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28 Agosto 2011

La voz femenina de la Revolución Francesa

En 1848 nació en una familia burguesa de Montauban, Marie Gouze (más conocida por su pseudónimo, Olympe de Gouges).A los 17 años se casó con un hombre con el que no fue feliz, quedando pronto viuda y con un hijo. Fue una mujer decepcionada con el matrimonio, al que llamaba la tumba de la confianza y el amor. Jamás volvió a casarse.

A principios de 1770 se trasladó a París, ahí cuidó de su hijo para que recibiera muy buena educación. Su estilo de vida era burgués y frecuentaba los salones literarios parisinos donde conoció a la élite intelectual del siglo de oro francés. En 1774 su nombre figuraba en el Almanaque de Paris. Emprendió una carrera literaria valiéndose del nombre y la fama de sus padrinos, el poeta Jean-Jacques Lefranc de Pompignan. Empezó a firmar con el nombre de Marie-Olympe, más tarde solo como Olympe, segundo nombre de su madre.

Escribió varias obras de teatro y montó una compañía teatral itinerante que recorría la región de París, sin que sus ingresos permitieran mantener su estilo de vida. Rápidamente sus obras empezaron a ser representadas en toda Francia. Su obra más conocida, La esclavitud de los negros, fue publicada en 1792, pero fue inscrita en el repertorio de la Comédie-Francaise en 1785 bajo el título de "Zamore" y "Mirza o el Feliz naufragio".

Esta obra fue atrevida, llamó la atención sobre la condición de los esclavos negros, pero Olympe tuvo que enfrentarse con la desaprobación de los actores de la Comédie-Francaise, que dependía de la Corte de Versalles (donde muchas familias se habían enriquecido con la trata de esclavos). El comercio con las colonias de ultramar representaba entonces el 50% del comercio exterior del país. Olympe fue encarcelada en la bastilla per medio de una carta con orden del rey, pero fue liberada poco tiempo después por la intervención de sus amigos.

Con la Revolución Francesa, su obra se pudo representar en la Comédie-Francaise, a pesar de las presiones de lobby colonial. Olympe de Gouges mantuvo una intensa acividad a favor de abolir la esclavitud. En 1788 publicó el ensayo "Reflexiones sobre los hombres negros" que le abrió la puerta del Club de los amigos de los negros, del que fue miembro. En 1790 escribió una obra sobre el mismo tema llamada "El mercado de los negros".

En 1791 escribió la "Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana. En la línea de Montesquieu defendió la separación de poderes. En principio defendió la monarquía constitucional, pero poco a poco derivó a la defensa de la causa republicana. Pese a ello, se opuso a la condena de muerte a Luis XVI en 1793. Formó parte de los Girondinos y advirtió de los riesgos que había de caer en una dictadura, criticando a Robespierre y a Marat. Denunció la creación del Comité de Salvación Pública.

Su defensa de los Girondinos después de que estos fueran eliminados de la escena política en junio de 1793 le valió su detención meses después, acusada de ser una autora a favor de estos. Enferma por la infección de una herida, fue trasladada a la enfermería de la cárcel. Empeñó sus joyas y consiguió así que se le concediera una pensión burguesa tan solo concedida a enfermos de la alta sociedad. Olympe reclamó que se la juzgara para poder defenderse de las acusaciones que pesaban sobre ella, evitando así el expeditivo tribunal revolucionario. En la cárcel escribió dos obras más, "Olympe de Gouges en el Tribunal revolucionario" y "Una patriota perseguida".

El 2 de noviembre de 1793, tras la ejecución de sus amigos girondinos, Olympe fue llevada ante el tribunal revolucionario sin poder disponer de abogado. Se defendió con valor en un juicio sumario que la condenó a muerte por defender un estado federado, principio girondino. Fue guillotinada al día siguiente. Según los testimonios, Olympe subió con valor y dignidad al cadalso, aunque hay historiadores como Jules Michelet que lo niegan y afirman que subió asustada. Poco después de su ejecución, su hijo Pierre Aubry renegó de ella en publico para evitar su detención.

Olympe fue una mujer enfrentada al machismo de su época, desacreditada e incomprendida por sus ideas. Su obra fue olvidada y desconocida, mal interpretada y despreciada, burlada. Se decía de ella que no sabía casi ni leer ni escribir, cosa que no era cierta, y se sospecho con que no fuera autora de su obra y de tener unas facultades mentales débiles a parte de una baja capacidad intelectual.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Olympe comenzaba a salir de la prisión a la que fue sometida históricamente tras su ejecución en 1793. Se convirtió en lo que era, una de las grandes figuras del humanismo del Siglo XVIII. Fue objeto de estudio y admiración en todo el mundo, en potencias mundiales como EE.UU., Alemania, y países remotos como Japón. En Francia su vida fue recuperada y narrada por Olivier Blanc en 1781, fue recordada en los actos del bicentenario de la revolución francesa en 1999. Desde entonces su obra ha sido representada en varias ocasiones. En 1989 la historiadora Catherine Marand-Fouquet propuso que el nombre de Olympe de Gougues figurara en el Panteón de París. El presidente Jacques Chirac, asesorado por el historiador Alain Decaus, descartó la idea. Varios municipios franceses han rendido homenaje a Olympe dándole su nombre a colegios, institutos, plazas y calles. En su ciudad natal, Montauban, el teatro municipal lleva su nombre desde el 2006. Sin duda alguna, una mujer adelantada a su época, ha hecho falta el paso de doscientos años para que sus ideas sobre la mujer y sobre los negros sean entendidas.

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