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Justicia

30 Agosto 2011

Aldo Moro

No es muy conocida en España la figura de Aldo Moro. Se trata de uno de los políticos más grandes que hubo en Italia, dos veces primer ministro y uno de los que más tiempo permaneció en dicho cargo desde el final de la II Guerra Mundial, seis años. Fue uno de los líderes más importantes de la famosa Democracia Cristiana de Italia. Era un intelectual, un hombre paciente y abierto al dialogo, tanto dentro de su partido como fuera de su formación política.

Su carrera empezó en los últimos años de la dictadura fascista, en grupos juveniles de católicos. Después de la II Guerra Mundial, fue elegido diputado para la Asamblea Constituyente italiana en el 46. Redactó, así, la constitución de la República Italiana, siendo reelegido como diputado en las elecciones del 48 y así hasta su asesinato treinta años después.

El gran aporte de Aldo Moro fue el llamado Compromiso Histórico. Ya un gran líder político como fue Enrico Berlinguer formuló esa propuesta. Se trataba de una conjunción solidaria de los comunistas y los democristianos para afrontar la crisis económica, social y política que Italia vivía. Aldo Moro buscó fórmulas para un gobierno de concentración, de solidaridad nacional como decía él, en el que se iniciase un cambio político del que los empresarios y las industrias formasen parte. Hay quién dice que se trataba de una utopía irrealizable y es posible que así sea, pero posiblemente era la única fórmula políticamente honesta que en ese momento se podía realizar en Italia.

Desgraciadamente el día 26 de marzo del 78, las Brigadas Rojas mataron cinco escoltas de Aldo Moro y le secuestraron, todo ello de camino a una sesión del congreso en el que se iba a votar una moción de confianza sobre un nuevo gobierno democristiano encabezado por Giulio Andreotti, con implicación del Partido Comunista de Italia. Es decir, antes de que Aldo Moro fuera a ver realizado su sueño de un Compromiso Histórico entre cristianos y comunistas.

Los secuestradores pidieron como moneda de cambio para soltar a Aldo Moro que se dejara en libertad a miembros suyos que estaban encarcelados. Moro escribió cartas a líderes de la Democracia Cristiana y al Papa Pablo VI pidiendo que el Estado accediera a las demandas de las Brigadas Rojas, defendiendo que el principal deber del Estado es proteger la vida humana. Pero en ese momento los líderes democratacristianos le dieron la espalda, trataron sus cartas como la simple voluntad de un secuestrado, rechazaron la negociación e ignoraron las peticiones de la familia de Aldo Moro. Pablo VI, por su parte, pidió a los terroristas que liberasen al político italiano sin ningún tipo de condición. El político italiano apareció muerto poco después en el maletero de un coche, entre las oficinas del la Democracia Cristiana y del Partido Comunista Italiano, fue un mensaje a la clase política y una acción que dejó en pelota a la policía.

El secuestro de Moro y los métodos que se usaron en el mismo es algo lleno de misterio. La mayoría de las circunstancias que se produjeron antes de su muerte son un misterio para todos. Se cree que Moro podía mandar mensajes cifrados a su familia en las cartas suyas que hacían públicas. Algunos investigadores defienden firmemente que el asesinato de Aldo Moro fue fraguado por la masonería italiana, la logia P2, en colaboración con las Brigadas Rojas (infiltradas de cabeza a rabo por la CIA).

El sueño de Moro de incluir al Partido Comunista de Italia en la coalición de gobierno era un problema para los EE.UU. Por ello las Brigadas Rojas hicieron el trabajo sucio al imperio. Aún así no hay pruebas tocables que demuestren la implicación de los EE.UU. en el asesinato de Aldo Moro. Si sabemos, sin embargo, que la viuda de Aldo Moro tiene muy mal recuerdo de la experiencia de su marido con los EE.UU., en especial con Henry Kissinger, que presionó el que más para que Moro no metiese comunistas en su gabinete diciéndole que si colaboraba con fuerzas comunistas en su país se atuviera a las consecuencias, un castigo mayor que el que recibió Salvador Allende. Aldo Moro pensó en dejar la política y estos problemas con EE.UU. fueron uno de los mayores varapalos del político. Sea como sea una cosa está clara, los secuestradores querían generar una tensión que impidiera entrar en un gobierno democratacristiano a los comunistas o los socialistas. Esto ha sido así, desgraciadamente para Italia. Cuando veo bichos raros como Berlusconi no puedo evitar pensar “¿Qué fue de los políticos honestos como Aldo Moro?”, ya no se ven demasiados.

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