Un Papa que no es Papa
Monseñor Williamson se disculpó, dicen los defensores que ahora vienen ha justificar lo injustificable y ha defender lo indefendible. En realidad Monseñor Williamson se ha disculpado, pero no lo hizo con el que lo tenía que hacer. Lo que pidió Monseñor Williamson fue perdón al Papa por las reacciones que generaron sus declaraciones (¡que exaltados estos judíos!) y no pidió perdón al pueblos judío por el insulto que les propino a la hora de negar el holocausto, por no mencionar otras declaraciones en las que hasta les acusa de ser la mano que hay detrás del 11 de Septiembre.
El problema de Williamson no es solo con el Holocausto, es con el Concilio Vaticano II. Es un insulto la readmisión de una serie de obispos que van en contra de un Concilio que es universal, de toda la Iglesia. Los obispos son servidores de la Iglesia, no al revés. El Papa actúa como si la Iglesia fuera su club social, como si la religión fuera suya y de los suyos, comete un error de catastróficas consecuencias. ¿Cómo puede ser obispo un señor que niega documentos esenciales del Concilio Vaticano II?, ¿Cómo puede ser obispo una persona que niega la libertad religiosa? Será normal que los elementos de otras religiones tengan dificultades para tratar con la Iglesia Católica, faltaría más ¿Cómo no van ha sentirse molestos los judíos con un obispo que niega el documento del Concilio Vaticano II sobre los judíos? Es normal que los judíos rompan relaciones con la Iglesia Católica ¿Cómo van ha mantener relaciones con semejante institución?, ¿Cómo van ha tener relaciones las demás iglesias cristianas con la Iglesia Católica? La Iglesia Católica no quiere tener relaciones con ella, no quiere hacer comunión con ellas, la Iglesia Católica únicamente quiere que las demás iglesias se anexionen y acepten la autoridad del Sumo Pontífice. Evidentemente, toda la readmisión de los obispos lefebvrianos es penosa, patética y despreciable. En forma y fondo.
El Papa y las herramientas propagandísticas del Vaticano intentan vender la readmisión como una reconciliación, pero no es tal. Si lo que el Papa quisiera fuera reconciliación, bien podría hacerlo con los teólogos de la liberación o los teólogos modernistas. El Papa no puede ocultar una secreta simpatía por la Fraternidad San Pío X, el Papa Benedicto XVI no puede negar una simpatía por el pre-concilio, no puede negar una simpatía por la liturgia del pre-concilio. Ha sido una readmisión personal, del Papa, de su obsesión personal, importando nada o poco la vida de la Iglesia. El Papa ha dado un sopapo mayúsculo a la vida de la Iglesia con la readmisión de los lefebvristas, una decisión que ha sido personal. Es escandaloso que el Papa haya malvendido el Concilio Vaticano II y haya readmitido a los enemigos abiertos del Concilio Vaticano II en el 50 aniversario de su convocatoria. No hubo discursos, no parece que los vaya ha haber, en homenaje al evento, al concilio universal, menos aún para el Papa que lo convocó, Juan XXIII.
Benedicto XVI ha perdido todo contacto con la realidad, vive encerrado en su mundo, en su secta, en su Vaticano, a duras penas asoma por la ventana. No creo que tenga una mínima idea de cómo ha conmocionado a la Iglesia que en este año tan especial para el Concilio Vaticano II haya readmitido en la Iglesia a una serie de obispos que están en contra del Concilio Vaticano II, que están en contra del dialogo con protestantes, judíos y con los musulmanes. No creo que tenga una idea mínimo de lo que está causando. Y si la tiene, es peor para él.
Hubo un tiempo en el que Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, era un teólogo progresista y avanzado, participó en el Concilio Vaticano II. Cuando fue nombrado Papa yo esperaba que esa faceta progresista del Cardenal Ratzinger (con mala fama por su labor, también penosa, al frente de la Congregación Para la Doctrina de la Fe) saliera al descubierto. Me gustó que el Papa se reuniera con Hans Küng, me pareció que podía ser un principio. Aún así han pasado los años y no ve absolutamente nada, no veo que aborde con seriedad el tema de los divorciados, las relaciones con las demás iglesias cristianas o el papel de las mujeres en la Iglesia. El Papa prefiere preocuparse de una secta integrista que a duras penas tiene un millón de seguidores en todo el mundo.
El Papa puede hacer lo que le de la gana. El Vaticano es una dictadura bien montada, no hay un senado, el Papa no necesita apoyo de nadie para sacar adelante lo que quiera. En el Vaticano el Papa es jefe de gobierno, legislador y juez, si quiere hacer algo lo hace. Eso podría permitirle hacer cosas buenas, como ordenar teólogos laicos, ordenar casados, ordenar mujeres o permitir el uso de métodos anticonceptivos; pero sino quiere hacerlo nadie le puede obligar. Porque el Papa es infalible. Una vez Hans Küng intentó abrir el debate sobre la infalibidad del Papa, pero le cerraron la puerta en las narices. Aún así, las encuestas dan a mostrar que la mayoría de los católicos no creen ya que el Papa sea infalible.
El mundo cambia y el Vaticano parece no darse cuenta de ello. Ya no impera la lógica de Bush, la lógica de que nada debe cambiar, de que hay que mantener el orden para defender a todos, la lógica del enemigo, de la persona externa como el enemigo natural. Desgraciadamente el Vaticano está esa lógica. El mundo cambia, hasta los EE.UU. empieza ha dejar atrás esa lógica rancia. Ya el otro no es el enemigo natural, sino que es con el que tenemos que colaborar para hacer de este mundo un lugar mejor. La Iglesia Católica no puede ignorar este cambio, el Papa está cometiendo un error de unas magnitudes increíbles.
Esto confirma, por si alguien lo dudaba, la verdadera naturaleza del Vaticano. Una estructura fascista, antidemocrática, donde imperan obsesiones personales y pujas de poder por encima del Pueblo de Dios, de Concilios Universales o del Evangelio mismo. Habrá gente que me dirá que no le gusta que yo diga esto así, que yo diga estas cosas de la Iglesia en la que vivo la Fe (y lo hago muy alegremente), yo solo puedo decir que menos a mí me gusta decirlas, admitir esta realidad es penoso, es penoso que tenga que estar diciendo que es intolerable un obispo nazi y que mis palabras caigan en vacío, no porque sean contrarias a lo que dice la Iglesia, los concilios o el evangelio, sino que porque son contrarias a lo que dice la institución, el líder todo poderoso.
El Papa no es Papa, el Papa es un profesor llamado Joseph Ratzinger que está obsesionado con la cristiandad, que cree que la salvación está en su Verdad y en la teología (la suya, por supuesto), los actos de buena voluntad no cuentan, la caridad no cuentan, el desinterés no cuenta, el dialogo no cuenta, los derechos no cuentan, los mártires de la justicia no cuentan, la caridad no cuentan, los sacramentos de la vida no cuentan, la sensibilidad humana no cuenta...Esa es la realidad y para mi es penoso tener que afrontar esta realidad. Más penoso aún sería ignorarla o justificarla, hay veces que hay que demostrar que por encima de las instituciones y de las modas está el mantener una posición decente ante la vida, eso que llaman testimonio, y que no se puede caer en el error de hacer cosas solo porque "sí" o por el bien de la institución, aquí lo importante es la relación del creyente con Dios y su crecimiento en la comunidad, no instituciones penosas de estructuras dictatoriales donde hasta el más radical de los nazis, a pesar de ir contra documentos de esa propia institución, encuentra cabida gracias a que es "colega" del jefe. El Papa debe dimitir. Esta decisión suya demuestra los fallos, la aberración de las estructuras de la Iglesia. Sencillamente penoso tener que decir esto hoy.
Justicia



isabel61 dijo
Extenso y merecido repaso le has dado al Papa. Muchos católicos ni quisimos ni confiamos en él cuando fue designado y el tiempo nos está dando la razón.
Hay quien apunta a su militancia en las Juventudes Hitlerianas hasta el 45 como poso de una idieología que ahora no oculta. Es inconcebible e inadmisible la bofetada que le ha dado al Concilio V.II
Hay quien pide ya su cabeza... que abandone el Pontificado y teniendo en cuenta cómo se van a dormir el sueño de los justos "los molestos" como Juan P.I, no me extrañaría que le diera un vaído.
A la Iglesia católica la están convirtiendo en una secta perniciosa. Hace ya un año que te hablaba de un Cisma y me lo censuraste, creo que es el momento más oportuno de que se produzca.
4 Febrero 2009 | 05:50 PM