La Iglesia y sus amores
Hace poco leía una entrevista a ese gran sacerdote, poeta y revolucionario que es Ernesto Cardenal, el titular era impactante y tremendo: "La jerarquía de la Iglesia se acuesta con cualquiera". Es fácil decir eso siendo sacerdote en Nicaragua. Ernesto Cardenal fue Ministro de Cultura durante el primer intento de hacer en Nicaragua una Revolución Sandinista, hizo un buen trabajo, ayudo a muchos pobres, pero los obispos no vieron su trabajo como bueno, Monseñor Obando lanzó duras críticas contra la Revolución y contra los curas que eran ministros de la Revolución (Ernesto Cardenal, Fernando Cardenal, Miguel D´Escotto...); el Papa Juan Pablo II, cuando visitó Nicaragua lanzó unos duros reproches contra Ernesto Cardenal y luego intento derrumbar, sin éxito, la Revolución Sandinista.
Es normal que Ernesto Cardenal diga que la jerarquía de la Iglesia Católica se acuesta con cualquiera, porque Ernesto Cardenal ha visto como esos que decían que un sacerdote no podía ser Ministro, ahora por poder hacen un acercamiento al falso sandinismo que gobierna en Nicaragua. El Cardenal Obando, que suspendió "ad divinis" (más bien, ad humanis) a Ernesto Cardenal, ahora tiene un puesto público que le ha adjudicado su colega y camarada Daniel Ortega.
En España tampoco es muy difícil decir que la jerarquía se acuesta con cualquiera. Hace poco leo en la prensa que el Cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha comprado unos terrenos en Madrid para construir un mini Vaticano, una ciudad de la Iglesia. Forma parte de ese ambiente de locura que envuelve al Cardenal, que se cree el Papa de España.
El mismo día que veo que el Cardenal Rouco construye en terrenos históricos la ciudad de la Iglesia, leo que se decide (no me acuerdo bien en que parte de España) castigar la prostitución con multas para las prostitutas y para sus clientes. No voy ha ser yo el que defienda el adulterio, contrario al cristianismo. Tampoco voy ha ser yo el que defiende el ejercicio de la prostitución, que denigra el papel de la mujer. Pero si voy ha decir que si tengo que elegir a donde va mi dinero, preferiría que fueran a las puertas que a los obispos.
Evaluando las ventajas y desventajas, la jerarquía de la Iglesia se adultera, lo hace además por dinero, como las prostitutas, en lenguaje un poco fuerte y profético, se abre de patas al mejor postor. Luego, la jerarquía de la Iglesia, machista y patriarcal, no solo ataca la dignidad de la mujer sino que encima ataca el más simple sentido común del ser humano. Sinceramente, no sé porque la prostitución es tan grabe y porque no es tan grabe las continuas locuras que la jerarquía católica comete en España con la complicidad de los guardianes del orden y de la ley.
Ernesto Cardenal pasa por España dando un ejemplo de lo que es otra manera de entender la Iglesia, lejos de los dogmatismos y las locuras identitarias, la Iglesia entendida desde la poesía, desde el arte, desde el profetismo.
Justicia
