La religión de Jesús
Necesitamos recuperar la Iglesia entendida como la comunidad de creyentes que celebran la Fe y luchan por la construcción del Reino de Dios y dejar de pensar en la Iglesia como una jerarquía monárquica, con los cardenales, obispos, dicasterios y todo ese folclore. Si no refundamos la Iglesia a partir de las cosas pequeñas de esta vida (que no por ello poco importantes), nos arriesgamos ha convertir (por paradójico que suene) a la Iglesia en un obstáculo muy serio para la Fe cristiana.
El pasado 4 de Diciembre la página web de Religión Digital publicaba una entrevista a uno de los mejores teólogos de la Iglesia Católica, José María Castillo ¿El motivo? La publicación de su último libro llamado “La religión de Jesús”. Un libro que intenta redescubrir al verdadero Jesús y su verdadero proyecto, teniendo con ello que tirar varios mitos que la Iglesia Católica (más bien las tradiciones de la Iglesia Católica) han ido imponiendo hasta ahora. Con esto no quiere decir que la figura de Jesucristo que tenemos los católicos sea falsa, ni mucho menos, pero el libro puede ser una ayuda para redescubrir a Jesucristo complementando lo que ya sabemos de él, es un apoyo positivo para la vida del cristiano. Tampoco creo que se intente decir que la Iglesia Católica no sea una verdadera iglesia sino que sea una institución adulterada, simplemente se dice que la Iglesia tiene errores temporales porque además de divina es también humana.
Entre otras cosas, José María Castillo dice que la Iglesia se ha convertido en un obstáculo para entender el Evangelio. Por supuesto, José María Castillo no se refiera a la comunidad católica, sino que se refiera a la institución jerárquica de la Iglesia Católica. Ciertamente podemos decir que la institución jerárquica en no pocas ocasiones a absolutizando cosas que son relativas. Por ejemplo, algunos temas que cita José María Castillo, la eucaristía o el templo. Para Jesucristo la eucaristía no fue un rito religioso sino que fue una cena de amigos, también dijo que destruiría el templo (que entonces era el mayor símbolo nacional y el mayor símbolo de dominación del Imperio Romano sobre el pueblo judío) y que a pesar de ello, sin templo, aún quedaría Dios. Yo creo que estos conceptos del Evangelio los hemos perdido en favor de unas anquilosadas tradiciones que a cuentas finales son humanas. Y que conste que no digo con esto que haya que eliminar el sacramento de la eucaristía ni que tengamos que cerrar los templos, pero si digo que la eucaristía no es un “rito” sino que es una celebración de gozo y una mesa común de cristianos y también digo que Dios no está solo en el templo, aunque es normal que los cristianos tengan un lugar común en el que rezar y hacer sus oficios religiosos.
Cuando Jesucristo entregó las llaves (de manera simbólica) de la Iglesia a San Pedro lo hizo sin darle estolas, ni albas, ni sotanas, los apóstoles nunca tuvieron vestidos de ceremonias. Los apóstoles vivían de su trabajo, tampoco eran célibes, Jesucristo jamás instituyó un sacerdocio tal y como lo entendemos ahora muchos. En esos tiempos tampoco tenían templos los cristianos, empezamos ha tener templos en el Siglo IV (más o menos cuando cesó la persecución sobre la Iglesia) y aún así se hacían celebraciones ¿Por qué? Pues porque se hacían en la casa de los miembros de la comunidad porque los cristianos no le daban tanta importancia al templo.
Jesucristo tampoco instituyó el episcopado tal como lo entendemos ahora. Cada comunidad cristiana tenía sus administradores apostólicos, pero el episcopado se ha convertido en una jerarquía de rasgos monárquicos y dictatoriales. Los obispos en los primeros tiempos del cristianismo ni estaban separados de los creyentes ni tampoco eran célibes. Se dice que la jerarquía no puede ser cambiada, que el Papa y los obispos no se pueden elegir en consenso de todos los creyentes, en una especie de elecciones, y se argumenta que no se puede porque esto va contra lo que Jesucristo mandó a Pedro sobre el gobierno de la Iglesia. Yo, por mi parte, opino que Jesucristo nunca dio un mandato firme e inequívoco, que pueda valer de absoluto, para la Iglesia Católica. De ser así no haría falta un Código de Derecho Canónico ni tampoco tanta burocracia. No podemos justificar el modo de gobierno de la Iglesia en el Evangelio y decir que por ello es absoluto, el Evangelio no es una estructuración del gobierno de una Iglesia sino que es la buena noticia que inspira a la Iglesia, que tendrá que organizar su gobierno según las necesidades que le vayan surgiendo al Pueblo de Dios.
Jesucristo, en realidad, nunca le dio tanta importancia ni a la burocracia ni al poder, más bien le dió más importancia a las cosas más pequeñas de la vida y a las más humildes, nunca se sentó con un escriba de la época para dejar por escrito un sistema diseñado, con sus cargos y funciones, para la Iglesia Católica. No lo hizo, seguramente, porque no le dio ninguna importancia o le dio una importancia muy relativa.
Necesitamos recuperar la Iglesia entendida como la comunidad de creyentes que celebran la Fe y luchan por la construcción del Reino de Dios y dejar de pensar en la Iglesia como una jerarquía monárquica, con los cardenales, obispos, dicasterios y todo ese folclore. Si no refundamos la Iglesia a partir de las cosas pequeñas de esta vida (que no por ello poco importantes), nos arriesgamos ha convertir (por paradójico que suene) a la Iglesia en un obstáculo muy serio para la Fe cristiana.
Justicia



david mng dijo
FELIZ NAVIDAD
12 Diciembre 2008 | 11:30 AM