Israel y la comunidad internacional
Israel es un Estado respetado internacionalmente, tiene relaciones notables con países miembros de la Liga Árabe como Egipto y Jordania, con los que antaño tuvo conflictos armados, así como con Mauritania. Desde el año 2003 mantienen una estrecha relación, en constante aumento, con Marruecos. Líbano, Siria, Arabia Saudita, Irak y Yemen son países enemigos de Israel, que no pueden ser visitados por sus ciudadanos sin previo permiso del Ministerio del Interior del país. Desde el año 95 Israel es miembro de Diálogo Mediterráneo, un organismo que busca la colaboración entre los países de la Cuenca del Mediterráneo y la OTAN.
EE.UU., Turquía, Alemania, Reino Unido y la India son socios preferentes de Israel. EE.UU. fue el primero en reconocer el Estado israelí, seguido por la URSS. Para EE.UU. Israel es un socio fundamental para el control del Asia Sudoccidental, por las similitudes tanto culturales como religiosas. Para Turquía, su relación con Israel es un semillero de problemas con otros socios suyos de mayoría árabe, que le piden que varíe su posición ante Israel. Entre Israel y Alemania hay una gran colaboración cultural y militar, al igual que con India, a pesar de que hasta los años noventa la India tuvo una posición más pro-soviética y antiisraelí, votando contra la fundación de Israel pero el paso de los años, la caída de la URSS y las coincidencias de visiones anti-islámicas entre gobiernos conservadores israelíes e indios, han hecho que al final sean brillantes socios. En la India las relaciones con Israel ya parecen que están bien definidas, ni conservadores ni el centro izquierda del Consejo Nacional Indio van a variar nada en ese sentido, pero en ese país hay una población islámica que es pro-palestina y que se hizo ver cuando en 2003 Sharón (presidente entonces de Israel) visito la India. Reino Unido también es socio de Israel desde su fundación, Tony Blair puso el broche de oro a su relación, llevando a cabo un pacto natural con Israel contra Palestina. Irán fue socia antaño de Israel, pero la Revolución iraní cambió radicalmente las relaciones y hoy día son una de sus mayores amenazas sino la mayor.
En el año 2009, cuando Israel rompió en el conflicto de la Franja de Gaza no solo las reglas del bien sino también las guerras del mal, haciendo un bombardeo indiscriminado con armamento ilegalizado contra una población bloqueada, en una situación humanitaria límite, países latinoamericanos como Venezuela y Bolivia decidieron romper las relaciones diplomáticas con Israel. En el año 2010 varios países suramericanos como Argentina, Brasil, Bolivia y Uruguay reconocieron oficialmente los territorios palestinos como Estado independiente, con las fronteras del 1967. Lo que desató las críticas de Israel, algo irónico cuando tenemos en cuenta que esas fronteras las estableció Israel.
Desde el 1949 Israel es miembro de las Naciones Unidas. Cabría preguntarse como puede haber tanta tolerancia y tanta reverencia a un país que en su propio territorio y en los Territorios Palestinos se ceba de manera especial con la población árabe, siendo una polémica permanente que cuenta con las constantes denuncias de organizaciones internacionales a favor de los derechos humanos como Human Rigths Watch, Amnistía Internacional o israelí B´Tselem. Posiblemente se deba a que hay grupos que aceptan las violaciones de Derechos Humanos en Israel porque creen que son menores que en otros países de Oriente Medio, de mayoría musulmana, y otros creen que es porque lo contrario sería una acción de antisemitismo contra un pueblo que lleva muchos años de lucha. La dura realidad es que para Occidente no hay democracia y dictaduras, si no que están los nuestros y los suyos. Israel, por mucho que viole los Derechos Humanos no contará jamás con la crítica de las llamadas democracias occidentales porque esas violaciones son contra pueblos antioccidentales o por lo menos ajenos a lo occidental, y merece más la pena tener una dictadura o un gobierno criminal a favor de occidente que tener una democracia popular ajena o contraria a occidente. Esa es la dura realidad. Si Israel en lugar de ser judía, una comunidad muy asentada en EE.UU. y en posiciones muy influyentes de EE.UU., fuese islámica, los acontecimientos de Gaza en el 2009 no habría sido solo un escándalo para los defensores de los DD.HH. en occidente sino que habría sido también un escándalo para sus gobiernos y para su opinión publicada (que no pública) unánimemente.
Justicia


justicia dijo
Y hoy mismo veo la noticia de cientos de miles de indignados israelíes que salen a la calle contra los monopolios, los precios de los coches, el gasto militar y el problema de la vivienda.
4 Septiembre 2011 | 05:30 PM