Publicidad:
La Coctelera

Justicia

9 Noviembre 2009

Satisfacción inmediata frente una propuesta futura

No vivimos en el mejor de los mundos posibles y eso lo sabemos todos. Frente al mundo en el que vivimos, donde el ser humano no se puede realizar como individuo a sí mismo, donde no hay libertad, donde hay pobreza y donde hay violencias; ¿Cómo puede ser que la propuesta de Jesús de Nazaret no haya cuajado ni siquiera en las Iglesias que le rinden culto? No quiero resultar pesimista, pero me escandaliza cuando veo ha creyentes cristianos diciendo “el mundo es así y así será siempre”, son capaces de creer en un hombre que anda por encima del agua y sin embargo no creemos que las condiciones del mundo pueden cambiar a partir de movilizaciones sociales.

En realidad, lo que pasa es que el tipo que inventó el sistema capitalista neoliberal era un autentico genio, hizo que las personas creyeran que tienen que consumir por narices. No es raro ver a alguien que gasta el dinero por gastar, que si ve un producto más caro coge el más caro, tenemos metido en la pelota que lo mejor que podemos hacer es gastar el dinero porque eso nos define como personas. De hecho, para insultar a alguien que no tiene dinero, ni lujos, ni carrera, ni prestigio, lo que se dice de él es que es un “Don Nadie”. Esa es la cultura que ha instalado el capitalismo, una cultura que nos da sedantes frente a la dura realidad, nos da unas aspiraciones que tenemos que cumplir pero que al final nunca realizamos, porque en realidad tan solo estimulan las masas para que el sistema siga funcionando. Es la mayor lastima, ver a la raza humana sucumbir ante algo tan barato y cutre como es el capitalismo, y que conste que no me excluyo de este grupo (sería injusto que lo hiciera).

En realidad el mayor problema de la religión cristiana es que es una propuesta de aquí a unos años; es decir, no es una propuesta de bienestar inmediato que luego acaba siendo “pan para hoy y hambre para mañana” sino que es una propuesta que nos hace trabajar, auto-exigirnos, para recoger los frutos después de todo ese sufrimiento y espera o incluso en “otra vida”. El ritmo de vida que llevamos en la sociedad actual hace que sea un campo muy difícil para cultivar el cristianismo, y es que no me canso de decirlo…el capitalismo es una idea tan contraria a la creencia en Dios y a la vida cristiana (o más) que el marxismo-leninismo científico.

Estamos encantados de habernos conocidos y nos encanta nuestro sistema, aunque luego lo odiamos, lo odiamos casi tanto como nos odiamos a nosotros mismos y lo queremos también tanto como nos queremos ha nosotros mismos. En España no paramos de elegir, mediante elecciones, líderes corrompidos (salen casos por todas partes, este mes de Octubre salían chorizos de debajo de todas las siglas), y aún así estoy enteramente convencido y no me escandalizaría que salieran otra vez, estos mismos, elegidos en las urnas. No entiendo este tipo de cosas, odiamos a los políticos corruptos pero los reafirmamos y ratificamos una vez tras otra, ¿Esto es a todo lo que aspira España? Estoy casi enteramente seguro de que no, de que tarde o temprano este país recuperara o adquirida (no se si alguna vez lo tuvo) un autoestima que le lleve a levantar un proceso de liberación nacional real, donde el país sea definido por los ciudadanos y no por las “familias” o por las altas esferas de la sociedad española, que son los que hacen todo el rato los cambios y nos tiran las migas, siendo consciente de ellos incluso nos faltan al respeto y nos dicen abiertamente que sin ellos no somos nada (eso lo dijo el Rey de España, sin ir más lejos, cuando su figura fue cuestionada por unas protestas estudiantiles en Cataluña).
Ante esto hay que elaborar un pensamiento alternativa, que valore lo verdaderamente esencial de la vida. No se trata ya de llegar a una Teología Revolucionaria de la Liberación, se trata de ir una Teología en camisas, en pantalones vaqueros, en sudadera, se trata de una reflexión de Dios desde la realidad de la gente que se ve en las contradicciones ante las que nos pone ser cristianos (creer que el placer vienen después de la espera, esa es la historia del éxodo) y vivir en un mundo capitalista de placeres inmediatos. No digo que tengamos que fustigarnos, tenemos que ser felices y disfrutar la vida, pero no podemos ser condescendientes con los problemas de nuestros semejantes y menos aún podemos supeditar nuestra dignidad a nadie. Estoy seguro de que los placeres pequeños del sistema no son nada comparado con los sufrimientos y las frustraciones que levante. El fin del hombre es ser feliz, y ser feliz no es lo mismo que hacer lo que se quiere, ser feliz es querer lo que se hace y realizarnos a nosotros mimos. Hay que hacer una reflexión y hay que hacerla en serio, eso no se puede resumir en un simple post, pero desde luego tenemos que luchar por estas pequeñas diversiones a favor de una gran realización de la raza humana que nos permita dedicar nuestra vida a esos pequeños placeres y no a los intereses de otros; ya después de esa revolución…pues podremos divertirnos.

No podemos rendirnos a ciertas teologías de la prosperidad que nos intentan decir que mientras más ofrezcamos a Dios, más vamos a prosperar en la vida. Eso no es ni serio. Hay que hacer una teología que nos desarrolle como humanos, que nos haga ver lo más divino en lo más humano y nos haga relativizar los dogmas, incluidos los del sistema capitalista, y ver lo que hay más allá, y esto se puede hacer con sentido del humor, con rostro amable, cercano y buenas maneras…pero esta sociedad hay que cambiarla si queremos rescatar los aspectos más positivos de la humanidad y rendir un mínimo de respeto a la creación.

Justicia

servido por justicia sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Fotos

justicia todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Mis tags

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera