Liturgia, trabajo por el pueblo
Yo también considero que la liturgia es uno de los mayores retos del catolicismo. Por algún motivo no conseguimos que la liturgia conecte con la gente y esto solo puede ser considerado como un tremendo fracaso, porque si la liturgia no atrae a la gente es porque la liturgia no sirve y si la liturgia no hace un servicio a los demás está faltando a su propio nombre. Liturgia, etimológicamente, quiere decir trabajo para el pueblo, eso es algo que no podemos perder de vista.
Hace poco el Cardenal Cañizares ha sido designado por el Papa Benedicto XVI como Prefecto de la Congregación para el Culto Divino. Esta Congregación siempre ha sido considerada como una Congregación secundaria, pero lo cierto es que Benedicto XVI le ha dado más protagonismo y ha puesto la liturgia entre las prioridades de su pontificado.
Yo también considero que la liturgia es uno de los mayores retos del catolicismo. Por algún motivo no conseguimos que la liturgia conecte con la gente y esto solo puede ser considerado como un tremendo fracaso, porque si la liturgia no atrae a la gente es porque la liturgia no sirve y si la liturgia no hace un servicio a los demás está faltando a su propio nombre. Liturgia, etimológicamente, quiere decir trabajo para el pueblo, eso es algo que no podemos perder de vista.
Está bien que haya una Congregación que administre la liturgia y que se dedique a reflexionar sobre la liturgia y de aportar material que luego puede ser útil. Si algo podemos ver es que la liturgia no puede ser igual en todas partes, es necesario inculturizar la liturgia y darle a la liturgia un aspecto que la acerque a la cultura en la que está envuelta. Esto no es fallar al cristianismo ni a la liturgia, sino que es cumplirla en su verdadera misión. Jesucristo fue el primero en inculturizarse en la sociedad que le toco vivir y la liturgia de por si no es una expresión confesional sino que es laica, no esta ligada a ninguna religión. No es lo mismo una celebración en Roma que una celebración en el amazonas, no es lo mismo una celebración en un barrio de clase media que una celebración en un barrio periférico y menos desarrollado.
El Cardenal Cañizares llega a la Congregación para el Culto Divino en un momento donde hace falta creatividad litúrgica para los nuevos tiempos. Hace falta implicar más a los laicos, que los laicos tengan mayor participación. Ya hay iglesias donde el laico hace la celebración de la Santa Palabra porque no hay sacerdote que pueda oficiar una Eucaristía, esa es una buena alternativa a la ausencia de vocaciones sacerdotales. También hay parroquias donde se implican a los niños en la celebración en misas de niños, con coralinas, con teatros parroquiales que interpretan el evangelio y con participación de los niños que están en el proceso de catequesis; además de esto he podido ver también celebraciones donde la participación es familiar, de los padres con sus hijos, en misas familiares. Podemos ver experiencias más “radicales” en contextos que conllevan un mayor espíritu misionero, como pueden ser los barrios periféricos donde las iglesias tienen que ponerse “en la frontera” y llevar a cabo liturgias realmente especiales, un caso muy conocido es el de la Parroquia San Carlos Borromeo (que ahora es algo así como una capellanía de los pobres o un centro pastoral) en el que los sacerdotes celebran la eucaristía “de paisano” y con símbolos que acercan la celebración a las personas del barrio y que no son extraños para ellos.
Tendrá que abordar la Congregación para el Culto Divino la participación de la mujer en la celebración de la Eucaristía. No digo ya de tratar el tema de la ordenación de sacerdotes mujeres, que no compete a esta congregación, sino que digo de implicarlas un poco en la celebración. Tenemos que tener en cuenta que más de la mitad de la Iglesia esta compuesta por mujeres y que esta mitad es la más activa. Otra cuestión a tratar es la celebración con miembros de otras religiones, en Asia se hace, personas de otras religiones celebran junto con los cristianos católicos su fe, la oración y la celebración es también una plano más del ecumenismo.
Estas cosas hay que trabajarlas. Hay que flexibilizar la celebración, convertirlo en algo menos ritualista, para convertirlo en algo mas sagrado y que ve lo sagrado donde lo ve el cristianismo, en las cosas más pequeñas de la vida. Hay que acercar la liturgia al pueblo para que recupere su verdadero significado, ser un servicio al pueblo. No se trata de que sea una norma más que guardar o un royo al que hay que ir porque sí, sino que tiene que ser un motivo de fiesta, tiene que ser el centro de la vida de las comunidades cristianas y tiene que ser algo que la gente realmente lo sienta y lo note cercano. No digo que sea fácil, pero hay que trabajar en hacer una liturgia plural, que dependa de la zona en la que se encuentre, de su cultura, de las necesidades de su entorno. Solo así la liturgia tiene sentido. Espero que esto sea algo que el Cardenal Cañizares tenga en cuenta. Le deseamos al Cardenal Cañizares una buena estancia y una buena experiencia en el Vaticano, es motivo de alegría para la Iglesia española; rezaremos porque sepa entender la liturgia como un servicio al pueblo y no como un fósil de museo.
Justicia
Yo también considero que la liturgia es uno de los mayores retos del catolicismo. Por algún motivo no conseguimos que la liturgia conecte con la gente y esto solo puede ser considerado como un tremendo fracaso, porque si la liturgia no atrae a la gente es porque la liturgia no sirve y si la liturgia no hace un servicio a los demás está faltando a su propio nombre. Liturgia, etimológicamente, quiere decir trabajo para el pueblo, eso es algo que no podemos perder de vista.



isabel61 dijo
Si conectar con la Liturgia con mayor participación laica, depende de Cañizares, mal vamos. Personalmente, le deseo una grata estancia en la Santa Sede y a ser posible que no vuelva ni de vacaciones.
10 Diciembre 2008 | 11:38 PM