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La Coctelera

Justicia

10 Julio 2009

Una gran encíclica social, pero no es la que la Iglesia de los pobres necesita

Hace poco el Papa Benedicto XVI ha publicado una encíclica preciosa. Realmente es bella. Es bella, yo siempre le admitiré a Ratzinger el buen gusto a la hora de escribir, es capaz de exponer las ideas más conservadoras y tridentinas de la Iglesia con un atractivo y una elegancia propios de Karl Rahner. Es una encíclica valiente, porque toma una postura bien definida y que expone sin ningún complejo. También se puede decir que en cuestiones políticas de política internacional, la encíclica se ve alineada con la izquierda política y hace suyas su reivindicaciones (Una autoridad mundial, reforma y democratización de la ONU, un nuevo modelo económico, un sistema productivo que sea sostenible...).

Creo que cualquier persona admite que Joseph Ratzinger se ha apoyado bastante en las reflexiones hasta ahora hechas por la izquierda. Pero aún así sigo viendo problemas en la encíclica, problemas que tienen mucho que ver con el gran problema de la Iglesia. Lo que tiene que distinguir a la Iglesia no es el hecho de hacer los más acertados análisis económicos, políticos, culturales y sociales. No se me mal interprete, es importantísimo que la Iglesia tenga centros de reflexión desde los que, con una perspectiva cristiana, se mira el mundo y se analiza, y es importante que esos análisis sean unos trabajos rigurosos. Pero yo creo que cometemos un error si nos creemos que el hecho de escribir encíclicas sociales con análisis acertados, ya por eso la Iglesia se convierte en una realidad más viva y presente en nuestra sociedad.

Yo creo que lo que tiene que distinguir a la Iglesia es la manera de vivir y de hacer esas reflexiones, es ser una Iglesia ética y ser una Iglesia con coherencia y credibilidad. No se puede hablar de la crisis económica desde los palacios del Vaticano. Ojo, no intento con esto hacer una demagogia barata. Yo creo que hay algo en la Iglesia que es muy importante, ese algo es el lugar de reflexión. Para mi el lugar de reflexión no puede ser el Vaticano, la tradición y la Doctrina Social de la Iglesia; sino que tiene que ser la experiencia de la Iglesia allí donde más se está sufriendo la crisis (todo ello, por supuesto, a la luz de la tradición y de la Doctrina Social de la Iglesia, que se ponen al servicio de esta realidad).

Cuando yo hago esta crítica, que creo que es muy seria y habla de un problema muy serio en la Iglesia (que es la excesiva centralización que hay en la Iglesia para todo, incluso para la reflexión sobre la sociedad), se me suelen dar unas respuestas que no son satisfactorias. Por un lado se me dice que una encíclica que habla de economía no puede ser escrita desde una realidad de pobreza porque tendrá que ser escritas por personas que sepan bien de economía, ¡Como si no hubiera economistas que están comprometidos de manera total con las realidades de pobreza que podrían ser los asesores y pudiesen trabajar en el borrador de la encíclica! Se me ocurre, sin ir más lejos, en la UCA, el difunto Padre Javier Ibisate. Son respuestas que no me satisfacen en absoluto, porque además ponen bastante de relieve el poco respeto que hay en la Iglesia hacia los pobres y hacia las gentes comprometidas con ellos.

En resumen, una encíclica muy buena y un gran documento que analiza de manera acertada la actualidad y da con unas soluciones que a mi me parecen las correctas. Pero por desgracia, tampoco es nada nuevo, ya hay otros centros de reflexión de otras Iglesias y de partidos políticos que hacen lo mismo. Lo que la Iglesia Católica tendría que hacer, lo que tendría que hacer la Iglesia de Jesús, es superar los defectos de esos partidos y esas Iglesias y conseguir tener lo que ellos no tiene, Fe verdadera en lo que dicen y conseguir ser coherentes con esas ideas políticas expuestas. Que esas reflexiones no sean fruto de una ideología aprendida, sino que sea producto de una reflexión hecha desde una realidad que nos pone ante algo más grande. Por desgracia la Iglesia Católica, al menos la institucional, no supera al resto de iglesias ni a los partidos políticos. Por eso la encíclica, creo, tampoco es lo que necesitaba la Iglesia Católica en estos momentos...hacen falta testigos, profetas y hacer falta austeridad.

Justicia

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teodoro-gallo

teodoro-gallo dijo

ES UNA ENCÍCLICA DE COPIAR Y PEGAR, ADEMAS SON VARIOS TEÓLOGOS LOS QUE HAN INTERVENIDO. SE NOTA QUE EL PAPA YA ESTÁ MUY ANCIANO, PORQUE EN OTROS TIEMPOS, HABLO CUANDO FUE PROFESOR SUS EXPOSICIONES ERAN BRILLANTISIMAS.
NO ES QUE ESTÉ MAL, PERO UNA ENCICLICA DE COPIAR Y PEGAR, S ENOTA QUE TIENEN ORDRNADORES EN EL VATICANO.

12 Julio 2009 | 05:30 AM

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