Categoría: Teología
9 Noviembre 2009
No vivimos en el mejor de los mundos posibles y eso lo sabemos todos. Frente al mundo en el que vivimos, donde el ser humano no se puede realizar como individuo a sí mismo, donde no hay libertad, donde hay pobreza y donde hay violencias; ¿Cómo puede ser que la propuesta de Jesús de Nazaret no haya cuajado ni siquiera en las Iglesias que le rinden culto? No quiero resultar pesimista, pero me escandaliza cuando veo ha creyentes cristianos diciendo “el mundo es así y así será siempre”, son capaces de creer en un hombre que anda por encima del agua y sin embargo no creemos que las condiciones del mundo pueden cambiar a partir de movilizaciones sociales.
En realidad, lo que pasa es que el tipo que inventó el sistema capitalista neoliberal era un autentico genio, hizo que las personas creyeran que tienen que consumir por narices. No es raro ver a alguien que gasta el dinero por gastar, que si ve un producto más caro coge el más caro, tenemos metido en la pelota que lo mejor que podemos hacer es gastar el dinero porque eso nos define como personas. De hecho, para insultar a alguien que no tiene dinero, ni lujos, ni carrera, ni prestigio, lo que se dice de él es que es un “Don Nadie”. Esa es la cultura que ha instalado el capitalismo, una cultura que nos da sedantes frente a la dura realidad, nos da unas aspiraciones que tenemos que cumplir pero que al final nunca realizamos, porque en realidad tan solo estimulan las masas para que el sistema siga funcionando. Es la mayor lastima, ver a la raza humana sucumbir ante algo tan barato y cutre como es el capitalismo, y que conste que no me excluyo de este grupo (sería injusto que lo hiciera).
En realidad el mayor problema de la religión cristiana es que es una propuesta de aquí a unos años; es decir, no es una propuesta de bienestar inmediato que luego acaba siendo “pan para hoy y hambre para mañana” sino que es una propuesta que nos hace trabajar, auto-exigirnos, para recoger los frutos después de todo ese sufrimiento y espera o incluso en “otra vida”. El ritmo de vida que llevamos en la sociedad actual hace que sea un campo muy difícil para cultivar el cristianismo, y es que no me canso de decirlo…el capitalismo es una idea tan contraria a la creencia en Dios y a la vida cristiana (o más) que el marxismo-leninismo científico.
Estamos encantados de habernos conocidos y nos encanta nuestro sistema, aunque luego lo odiamos, lo odiamos casi tanto como nos odiamos a nosotros mismos y lo queremos también tanto como nos queremos ha nosotros mismos. En España no paramos de elegir, mediante elecciones, líderes corrompidos (salen casos por todas partes, este mes de Octubre salían chorizos de debajo de todas las siglas), y aún así estoy enteramente convencido y no me escandalizaría que salieran otra vez, estos mismos, elegidos en las urnas. No entiendo este tipo de cosas, odiamos a los políticos corruptos pero los reafirmamos y ratificamos una vez tras otra, ¿Esto es a todo lo que aspira España? Estoy casi enteramente seguro de que no, de que tarde o temprano este país recuperara o adquirida (no se si alguna vez lo tuvo) un autoestima que le lleve a levantar un proceso de liberación nacional real, donde el país sea definido por los ciudadanos y no por las “familias” o por las altas esferas de la sociedad española, que son los que hacen todo el rato los cambios y nos tiran las migas, siendo consciente de ellos incluso nos faltan al respeto y nos dicen abiertamente que sin ellos no somos nada (eso lo dijo el Rey de España, sin ir más lejos, cuando su figura fue cuestionada por unas protestas estudiantiles en Cataluña).
Ante esto hay que elaborar un pensamiento alternativa, que valore lo verdaderamente esencial de la vida. No se trata ya de llegar a una Teología Revolucionaria de la Liberación, se trata de ir una Teología en camisas, en pantalones vaqueros, en sudadera, se trata de una reflexión de Dios desde la realidad de la gente que se ve en las contradicciones ante las que nos pone ser cristianos (creer que el placer vienen después de la espera, esa es la historia del éxodo) y vivir en un mundo capitalista de placeres inmediatos. No digo que tengamos que fustigarnos, tenemos que ser felices y disfrutar la vida, pero no podemos ser condescendientes con los problemas de nuestros semejantes y menos aún podemos supeditar nuestra dignidad a nadie. Estoy seguro de que los placeres pequeños del sistema no son nada comparado con los sufrimientos y las frustraciones que levante. El fin del hombre es ser feliz, y ser feliz no es lo mismo que hacer lo que se quiere, ser feliz es querer lo que se hace y realizarnos a nosotros mimos. Hay que hacer una reflexión y hay que hacerla en serio, eso no se puede resumir en un simple post, pero desde luego tenemos que luchar por estas pequeñas diversiones a favor de una gran realización de la raza humana que nos permita dedicar nuestra vida a esos pequeños placeres y no a los intereses de otros; ya después de esa revolución…pues podremos divertirnos.
No podemos rendirnos a ciertas teologías de la prosperidad que nos intentan decir que mientras más ofrezcamos a Dios, más vamos a prosperar en la vida. Eso no es ni serio. Hay que hacer una teología que nos desarrolle como humanos, que nos haga ver lo más divino en lo más humano y nos haga relativizar los dogmas, incluidos los del sistema capitalista, y ver lo que hay más allá, y esto se puede hacer con sentido del humor, con rostro amable, cercano y buenas maneras…pero esta sociedad hay que cambiarla si queremos rescatar los aspectos más positivos de la humanidad y rendir un mínimo de respeto a la creación.
Justicia
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
5 Noviembre 2009
Una persona religiosa es una persona que acepta como creyente que hay un elemento extraño en la vida, un elemento que no es verificable y que es indiscutible, pero que también es (por desgracia) manipulable. Con esto hay que tener mucho cuidado porque fomentan las voces que ven la religiosidad como una militancia, así lo defienden día si y día también los obispos de España, la Congregación Para la Doctrina de la Fe y el mismo Papa Ratzinger. Militar no es malo de por sí, el mismo culto significa a cuentas finales militancia; pero una militancia que nos pone la mano en la boca y no nos deja actuar, reflexionar o pensar por nosotros mismos, una militancia que se mete en lo mas íntimo de nuestra vida (porque aquí lo que se mete hasta en la cama es la doctrina de la Iglesia, no la relación personal del creyente con Dios…que es otra cosa tan compleja que la Iglesia no sabe ni tratarla sin faltar, muchas veces, al respeto de no pocos creyentes) es una militancia perjudicial para el desarrollo personal y también para el desarrollo colectivo de los pueblos, porque al final el compromiso ético queda relevado a un segundo lugar o incluso a un tercero.
Por supuesto que el fin último de la vida es servir a Dios; pero para servir a Dios tenemos que ser nosotros mismos y usar la cabeza para pensar, el corazón para sentir y las relaciones sociales para plasmar en esa realidad social a Dios…no tenemos la cabeza para pensar por otros, no tenemos la voz para hacer de eco de lo que otros nos dicen y desde luego no somos un cuerpo que responde a voluntades superiores que quedan por encima de nuestra conciencia o de nuestra ética. Creemos profundamente en el individuo y lo defendemos ante una corriente que trata de hacer de la cristiandad una cosa homologada, donde todo responda a lo mismo, donde si la jerarquía pone una “A” donde hay una “O”, los demás en lugar de cuestionar eso y expresar lo que vemos, lo que hacemos es ponernos unas gafas que nos hagan ver mal esa “O” para que veamos una “A”. Así responde, por desgracia, muchos creyentes. En esas ocasiones da la sensación de que la religión son los porros del pueblo y que muchos han fumado de más.
Hay una cierta corriente exclusivista en lo cristiano; solo es bueno lo cristiano, pero dentro de lo cristiano solo es bueno lo católico, ahora se da un salto más allá y decimos que dentro de lo católico solo es bueno cierta forma de vivir el catolicismo en clave militante, haciendo la voz de las enseñanzas ortodoxas una voz público, con capacidad de movilizar la sociedad y de redirigir las corrientes políticas y culturales de los pueblos. Tal visión es errática, en primer lugar porque muchas veces lo que estas corrientes exponen como dogmas de Fe o como imperativos cristianos innegociables, son cosas que dentro de la misma Iglesia se están negociando y que no emanan de la tradición misma de la Iglesia sino que pertenecen a una cierta ideología que hace de la familia tradicional (que no cristiana) y de la defensa de la vida una bandera ideológica, una bandera cultural, para atacar derechos fundamentales como la libertad, la protección social de la mujer, la misma autonomía de la mujer o la defensa de la pluralidad a la hora de hacer proyectos familiares. Eso no emana del cristianismo, ni el catolicismo tradicional enseñaba lo que ahora impone la Iglesia sobre aborto, ni tampoco intentaba imponer las leyes de Dios como leyes civiles (y esto lo decía Tomás de Aquino, no yo).
Justicia
!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
2 Noviembre 2009
Tenemos que admitir una cosa, la primera es que la calidad de mis últimos post no ha sido la mejor. Hay escasez de tiempo y no quería dejarlo estancado, quería dejar algunos textos mas breves y más superficiales que sirvan a alguien para la reflexión. Otra cosa que tengo que admitir es lo que quiero defender en este post: No vivimos en el mejor de los mundos posibles. Vemos la guerra, la corrupción, las desigualdades sociales y la degradación cultural de los pueblos del mundo.
Ante esto se hace necesaria una denuncia profética, pero no una denuncia fundamentalista basada en unos escritos, sino que tiene que ser una crítica desde la reflexión. Esa es la función de la filosofía, por ejemplo, hacer una reflexión crítica de la sociedad en base a nuestra relación con la tierra y lo que esa reflexión nos dice es una crítica, negativa de ver los errores de nuestra sociedad y nuestra cultura, pero positiva también al darnos el horizonte de un mundo mejor no realizado pero al que aspiramos. Para eso puede ser fundamental la Fe, ya sea en un ser supremo superior, en una serie de deidades, en un misticismo o en unos valores; a mi eso es algo que me provoca gran indiferencia. Personalmente creo en el Dios de Jesucristo, pero personalmente creo que Dios son los hombres, somos imagen y semejanza suya, toda cosa acontecida por los hombres es acontecida por Dios. En cierta manera, el cristianismo fue el primer ateísmo, creía que Dios era un hombre y ponía a Dios al mismo nivel que el hombre.
En la vida se imponen una serie de dogmas, ya sean religiosos, políticos o económicos. Esos dogmas hay que aceptarlos, carpetazo, y no se hable más. No podemos permitir eso. Hay que hablar de todo, hay que hablar de Dios y de los hombres, hay que hablar de la economía, de la pobreza, de las alternativas, hay que investigar la ciencia e investigar la historia, hay que investigar para recuperar la memoria…para saber. No son pocos los que en este camino dicen “¿Qué mas da eso?, ¿A quién le importa?” Tratemos que al menos nos importe a nosotros. También es típico oír “el mundo siempre ha sido así y así será siempre”, tratemos de que aunque el mundo sea así y aun en el caso hipotético de que no pudiera cambiar…que al menos tengamos opinión y palabra ante la realidad, al menos eso solamente.
Hay quien intenta decirnos “¡De eso no se habla!”, como si fuéramos mocosos que no tienen derecho ha cuestionar la realidad que les envuelve, hasta los mocosos tienen ese derecho de cuestionar la realidad. En este post quiero hacer un llamamiento general a la rebeldía, pero a la buena rebeldía, a la que tiene causas y la que esta reflexionada. Lanzo una arenga importante contra le dogmatismo, contra el pensamiento único y contra las mordazas que los dogmas, vengan de donde vengan, nos quieren poner. Aquí solo hay un dogma, el dogma que dice que todos podemos hablar. Quien no habla no se equivoca, el que habla comete errores pero también, con sus errores mueve este mundo. El que se calla no mueve el mundo, ni siquiera se mueve a sí mismo, se queda estático ante la realidad, sin tomar su propia conciencia como sujeto histórico de liberación.
Justicia
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
22 Octubre 2009
Hans Küng es, con muchas posibilidades, el mejor teólogo de la Iglesia Católica y puede ser considerado, con corrección, como el legítimo sucesor de Karl Rahner. Hoy día es un crítico de la jerarquía eclesiástica y del Papa Benedicto XVI. Al principio de su papado, Benedicto XVI tuvo una reunión con Hans Küng que hicieron parecer que la Iglesia podía aceptar, o al menos tolerar, algunas tesis del teólogo progresista, pero hoy ya se ve que toda esperanza era falsa y que Benedicto XVI sigue siendo el guardián de la ortodoxia y el teólogo reaccionario que era antes de ser Papa, prueba de ello es que mantiene dialogo con los sectores ultra-conservadores de la Iglesia Católica (sector de tendencias nazis, fascistas y antisemitas).
El Papa Ratzinger, según Hans Küng, lleva a la Iglesia a un desastre y la devuelve a la Edad Media. Realmente es cierto. Ratzinger está demostrando que lo del Papa es un absolutismo cerrado, antes al menos teníamos la esperanza de que el Papa tenía que atenerse a un mínimo consenso de la Iglesia Universal (como el Concilio Vaticano II) y no podía ponerse por encima de él, pero el Papa Ratzinger pone sus tesis personales como absolutas y las pone sobre un Concilio de la Iglesia Universal, lo que supone un total escándalo y lo que rompe el cuerpo de la Iglesia. Es muy complicado lo que ha hecho el Papa y es muy radical, casi supone una amenaza de cisma en la Iglesia y desobediencia a sus propias normas, es una ofensa no al mundo progresista sino a la Iglesia Universal que hizo ese concilio, a las Iglesias de oriente, a las Iglesias locales, a la Iglesia de América Latina y de África, esto supone una total ofensa. Me parece muy bien que el Papa tenga sus teorías, pero me parece espantoso que quiera imponerlas en la Iglesia y para ello se "cargue" teológicamente hablando a todo el que le haga sombra (el mismo Hans Küng, Leonardo Boff, Jon Sobrino...) y dialogue con sectores que odian a la propia Iglesia Católica y al Concilio Vaticano II.
El Papa ha provocado, o más bien ha puesto de acento, una crisis muy fuerte en la Iglesia. Una crisis que es la división, por un lado la jerarquía eclesiástica y por otro lado la Iglesia Pueblo. Ya no es que la Iglesia Pueblo tenga ciertas oposiciones frente a la jerarquía eclesiástica, es que yo diría que ahora mismo la Iglesia Pueblo pasa de la Iglesia jerárquica y tiene por ella un desinterés casi total. Se están haciendo las dos iglesias una a parte de la otra, la Iglesia Pueblo se hace viviendo en el mundo real y en dialogo con él, mientras que la Iglesia jerárquica se está haciendo viviendo en la inopia, enfrentándose a la modernidad con la compañía de algunos católicos "militantes" que la siguen a todas partes y en toda aventura, y también vive en la Edad Media.
Hans Küng siempre ha sido una alternativa a lo que presenta la jerarquía. Frente a la cerrazón de la jerarquía en todos los temas y frente a su dogmatismo, Hans Küng siempre hace una reflexión crítica y razonada. Hay quien dice que es un teólogo rebelde, como si además ser rebelde fuera malo, pero podemos decir que Hans Küng es un teólogo católico, interesado por la Iglesia Católica y que hace su trabajo teológico a sabiendas de que a otros también les llamaron de todo, a sabiendas de que Congar también fue condenado en su día y más tarde fue nombrado Cardenal y fue un inspirador del Concilio Vaticano II. En tiempos difíciles para el pensamiento cristiano, en los que parece que para hacer una reflexión sobre la sociedad hay que criticar el progreso y las filosofías modernas, haciendo una defensa numantina de la Iglesia (incluido de los errores de la propia Iglesia), Hans Küng presenta un pensamiento sin complejos, en dialogo con la sociedad desde una perspectiva crítica, en dialogo con las demás religiones para buscar una ética mundial de mínimos, y en crítica con la Iglesia para buscar una reforma seria de ésta que la ponga al servició del Evangelio y no al Evangelio a su servicio.
Justicia
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
18 Octubre 2009
Roma censura todo en la Iglesia y el retroceso es algo que no tiene fin, quieren matar la rebeldía en el pensamiento...que es donde se mata la rebeldía. Ahora una monja, como Teresa Forcades, no puede decir en conciencia su opinión sincera sobre el aborto en un canal catalán (TV3) porque ni en ese pequeño espacio se puede decir una opinión muy acorde con el pensamiento actual sin que suponga un escándalo para el Vaticano y sus inquisidores.
El Cardenal Rodé ha decidido intervenir contra la monja para que se desdiga de sus opiniones acerca del aborto o del sacerdocio femenino. Ya hay quien habla de un "caso Forcades", yo más bien creo que estamos en un "caso Iglesia Católica y es un caso que trae cola. Por un lado defienden el derecho a tomar las calles de unos y por otro lado no dejan que la otra opinión se exprese, aunque sea bebiendo de sus propias fuentes. Quieren convencer no razonando, sino repitiendo e imponiendo y, lo que es peor, irrespetando a la gente con la que hablan, pasando olímpicamente del raciocinio y tratando de manipular sus emociones (Estoy enteramente seguro de que en el cartel del bebe y el lince nunca lo harían con un feto real y la cría de un animal protegido tan feo como es el buitre).
No me cabe la menor duda de que el magisterio eclesial tiene que ser respetado por los católicos, y más especialmente por los teólogos. Pero de la misma manera, no excluyo que un teólogo pueda exponer, sin absolutizar, ideas hipotéticas que puedan hacer avanzar al magisterio y puedan servir de pregunta al magisterio. La gente no tiene porque mirar siempre la Iglesia, la misma Iglesia tiene que mirar de vez en cuando a los hombres y preguntarles "¿Qué puedo hacer por vosotros?" y dejar que estos respondan. Para eso se hizo, en teoría, el Concilio Vaticano II, aunque en la práctica este concilio es como si no hubiese existido nunca.
No se como terminará este tira y afloja entre Teresa Forcades y la jerarquía. El final poco me importa, si sigue pudiendo hablar en la Iglesia mejor, si deja de hablar da igual (como dice Atahualpa Yupanqui, el poeta canta hasta en silencio) y si lo que hace es hablar desde un ámbito no eclesial, en rebelión con la jerarquía, eso tampoco condiciones mucho mi opinión sobre ella (por mi experiencia de vida voy viendo que los mejores cristianos muchas veces son nefastos católicos).
Si puedo decir que para mi esto demuestra el tremendo retroceso de la Iglesia Católica en cuanto a algunos temas. Por algún motivo que desconozco, los efectos de Concilio Vaticano II son totalmente contrarios a sus intenciones fundacionales, la intención era modernizar la Iglesia y ponerla en dialogo y como respuesta lo que estamos teniendo es una Iglesia Católica cada vez mas cerrada en si misma y no solo eso, incluso regresiva. En algunas cuestiones, y el aborto es una de ellas, la Iglesia es más retrógrada ahora que con Pio XI. La moral tradicional católica dice que si una niña es violada y el bebe pone en peligro la vida de la madre el aborto no supone una excomunión para la pobres niña (y tampoco para los médicos, que la han salvado la vida), sin embargo ahora resulta que si una niña violada por su padrastro aborta...pues esa niña tienen una pena de la Iglesia mayor que la que pueda tener su padrastro violador y pederasta, algo totalmente surrealista e irracional. Como decía Chesterton, nos quitamos el sombrero cuando entramos en la Iglesia pero no nos quitamos la cabeza con la que pensamos, aquí no hay un caso Teresa Forcadoes...aquí hay un caso Iglesia Católica que ya se vuelve preocupante, sufrimos una especie de esquizofrenia que nos lleva ha dañarnos a nosotros mismos
Justicia
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
17 Junio 2009
Se lleva hablando toda la semana de una supuesta "condena" por parte de la Comisión Para la Doctrina de la Fe al teólogo gallego Torres Queiruga. No se muy bien quien es, no he leído nunca nada suyo, lo poco que se de él es que es modernista y al parecer también es un defensor del galleguismo, ninguna de las dos cosas son pecado. No hay notificación, al menos de momento, no sabemos si porque se han "rajado" o porque "las cosas en palacio van despacio". En ambos casos, para mi, queda en mal lugar la Comisión Para la Doctrina de la Fe. Si el hecho de que no se haya publicado una notificación se debe a la repercusión que ha tenido en algunos medios de comunicación la noticia, me parece mal, ¿Es qué hay que tener miedo? Algo poco dente y poco aceptable estarán haciendo cuando quieren ocultarlo y quieren hacer un juicio lo más opaco y secreto posible, como lo fue el juicio de Jesús.
Si no se le condenar por miedo a que Torres Queiruga es intimo amigo de varios obispos gallegos, de muchos prestigiosos teólogos e incluso del Padre Ladaria (Secretario de la Congregación Para la Doctrina de la Fe) eso querría decir que para esta Comisión en la Fe hay clases, hay gente que vale más que otra en la medida de las riquezas institucionales que tenga, cosa que me parece anticristiana. Si el hecho de que no haya condena se debe a que las cosas en palaico van lento, pues también me parece una torpeza. Torres Queiruga es una persona con la carrera ya hecha, lo publicado ya publicado, el prestigio ya ganado y al que lo que pase ahora tampoco le influirá mucho.
Ya no es como antes, que condenaban a un joven Hans Küng o a un prometedor Leonardo Boff, teólogos jóvenes, de ideas innovadoras, que son silenciados y alejados del ámbito estrictamente católico para truncar su carrera (que nunca se vio truncada). Ahora condenan a un Jon Sobrino anciano que todo lo que quería hacer con la Teología de la Liberación en América Latina ya lo ha hecho, condenan a un Antonio de Mello ya fallecido cuya aportación ya está hecha y es asimilada por muchos católicos, le quitan su cátedra a Juan Masía un año antes de que se jubile o condenan (si al final se da el caso) a Torres Queiruga a estas alturas de la película, ya es que ni siquiera les importa el impacto de su obra simplemente les importa publicar una notificación que parece hecha más para llamar la atención que para solucionar cosas.
Si la Comisión Para la Doctrina de la Fe es un cosa que va lenta, probablemente lo mejor sería ya acabar con ella, no solo porque no tenga sentido (que no lo tiene, porque Fe y Teología no es lo mismo, la Teología se puede medir con unos presupuestos, que luego cada uno usara los que crea más adecuados porque al final ninguno es absoluto; la Fe solo la puede medir Dios y no es una ciencia que el hombre pueda controlar), sino que además actúa lento en un mundo que (por más que eso no les guste a algunos jerarcas) se mueve rápido. Los obispos aún andan hablando de lo que supone la participación de los laicos en la Eucaristía, en las zonas de Asia y en algunos casos de España los católicos en general ya hablan de la participación de personas de otras religiones en las celebraciones. Tenemos una jerarquía que soluciona problemas del siglo pasado y eso no es que sea contradicho por el mundo actual, es que ni siquiera le importa.
En realidad estas notificaciones no me molestan mucho, en primer lugar porque al teólogo en cuestión no le perjudica mucho. Su carrera está hecha, ya son ancianos y ya pueden incluso decir lo que les de la gana (si es que en algún momento no lo hicieron), la notificación al hablar de problemas ya superados pues no conecta con el interés de nadie porque la gente anda superando otros retos y lo único que sufre es la credibilidad de la misma Fe que ve su significado desvirtuado por una institución que nada tiene que ver con la Fe, además de que sufren las personas allegadas al teólogo (los teólogos en cuestión, por lo menos los últimos, no parecen muy preocupados).
No se como terminará este episodio con Torres Queiruga, tampoco me parece importante. Sobre Torres Queiruga, como sobre cualquier teólogo, importará más lo que escriba (¡Y lo que haga! Que sin praxis no hay teología) que lo que digan o escriban de él, porque se pueden escribir y decir muchas tonterías y desde la Comisión Para la Doctrina de la Fe se han dicho verdaderas barbaridades, ya sobre medios mamporreros de la institución (que parece que les den de comer, cuando no les dan de comer ni la Fe misma) se lee de todo.
Yo no le suelo dar importancia ha estas cosas a la hora de juzgar la vida de un cristiano. Jesús nunca tuvo buen trato con las instituciones religiosas, Francisco de Asís fue incomprendido mucho tiempo incluso fue prácticamente expulsado de su propia orden, Ignacio de Loyola estuvo preso de la Inquisición, la Iglesia tardo tiempo en comprender y aceptar la misión de Teresa de Calcuta, Monseñor Romero nunca tuvo el apoyo de sus compañeros obispos, no me importó tampoco que el Papa regañase en público a Ernesto Cardenal, ni tampoco me importan las censuras que hayan caído sobre Hans Küng o sobre Leonardo Boff, me da igual lo que los obispos digan de Juan José Tamayo o de José Antonio Pagola, la Iglesia ya se equivoco con Ives Congar y con de Chardin, Charles de Foucault nunca tuvo un seguidor hasta años después de su muerte y hoy es beato; la Iglesia y el éxito institucional en la Iglesia no es un buen principio para medir la santidad de un hombre y que los hombres más santos que conozco estuvieron reñidos con la institución o no tuvieron nada que ver con ella. Al final tiene razón Jon Sobrino cuando dice que es más importante lo que opine de un teólogo la señorita que trabaja de cocinera en su pueblo que lo que opine una Comisión Para la Doctrina de la Fe. Una Comisión Para la Doctrina de la Fe que tarda décadas en condenar cosas que considera muy peligrosas para la Fe, y tarda décadas por motivos burocráticos, lo que quiere decir que al final se comportan como funcionarios de la Fe (una Fe que luego ni siquiera es Fe, sino que es otra cosa).
El Vaticano está muy lejos y los obispos... miran más al Vaticano que a su pueblo.
Justicia
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
24 Mayo 2009
Por desgracia en la teología de la Iglesia Católica impera la controversia, la controversia en si no es mala, pero muchas veces en las controversias de la Iglesia muchos teólogos se acuerdan demasiado de que son teólogos católicos y se olvidan a veces de que es más importante ser cristiano caritativo. Lo digo en referencia a la controversia entre Andrés Torres Queiruga y Olegario González de Cardedal. Al primero no lo conozco, nunca he leído nada suyo y lo que he leído de él (de lejos) a veces me ha gustado y me he sentido identificado y otras veces no. De Olegario González de Cardedal he leído más, es uno de los mejores teólogos españoles (si no el mejor), algunas cosas que he leído de él me han gustado mucho y otras no me han gustado nada, es una persona sumamente agradable, sonriente, de los que da gusto hablar con ellos y escucharles.
Hace poco Gonzalez de Cardedal publicó un libro llamado el "Que hacer de la teología" en el que, se conoce, calificaba a Torres Queiruga y a otros teólogos de ser teólogos desvertebradores del cristianismo, un juicio tan duro necesita ser justificado y aún justificado habría que ver si es justo un juicio tan duro. Al parecer, Olegario se ha colado, Torres Queiruga se intenta defender en un artículo en el que explica lo que verdaderamente quiso decir con las referencias suyas que Olegario toma en su libro, y la verdad es que lo que quiso decir (al parecer) es justo lo contrario a lo que Olegario le atribuyó.
Es una pena que estas cosas pasen y que muchas veces se convierta la teología católica en la cosa menos cristiana de la Iglesia, porque esa carrera de "yo soy más ortodoxo que tú, yo estoy más con el magisterio" que se traen muchos teólogos es algo que yo creo que daña la propia investigación teológica. Además, ahora mismo, corren muy malos tiempos para la teología.
Creo que habría que tener memoria, la acusación nunca es buena. En los años setenta Olegario González de Cardedal fue acusado por un profesor de la Universidad Gregoriana de Roma de negar la divinidad de Cristo, también tuvo Olegario González tuvo acusaciones por parte de José María Iraburu de que era arriano y nestoriano; en esos momentos Torres Queiruga salió en su defensa. Ahora Olegario Gonzalez de Cardedal hace acusaciones a Torres Queiruga que no son muy diferentes a las que él recibió un día y que, por lo que dice el propio Torres Queiruga, parecen estar igual de fundamentadas.
Torres Queiruga dice que no es válido descabellar un teólogo sin haber mantenido con él un diálogo abierto, pero yo creo que directamente no es válido descabellar a un teólogo. Yo creo que se pueden criticar ciertos puntos con cuidado y respeto, o explicar su visión y luego la suya, pero siempre hay que aplicar al otro teólogo el principio de caridad a la hora de valorar la obra de otro, que es esperar siempre de él que lo haya hecho con buena intención, a fin de cuentas lo que hacer que Torres Queiruga u Olegario González de Cardedal investiguen la teología es que ambos están buscando a Dios y quieren conocer más.
Leyendo opiniones sobre esta controversia he leído juicios injustos que deberían hacernos plantearnos si esto es ser cristiano y esto es Iglesia. Por ahí he leído que Torres Queiruga es un pluralista asimétrico que sigue en el cristianismo, no como López Vigil (teólogo al que admiro y respeto) que es "pluritonto simétrico", otro dice que Olegario es mal teólogo (mentira), mal cristiano (¿eso quien lo juzga?) y mal compañero (eso que lo digan sus compañeros también), hay también quien dice que Olegario lo que tiene es envidia de Torres Queiruga (¿Por qué iban ha tener envidia uno del otro), hay comentarios que dicen que Torres Queiruga no motiva la Fe en Jesús sino que motiva ciertas ideologías, no falta quien acusa a Olegario de ser ególatra y de ser un sabio que no acompaña la sabiduría con el buen corazón, también hay quien se jacta y dice que Torres Queiruga será condenado por la Congregación Para la Doctrina de la Fe (¿Y eso que demostraría? Eso habla más mal de la jerarquía eclesiástica que del propio teólogo). Hay quien dice que Olegario es un impresentable y un prepotente que se cree amo y señor de la teología española, que tiene que arrepentirse de sus pecados porque son muchos; quien dice esto dice conocer a Olegario González de Cardedal personalmente, yo también lo he conocido personalmente y no es ese Olegario Gonzalez de Cardedal el que yo conozco. También hay quien acusa a Queiruga de inventarse una religión nueva...
Estas cosas, estas calificaciones, son penosas para los cristianos y son más propias de campañas electorales de nuestras falsas democracias burguesas que de la comunidad de Jesús. Creo que la teología debería ser algo más que la confrontación entre teólogos, que además acaba cayendo en el personalismo y por lo tanto en calificaciones personales (siempre injustas). Por desgracia, pasa mucho. Ya es triste que la jerarquía entre en conflicto con los teólogos y no les haga ni puñetero caso, no solo eso sino que además estorba en sus investigaciones e intenta condicionarlas, como si el fin de los teólogos fuera someterse a la jerarquía (¿Entonces para qué hay teólogos? ¡Que lo haga todo la jerarquía!); pero ya que los propios teólogos den paso ha estas controversia, que llegan puntos en los que son inevitables, me parece un poco triste. Me pareció triste la controversia entre Clodovis Boff y Leonardo Boff y me parece triste esta controversia entre Olegario González de Cardedal y Andrés Torres Queiruga; sobre todo, más que por lo que dicen ellos, por como lo trata la prensa y como lo tratan sectores interesados de la Iglesia Católica, jerarquía eclesiástica incluída.
Estas personas, todas, son Iglesia, pero estos comportamientos no son Iglesia, son sencillamente penosos.
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
16 Abril 2009
Hace unos años el teólogo Juan Masía vio como le retiraban la cátedra de bioética en la Universidad Pontifica de Comillas. Juan Masía es un jesuita que anda peleado con los obispos, personas así son necesarias porque desgraciadamente la Iglesia es un barco muy difícil de mover. Juan Masía es una de esas personas que dicen lo que piensan con una total libertad, es de esas personas a las que no parece importarles mucho lo que digan de ellos, muy posiblemente porque cuando hablen mal de él, él no esta delante.
Las personas como Juan Masía suelen ser molestas para las instituciones centralistas donde hay un aparato donde lo controla toda, eso pasa con la institución eclesial y por eso Juan Masía es molesto, a pesar de ser una persona de gran Fe cristiana y de ser una persona que bebe de la tradición católica, es una persona que no mantiene fidelidad ciega a una institución y acepta todas sus consignas y recetas, eso hace que los obispos de España le vean mal y que desde los sectores conservadores de la Iglesia Católica se le ponga, perdón por la expresión, a escurrir.
Desde varios blogs, día si y día también, se critica con dureza a Juan Masía y también a sus superiores jesuitas. No entiendo muy bien que se busca, si conseguir que Juan Masía se asuste y se calle, conseguir que la jerarquía católica de España publique una notificación en la que condene las enseñanzas de Juan Masía o que los jesuitas lo expulsen de la orden. No acabo de entender lo que se intenta desde determinados medios de comunicación del conservadurismo católico.
Si lo que se intenta es que Juan Masía se asuste me parece una tontería absoluta. Lo que dice Juan Masía sobre temas de bioética como el aborto, el preservativo o la eutanasia, son cosas bien aceptadas en Japón donde trabaja con toda comodidad y donde no tiene los problemas que tiene en España. Puede que sea por la visión de la religión que hay en Asia, muy diferente de la que hay en Europa (sobre todo en España). No creo que consigan asustar a Juan Masía por dos motivos, primero porque parece un hombre valiente que dice lo que cree que hay que decir en el momento que hay que decirlo, segundo porque tampoco es peligroso lo que está diciendo.
Intentar un castigo de la jerarquía católica a Juan Masía también me parece absurdo. No se como funcionará la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española, me parece triste que se hagan castigos "in extremis" o "expres" como el que se hizo al libro de Pagola sobre Jesús, pero tener que leer una notificación de la Comisión para la Doctrina de la Fe donde lo que se hace no es revisar un libro muy vendido sino que lo que se hace es revisar un blog de la red, eso ya me parecería una situación que rozaría el ridículo, porque además la Comisión para la Doctrina de la Fe no está para eso.
Si lo que se intenta es que los jesuitas expulsen a Juan Masía. Tampoco creo que la cosa sea preocupante. De ser expulsado, Juan Masía dejaría de ser miembro de la institución de la Compañía de Jesús, pero seguiría siendo jesuita porque ya tiene esa tradición y ese carácter. Pasaría a ser otro de los varios jesuitas sin papeles que circulan por el mundo, como José María Díez Alegría, como José María Castillo o como Vicente Ferrer.
Yo apunto una cosa que creo que deberían hacer aquellos que discrepan de Juan Masía, digo algunos metiéndome a mí también en algunas cuestiones. Creo que deberían dejar en paz a Juan Masía, que le dejen expresarse y trabajar, cada uno es libre de decir lo que quiera, lo que sienta, lo que piense que es correcto en ese momento. Quien es buen cristiano y quien no, quien es ambiguo y quien no, quien a defendido la Fe y quien no, esas son cosas que se demuestran sobre todo en las maneras de hacer las cosas y en la manera de actuar en la vida (más que en el aspecto teórico, que también es muy importante) y son cosas cuya respuesta absoluta solo lo sabe Dios que es lo único absoluto.
No entiendo que pretenden tantos con Juan Masía, entre ellos Monseñor Fernando Sebastián, que en un artículo hace poco acusaba a Juan Masía de ser ambiguo, ¿Quién es ambiguo Monseñor? Es difícil saber en que se es ambiguo y en que no, sin duda para Fernando Sebastián la postura de Juan Masía ante el aborto es ambigua porque su postura no es radical (ni de un lado ni del otro) y por ello no es suficiente, considera que no defiende bien la Fe porque en sus artículo no tiene la suficiente (para la apreciación del obispo) contundencia. Son cosas difíciles de saber. Precisamente muchos acusan a la Iglesia de tener esa misma ambigüedad en temas como el maltrato, la pobreza o el imperialismo.
Justicia
servido por justicia
2 comentarios
compártelo