Cuba ante su futuro
Hace 50 años la Revolución Cubana obtenía su victoria. A 50 años de la victoria de la Revolución Cubana, convine sacar algunas conclusiones y conviene también apuntar los muchos retos que los tiempos modernos le ponen a la revolución. La Revolución Cubana ha tenido unos indudables aspectos positivos que creo que deberían ser bien reconocidos por el mundo. En Cuba se ha luchado eficazmente contra el racismo, allí ni se es negro ni se es blanco, ahí se es cubano. También Cuba ha luchado de igual manera contra el machismo imperante en la isla antes de la revolución. Los progresos en materia de educación y cultura son muy visibles (y son muy importantes), también es muy visible el progreso sanitario, los progresos en medicina y la cantidad de médicos que produce Cuba (más que cualquier otro país). Cuba es un país solidario en la política internacional, que se opone al colonialismo y al imperialismo, eso se puede ver sobre todo en la solidaridad de Cuba con muchos pueblos del continente africano. Pero sobre todo, Cuba es un ejemplo de soberanía nacional frente a las injerencias y presiones de los EE.UU.
La Revolución Cubana nació y creció rodeada del acoso de la mayor potencia política y militar, los EE.UU., que nunca le dio ni un solo respiro. El proceso de transformación social en Cuba siempre se ha visto muy influenciado por la presión de los EE.UU., que ha usado todo tipo de actos contra la Revolución Cubana: han intentado llevar a cabo campañas de propaganda contra la revolución, les han mandado epidemias, han hecho leyes en contra de Cuba, han apoyado a terroristas (cuando no los han promocionado) y han intentado asesinar en varias ocasiones al máximo líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro (ahora enfermo).
El acoso al que EE.UU. sometió a la Revolución Cubana ha tenido nefastas consecuencias en Cuba. El gobierno cubano, muy influenciado por el miedo a los ataques imperialistas, se encerró en sí mismo y llevó a cabo políticas de defensa nacional que llevaban a Cuba al borde de ser una dictadura. Fidel Castro se perpetuó en el poder. También se extendió la idea de que no se podía criticar la revolución porque si alguien criticaba la revolución le estaba bailando el agua al enemigo, muchas personas que simplemente discrepaban de algunas direcciones que iba tomando la revolución fueron tratadas como herejes del comunismo. Creo que esa es una pobreza que ha tenido nefastas consecuencias políticas.
También Cuba se enfrentaba a los males materiales y humanitarios que le provoca el bloqueo al que le tiene sometida los EE.UU. Una situación que empeoró en 1991, cuando cayó la URSS y Cuba perdió un aliado en el que (a lo mejor) se apoyó demasiado. La disidencia creció y también creció la emigración, que muchas veces era clandestina. El 18% de los cubanos vive fuera de la isla y se hospedan en los EE.UU., mientras que dentro de la isla hay unos 200 presos por motivos políticos. Ante este panorama, Fidel Castro desaparece de la vida pública debido a su precaria salud y es sustituido por Raúl Castro (su hermano). La elección de Raúl Castro parecía de consigna, parecía que estuviera ya planeada. A pesar de que no es una elección que tenga que gustarle a todo el mundo, hay que admitir que algunos sectores han mejorado gracias a las medidas que Raúl Castro a tomado, por ejemplo el sector de los transportes públicos (que clamaban al cielo) o el sector de la vivienda. En el sector de transportes, Cuba luce ahora unos autobuses importados de China que dan una gran mejora en el transporte público. También está, Raúl Castro, abordando el tema de la soberanía alimentaría.
También hay mejoras en el sentido de la libertad, los hoteles que antes solo estaban reservados a extranjeros ya pueden ser habitados por cubanos. Los móviles, los DVDs, las motos y las computadoras ya circulan con total libertad en Cuba (aquí parece una tontería, pero allí es un derecho conquistado). También los cubanos pueden ya vender su coche o su casa, también comprarlos, con total libertad. Se le está restando burocracia al asunto, lo que hace que haya menos chapuzas administrativas. Los cubanos querían cambios en ese sentido, cambios les está ofreciendo el gobierno de Raúl Castro, ellos querían menos burocracia, menos ministerio y una reestructuración del Estado y parece que eso es lo que está dispuesto a hacer Raúl Castro.
Ahora, el pueblo cubano tendrá que ser consciente de que esas reformas tendrán su coste, ya no podrán gozar de algunos servicios que antes eran gratuitos y tienen el peligro de perder lo mejor que les ha dado al revolución (a parte de perder lo peor), hay que tener cuidado con ese equilibrio. Raúl Castro ya ha declarado que los salarios ya no serán igualitarios sino que corresponderán al trabajo realizado, algo que va en contra de lo que decía Karl Marx (cada uno según su necesidad, cada uno según su capacidad) y que practicaban las primeras comunidades cristianas.
El nuevo gobierno también parece decidido a mejorar el funcionamiento de la economía en Cuba y luchar contra la burocracia y la corrupción. El pueblo cubano clama contra muchos errores que hay en el Estado y en la institucionalización de la revolución (que es mucho mas que una institución). Se critica una economía que está demasiado estatalizada y que no deja espacio para otras formas de propiedad, también se le critica que el pueblo no tiene mucha influencia a la hora de tomar decisiones y que hay demasiada burocracia. Otra cuestión a tratar es el papel del Partido Comunista de Cuba, no se sabe muy bien si la revolución dirige al Partido Comunista de Cuba o si el Partido Comunista de Cuba dirige la revolución, yo creo que ambos (el Partido Comunista de Cuba y la revolución) tienen que estar dirigidos por el pueblo. Por que la revolución es el pueblo. Es necesario que la vieja guardia deje paso a las nuevas generaciones, hace falta que las nuevas generaciones muestren su socialismo. El socialismo de la Revolución Cubana que triunfó en 1959 ya dio todo lo que podía dar, ahora hace falta nuevas políticas, nuevas soluciones para nuevos retos, ahí es donde tienen que entrar los jóvenes.
¿Es el comunismo el fin de la Revolución Cubana? No creo. Lo digo sin ánimo de ofender. No quiero excluir al comunísimo de la Revolución Cubana, pero tampoco quiero que la Revolución Cubana se entienda como algo exclusivo del comunismo. En la Revolución Cubana hubo y hay de todo, desde comunistas hasta cristianos, pasando por otras sensibilidades. Sin comunistas no habría sido posible la Revolución Cubana, su aportación es noble y positiva, y allí están Raúl Castro y Che Guevara (que eran comunistas), pero también es verdad que solo los comunistas no habrían hecho nada (ahí está la posición que tomo el PSP, y ahí están grandes personas de la revolución que no eran comunistas, como Fidel Castro, Sardiñas o Camilo Cienfuegos). No parece que el comunismo esté en el horizonte que contemplan los cubanos. Más bien parece que en el horizonte hay un socialismo nuevo, un movimiento plural de unidad nacional, socialista en el programa, antiglobalización, alternativo al neoliberalismo y en favor de su siberanía nacional, hay un socialismo entendido no como un comunismo impositivo al estilo de Europa del Este sino como un proyecto socialista que lleva a una sociedad más justa (que es el verdadero comunismo).
No se muy bien si este cambio de comunismo "real" por socialismo nuevo es positivo o negativo. Si por socialismo nuevo se entiende lo que está pasando en China o en Vietnam, pues no creo que sea un cambio muy positivo. Si el nuevo socialismo es una "castroika" tampoco creo que sea muy positivo, tampoco lo será si es un comunismo neoliberal. Si sería muy positivo si fuera un socialismo democrático, donde haya muchos partidos que se presente a elecciones, pero eso no parece estar en mente de los dirigentes cubanos, que ven en las elecciones una trampa de los EE.UU. para injerir en su política como lo hizo en la de Nicaragua en la Revolución Sandinista de los años 80.
Lo importante es que en Cuba la sociedad se mantenga unida, que no se pierdan los principales derechos que se conquistaron gracias a la revolución. Hacen falta estas dos cosas para que la revolución sobreviva. Otra cosa, que habrá que ver, es la llegada a la presidencia de los EE.UU. de Barack Obama. Raúl Castro parece dispuesto a sentarse a dialogar con Obama. Habrá que ver si Obama agarra la mano que Raúl Castro le lanza, tan solo ese dialogo puede servir para hablar de un fin para el embargo criminal que EE.UU. tiene sobre Cuba. Esperemos que dentro de 50 años podamos seguir hablando de la Revolución Cubana, de sus logros y de sus retos a superar.
Justicia



villarabid dijo
Me interesaba su enlace, tengo material sobre Fidel y la relación de los Castros con Galicia
11 Enero 2009 | 04:34 PM