La voz no la necesito, sé cantar en silencio
La Iglesia se comporta como una gran dictadura, un partido centralizado y con una dirección rígida que deja fuera de la foto todo lo que se mueve. La última víctima de la locura que impera en la Iglesia española y de la furia de una cierta corriente intolerante y netamente integrista de la Iglesia ha sido otro jesuita, Juan Masiá.
Ya anteriormente Juan Masiá fue víctima de una maniobra falaz por parte de la jerarquía eclesiástica, cuando era profesor en la Universidad Pontificia de Comilla, catedrático de bioética y vio como, bajo una fuerte presión, el rector le expulsaba de su cátedra. Realmente la expulsión fue patética, fue una expulsión decidida a base de telefonazos entre Monseñor Rouco Varela, Monseñor Antonio Cañizares y el difunto Monseñor Trujillo; algo patético que además puso de relieve el carácter matonesco y macarril que tienen no pocos católicos ultra-conservadores.
Dije hace tiempo, cuando el blog en internet de Juan Masiá empezó ha resultar controvertido, que me parecería penoso ver como la Iglesia censura un blog. Desgraciadamente he tenido que ver algo tan triste. Ha sido el propio Juan Masiá el que ha cerrado el blog. Todo ello ha sido bajo la presión de la jerarquía que pidió a los superiores de Juan Masiá de Japón y de España que silenciaran a Juan Masiá, los superiores antes de cumplir la norma sin más, le pidieron que diera el paso él mismo. Juan Masiá, por no comprometer la orden, da el paso y se autocensura.
No es de extrañar que Juan Masiá no encaje en España ni encaje en el pensamiento de gran parte de la Iglesia española. La visión que hay en Japón de la religión es muy diferente a la que hay en España. En Japón no hay laicismo, pero tampoco hay clericalismo. La población tiene Fe y tiene sus creencias, la mayor parte no son católicos, pero no son tampoco antcatólicos. En Japón la creencia de uno, por ser diferente, no pasa ha ser mala. En Japón, también pasa, que la Iglesia no es algo políticamente tan importante. Al ser una institución más pequeña y menos acaparadora, es a la misma vez una comunidad más pura, más humilde y en la que se respira mejor ambiente.
Juan Masiá llega ha España y se debió de pensar que esto era como Japón, que aquí había un ambiente religioso tan positivo y agradable. No es así, aquí el ambiente religioso que hay es una especie de puesta en guerra, una especie de defensa de la identidad ante unos enemigos (que si no hay, hasta se inventan, o se buscan en el propio interior de la Iglesia). En España hay laicismo y hay clericalismo, y eso crea un ambiente que es difícil para la gente que solo quiere vivir su Fe en paz. Somos presionados, por diestros y por siniestros, para que nos anexionemos a unas militancias, mal llamadas religiosas o cristianas, con las que no queremos tener nada que ver porque espiritualmente tampoco nos aportan nada en nuestra relación personal con el Señor.
En España, para la Iglesia, la relación con Dios casi ni importa, solo importa el sometimiento a la institución que media con él. La Iglesia, lejos de ser una institución positiva que une a todos los católicos y les ayuda a buscar juntos esa verdad que nos transciende, lo que hace es dividir y comportarse como una pequeña dictadura. Por desgracia no todo es como se pretendió que fuera. La relación con Dios, el encuentro con Jesucristo y su seguimiento, es algo que no se respeta en absoluto y eso hace que las personas que tenemos una relación personal con Dios nos sintamos acosadas por una institución que se comporta como un autentico "suegro diabólico".
Tengo un cuadernito en el que escribo mis oraciones diarias, pocas veces me gustan exponerlas, pero dado que estamos en tiempos de hogueras y de profetas, creo que merece la pena plasmar aquí mi corta oración a Juan Masía, muy inspirada en una frase de Atahualpa Yupanqui (cantante y poeta indígena) que es la que titula este post.
"Juan Masiá se calla, Juan Masiá se puede callar.
El poeta, el profeta, el cantor, puede callar porque hasta callando canta.
Juan Masiá puede callar, los dictadores de Dios no pueden callar. El Papa no calla, los obispos no callan. Solo para comer y cobrar callan
Necesitan meter ruido para tener atención de un pueblo que no quiere nada de ellos y quieren todo de Dios.
Necesitan propagar manipular e adoctrinar para movilizar. Así consolidan su dictadura y hacen la cama para sus orgías de poder, más pecaminosas que la homosexualidad.
Juan Masiá calla, incluso callado dice algo.
Los dictadores gritan, mas no dicen nada, nos dejan un vacío."
Justicia

Emmanuelle dijo
Hola, ya no sé si te dejé un mensaje anteriormente o no. Disculpa si me repito.
Como Juan no se calla por suerte, nosotros publicamos lo nuevo que escribe desde que cerró su blog y donde él mismo está participando con sus comentarios. Te agradecería pusieras un enlace desde tu blog, puesto que necesitamos ahora difusión.
http://lacomunidad.elpais.com/apoyoajmc/posts
Un cordial saludo.
11 Septiembre 2009 | 04:51 PM