos a esclavitud. Años después el 90% de ellos habían muerto por desnutrición o por enfermedades traídas por los invasores europeos para las que el sistema inmunológico de los indígenas no estaba preparado. Los españoles estaban obsesionados con conseguir una mano de obra que reemplazase a los taínos
Tras el descubrimiento de América al mundo quedó dividido en dos esferas. Una era la portuguesa y otra era la española. Los portugueses no podían obtener oro de los terrenos americanos y España no podía obtener esclavos africanos para explotar ese oro. Finalmente los dos países de la Península Ibérica tuvieron que llegar a un acuerdo, España cedía parte del oro a Portugal y a cambio Portugal daba mano de obra esclava para traer ese oro.
Este decreto ha sido ignorado por varios motivos. En Gran Bretaña, EE.UU. y las Antillas de habla inglesa, se ve el acontecimiento como algo únicamente ibérico y no como el principio de un fenómeno internacional con consecuencias. España, mi país, que fue el más implicado en los acontecimientos de 1510 jamás ha considerado que su nación fue protagonista del comercio de esclavos y creen que era algo más de los portugueses. En Portugal se muestran reacios a aceptar el papel que desempeñaron en el mercado de esclavos negros de África a América por temor a posibles (no mucho) sanciones.
El comercio de esclavos tuvo unas consecuencias funestas en África. Las economías locales fueron socavadas y la estabilidad política no existió, algo que es normal si tenemos en cuenta que la energía laboral vital era embarcada para el comercio oceánico de esclavos. Las incursiones y las guerras civiles se hicieron habituales por intereses económicos en los que subyacía la esclavitud. La esclavitud dejó de ser una consecuencia para la guerra y pasó ha ser la razón de las guerras. África sufrió más fraccionamiento étnico y jamás formaron una estructura política estable, el desarrollo social se imposibilitó.
También la esclavitud de negros en África, esa conversión de un continente en una madriguera de mano de obra explotada, fue el principio del modelo de producción del capitalismo. Fue un proceso de acumulación que puso las condiciones financieras para la posterior Revolución Industrial en Gran Bretaña. La riqueza de Europa y de su gran Revolución Industrial se hizo en base a la miseria y la esclavitud de África. Cuando los esclavos negros perdieron su rentabilidad, la esclavitud fue abolida.
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