El 2 de mayo, el día que Madrid se levantó contra el invasor francés
Un amigo mío que estuvo en la Puerta del Sol cuando las famosas protestas del 15 de mayo me dijo que se emocionaba de estar en la plaza donde empezó la rebelión que echaron de España a los franceses y además en el mismo mes. Para un demócrata español el mes de mayo tiene algo especial, en ese mes empezó la guerra de independencia para liberarnos de los franceses y en ese mes también se proclamó la II República, ahora en mayo comenzó el movimiento de protestas indignadas contra el sistema político y económico español.
Creo que merece la pena hablar de levantamiento del 2 de mayo. Fue un levantamiento ocurrido en 1808, se trató de unos hechos violentos que surgieron de la protesta popular contra la situación de incertidumbre política creada tras el Motín de Aranjuez. La protesta fue reprimida por las fuerzas napoleónicas presentes en la ciudad, eso hizo que por todo el país se extendiera una indignación y una serie de llamamientos públicos al pueblo para la insurrección armada contra los invasores franceses, lo que derivó en la Guerra de Independencia.
Todo empezó en 1807 cuando se firma en octubre el Tratado de Fontainebleau, con ello las tropas aliadas franceses pudieron entrar en territorio español para caminar hacia Portugal. En marzo de 1808 se produce el Motín de Aranjuez. Fernando VII entra de manera triunfal junto a su padre Carlos IV, que había sido forzado poco antes para que abdicara a favor de su hijo. Ambos acuden a Bayona para reunirse con Napoleón, ahí se producen las famosas Abdicaciones de Bayona, que dejaron el trono de España en manos de José Bonaparte (hermano de Napoleón).
En Madrid se constituyó una Junta de Gobierno como representación del rey Fernando VII. El poder ejecutivo quedó en manos del general Murat, que redujo la Junta a un mero títere, un espectador de los acontecimientos. En abril Murat solicitó, en nombre de Carlos IV, la autorización para trasladar a Bayona a dos de los hijos de éste que quedaban en la ciudad. La Junta se negó en un principio, tras una reunión en la noche entre el uno y el dos de mayo, ante las instrucciones de Fernando VII que llegaron a través de un emisario suyo en Bayona, finalmente cedió.
El dos de mayo de 1808 la multitud se concentró ante el Palacio Real. La muchedumbre vio como los soldados franceses sacaban del palacio al infante Francisco de Paula (uno de los dos hijos de Carlos IV). Se hizo famoso el grito de José Blas de Molina, dirigente del Motín de Aranjuez y fernandista convencido, que decía “¡Que nos lo llevan!”. Ante eso la multitud enfurecida intentó asaltar el palacio. El infante se asomó al balcón, lo que aumento la tensión existente en la laza. Este tumulto fue aprovechado por Murat, que mandó a unos Guardias Imperiales al palacio, acompañados por la artillería para que disparasen a la multitud. Al deseo popular de impedir la salida del infante se unió también el de vengar a los muertes y expulsar al invasor francés. La lucha se extendió por Madrid.
Los madrileños comenzaron un levantamiento popular espontáneo pero que se venía gestando de alguna manera desde la entrada en el país de las tropas francesas, las soluciones a las necesidades de la lucha callejera de todas maneras seguía siendo algo que tenían que improvisar con inteligencia y creatividad. Se hicieron partidas de barrio comandadas por caudillos espontáneos; el aprovisionamiento de armas tenía que ser buscadas y al principio tan solo contaban con navajas. También intentaban impedir la entrada en el país de nuevas tropas francesas.
Los intentos de los rebeldes no fue suficiente y el general Murat pudo poner en práctica una táctica sencilla y eficaz. Cuando los rebeldes madrileños se quisieron hacer con las puertas de la cerca de la ciudad para impedir la llegada de las fuerzas francesas acantonadas en sus afueras, las tropas de Murat ya habían penetrado y se dirigieron al centro. Los rebeldes siguieron luchando pese a ello durante toda la jornada utilizando cualquier objeto, incluyendo piedras, agujas de coser, macetas arrojadas desde los balcones etc. Así los acuchillamientos, los degollamientos y las detenciones se sucedieron en una jornada un tanto sangrienta. Los Mamelucos y los lanceros de Napoleón extremaron su crueldad al máximo con la población, varios cientos de madrileños (hombres y mujeres) murieron en la refriega. Goya, pintor romántico de tendencia liberal, plasmó estas luchas en su lienzo “La Carga de los Mamelucos”.
La resistencia al avance francés fue más eficaz de lo que Murat esperaba, especialmente en la Puerta de Toledo, la del Sol y el Parque de Artillería de Monteleón. Sin embargo la operación de Murat le permitió cercar y someter a Madrid bajo su jurisdicción militar y puso bajo sus órdenes a la Junta de Gobierno. Los focos de resistencia fueron derrumbándose paulatinamente.
Durante el desarrollo de la lucha los militares españoles se mantuvieron acuartelados y pasivos, bajo las órdenes del capitán general Francisco Javier Negrete. Solo los artilleros del Parque de Artillería de Monteleón desobedecieron la consigna y se unieron a la insurrección. Luis Daoíz Torres, que asumió el mando de los insurrectos por ser el más veterano, y Pedro Velarde Santillán jugaron un papel importante como capitanes en todo esto. Cercaron el Parque de Artillería de Monteleón y repelieron la ofensiva francesa al mando del general Lefranc, cuando Murat envió refuerzos no pudieron hacer frente al rival y murieron heroicamente.
Hay que tener en cuenta que no estamos ante una rebelión del Estado español contra los franceses, sino que es una rebelión de las clases populares de Madrid contra el ocupante tolerado por los miembros de la administración del Estado. La entrada de las tropas se hizo legalmente, amparadas en el tratado de Fontainebleau, cuyos límites sin embargo pronto vulneraron, excediendo el cupo acordado y ocupando plazas que no tenían nada que ver con la supuesta ruta a Portugal. La Carga de los Mamelucos es un gran ejemplo de cómo eran las luchas, los mamelucos eran unos profesionales equipados mientras que la multitud popular luchaba prácticamente sin armas, con presencia incluso de mujeres.
La represión fue cruel y con saña, el levantamiento no solo se aplacó sino que la administración y el ejército español fueron controlados, aplicaron castigos ejemplares a los rebeldes y Murat reforzó su figura de gobernador de España. La tarde del dos de mayo se firmó un decreto para crear una comisión militar, residida por el general Grouchy, para sentenciar a muerte a lo que hubiesen sido cogidos con armas en las manos. Las reuniones en sitios públicos fueron prohibidas y las armas de todo tipo (blancas, de fuego etc) fueron entregadas. Militares españoles colaboraron con Grouchy en la comisión. Las clases pudientes apoyaron el triunfo de Murat y se pusieron en contra de los rebeldes, compuestos simplemente por elementos de las clases populares. En el Salón del Prado y en los campos de La Moncloa fueron fusilados centenares de patriotas, se cifran las pérdidas en unos mil.
Murat creyó de manera ilusa que los ímpetus revolucionarios españoles habían sido sofocados y eliminados. Se pensaba que los españoles estaban asustados y se desmovilizarían. Pero fue al contrario, la sangre derramada solo sirvió para inflar los ánimos de los españoles y dar la señal de comienzo de la lucha en toda España contra los invasores. Ese mismo día dos de mayo, en la villa de Móstoles, ante las noticias traídas por los fugitivos de la represión en la capital, Juan Pérez Villamil, importante político Secretario de Almirantazgo y Fiscal Supremo del Consejo de Guerra, hizo que los alcaldes del pueblo firmaran un llamamiento a los españoles ha empuñar armas contra el invasor. Con ello acudieron al socorro de la capital. Comenzaba la independencia de España.
Los acontecimientos del dos de mayo reciben homenaje todos los años en esa fecha, en Madrid se celebra el día de la comunidad. En 1908, primer centenario, se inauguró un conjunto escultórico de Aniceto Marinas en bronce, Héroes del dos de Mayo, por orden del rey Alfonso XIII. En el 2008, su segundo centenario, se celebró un espectáculo en la Plaza de Cibeles del grupo teatral La Fura dels Baus, en el que narraban los antecedentes históricos del levantamiento y los fusilamientos del día tres. En la capital de Móstoles se hicieron actividades de homenaje, así como en el Cementerio de la Florida donde se dio una ofrenda floral a los caídos, en la Puerta del Sol se hizo un desfile en la placa de agradecimiento a aquellos que lucharon el dos de mayo del 1808 así como a los ciudadanos que se solidarizaron con las víctimas del atentado del 11-M. En la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid se hizo una entrega de premios. En la casa de Pedro Velarde, en Muriedas (Cantabria), los vecinos, con las autoridades del ayuntamiento y el gobierno regional, se reúnen en su jardín, se hace una misa en su memoria y se recuerda al héroe con una ofrenda flora. En Sevilla, ciudad natal de Daoiz, un destacamento de la artillería española honra su memoria ante una estatua que reside la céntrica plaza del dos de mayo.
El dos de mayo siempre será recordado en nuestro país como el día en el que los ciudadanos de Madrid atacaron al ejército francés ocupante capitaneado por el cuñado del emperador Napoleón. La sublevación fue aplastada tras varias horas de lucha callejera pero marcó el inicio de una Guerra de Independencia que el pueblo español ganaría.
Justicia
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