El acontecimiento impactante del hijo de Fernando Lugo se ha convertido, estoy hay que admitirlo, en una campaña asquerosa de la derecha en contra del presidente y del obispo católico. Fernando Lugo, siendo obispo, tuvo un hijo, eso es algo personal y desde luego esta mal, pero hay que admitir que se ha sometido a la justicia que ha admitido la paternidad del niño. Luego, Fernando Lugo no a obrado mal. Le ha pasado algo que le puede pasar a muchos sacerdotes , tiene un hijo y se ve agobiado por una sociedad que no siempre es comprensiva con esta situación (y lo estamos viendo ahora con Fernando Lugo). No quiero justificar lo injustificable, que es el derecho del niño a tener identidad y el derecho del niño a tener un padre que lo apoye, aunque solo sea económicamente.
Pero también es verdad que se leen cosas que directamente no son verdad o son juicios injustos contra Fernando Lugo. No hablare de la denuncia a Fernando Lugo acusandole de pederasta, ni diré nada de un blogger que comparaba a Fernando Lugo con Marcial Maciel; ya se ha demostrado en juicio que Fernando Lugo en ningún momento abuso sexualmente de nadie y también se ha demostrado que Fernando Lugo en ningún momento mantuvo relaciones sexuales con Viviana Carrillo(madre de su hijo) cuando era menor.
Pero si hablare de algunas declaraciones de sus compañeros obispos que pueden resultar realmente injustas, lo hago recogiendo las delcaraciones de un obispo de Nicaragua llamado Monseñor Brenes. Me parece injustas varias cosas que se están haciendo. En primer lugar me parece injusto que la Iglesia se desentienda de Monseñor Lugo, como si Monseñor Lugo nada tuviera que ver con la Iglesia. Monseñor Lugo tiene que ver con la Iglesia más de diez años siendo obispo. La Iglesia Católica no puede olvidar eso, tampoco negarlo. Ahora Monseñor Brenes dice que no se le puede adjudicar a la Iglesia los errores de Fernando Lugo.
No creo que Fernando Lugo haya cometido un error al tener una relación con una muchacha, fruto de la cual salió el niño. Creo que si fue un error no reconocerlo públicamente, pero no un error como obispo sino que fue un error como padre. Fernando Lugo tendrá que ser responsable con su hijo, según Viviana Carrillo siempre lo ha sido (según ella).
Los obispos de Nicaragua, algunos de Brasil (creo que ellos también hicieorn unas declaraciones públicas), los propios obispos de Paraguay e incluso algún que otro obispo ligado a una espiritualidad o una trayectoria religiosa más o menos parecida a la de Monseñor Fernando Lugo, han tenido un comportamiento de ratas, es decir...abandonar el barco cuando se unde, hacerlo con prisa, siendo los primeros.
Ahora los obispos, como Monseñor Brenes, dicen que no quieren que les liguen ni les identifiquen con Fernando Lugo, que ellos no tienen nada que ver con el obispo presidente. Lo hacen ahora, cuando hay escandalo y problemas, de manera bastante hipócrita. Seguramente si Fernando Lugo no fuera obgeto de escandalo sino que fuera obgeto de admiración, respeto y devoción, los obispos Paraguayos serían los primeros en decir "es nuestra aportación" o "salió de nuestros cuadors". Que contradicciones, que hipocresía.
Monseñor Lugo viene de la Iglesia Católica y cree en ella. No creo que haya sido un mal obispo, ni creo que este siendo un mal presidente. Creo que como obispo tuvo muy en cuenta los problemas de San Pedro, que quiso mucho ha ese pueblo y que se comprometió bastante. Creo que fue obispo muy joven y lo fue de una zona muy pobre, muy dificil, creo que para la juventud que tenía lo hizo estupendamente y pudo superar muchos problemas, sabiendo entenderse y coordinarse con las comunidades eclesiales de base de los pobres de la zona. Creo que su relación amorosa, ciertamente, es una pequeña mota en una carrera bastante admirable, creo que es un error porque rompió una promesa que el mismo hizo y porque ese estado clerical que tenía le llevo a temer reconocer a su hijo, hijo que durante dos años no tuvo un padre legal. Pero no creo que eso manda al traste una gran labor como obispo que San Pedro lleva todos estos años agradeciendo.
Por otra parte, no considero que dejar la mitra para ser presidente sea un error de Monseñor Lugo o sea algo que le hace peor obispo. Yo creo que la presidencia de Paraguay es algo que hizo precisamente porque era el obispo, no a pesar. Monseñor Lugo como obispo tenía un compromiso con el pueblo y un compromiso de servicio a ese pueblo, ese pueblo fue el que quiso posturlar a Monseñor Fernando Lugo, no él mismo. Creo que eso es imporante para comprender porque un obispo se hace presidente.
Como presidente ya es otra cosa. Es buen presidente, pero en su gobierno tiene muchos problemas. Es una gran coalición y lo malo de las grandes coaliciones es que hay de todo, hay personas comprometidas realmente por el cambio en Paraguay y hay personas que quieren hacer carrera política. Es dificil ser presidente de un país cuando tu vicepresidente no te apoya, cuando tu vicepresidente incluso (a veces parece) conspira contra ti e intenta quedarse con tu puesto. Me da la sensación de que algo así pasa entre Fernando Lugo y el vicepresidente Federico Franco. Fernando Lugo es una persona sin partido que está en la política por unos compromisos éticos y unos compromisos religiosos, sin embargo otras personas estan en el gobierno de Paraguay más por el partidismo y la carrera dentro de su todo poderoso partido, que por un compromiso real con su pueblo.
¿Monseñor Brenes?, ¿Quién es?, Ni he oido hablar de él. Me desentiendo de él. Yo me entiendo con gente como Monseñor Lugo, capaces de hacer las cosas más santas y a su misma vez capaces de comter errores que muchos cometen (y sino que miren la cantidad de hijos ilegitimos que hay en Paraguay). Personas humanas para las que nada humano es ajeno, ni lo mejor del humano ni lo peor del humano, personas que son viva imagen de su cultura, de su ambiente, de su educación y de su condición de humanos. Yo no creo en super hombres ni en santos de coronas doradas, yo creo en un Dios de barro y en los santos pecadores. Para mi es más obispo Monseñor Fernando Lugo que Monseñor Brenes. Todo eso a pesar de sus errores, errores con los que tiene que ser responsable y con los que tiene que admitir responsabilidades, registrando la paternidad de su hijo y los otros hijos que pueda tener (que habrá que ver si esas denuncias son ciertas o son falsas).
Justicia
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Hace poco Fernando Lugo anunció ante la prensa que tenía un hijo, fruto de su relación con la joven Viviana Carrillo. Lo grabe no es que un obispo tenga un hijo, o que lo tenga un sacerdote, hay muchos sacerdotes que se saltan el voto de castidad y que tienen hijos secretos. Lo grabe es que Fernando Lugo no ha reconocido a su hijo hasta el momento en el que la mujer a optado por denunciarle y obligarle a que admita la paternidad.
Es muy noble que Lugo reconozca la paternidad y no haya ejercido presiones sobre la madre, para reprimirla y evitar el juicio. Recuerdo a los lectores que hace poco ganó las elecciones en Sudafrica un hombre acusado de violación, acusación que nunca se pudo juzgar por las presiones que la presunta violada sufrió, presiones que la obligaron a abandonar el país. También merece la pena la atención el caso de Daniel Ortega en Nicaragua, que nunca ha sido juzgado por violar a Zoilamerica Narvaez, su hijastra. Creo que, dentro de lo malo, la acción de Lugo ha sido más noble que la de otros mandatarios, que ponen sobre la mesa el tremendo problema de que no todos somos iguales ante la ley.
Pero no quiero esquivar el tema e irme por las ramas. No se puede negar que la Iglesia ejerce una gran presión sobre los sacerdotes que tienen hijos o que se saltan el celibato, es un error para la Iglesia y si el sacerdote es un sacerdote como Fernando Lugo, de gran compromiso con los pobres, la Iglesia se tira encima de él y le castiga por doble. Puede que fuera eso lo que hizo que Fernando Lugo no reconociera a su hijo hasta años después. Hay un ataque cultural tremenda por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica y es realmente dificil enfrentar estos ataques si has sido educado en esa mentalidad desde que eres pequeño. Posiblemente Lugo incluso se sintiera culpable por hacer algo tan normal como tener relaciones con mujeres, relaciones sexuales o hijos.
¿Se le puede reprochar a Fernand Lugo lo que ha pasado? Por supuesto, no ha estado a la altura como obispo de San Pedro y no ha estado a la altura como presidente, diría que no ha estado a la altura como hombre pero me parece injusto juzgarle en este aspecto. El presidente tiene que ser el primero que respete los Derechos del Niño y el primero derecho de un niño es el derecho a la identidad, de la que Fernand Lugo privo a su hijo. Además de que un obispo no debe temer sus propios actos y sus propias emociones. Viene a mi memoria el gran ejemplo de Monseñor Jeronimo Podestá, un obispo que se enamoró de su secretaria, una mujer adulta, confesó ese amor en público y fue suspendido "ad divinis", no le pareció buena la decisión decidió fundar la Fundación Latinoamericana de Sacerdotes Casados.
Lo bueno de todo esto es que pone sobre el tapete el devate de la castidad y del celibato dentro de la Iglesia. También demuestra que todos somos humanos y que hasta los obispos más santos y cercanos a los pobres, los presidentes más populares y cargados de un discurso positivo que va acompañado de buenas políticas de cabió, pueden ser personas que por otra parte hagan cosas equivocadas, horribles, que contradicen sus otras buenas obras. Las personas no son blancas y negras, hay una gran escala de grises. Todos somos humanos y cometemos un error si mitificamos simples humanos, capaces de hacer cosas maravillosas pero a su misma vez capaces de cometer actos condenables de los que ellos mismos siente vergüenza o culpabilidad (Fernando Lugo ya ha pedido perdon por su comportamiento).
La derecha aprobecha todo esto para hacerse con el gobierno. El Partido Colorado, que ha goberando el país con mano dura, intentará volver al gobierno aprobechando este escandalo. Y la posible caída en popularidad de Fernando Lugo podría hacer que la derecha que hay en su propia formación política decida sustituir a Monseñor Lugo por su vicepresidente, Franco.
Conviene defender el gobierno de Lugo y conviene, sobre todo, defender las reformas del gobieron de Lugo y el proceso que vive Paraguay. Pero creo que sobre todo, también merece la pena decir las cosas como son. Fernando Lugo ha cometido un error, que al parecer pueden ser más, tendrá que ser responsable con ellos (de momento, más o menos, lo es) y admitir los errores (lo está haciendo) y pedir perdon. Es de buenos cristianos admitir disculpas y me parece genial que Monseñor Lugo se disculpe, esas cosas son también las que hacen grande a un obispo.
Justicia
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Dice el Nuncio Antonini que la Iglesia prohíbe a los clérigos tener cargos políticos. Pero eso es discutible, más que nada porque él mismo es clérigo y tiene un cargo político (es el embajador del Estado Vaticano en Paraguay), el Papa también tiene un cargo político (es el Jefe de Estado) y otros muchos clérigos tiene cargos políticos, en mi país José Chamizo hace de manera excelente la labor de defensor del pueblo y el obispo de Urgel es co-príncipe de Andorra. La Iglesia prohíbe a los clérigos tomar cargos políticos que quede por encima de su compromiso cristiano, pero ese compromiso cristiano bien puede estar ligado con un cargo público, un cargo que no sea partidista, sino que sea cívico y que sea plural, de todos. Fernando Lugo es presidente, pero no tiene partido ni tampoco es un presidente partidista, es más bien la respuesta del pueblo de Paraguay que quiere, mayoritariamente, un cambio. Ese cambio Fernando Lugo no lo está haciendo alineándose con nadie (ni con Álvaro Uribe ni con Hugo Chávez) sino que lo hace escuchando el clamor de aquellos que le llevaron al gobierno, los pobres. La presidencia no es algo que va contra el ministerio de Fernando Lugo como obispo, sino que entra perfectamente dentro de él.
Dice el Nuncio de Paraguay, Monseñor Antonini, que si se volviera a dar un "caso Fernando Lugo” en América Latina la Iglesia volvería a mostrar la misma oposición que mostró en el caso de Fernando Lugo en Paraguay. En primer lugar querría decir mi deseo de que ningún país llegue a una situación como la de Paraguay, de esa manea ningún clérigo responsable tendrá que abandonar su ministerio para reducirse al estado laical y ejercer así un cargo público y llenar el vacío que han dejado en nosotros los políticos. Espero que eso no tenga que pasar en ningún otro país de América Latina. El caso de Fernando Lugo es un caso comprensible y que merece respeto. Él no ha hecho nada fuera de lugar, precisamente por no querer hacer nada fuera de lugar renuncio a su estado clerical, otra cosa es que en principio se la rechazaran desde Roma para aceptarla cuando ya era presidente electo.
Ese cambio de actitud del Vaticano, que dejó a muchos obispos de Paraguay (entre ellos el Nuncio) como unos auténticos bocazas ante la opinión pública es algo que el nuncio justifica en que “el Vaticano no puede lidiar contra un presidente”. Es decir, que para Monseñor Antonini es más importante las relaciones políticas y la geoestrategia que la vida de la Iglesia. Si Fernando Lugo en vez de ser presidente fuera otro más, hubiese perdido unas elecciones, entonces la reacción de Roma habría sido muy diferente. Eso solo puede ser visto como una hipocresía y como un chaqueterismo barato.
Las causas por las cuales el Vaticano se opuso a la candidatura Fernando Lugo no fueron porque no quisieran que fuera presidente, que lo mismo también, sino que fue porque eso iba en contradicción con la vida de la Iglesia. El motivo de la opción a la candidatura de Fernando Lugo no fue político sino que fue netamente eclesial y pastoral, un clérigo no puede tener un puesto político (dice el Vaticano). Pero sin embargo, ya lo político importa más y se mira más si el político tiene el suficiente poder como para ser tenido en cuenta. Pierde ya importancia la eclesialidad y la pastoral, prima más la relación con el nuevo presidente.
Dice el Nuncio Antonini que la Iglesia prohíbe a los clérigos tener cargos políticos. Pero eso es discutible, más que nada porque él mismo es clérigo y tiene un cargo político (es el embajador del Estado Vaticano en Paraguay), el Papa también tiene un cargo político (es el Jefe de Estado) y otros muchos clérigos tiene cargos políticos, en mi país José Chamizo hace de manera excelente la labor de defensor del pueblo y el obispo de Urgel es co-príncipe de Andorra. La Iglesia prohíbe a los clérigos tomar cargos políticos que quede por encima de su compromiso cristiano, pero ese compromiso cristiano bien puede estar ligado con un cargo público, un cargo que no sea partidista, sino que sea cívico y que sea plural, de todos. Fernando Lugo es presidente, pero no tiene partido ni tampoco es un presidente partidista, es más bien la respuesta del pueblo de Paraguay que quiere, mayoritariamente, un cambio. Ese cambio Fernando Lugo no lo está haciendo alineándose con nadie (ni con Álvaro Uribe ni con Hugo Chávez) sino que lo hace escuchando el clamor de aquellos que le llevaron al gobierno, los pobres. La presidencia no es algo que va contra el ministerio de Fernando Lugo como obispo, sino que entra perfectamente dentro de él.
Monseñor Antonini insinuó que el abandono del ministerio “sagrado” de Fernando Lugo para salir a la arena política se debe a que Fernando Lugo hace una idolatría de la política y a que para Fernando Lugo Jesucristo no es suficiente. Yo más bien creo que para Fernando Lugo la política no es idolatrada sino que es vista como una labor honesta (eso lo dijo el Papa Pío XI) y como un cargo al que el pueblo le pedía que accediera para hacer los cambios, el como obispo se vio obligado a dar ese salto. Para Fernando Lugo Jesucristo es tan suficiente que ha dado ese salto para dar testimonio de él y de su evangelio, también en la esfera política. En mi país, España, los obispos hablan de hacer visible a Cristo en la esferas política y pública sin que eso signifique acusación de idolatrar la política, y eso que estos obispos no lo hacen porque se hayan visto evangelizados por un pueblo que pide nada, sino que lo hacen porque creen que así se evangeliza realmente al pueblo (una verdadera idolatría de la política).
En tono de broma el Nuncio dice que Fernando Lugo dio muchos problemas en la Iglesia, yo más bien creo que la renovó y si dio problemas fue a esos que creen que el cristianismo es un cúmulo de normas y no una opción renovadora de vida. Fernando Lugo nunca se ha salido de su sitio, en el lugar del obispo que es escuchando el clamor del pueblo. Le pido al Nuncio que tenga un poco de humildad y vea el mismo su lugar, él es político también, ante la ley el nuncio es un embajador de un estado en otro, en este caso el Vaticano y Paraguay, normalmente después de unas declaraciones así lo normal es que el embajador sea llamado al orden o incluso expulsado del país por injerir en la democracia de ese estado. El nuncio tiene una labor diplomática, no pastoral. Monseñor Antonini tendrá que ser consciente de que él es el nuncio y no el presidente de la Conferencia Episcopal de Paraguay.
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