Mensaje de paz del Papa en Oriente Medio
Hay un dicho popular que nos dice que a los tibios los vomita Dios. Creo que algo así le ha pasado al Papa Benedicto XVI en su viaje a Oriente Medio. Un viaje que no ha conmocionado mucho en los medios de comunicación pero que tenía una gran importancia (al menos eso creo yo). El viaje comenzó con el Papa en Jordania, donde intento conciliar y acercar posiciones con la comunidad judía (muy descontenta con algunas decisiones de este Papa).
También en este viaje intento recomponer las relaciones con el mundo islámica, relaciones que están en un estado muy delicado desde las famosas declaraciones que Ratzinger hizo en Ratisbona en el 2006, en su discurso el Papa relaciono el islam con la violencia. Ahora parece que intenta conciliar con el mundo islámico y que ese objetivo figuraba entre los que llevaba en este viaje.
En el viaje se han notado diferencias entre el carisma de Juan Pablo II y el de Benedicto XVI. A la misa de Benedicto XVI en el estadio de Amman hubo unas 25.000 personas, que son muchas, pero son muchas menos que las que recibieron a Juan Pablo II hace nueve años. También, esas ausencias se pueden achacar al éxodo de cristianos que ha provocado la guerra.
En la misa el Papa Benedicto XVI defendió la misión de las mujeres en el plan de Dios, algo que resulta contradictorio con la situación de las mujeres en la Iglesia (son los sectores más numerosos y más vivos, pero a la vez las más excluidas por la jerarquía), hay que tener en cuenta el sumo machismo de la estructura eclesial. Las mujeres no pueden ejercer el sacerdocio, tampoco pueden ser obispos, ya Sumo Pontífice ni soñarlo, la Iglesia es una jerarquía de hombres, donde los hombres toman todas las decisiones y las mujeres son tratadas como menores de edad.
Tras salir de Jordania y pisar en Israel, el Papa cumplió casi todo lo que Simon Peres esperaba de él, condenó todo tipo de antisemitismo, por supuesto también condenó el holocausto y reconoció el derecho de Israel a existir y vivir en paz. Aún así, los sectores más derechistas del judaísmo criticaron al Papa por condenar la muerte de los judíos en el holocausto y no decir el número, además de que les pareció insuficiente que Benedicto XVI no mencionara explícitamente el régimen de Adolf Hitler. Todo parece más bien un maximalismo de radicales que quieren desprestigiar al Papa, todo el mundo sabe que el Papa no apoya el nazismo y no es nazi, aunque haya demasiado mito sobre su juventud nazi (que no existió) y se le adjudique como nazi por apoyar la beatificación de Pio XII, Papa muy cuestionable sin duda...pero no un Papa Nazi.
En Belén el Papa se reunión con la mayor autoridad palestina, Mahmud Abbas, y quizás en esta parte de su periplo vino lo más importante, las palabras del Papa sobre el conflicto entre Israel y Palestina. El Papa condenó, y yo creo que hizo muy bien, el muro de la vergüenza que separa Israel de Palestina, de nueve metros de alto. Rezo porque ese muro callera y dijo que le parecía tristísimo que todavía siguiente habiendo muros. Tengo que admitir que no esperaba eso de Benedicto XVI y me alegra mucho ver que toma posición, sin temer lo que la derecha israelí diga de él (que seguramente habrá dicho muchas cosas malas). El Papa tiene que defender la paz, no a los presidentes (menos aún cuando son extremistas), el Papa tiene que estar en paz con las personas que no pueden ver más allá de un muro, con los refugiados palestinos y los familiares de las víctimas de la guerra (incluidos también, que los recibió, familiares de secuestrados de Israel).
La posición del Papa es la de la paz, la de distanciarse de los extremismo, probablemente por eso los extremistas le van a poner muy mal y dirán, unos que es pro-sionista y el otro que es pro-arabe. No debemos temer esas incomprensiones, sino que tenemos que reafirmarnos en la defensa de la paz. No olvidemos que ya hace nueve años Juan Pablo II dejó en el muro de las lamentaciones su deseo de paz, así como Benedicto XVI lo ha dejado también en este viaje. Ojalá ese deseo lo hubiera puesto en Gaza (recuerdo que en este viaje el Papa pidió que se levantara el bloqueo a la Franja de Gaza) o la hubiera puesto en el muro de la vergüenza que levanto Israel, por desgracia no ha podido ser así (muy posiblemente, porque Israel no ha dejado que así sea). Esperemos que ese anuncio de paz que el Papa deja en Oriente Medio se haga realidad, que las gentes trabajen por esa paz (nosotros incluidos) y que con nuestras idas dieras y nuestra ética de la paz sepamos dar significado a esa mensaje que el Papa Benedicto XVI dejó en el muro.
Justicia
