Jean Just, el Luther King de Haití
Hace poco vi en El País una mención al sacerdote fallecido, Jean Just. El diario español compara a Jean Just con Martin Luther King, y la verdad es que la comparación no es odiosa porque son muchas las similitudes entre ambos testigos y ambos profetas. Cada uno de una iglesia con una tradición y una identidad diferente, pero ambos de la Iglesia de los Pobres que es la Iglesia de Jesús.
Jean Just es de esos que entendieron el Concilio Vaticano II como una puesta de la Iglesia en misión, un acercamiento de la Iglesia a los pobres para evangelizarlos y para ser evangelizados por ellos. Heredero de la teología de la liberación y muy ligado a la figura del también sacerdote de Haití Jean Bertrand Aristide, Jean Just no corrió la misma mala suerte que Aristide y no soportó duras reprimendas por parte de la jerarquía eclesiástica (aunque siempre hubo recelos) ni tampoco fue expulsado o anulado del ejercicio sacerdotal.
Desde 1979 Jean Just ya se hacía famoso entre las personas comprometidas con los Derechos Civiles, protagonizó importantes protestas a favor de los derechos de los derechos de la comunidad emigrante de su país. En esos años llegó Jean Just a Florida, donde hizo una residencia para los emigrantes haitianos desfavorecidos.
Para Jean Just ser sacerdote no era solo predicar o mostrar la piedad en público, para Jean Just ser sacerdote era rendir culto, entiendo culto como militancia, a la liturgia, entendiendo liturgia como servicio al pueblo. Sin entender el verdadero significado laico de la palabra culto y de la palabra liturgia, no entendemos la importante labor de figuras proféticas como Jean Just o Luther King.
Mientras el estaba en EE.UU. luchando por los derechos de los haitianos emigrantes, en Haití se avecinaba cada vez más un cambio, cambió que se hizo ver en el plano institucional con la llegada de Jean Bertrand Aristide a la presidencia. Aristide era un sacerdote expulsado de la orden de los salesianos y cercano a la teología de la liberación, un hombre revolucionario y cercano a su pueblo
Jean Just se sintió muy identificado con el proceso de cambio que se avecinaba en su país de origen, proceso de cambio que encabezaba Aristide, y por eso volvió a Haití para apoyar el proceso y para apoyar a Aristide. Ejerció el ministerio sacerdotal en los barrios más pobres de Haití donde las bandas criminales hacían de las suyas.
Su labor de paz ha sido reconocida por muchos. Muchos supieron ver que a pesar de apoyar a Aristide, hay diferencias claras entre Jean Just y Aristide, Jean Just tenía una opción por la paz más definida, la paz no solo como fino sino que también como camino. Se le presentó como candidato al Nobel de la Paz en el año 2006 con escaso éxito.
Por otro lado, no ha faltado quien intentará manchar su nombre intentándolo vincular, allá por el año 2005 o 2006, con el asesinato de un periodista. Estuvo preso un tiempo y fue una conmoción de la que, dicen, nunca se recuperó del todo. Tiempo después esas acusaciones fueron rechazadas, creo que nadie ha pedido perdón a Jean Just por lo ocurrido.
Después de ese traumático episodio, Jean Just se fue a Miami donde murió hace un mes aproximadamente, el día 27 de Mayo. La historia de Jean Just es la historia dramática de un hombre que murió relativamente joven (con 67 o 68 años) y que no vio cumplido su sueño de ver una Haití mejor, más rica. Más bien murió viendo una Haití que está en la cola de los países más pobres de América.
La historia de Haití es muy romántica y triste, fue el primer país independiente de América Latina y la primera república negra en todo el mundo. Pero el neoimperialismo de los EE.UU. y la dictadura de Devaleu han dejado al país muy tocado y han imposibilitado los cambios que con tan buena voluntad intento liderar Aristide y que con gran esperanza quiso acompañar Jean Just. La tragedia de Haití, como dice el reportaje que leí en El País, fue también la tragedia de Jean Just y de Aristide. En la Iglesia de Jesús y en este mundo, nos queda su ejemplo y su testimonio, que algo nos dicen.
Justicia
