El Cardenal Pío Laghi, nuncio de Argentina durante la dictadura
Hace poco moría el Cardenal Pío Laghi, enterrado en un funeral presidido por el Papa Benedicto XVI. El Cardenal Pío Laghi fue el nuncio apostólico de Argentina durante los años de la dictadura (1976 a 1980, creo). El papel de la Iglesia Católica, más bien de su jerarquía, durante la dictadura de Videla es un papel muy cuestionado por el pueblo argentino, en ese lamentable papel tiene mucha importancia la figura del Cardenal Pío Laghi.
La Iglesia Católica fue una de las primeras instituciones que supo algo de los desaparecidos. Algunos sectores se comprometieron mucho con la causa de los desaparecidos y de sus familias, pero el episcopado argentino nunca dijo nada, tampoco lo hizo la nunciatura (ni una palabra, ni siquiera cuando afectó a clérigos). El rol del episcopado argentino en la dictadura ha sido muy criticado y lo sigue siendo, lo es con todos los motivos, el comportamiento del episcopado fue sencillamente inmoral. Fue una penosa experiencia de Iglesia al servicio del poder, incluso cuando el poder viola de una manera tan descarada los Derechos Humanos.
La dictadura militar de Argenitna, asesina y criminal, se justificaba muchas veces en el cristianismo. Ellos decían defender un orden occidental y cristiano. Necesitaban el respaldo e la Iglesia y la Iglesia veía correcto respaldarle, para tener un mejor lugar en la sociedad. A veces aparecía en la Iglesia algún documento crítico con el régimen, pero duraba poco, en seguida se sacaba uno con un tono mucho más suaba con los asesinos. Las fotos de obispos dando la mano o el cuerpo de Cristo a criminales declarados son fotos sangrantes que ahí quedan. Esto no fue por desconocimiento, no fue solo en la década de los setenta, también fue en los ochenta, cuando ya todo el mundo tenía conciencia plena de que en Argentina lo que había era una dictadura militar y criminal.
Las anécdotas contadas son tremendas. El Cardenal Pío Laghi queda en ellas como un hombre sumamente insensible con las víctimas y con los pobres de Argentina. Nunca quiso saber nada de las desapariciones, ni siquiera cuando los desaparecidos eran miembros de la Iglesia. Cuando desaparecieron dos religiosas francesas (Alice y Leónie), su superiora le pidió ayuda al Cardenal Pío Laghi, el Cardenal lo único que dijo fue que "nosotros no sabemos nada" y "por algo habrá sido". La superiora acabó de rodillas, el Cardenal Pío Laghi la echó literalmente hablando, sobre el caerá esa fechoría, pensó la superiora en ese momento. No sabremos, eso ya queda entre el cardenal, las víctimas y Dios. Dios es justo, hará justicia, también es importante que lo hagamos los humanos con memoria.
Ni la nunciatura ni las más altas jerarquías levantaron la voz contra la dictadura en Argentina. Hay una constante pregunta sobre que hizo la Iglesia Católica en Argentina. En realidad lo que hicieron fue salvar un número mínimo de gente, en casos concretos, sin dejar que eso dañase sus relaciones con el gobierno criminal. Ante eso la Iglesia, las altas jerarquías más bien, se justifican diciendo que no tenían constancia de que hubiese realmente una dictadura. Eso suena extraño, porque los familiares al primero sitio que recurrieron fueron a la Iglesia, para exigir información sobre sus hijos. Una cosa es que ante estas realidades unos obispos respondieran con compromiso (como hizo Monseñor Romero en El Salvador) y otros respondieran rechazando la petición (como hacía el Cardenal Pío Laghi).
La Iglesia en Chile, su nuncio y sus obispos (la mayoría, no todos) son culpables por acción u omisión de lo que pasó en Argentina. Por ello pudo ser que en los años noventa el Cardenal Pío Laghi fuera denunciado ante la Justicia Italiana como cómplice activo. La denuncia vino, creo, de las Madres de la Plaza de Mayo y de Bonafini.
Probablemente el nuncio Pío Laghi presionaba a la dictadura, pero habría que ver si esa presión era por un compromiso firme por la democracia o por un interés polítio de que la dictadura en Argentina no diera el cante en el aspecto internacional. También es posible que políticamente jugará un papel positivo, que yo no lo creo. Desde luego el papel negativo lo jugó en el aspecto de la Fe, no supo ver salvación en el pueblo y se entregó a una dictadura y a su juego enfermizo, no supo apreciar las víctimas de la dictadura ni ver en ellas el rostro de Cristo crucificado (como si hizo Monseñor Romero en El Salvador). En fin, la Iglesia no necesita de líderes, de políticos ni de adelantados a su época, necesita de testimonios. Gracias a Dios hubo testimonios en Argentina, ahí queda el Padre Múgica, ahí quedan los Padres Palotinos, ahí queda Angelelli etc. Testigos de Dios en un país metido en la violencia represora y la dictadura.
Justicia
