El Espadón de Loja
Ramón María Narváez fue promovido en 1838 a mariscal del campo y elegido diputado a las Cortes Generales. Era un hombre de gran habilidad militar y de ideología liberal, tanto progresistas como moderados pretendían obtener su apoyo. Isidro Alaix Fábregas, liberal y hombre de confianza de Espartero, potenció un proceso contra Narváez por su imlicación en un movimiento de sublevación militar en Sevilla, dirigido por Córdova contra el gobierno del duque de Frías. Narváez se refugió en Gibraltar y se exilió más tarde en París. Junto con Córdova formó una junta de oposición contra Espartero, la conocida como Orden Militar Española, que veía la sublevación como el único medio para acabar con la hegemonía del poder de los progresistas en España. Durante los tres años de regencia de Espartero, Narváez vivió en la capital francesa. En 1843 regresó a Valencia, en connivencia con Salustiano Olózaga (progresista disidente, en contra Espartero desde el bombardeo a Barcelona). En julio de ese año derrotó a las tropas esparteristas de Seoane en Torrejón de Ardoz, cerca de Madrid. Esta victoria le ascendió a teniente general. En noviembre sufre un atentado en la calle de Desengaño de Madrid, él sobrevive pero su ayudante muere.
En las elecciones de 1843 triunfó de manera clara Olózaga y Espartero impugnó el resultado. El gobierno de Joaquín María López se constituyó el 9 de mayo y solo duró diez días. En esos momentos O´Donnell y Narváez se habían hecho con el control de buena parte del ejército español exiliado. En Andalucía, moderados y progresistas se conjuraron para luchar contra el régimen español. Narváez se alzó en armas el 11 de junio. La sublevación se extendió a Cataluña, Galicia, Valencia y Zaragoza, con lo que Espartero había perdido el poder, no le quedó otra que escapar a Cádiz y embarcarse camino a Londres.
Con el exilio de Espartero la regencia quedó vacante e imperó un caos político. Joaquín María López regresó al gobierno el 23 de julio y reconoció la mayoría de edad anticipada a Isabel II. Intentó una alianza entre moderados y progresistas que finalmente fue imposible, los militares tenían mucha influencia en la vida política y las camarillas moderadas controlaban a la reina adolescente. Narváez se convirtió en la esperanza de los moderados, solo a él le veían capaz de dirigir el rumbo de España. El 20 de noviembre llegó al gobierno el progresista Salustiano Olózaga. Él no gozaba de la confianza de las Cortes y estaba destinado al fracaso, desgastado por las acusaciones de los moderados que decían que acosaba a la reina para formar el gabinete (cosa que era falsa). En diciembre, Olózaga fue sustituido por Luis González Bravo, reaccionario, quien restauró la legislación municipal de 1840 y estableció las bases de la creación de la Guardia Civil. De todas maneras, los moderados ya habían tomado la decisión, Narváez accedió al poder en mayo de 1844, inaugurando la década moderada.
El periodo moderado se caracterizó por el gobierno del Partido Moderado. A los pocos meses de llegar al poder Narváez, los progresistas fueron desplazados. La Constitución vigente, la progresista de 1837 fue reemplazada por otra Constitución elaborada con los principios del nuevo partido en el poder. Los objetivos primordiales era conjugar un orden político con ciertas libertades, pero en el que tuvieran primacía los principios de orden para asentar el estado liberal y lograr las transformaciones que llevasen al progreso del país. El gobierno moderado predominó durante casi todo el reinado de Isabel II y sentó las bases del Estado liberal.
Narváez hizo reformas para fortalecer la Corona, logrando una administración centralista y un Estado en orden, los moderados combinaron libertad y orden. Se eliminaron las disposiciones que los progresistas habían dado y que provocaron alteraciones en el orden constituido y que podían dar herramientas a posibles revoluciones, se derogó la libertad de expresión, la elección popular de los alcaldes y la Milicia Nacional. La Milicia Nacional de los progresistas fue sustituida por la Guardia Civil, un cuerpo de seguridad que a sobrevivido hasta nuestros días a pesar de los cambios políticos. La libertad de imprenta era controlada por el gobierno.
La reforma de la administración del Estado fue muy importante. En busca del orden social, los moderados organizaron España en provincias, algo ya diseñado por Javier de Burgos en 1833, y cada provincia era dividida en municipios. Los cargos del poder provincial lo tenían los gobernadores civiles, nombrados por el gobierno, estos nombraban a los cargos municipales de los ayuntamientos, con el cual se estableció un monopolio del poder moderado en todas las escalas, se garantizó el control de todas las instituciones por el Partido Moderado. Los territorios forales, el deseo de orden de los moderados les obligó a respetar estas instituciones forales con las que esas provincias funcionaban sin problemas, el régimen foral sobrevivió durante la década moderada. Los planes de estudios y el acceso del profesorado fueron puestos en orden por la Ley Moyano.
Justicia
