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La Coctelera

Justicia

3 Febrero 2009

¿Puede el Papa provocar un cisma?

La decisión del Papa de readmitir a los obispos nombrados por Monseñor Lefebvre en rebelión contra el Papa Juan Pablo II y el Concilio Vaticano II ha sido una sacudida para la Iglesia que la ha dejado atónita en un momento en el que necesita sus cinco sentidos para conectar con el mundo moderno que cambia a pasos galopantes. La decisión ha sido escandalosa para amplios sectores de la Iglesia Católica. Leonardo Boff, importante teólogo católico brasileño, ha dicho que esto puede provocar un cisma. ¿Es eso cierto?

 

Pues tristemente, si. El Papa, en su insensatez, puede estar haciendo algo mucho más grabe de lo que se pudiera imaginar. Una cosa es que Joseph Ratzinger personalmente tenga un proyecto de Iglesia ultra-conservador, un proyecto de Iglesia en el que la Iglesia es como un palacio acorazado que se defiende de todos los enemigos de fuera, es justo que Joseph Ratzinger crea que el Concilio Vaticano II está plagado de errores (o su aplicación), pero también hay otras cosas que son justas y es el respeto a la Iglesia en su conjunto. Ratzinger tiene todo el derecho ha tener sus posturas personales, tiene incluso todo el derecho del mundo ha estar completamente convencido de que tiene razón, pero el hecho de que esté totalmente seguro de que tiene la razón en todo y de que ostenta la verdad no le da derecho a actuar como si de verdad la tuviera, hay que ser respetuoso con las opiniones y vivencias de los demás. En el momento en el que se pone uno sobre otro, se carga la justa convivencia, Joseph Ratzinger lo hace desde hace amplio tiempo.

 

La decisión del Papa es despreciable a varios niveles y es normal que el mundo se la reproche, aunque el Papa se podrá contentar con que su sector (más bien secta) le de la razón ya de manera automática e intente justificar incluso lo más injustificable, la readmisión de un obispo antisemita y nazi, que apoya el terrorismo además. También ha sido una decisión plagada de mentiras, porque el Papa y sus medios han dicho que los lefebvrianos admiten el Concilio Vaticano II y eso no es en absoluto cierto, los lefebvrianos ya han dicho que su postura ante el Concilio Vaticano II sigue siendo la misma y que lo que ellos pretenden es llevar al Vaticano a posturas más tradicionalistas y ultra conservadoras.

 

De hacerse realidad este deseo de los lefebvrianos, lo que estaríamos diciendo sería que el Papa y unos cuantos pares de obispos tienen más autoridad que un concilio universal y pueden anular sus efectos. Que no se confunda el Papa, él no tiene más autoridad que un concilio. El Papa es servidor, no servido, así lo dijo él mismo en un momento dado, cando fue elegido sumo pontífice. Ahora vemos que el Papa no se cree sus propias palabras, malvende el Concilio y rompe la vida de la Iglesia (más de lo que ya la había roto), todo por un proyecto ultra-conservador y ultra-tradicionalista con el que lleva obsesionado desde sus tiempos de cardenal guardián de la Fe, en su obsesión por guardar la tradición lo único que está consiguiendo es romper el cuerpo de la Iglesia y personalizar la Iglesia en él mismo, anula la importancia de los demás elementos vivos de la Iglesia y quieren que se pongan al servicio de él y de su secta.

 

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