El lugar de los pobres en la teología
Hace aproximadamente un año o año y medio pude leer un artículo de Clodovis Boff sobre la Teología de la Liberación, o sobre algo a lo que Clodovis Boff llama Teología de la Liberación. Creo que era un artículo que hace un balance muy negativo de la Teología de la Liberación y que además comete errores muy considerables en lo que se refiere al asunto de la Teología en América Latina y la Teología de la Liberación. Es difícil hablar de la Teología de la Liberación porque la Teología de la Liberación no es una institución, no es un organismo, es una corriente teológica, lo mínimo que se puede pedir es que se cite al menos a lo que el autor se refiere como Teología de la Liberación. Las referencias que utiliza Clodovis Boff para acusar a la Teología de la Liberación de lo que la acusa son unas razones totalmente indefinidas, no da razones, ni citas, ni referencias. Hace incriminaciones a la Teología de la Liberación, pero no habla ni de las obras teológicas ni de ningún teólogo de la liberación en concreto, lo cual le resta seriedad a unas acusaciones que no tienen tampoco mucho sentido.
Me parece que después de la acusación fuerte de negar a Jesucristo a favor del pobre, lo mínimo que se puede hacer es demostrar que la Teología de la Liberación realmente comete esa herejía, sino es mejor callar y no soltar tan grandes acusaciones. Últimamente, entre algunas corrientes conservadores, se ha tenido la ocurrencia de decir que la Cristología de la Liberación no es una cristología sino que es una pobrelogía.
La acusación que Clodovis Boff le lanza a la Teología de la Liberación es muy dura porque supone decir que los que procesan y comprenden el cristianismo desde la perspectiva de la Teología de la Liberación quedan fuera de la Iglesia, no son cristianos, porque negar el lugar de Cristo es negar el cristianismo. La acusación de Clodovis Boff va más allá de las duras acusaciones que ya en su día hizo la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Yo creo que Clodovis Boff comete un error muy gordo cuando dice que la Teología de la Liberación quita a Cristo del lugar central. La Teología de la Liberación tiene en el centro a Cristo, pero destacan el importante lugar que tienen los pobres en la revelación de Jesucristo.
Saldría en defensa de los teólogos de la liberación, teólogos como Leonardo Boff, como Jon Sobrino, Pedro Trigo, José Comblin, Juan José Tamayo, José María Castillo, Ernesto Cardenal, Fernando Cardenal o Gustavo Gutiérrez; pero creo que ellos ya se saben defender solos. Tienen muy buena formación y demás no necesitan defensa, el teólogo siempre tiene para vivir, siempre tiene para comer, siempre tiene para rezar, siempre tiene para profundizar esa relación con Dios y con la Iglesia. Que condenen a los teólogos no me parece bien, pero tampoco me parece sangrante.
Lo que me parece sangrante es que la gente que lanza estas fuertes críticas, como Clodovis Boff, no se den cuenta de que el más perjudicado de este debate (más bien el único) es el pobre hacia el que la Teología de la Liberación se intenta dirigir. En la medida en la que la Iglesia se desinteresa de ellos, sufren y se quedan solos desamparados en un mundo donde no les aceptan. Gustavo Gutiérrez dijo hace poco en una entrevista que la Teología de la Liberación no era un absoluto, que lo importante no era la Teología de la Liberación sino los pobres. Por desgracia esto es algo que parece que muchos críticos y defensores de la Teología de la Liberación no han aprendido.
Clodovis Boff dice que la teología tiene que proclamar que "Cristo es el señor", eso es indudable y es algo que creo que todos los teólogos y cristianos tenemos en cuenta. Pero me gustaría que Clodovis Boff y los teólogos me dijeran ¿Dónde y cómo decimos que Cristo es el señor?, ¿A quién?, Ahí está la cuestión. Podemos saber mucho de liturgia, mucho de catecismos e incluso mucho de teología, pero eso al final no sirve de nada porque todo eso queda en un plano secundario. No se entiende a Jesucristo mediante la piedad, ni mediante el estudio, no se le conoce mediante la azul beatería, ni desde los sentimientos religiosos; a Jesucristo se le conoce mediante la praxis liberadora, desde la práctica del cristianismo con los hijos de Dios, con los demás, en una comunidad. Eso es lo importante, la experiencia personal que cada uno tiene de Dios en el mundo en el que actúa desde una perspectiva cristiana. Me gustaría que los teólogos se dieran cuenta de que es más importante saber donde hay que buscar a Dios que buscar a Dios en sí.
No hay que expresar con palabras la Fe, la Fe se expresa con la vida vivida. No hay que entender lo que Jescristo dijo sino que hay que entender lo que Jesucristo vivió. La posición que la Teología de la Liberación da a los pobres no compromete ni pone en peligro la centralidad de Jesucristo, más bien la enriquece y la reafirma, la hace más comprensiva y más cercana. Es cierto que la Teología de la Liberación es totalmente diferente a la teología occidental que tanto imperaba e impera en la Iglesia Católica, pero eso no quiere decir que sea un herejía, más bien quiere decir que la teología occidental nunca ha tenido en cuenta el importante papel de los pobres en al revelación de Jesucristo.
El artículo de Clodovis Boff es un artículo que el mismo Clodovis debería revisar porque creo que tiene confusiones muy grabes y acusaciones demasiado duras apoyadas en algo demasiado indefinido. Es necesario que Clodovis explique que la doctrina cristiana y la cristología tienen mucho que ver con los pobres, los pobres son mucho más que una palabra en un párrafo de un artículo que figura en un tratado sobre la caridad, son mucho más que nuestro objeto de amor, ellos son elementos propios, vivos y protagonistas de su propia liberación. Los pobres no toman el lugar central de Cristo, pero si tienen un lugar central en Cristo. La teología o hablara de los pobres o callará; no se que futuro le depara a la Teología de la Liberación, peor si se que después de Medellín, de Pueblo, de Monseñor Romero, de los mártires de la UCA...después de todo eso la teología, la Iglesia Católica y el cristianismo no volverán a ser lo mismo.
Justicia



lobosluna dijo
No conozco a este autor, y mi manejo de la Teología de la Liberación (aunque me maravilla y me aterra al mismo tiempo, no por lo que plantea, sino por lo que exige de uno) es aún muy inacabado, pero obviamente lo que siempre ha aterrado a estas personas es perder la imagen que han construido de Cristo para justificar su inacción frente a la realidad de los pobres y las víctimas de esta trágica historia que ha sido muchas veces el desarrollo de occidente, y con él, del "cristianismo". Personalmente los considero más"paulistas" (con todo el respeto que me merece Pablo) que "evangélicos" o cristianos. Para ellos Dios y Cristo se resuelven en el dogma, no en la realidad. Liberar a otros del yugo que ha sido "su iglesia" les aterra, por lo que eso implicaría. En cambio la Teología de la Liberación, como su nombre bien lo expresa, es un camino de liberación, y la primera liberación es de esas extrañas premisas tan inconsistes con el cristianismo, con que se nos ha educado a muchos católicos (si es que se nos ha educado alguna vez como tales). Bajar la teología hasta la realidad, y convetirla en una encarnación del cristianismo, y de la acción crisitana, que es de donde debe nutrirse siempre, es el principal norte de la Teología de la Liberación. La Fe no tiene sentido sin Justicia, ya lo decía Ignacio Ellacuría cuando ante la pregunta: ¿qué es primero, la Fe o la Justicia?, respondía sin dudar que primero está la Justicia, porque en esta última está implicada la Fe, pero que la inversa no necesariamente es así, es decir, la profesión de Fe no implica necesariamente Justicia, ni ser justo. Muchos "crisitanos" tenemos mucha fe, pero un pobrísimo concepto de justicia. Y la justicia y los pobres, y las víctimas, están necesariamente relacionadas, nadie podría separarlos sin caer en la hipocrecía más grande. Y Cristo siempre los prefirió.
19 Febrero 2009 | 04:25 PM