Descanse en paz, Enrique Miret Magdalena
Hace una semana aproximadamente moría con 95 años el teólogo seglar Enrique Miret Magdalena. Siempre admiré bastante a Enrique Miret, me parecía una persona sumamente inteligente y aunque por todas partes le acusaban de heterodoxia, a mi me parece que Miret tan solo defendía lo que defendían los juristas católicos del Salamanca (Domingo de Soto etc). Gran crítico de nacional-catolicismo, siempre abogó por una Iglesia más abierta, adelantándose incluso al Concilio Vaticano II.
Ante una jerarquía totalmente reaccionaria y un catolicismo cultural que nos evita conocer la verdadera tradición cristiana en temas importantes (el aborto, el matrimonio entre homosexuales, la eutanasia, el divorcio...), Enrique Miret tomo una postura crítica no en contra del catolicismo sino a favor del catolicismo y de que este fuera conocido correctamente en las corrientes de opinión. Tengo delante de mi ahora mismo su libro "Creer o no creer" que es una recopilación de artículos de Enrique Miret (la mayoría de los que escribió en El País) en los que el teólogo habla de cuestiones que fueron de actualidad, habla de la Ley de Aborto del PSOE en el 83, habla de la Ley de Divorcio, habla de la regulación de matrimonios homosexuales etc... Creo que todos esos que creen que el catolicismo es hacer de la lucha contra las abortistas, contra la homosexualidad o contra la eutanasia una bandera, deben leer este libro y contrastar un poco las fuentes que tienen.
Hombre optimista, que veía en la crisis de las religiones en nuestra sociedad no una ofensiva secular, sino una oportunidad de que las religiones que redescubran a sí mismas y se presenten como lo que realmente son, liberándose de creencias supersticiosas e irracionales. Siempre soñó con una sociedad laica en la que las religiones mantuvieran entre ellas un dialogo coherente, sano y fructífero.
Hombre de críticas tranquilas y constructivas, era difícil ver acidez en sus denuncias (de él tendríamos que aprender los que a veces llevamos una gran carga de acidez en nuestras denuncias). Critico con las instituciones que se creyesen mediadoras ante algo superior y olvidasen su dimensión liberadora y humanitaria, tanto con la Iglesia (que suplantaba a Dios) como instituciones políticas.
Intelectual comprometido con la libertad incluso en los tiempos de la dictadura franquista, defensor de los Derechos Humanos. Uno de los teólogos seglares más destacados de España, algo de lo que siempre se sintió orgulloso. Fue de esos socialistas cristianos, al que llamaban vaticanista, en el que estaban Peces Barba, Fernando Ledesma, Liborio Hierro, Leopoldo Torres, Gustavo Suarez Pertierra, Tomás de Quadra Salcedo y María Teresa Fernández de la Vega, de todos ellos (a mi parecer) Enrique Miret siempre fue el más lucido y más coherente. Un gran admirador y amigo del ex alcalde de Madrid el profesor Enrique Tierno Galván y del Padre Llanos. Duante el gobierno de Felipe González (el de 1982), el ministro de justicia Fernando Ledesma le nombró Director General de Menores.
En lo religioso también fue comprometido, fundador y presidente (del 1996 al 2004) de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, compartiendo tribulaciones con otros teólogos críticos con la jerarquía como José María Díez Alegría, como Juan José Tamayo o como Benjamín Forcano. Amigo, también, del presidente de Mensajeros de la Paz (de la que era presidente honorario) el famoso Padre Angel.
Una persona muy querida, su perdida se ha sentido bastante. El mejor teólogo seglar del Siglo XX, el más brillante. Una gran perdida para la Iglesia Católica y para el pensamiento progresista español. Enseñaba a querer más a los hombres y a Dios, enseñó que es posible respetar las ideas desde las diferencias y también que es posible dialogar entre las religiones.
Nunca se cansó de dar testimonio, nunca dejó de escribir. Para algunos es un heterodoxo y azotador de obispos que hizo mucho daño a la Iglesias, para otros (entre los que me incluyo) fue un hombre de Dios, un teólogo inteligente y sensible; lo que nadie puede negar es que era un autentico referente y que su muerte es algo que se siente en toda España y la Iglesia Católica. Un pensamiento como el de Miret Magdalena es lo necesario para que España vaya por caminos de paz y de consenso, de acuerdos y de progreso, y para que la Iglesia camine hacia la aceptación de la sociedad laica y de la cultura moderna, a parte del dialogo con otras culturas y un sano sincretismo.
Justicia
