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13 Septiembre 2011

Copérnico y el Sistema Solar

Copérnico es un famoso científico polaco-prussiano que estudió en la Universidad de Cracovia bajo las directrices de Wojciech Brudzewski. Viajó por Italia y se inscribió en la Universidad de Bolonia, donde hizo Derecho, Medicina, Griego, Filosofía y trabajando como asistente de Domenico da Novara, un astrónomo.

En el 1500 fue a Roma, donde hizo un curso de astronomía y en 1501 volvió a su patria y fue nombrado canónigo en la Catedral de Frauenburg, cargo obtenido gracias a la ayuda de su tío Lucas Watzenrode. Volvió a Italia, Padua, para estudiar Derecho y Medicina, haciendo una breve estancia en Ferrara, donde tuvo el grado de Doctor en Derecho Canónico. Reinstalado definitivamente en su país, se dedicó a la administración de la diócesis de Warmia, ejerció la Medicina y ocupo ciertos cargos administrativos, llevando a cabo su histórico e importantísimo trabajo en el campo de la Astronoía. Murió el 24 de mayo de 1543 en Frombor, Polonia.

Las ideas principales de la teoría de Copérnico eran que los movimientos celestes son uniformes, eternos y circulares o compuestos de diversos ciclos. El centro del universo se encuentra en la zona donde está el Sol. Los planetas del sistema solar orbitamos alrededor del Sol en este orden: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. Las estrellas son objetos que permanecen fijos en el cielo y que no orbitan entorno al sol. La tierra tiene tres movimientos, uno de rotación diaria, otra de revolución anular y la inclinación anual de su eje. El movimiento retrógrado de los planetas se explica por el movimiento de la tierra. La distancia de la Tierra con respecto al Sol es pequeña en comparación con la que tiene con las estrellas.

Estas ideas de Copérnico fueron expuestas al Papa en una carta que Johann Widmannstetter envió a Roma y que fue leída con mucho interés por Clemente VII y varios cardenales católicos. En 1536 el trabajo de Copérnico era conocida en casi toda Europa. En ese mismo año Niolaus Cardinal von Schónberg, arzobispo de Capua, pidió a Copérnico que comunicara sus ideas de manera más amplia y solicitó una copia de su obra para sí mismo. De todas maneras, por miedo al criticismo, Copérnico retrasó la publicación de su libro, estaba muy preocupado por el impacto que su obra pudiese tener en el mundo científico y religioso.

Su obra maestra, De revolutionibus orbium coelestium, fue escrita a lo largo de veinticinco años y se publicó de manera póstuma en 1843, por Andreas Osiander. Es una obra con muchas de las ideas básicas de Copérnico. En dicha obra hace un estudio de las obras de los filósofos griegos sobre el movimiento terrestre, especialmente de las tesis de Pitagoras y Heráclites Póntico, quienes creían en el movimiento de la tierra.

Su obra supone una ruptura total con la ideología religiosa medieval, sustituyendo un cosmos cerrado y jerarquizado, con el hombre como centro, por un universo homogéneo e indeterminado, situado en torno al Sol. Esto hizo que Copérnico dudara mucho a la hora de publicar su obra, siendo consciente de los problemas que le traería con las Iglesia. De hecho, no la vio publicada jamás. La obra fue publicada con una extensa introducción de Copérnico en la que dedicaba la obra al Papa Pablo III.
En dicha dedicatoria Copérnico da por cierto que poner el movimiento de la tierra causará peticiones de condena. Hace saber al Papa cómo pudo habérsele ocurrido poner a la Tierra en movimiento argumentando que los matemáticos no están de acuerdo con las investigaciones ya que no se ponían de acuerdo en la duración del año, inseguros del movimiento del Sol y la Luna. Señala que utilizan cosas que contravienen los primeros principios de regularidad del movimiento de los astros y no han sido capaces de hallar la forma del mundo y la inmutable simetría de sus partes.

La obra de Copérnico propone unos cambios sobre el estado anterior de la astronomía, el entramado científico y el filosófico que había en su época. El autor repasa las teorías astronómicas que han quedado completamente obsoletas y superadas por sus descubrimientos, la inseguridad del movimiento del Sol y la Luna, la explicación del movimiento de los planetas y la concepción del universo como un sistema por partes que carece de unidad. Para Copérnico la astronomía que le precedía estaba confusa y no seguía unos principios seguros sino que utilizaba explicaciones ambiguas y confusas, no llegando a hacer un método completo.
La obra de Copérnico pone en duda el papel central del hombre en el Universo, atenta a uno de los ideales religiosos más importantes, el de la contemplación del mundo y de los cielos creados por Dios por parte del hombre. La obra de Copérnico fue revolucionaria, que inició un proceso de cambios en el campo de la ciencia. Inició caminos que quebrantaron las barreras del pensamiento del momento. En la obra de Copérnico no deja de estar presente el Mundo Antiguo, trabajando con premisas platónicas tales como el principio de uniformidad y de circularidad. Sin embargo en su obra se afianza la idea moderna de ver la naturaleza dejando de lado el carácter teológico, el hombre no es el centro del universo sino que es un elemento móvil, que se desplaza. El hombre está gobernado por su Razón, la facultad que nos hace tomar parte en el ordenamiento del Universo. Así el hombre pasa a ser un ser autónomo que basa su autonomía en su raciocinio. La razón humana puede apoderarse de la Naturaleza, dominarla y controlarla. Así, el hombre ya no es el centro físico sino que es el centro racional del Universo. Nos enfrentamos al mundo construyendo hipótesis a través de nuestras capacidades contrastándolas con la naturaleza para ver si son o no son válidas, no a través de la contemplación teológica.
Estuvo enfrentado de esa manera con el cristianismo de su época, que hizo suyos los presupuestos artistotélicos del mundo antiguo. El cristianismo y la Iglesia Católica tomaron y asumieron a través de la obra de Tomás de Aquino las teorías de Aristóteles, de manera que eso determinó la historia de la astronomía, la ciencia y la cultura.

La teoría copernicana se extiende sobre un contexto histórico en el que hay un gran problema religioso que nace en 1517 con la aparición del luteranismo. En 1545 se inició el Concilio de Tretno, que tras tres sesiones dejó establecida una reforma de la Iglesia en la que se impone un programa de recuperación y defensa del dogma rente al mundo reformista. Pio V y Gregorio XIII culminarán el proceso de recuperación de la Iglesia Católica en la segunda mitad del Siglo XVI, solventando los problemas de división interna y de la jerarquía católica. Difundieron enseñanza eclesiástica y recuperaron importancia e influencia ahí donde el luteranismo se había hecho fuerte. Las observaciones de los cielos que hizo Copérnico a en esos momentos acabaron por minar la autoridad y la credibilidad de la filosofía sobre la que se asentaban la astronomía de Ptolomeo. La Iglesia protestante se rinde ante la situación y abandona su oposición al heliocentrismo. Se tornaran los bandos y será entonces la Iglesia Católica la que hará del heliocentrismo su enemigo más inmediato, llegando a perseguirlo con la inquisición.

De todos modos hay que ser honestos y admitir que, si bien la Iglesia condenó la obra de Copérnico, también fue la Iglesia la que en su momento hizo posible que este científico pudiera concebir, escribir y publicar. La Iglesia es una parte fundamental de su biografía, a los diez años quedó huérfano y fue acogido por su tío (un canónigo que más tarde fue obispo). Su tío Lucas fue quien le dio una educación académica en Universidades de prestigio como la de Cracovia y Padua. Gracias al respaldo de la Iglesia Católica, Copérnico y su familia no se tuvieron que preocupar de los aspectos materiales de la vida, pues tenían ingresos garantizados. La educación que le dio su tío fue lo que hizo posible su observación de los cielos y su estudio de astronomía.
En 1512 murió su tío Lucas, los sucesivos obispos confiaron en Copérnico, que fue administrador de bienes y servicios de la diócesis, llevando a cabo gestiones diplomáticas y observando el cielo, anotando pacientemente las posiciones del Sol, días y horas de eclipses, ocultaciones y conjunciones, comprobando pacientemente y de forma minuciosa cada dato conocido irá elaborando su obra magna. Desde su torre observo el Sol, la Luna y las estrellas durante veinte años, haciendo uso de el Cuadrante, el Astrolabio el instrumento parláctico.

Su obra "De Revolutionibus" estaba acabada en torno a 1530, pero Copérnico no la publicó ni tuvo intenciones de hacerlo. Trabajó más de 20 años en una obra que no quería publicar. Puede ser por varios motivos, para empezar porque su obra descansa sobre varias obras antiguas que pueden arrastrar errores acumulados y también por el ambiente religioso que se vive desde la reforma protestante.

Se como fuera, la obra de Copérnico revolucionó el mundo de la ciencia. Opuso sus ideas a aquellas que eran anteriores a él. Creo un sistema de círculos más racional que el existente y preservó su idea de la unidad de movimientos. El helioestatismo y el heliocentrismo no son las premisas para desarrollar sus argumentos sino que son la conclusión de sus observaciones. Eliminó los ecuantes de la astronomía porque no respetaban los principios de Platón. Cambió de hipótesis y toma la hipótesis de que el Sol permanece quieto y es la Tierra la que se mueve (rotación, traslación y declinación, con lo que explica los equinoccios). Para eso, Copérnico planteó su tesis, no existe un centro único de todas las esferas celestes y el centro de la Tierra no es el centro del universo, sino el centro lunar y el centro de gravedad. Todas las esferas giran alrededor del Sol que es el centro de giro de ellas, el Sol está próximo al centro del Universo. Supera el problema del paralaje pensando que las estrellas están a una distancia muy superior a lo que se pensaba anteriormente. Cualquier movimiento realizado en la esfera de las estrellas no es tal sino que lo que se mueve es la Tierra, que gira cada día y da una vuelta completa, mientas que las estrellas están inmóviles. Los movimientos del Sol tampoco se deben a él sino a la tierra, que gira a su alrededor igual que los demás planetas. De la misma manera, los movimientos retrógrados de los planetas se deben al movimiento de la Tierra. La hipótesis de que la Tierra se mueve sirve para explicar muchas de las irregularidades del movimiento en el Universo, se eliminan antiguos problemas.

Copérnico conservo las ideas y principios de la Antigüedad, pero lo hizo partiendo de otra hipótesis, la del movimiento de la Tierra. Ptolomeo ofreció una caja con herramientas para resolver los problemas, pero Copérnico fue el que logró resolver problemas que Ptolomeo dejó abiertos y su completar una configuración del Sistema Planetaria como un Universo finito y cerrado, con estrellas infinitamente lejos de la tierra, idea que daría paso más tarde a declarar que el Universo es infinito.

Fue el fundador de la astronomía moderna, proporcionó las bases de una revolución astronómica que culminó con Newton, al pasar de un cosmos geocéntrico a uno heliocéntrico, cambiando la visión del universo imperante hasta entonces. Su teoría heliocéntrica es conocida también como la Revolución Copernicana.

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