Los homínidos (VIII): Entre el Homo ergaster/erectus y el neanderthal/sapiens
En el año 1994 se encontraron más de ochenta restos en el yacimiento de la Gran Dolina, en Atapuerca, que son de hace 750 mil años. Estos restos era del Homo antecesor, perteneciente al género Homo, considerado la especie homínida más antigua de Europa. Tiene un millón de años de antigüedad y eran individuos altos, fuertes, con rostro moderno pero un cerebro más pequeño que el del hombre actual. Posiblemente practicaban el canibalismo.
Su aparato dental primitivo nos permite establecer una relación entre el antecessor y los homínidos africanos del Pleistoceno Interior. Su mandíbula tiene similitudes con las de los erectus de Pekín, lo que puede sugerir un supuesto origen asiático. Sin embargo u patrón de desarrollo dental es idéntico al del hombre moderno.
Su morfología facial y la nuestra son similares, con orientación coronal y ligera inclinación atrás de la placa infraorbital que determina la presencia de una fosa canina muy conspicua. El borde de esta placa es horizontal y arqueado. La morfología de su mandíbula nos recuerda a homínidos posteriores, como el heidelbergensis. Su esqueleto postcraneal indica una gracilidad en comparación con la robustez del Nenaderthal. La denominación de Homo antecessor la defienden los descubridores de sus restos en Atapuerca que defienden que e suna especie que precede al heildelbergensis, el antepasado común del neandertal y el sapiens, otros expertos consideran que se trata un heidelbergensis o de un erectus.
En ese mismo año, Italo Bidittu descubrió en Ceprano, provincia de Frosinone, Italia, un cráneo de lo que se llamo Homo cepranensis. El geólogo Aldo Segre llegó a la conclusión de que la capacidad craneal de cepranensis es superior a la del ergaster y el erectus. El fósil es de hace ochocientos mil años.
El heidelbelgensis es una especie que surgió hace 500.000 años y vivió hasta hace 250.000. Eran altos y fuertes, con grandes cráneos, muy aplanados en relación con el nuestro. Su mandíbula era saliente y tenían una gran abertura nasal. Se les apodó como Goliath. Se trata de un antepasado del Neandertal, aunque tiene muchas similitudes con el Homo sapiens africano, pero sabemos que no es antepasado directo de los hombres actuales. Es una especie que viene de una rama del Homo antecessor que evolucionó al heildelbergensis y posteriormente al Neandertal, la otra evolucionó al Homo sapiens. A diferencia del Homo erectus, que era una especie que robaba carroña para obtener calorías, completando su dieta con vegetales, el heidelbergensis era depredador y se alimentaba principalmente de carne. La evolución para ser depredador vino por las necesidades debido a la situación ecológica del territorio que colonizaron al expandirse. Europa era fría y durante meses había menos recursos vegetales que en África, la carroña no les aportaba las proteínas que necesitaban y por lo tanto aparecieron conductas sociales dedicadas a la caza, los heildelbergensis perseguían a otros animales y los cazaban para alimentarse de su carne.
Su mandíbula era más robusta que la del erectus, también estaba más inflado y la parte trasera de su cráneo es más redondeada, sus mejillas son similares a la del Neandertal aunque tenga una cara más plana. Su capacidad craneal no dista mucho de la nuestra y tiene un aparato fonador parecido al nuestro, lo que nos hace pensar que el lenguaje ya estaba presente en estos grupos.
Entre sus utensilios había piedras de cortar y herramientas de lascas como puntas y raspadores de madera y hueso, siendo iniciadores de esta tecnología. Encontramos el bifaz. Las piedras las utilizan para curtir pieles y trabajar la madera, hace 400.000 años usaba lanzas de madera. Utilizaban el fuego con normalidad. Hay pequeños grupos de cohesión social, hay restos de miembros de la especie adentados, lo que quiere decir que un anciano que había perdido su dentadura había seguido viviendo con la ayuda de sus congéneres. Los molares y la dentadura definitiva salía a los cinco años de ser paridos, dos años más que en los chimpancés, lo que podemos traducir como una muestra de que el heidelbergensis tenía un prolongado cuidado de sus crías, lo que hacía que tuviesen relaciones afectivas más fuertes, elemento fundamental para cohesionar su sociedad, algo clave para la supervivencia.
En el siguiente post hablaremos de uno de los homínidos que más pueden llamar la atención. Estoy seguro de que muchos lectores de este post son fans o conocen al menos la historia del El Señor de los Anillos, ¿Sabían los lectores que existieron hobbits y que estos llegaron a convivir con el hombre moderno (Homo sapiens? No se trata de una afirmación friki ni de criptozoología, de ellos hablaremos en el próximo post, el Homo floresiensis.
Justicia
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