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Justicia

25 Diciembre 2008

En defensa de la vida


Creo que el decálogo para el dialogo interdisciplinar en bioética elaborado por la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII es una buena herramienta para el dialogo y para la defensa de la vida. No enfrentando la ciencia y los avances tecnológicos con la ética y la religión, sino que complementándolos, acompañándolos y dialogando entre ellos. Eso es lo favorable.

He podido leer en Religión Digital una declaración pública de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII sobre los problemas relacionados con la bioética. La declaración defiende la vida desde la ética, es una declaración que rescata lo mejor de la tradición católica y que pone en primer plano la bondad humana, que es lo más importante para el buen cristiano.

En la declaración se tratan temas interesantes, como por ejemplo el proceso de morir. Muchas veces se tilda de sucio asistido lo que en realidad no es sucio. Tengamos las cosas claras, sucio es quitarse la vida, una vida que aún se puede vivir, el proceso digno de morir es otro. Hay gente que no quiere morir lentamente, que quiere que el proceso sea diferente a como debería de ser “natural”, hay gente que prefiere un proceso de muerte menos doloroso y más rápido. Si una persona está en proceso de morirse, porque no hay soluciones médicas para su enfermedad, mejor que agonizar es tomar las riendas de tu proceso de muerte y tomar una decisión (bien pensada). El tema de la eutanasia y de los límites de la eutanasia es más complejo que como se pinta. Hay cristianos que se cierran por completo a hablar de este tema porque consideran que son cosas del “ejecutivo socialista”, esa salida ideológica le vale a él personalmente, pero a la sociedad no la ayuda en nada ni le soluciona nada.

Por otro lado, también se toca el papel de la religión en la bioética. Las diversas iglesias, incluida la católica (que es en la que yo personalmente vivo la Fe) tienen derecho ha decir su opinión y a opinar sobre la bioética, pero no debemos ser impositivito ni dictatoriales, tenemos que ser conscientes de que vivimos en un mundo que es plural y en un país (España, el mío) que es plural y que está cambiando algunas cosas que antes ni se tocaban. La Iglesia tiene que ser consciente de eso, tiene que ser consciente de que en la sociedad democrática no se puede imponer una verdad absoluta (que para ellos, los jerarcas de la Iglesia, es la suya), durante la transición los católicos fueron conscientes de que con la democracia se harían leyes contrarias a la doctrina de la Iglesia y de la Ley Natural, pero a pesar de ello se opto por la democracia (esto lo dice el Cardenal Tarancon, no yo). El motivo no es una esquizofrenia, el motivo es un buen conocimiento de la tradición católica, Santo Tomás de Aquino ya decía que las leyes civiles no podían prohibir todo lo que prohibía la Ley Natural.

Otro tema a tratar fue el de la Alianza de Civilizaciones. Aquí en España dices Alianza de Civilizaciones y la gente dice “Zapatero”. Yo pediría a los cristianos que superáramos todo eso de la izquierda y la derecha y sepamos ver el significado de la Alianza de Civilizaciones desde una perspectiva realmente cristiana. Vivimos en un mundo con muchas culturas y todas esas culturas se están conociendo ahora. Tenemos un gran reto: Entendernos. La paz esta fundamentada en el diálogo sincero. La alianza entra las civilizaciones y el dialogo entre las diversas religiones y las diversas culturas es una necesidad humana en nuestro mundo globalizado. No puede ser que no nos entendamos, no puede ser que ciertas diferencias culturales queden por encima de la necesidad de la paz y la defensa de la vida. Cada uno tiene derecho a su cultura y a su religión, pero también tiene el derecho de conocer las demás culturas y religiones que deja a los demás procesar en paz.

Me llama positivamente la atención de que en su declaración la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII no hayan hecho uso del material que sale del Vaticano. Tengo que admitir que en lo referente a la bioética, lo que sale del Vaticano no es un buen material. No lo es porque no está hecho en base al diálogo con las ciencias sino que está hecho enfrentado a las ciencias y los avances tecnológicos. Un discurso impositivo, dictatorial y que ya cansa. No hacen falta esos documentos para comprender la visión de la bioética desde una perspectiva cristiana, ya tenemos los evangelios, la palabra de Dios, para reflejarla en la vida. La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII han sabido excelentemente meter las citas bíblicas necesarias para lo necesario. Yo me tomaré el atrevimiento de decir que la palabra de Dios está por encima de los documentos que hace el Vaticano, al menos para mi lo está.

Quizás por el perfil de los documentos del Vaticano y por el comportamiento histórico de la religión católica y de otras religiones, la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII pide una revisión profunda de las tradiciones. Una revisión no supone una purga, sino una revisión seria para rescatar lo realmente importante. En el cristianismo lo realmente importante no sería un cúmulo de normas en bioética, sino una aptitud ante la bioética, esa aptitud sería la de defender siempre la vida, defender la dignidad de la vida y hacerlo en todos sus aspectos, no con ideologías sino con realidades que al hombre le hace bien. Esa es la forma de actuar de un cristiano y el cristianismo es sobre todo una forma de actuar. No se es más ni menos cristiano según el proceso de muerte que uno sigue, sino con la forma en la que uno vive y acompaña el proceso de muerte del prójimo.

Pero también mete un importante elemento en la defensa de la vida, el ecologismo. Creo que no somos conscientes de que nuestro planeta es vida y su defensa es defensa de la vida. Hay un trabajo interesante en la Iglesia a favor de la defensa del medio ambiente, una mayor conciencia social y ecológica, nos vamos haciendo conscientes de que tenemos que defender nuestro planeta para defender la vida y hacerlo desde una perspectiva social, este planeta es necesario para la vida y para los pueblos, sus paisajes, su fauna, su flora, son parte de nuestra cultura y de nuestra dignidad, forman parte de nuestra vida y los necesitamos para vivir.

Creo que el decálogo para el dialogo interdisciplinar en bioética elaborado por la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII es una buena herramienta para el dialogo y para la defensa de la vida. No enfrentando la ciencia y los avances tecnológicos con la ética y la religión, sino que complementándolos, acompañándolos y dialogando entre ellos. Eso es lo favorable.

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