Los Guerreros de terracota
En el año 2010 concedieron el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales a los descubridores y arqueólogos oficiales (es decir, el equipo del arqueólogo Xu Wiihong) de los Guerreros de terracota. Los Guerreros de terracota fueron descubiertos en el año 1974 durante unas obras para el abastecimiento de aguas de regadío cerca de la provincia de Shaanxi, en China. Desde el año 1987 son considerados patrimonio de la humanidad.
El ejercito consiste en más de siente mil figuras de guerreros y caballos esculpidos en terracota a tamaño real, fueron enterradas cerca del primer emperador de China, Qin Shi Huang, entre el 210 y el 209 a.C. Con estas estatuas el Emperador Qin seguiría teniendo tropas bajo su mando que le defendieran. Este ejército fue enterrado en formación de batalla en tres fosos a un kilómetro y medio de la tumba del Emperador. Son fosos de entre 4 y 8 metros de profundidad. Tras ser escavados, los Guerreros de terracota fueron conducidos al Museo del Ejército de Terracota del Primer Emperador Qin.
Parece mentira que de forma casual unos campesinos que buscaban agua para combatir la seguía dieran con semejante maravilla mundial. Se trataba de una zona en la que ya antes de los setenta se habían encontrado restos arqueológicos a los que no se les había dado demasiada importancia, pero el hallazgo del foso con los soldados llamó la atención del equipo de Xu Wiihong que iniciaron la excavación.
El foso tiene 200X60 metros, cuenta con más de seis mil guerreros, algunos de ellos enterrados aún. Las figuras son bastante realistas, equipados con armaduras de terracota y teniendo un rostro diferente cada una, además de ser de tamaño real. En el año 1979 se decidió abrir la fosa de los Guerreros de terracota al mundo.
Llama mucho la atención que cada figura muestre características diferentes, varios tipos de bigotes, de peinados, guerreros jóvenes y guerreros viejos, diversidad étnica. Los uniformes de los guerreros también son diferentes, muestran el rango militar al que pertenece el soldado. Las armas también son diversas, podemos ver arcos y espadas, incluso lanzas. Cuando la dinastía Qin cayó, los campesinos saquearon la tumba del primer emperador Qin y robaron las armas.
Las figuras son de colores vivos, pero desgraciadamente esos colores se pierden a las cinco horas de exposición al aire por la oxidación. Se busca una manera de mantener los colores, pero no se ha dado. Aún así, quedan guerreros por desenterrar que conservan los originales colores.
Hay una fosa con 69 figuras de generales que representa al estado mayor del ejército. También podemos ver figuras de caballos. En 1980 se descubrieron dos carros de bronce pintados, cada uno de los carros estaba formado por más de tres mil piezas. Los caballos que tiran de los carros son dirigidos por un conductor imperial. El primero de los carros servía para allanar el camino del séguito del emperador mientras que el segundo carro sería en el que el cuerpo del monarca descansaría. Los carros, que no tenían un tamaño tan realista como los soldados, estaban hechos con incrustaciones de plata y de oro.
Estos guerreros nos permite hacernos una idea de cómo estaba organizado el ejército de la China de la dinastía Qin, como solían ser sus cuadros y que sectores componían al ejército, cuales eran sus armas. Por ejmplo, hace tan solo 3 años se descubrieron guerreros sin barba, jóvenes, posiblemente representaban soldados de 17 años de edad, de lo que podmeos concluir que en la dinastía Qin se reclutaban menores en el ejército.
Qin Shi Huang, cruel emperador autocrático, no deja de ser el padre de la historia China, el artífice de la unificación China que aún hoy sobrevive. De manera física sigue en la memoria colectiva de su pueblo, obras como la Gran Muralla China (cuya precursora fue una muralla construía durante su imperio) traen a la memoria su dinastía, pero el Ejército de terracota le traen a la memoria a él. Han pasado más de 2.000 años y el emperador Qin sigue presente, observando desde su descanso, protegido por unos soldados condenados a velar por su emperador durante la eternidad, fijos como piedras.
Justicia
