¿Un socialismo nuevo?
El capitalismo está muerto, el sistema se derrumba y tenemos que asumir que lo que venga después de la crisis va ha ser algo muy diferente a lo anterior, vendrá una sociedad post-capitalista. En la Agenda Latinoamericana de este año, el Obispo Emérito de Sao Félix de Araguaia lanza una alternativa, que ya venía defendiendo desde hace tiempo, la creación de un nuevo socialismo como utopía que hay que construir. Es difícil ver un político que tenga un lenguaje en el que la utopía quiere decir algo, es difícil ver un político para el que el profetismo es algo positivo y no un suicido.
Una vez, en una entrevista cibernética, el que fue secretario general del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, criticaba a Julio Anguita (entonces coordinador de Izquierda Unida) diciendo que le parecía un profeta en el desierto. Sinceramente, no se que tiene de malo ser profeta, los cristianos valoramos muy positivamente le profetismo. Ahora vemos que las cosas que decía ese hombre, Julio Anguita, que decía las opiniones suyas y de una formación política a la que representaba y unos votos que también representaba, eran advertencias serias y ciertas. Hace poco vi unas declaraciones de Julio Anguita diciendo que le gustaría volver al congreso para decir "¿Y Ahora qué decís?" o algo así, no se si serían estas las palabras textuales. Al final el profeta tuvo más razón que el político tradicional.
Aún así, a pesar de demostrarse con los hechos que la utopía es necesaria y que hay que ser más proféticos, denunciar con más fuerza los poderes y decir lo que verdaderamente se piensa hasta las últimas consecuencias, como ejercicio de libertad verdadera y como ejercicio de defensa y humanización personal y social; sigue siendo dificilísimo encontrar en la vida pública y política personas con el valor de llevar esto a la práctica. Al menos, en la IX Asamblea General de Izquierda Unida, Juan Manuel Sánchez Gordillo hablaba de una Izquierda Unida que defendiera la utopía "necesaria como el pan nuestro de cada día". Espero que eso sea lo que defienda Izquierda Unida después de esa asamblea, habrá que ver que pasa de ahora en adelante, tienen un nuevo líder (Cayo Lara) que realmente parece una persona de raíces humildes y de una cierta honestidad política, a parte de un gran sentido del respeto hacia los ciudadano (eso escasea en algunos líderes de Izquierda Unida, como Gaspar Llamazares), habrá que darle tiempo (todos merecen un margen de confianza).
No se si hay un partido o una formación política que defienda este post-capitalismo, este movimiento de socialismo nuevo, de necesaria utopía, a veces me da la sensación de que es una cosa transversal que interesa a varios partidos y varias agrupaciones, de las que cada uno hacen su conclusión y su reflexión, todos ellos desde las más puras y buenas intenciones, luego los resultados prácticos serán otra cosa (algunos son buenos y otros fracasan). Al menos la semilla está sembrada, estoy seguro de que esas reflexiones que nacen ahora en los movimientos sociales, en pequeños partidos que presentan alternativas más allá del bipartidismo (PP y PSOE, en España), son reflexiones que tendrán muchas cosas que decir en el futuro.
Pero si se ver que debe haber unos factores comunes para recuperar este nuevo socialismo que yo veo también desde mi perspectiva que es cristiana y fundamentada en los Evangelios, el primer factor es el ecologismo, el cuidado de la naturaleza y del medio ambiente, también el ecologismo como cuidar la relación del hombre con su entorno, defender la naturaleza para defender al hombre, el ecologismo tiene un gran aspecto social. Hay que declarar el agua como patrimonio universal, no como propiedad de unos pocos adinerados. La creación es de todos, no de unos.
Otro factor común importante para construir una alternativa a lo que hay el desarrollo basado en el uso y no el mercado, el cambio, desarrollar las cosas según la necesidad que haya y no para ganar más dinero, acumular más. No se puede basar un sistema en el utilitarismo y en el mercantilismo, en el "yo hago para beneficiarme", eso no solo es totalmente contrario al mensaje de Jesús, es que además tampoco funciona y da buenos resultados. El resultado del libre mercado, del capitalismo salvaje, es que el poder acaba en las empresas transnacionales y sus empresarios, los ciudadanos no pintan nada, luego la democracia real no existe (aunque haya elecciones); por otra parte, el más triste resultado es la pobreza de unos muchos a costa de la riqueza de unos pocos, un sistema basado en la necesidad de que haya ganadores y perdedores.
El tercer factor, y este no es solo político, aquí tenemos que estar todos, es una verdadera transformación social que nos lleve a una democracia real, que sea institucional y cultural. Una democracia basada en que el pueblo tome decisiones políticas, pero también en el que la economía deje de ser una gran religión de la que los economistas ejercen como sumos sacerdotes, una economía que esté realmente supeditada a las necesidades de la gente. Pocos políticos tienen esto en cuenta, pero me gustó mucho ver como en España, Julio Anguita, tuvo esta cosa en cuenta cuando participó en un acto electoral de EB/IU en Euskadi. Hay que tener una democracia que no sea solo institucional, sino también cultural. La democracia no es solo un sistema, es una cultura. Evidentemente no hay democracia verdadera sin cultura democrática y su conciencia.
Y el cuarto eje, el último, no por ello menos importante, es el dialogo multicultural y multireligioso, superar nuestras diferencias para construir juntos un mundo mejor. Rara vez se oye hablar de los valores, se hablan de las ideologías, pero pocas veces de los valores. Evidentemente, cada ideología debe defender su programa, su partido, sus proyectos, pero hay que poner unas bases mínimas que sean justas para todos. En el aspecto religioso, Hans Küng trabaja en hacer una Ética mundial y José María Vigil trabaja en una teología del pluralismo religioso. Apuestas nuevas, arriesgadas, a las que habrá que dar tiempo. Éste último punto es muy difícil de realizar porque supone sacrificio personal, supone dejar de lado nuestros orgullos perosnales a favor de algo más trascendente e importante. No hablo de falsos consensos, en España aún hoy los tenemos, sino que hablo de que los partidos se olviden un poco de ellos mismos y se acuerden un poco del pueblo llano. Sinceramente, no me quita el sueño que mi presidente se llame Mariano Rajoy o se llame José Luis Rodríguez Zapatero, pero como aumenta el paro, la pobreza y como viven de mal los inmigrantes, eso es algo que me preocupa muchísimo más que otros asuntos partidistas y tramas políticas. Por desgracia, la política está muy deshumanizada.
Tengo la sensación de que habrá una transición, aunque sea lenta (demasiado lenta), que nos lleve a esta utopía democrática, a este socialismo nuevo. Creo que es muy difícil que sea un socialismo como que hubo en Europa del Este, el movimiento obrero está muy tocado y muy desdibujado, no parece que el obrero sea el actor principal que provoca el cambio del sistema hacia algo nuevo. Parece que ahora los actores son variados, son los sin tierra, son los indígenas, son las mujeres y los estudiantes...los grandes afectados del capitalismo neoliberal. Por el momento son movimientos dispersos que no han tomado un gran cuerpo político y que aún no tienen tampoco una gran convergencia entre ellos mismos. Pero ya se ven gobiernos que si no vienen de éstos movimientos sociales, al menos si mantienen una relación cercana con ellos que hace que la democracia sea más depurada, ahí está Chavez en Venezuela y su relación con los campesinos y los indígenas, ahí está Evo Morales en Bolivia, ahí está Rafael Correa en Ecuador o Fernando Lugo en Paraguay, ahí se ve como han convergido ONGs, movimientos sociales, movimientos eclesiales, todo ello con un cierto cuerpo político e institucional (aunque yo creo que lo más importante sigue estando en la base social y cultural). Hay alternativas trazadas en América Latina, ahí queda el ALBA.
Pero a lo mejor me aventuro o cometo una insensatez al hablar de socialismo. El socialismo, por desgracia, también está muy desdibujado. Para mi el socialismo gira alrededor de los cuatro ejes citados, no son míos, están definidos por ese gran teólogo y sociólogo que es Francois Houtart, pero tengo que admitir que me da pavor que la gente me identifique con Tony Blair o con Pol Pot cuando hablo de socialismo, yo cuando hablo de socialismo hablo de indígenas, de sin tierra, de sin techo, de redistribución, de evangelio...
Es un socialismo nuevo, para el que socialismo pasados (Cuba, por ejemplo) son un ensayo donde hubo errores y aciertos. Hay que avanzar en salud, en educación y en deporte, pero se tiene que hacer sin influencias de potencias extranjeras y tendrán que nacer contando con un mínimo de respeto internacional que no enferme de manera terminal su democracia. No puedo evitar pensar que muchas cosas en Cuba serían diferentes si se levantara el bloque económico, inmoral según el Cardenal Bertone. El nuevo socialismo tiene que ser, por lo tanto, democrático. Es un socialismo que no es dogmático, no puede tener las soluciones a las preguntas aún antes de que ya estén formuladas.
Quiero pensar que este otro mundo posible se está realizando desde las bases, pero que ya se notan sus consecuencias en las instituciones. Quiero pensar que Obama, al menos en su discurso y en alguna parte de su acción, lleva estas aspiraciones. La Iglesia, desde la Teología de la Liberación, también intenta escuchar los clamores de los actores de cambio en el mundo. Desgraciadamente la jerarquía depuró la institución de los teólogos de la liberación, pero la Teología de la Liberación sigue fluyendo en las ONGs, en las comunidades eclesiales de base y en las periferias de la Iglesia. Dediquemos este año 2009 en reflexionar sobre la crisis y sobre una utopía que tiene que continuar: el socialismo nuevo
Justicia


orab dijo
"El capitalismo está muerto, el sistema se derrumba y tenemos que asumir que lo que venga después de la crisis va ha ser algo muy diferente a lo anterior"
No
4 Marzo 2009 | 03:11 PM