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La Coctelera

Justicia

Categoría: Papa

10 Julio 2009

Una gran encíclica social, pero no es la que la Iglesia de los pobres necesita

Hace poco el Papa Benedicto XVI ha publicado una encíclica preciosa. Realmente es bella. Es bella, yo siempre le admitiré a Ratzinger el buen gusto a la hora de escribir, es capaz de exponer las ideas más conservadoras y tridentinas de la Iglesia con un atractivo y una elegancia propios de Karl Rahner. Es una encíclica valiente, porque toma una postura bien definida y que expone sin ningún complejo. También se puede decir que en cuestiones políticas de política internacional, la encíclica se ve alineada con la izquierda política y hace suyas su reivindicaciones (Una autoridad mundial, reforma y democratización de la ONU, un nuevo modelo económico, un sistema productivo que sea sostenible...).

Creo que cualquier persona admite que Joseph Ratzinger se ha apoyado bastante en las reflexiones hasta ahora hechas por la izquierda. Pero aún así sigo viendo problemas en la encíclica, problemas que tienen mucho que ver con el gran problema de la Iglesia. Lo que tiene que distinguir a la Iglesia no es el hecho de hacer los más acertados análisis económicos, políticos, culturales y sociales. No se me mal interprete, es importantísimo que la Iglesia tenga centros de reflexión desde los que, con una perspectiva cristiana, se mira el mundo y se analiza, y es importante que esos análisis sean unos trabajos rigurosos. Pero yo creo que cometemos un error si nos creemos que el hecho de escribir encíclicas sociales con análisis acertados, ya por eso la Iglesia se convierte en una realidad más viva y presente en nuestra sociedad.

Yo creo que lo que tiene que distinguir a la Iglesia es la manera de vivir y de hacer esas reflexiones, es ser una Iglesia ética y ser una Iglesia con coherencia y credibilidad. No se puede hablar de la crisis económica desde los palacios del Vaticano. Ojo, no intento con esto hacer una demagogia barata. Yo creo que hay algo en la Iglesia que es muy importante, ese algo es el lugar de reflexión. Para mi el lugar de reflexión no puede ser el Vaticano, la tradición y la Doctrina Social de la Iglesia; sino que tiene que ser la experiencia de la Iglesia allí donde más se está sufriendo la crisis (todo ello, por supuesto, a la luz de la tradición y de la Doctrina Social de la Iglesia, que se ponen al servicio de esta realidad).

Cuando yo hago esta crítica, que creo que es muy seria y habla de un problema muy serio en la Iglesia (que es la excesiva centralización que hay en la Iglesia para todo, incluso para la reflexión sobre la sociedad), se me suelen dar unas respuestas que no son satisfactorias. Por un lado se me dice que una encíclica que habla de economía no puede ser escrita desde una realidad de pobreza porque tendrá que ser escritas por personas que sepan bien de economía, ¡Como si no hubiera economistas que están comprometidos de manera total con las realidades de pobreza que podrían ser los asesores y pudiesen trabajar en el borrador de la encíclica! Se me ocurre, sin ir más lejos, en la UCA, el difunto Padre Javier Ibisate. Son respuestas que no me satisfacen en absoluto, porque además ponen bastante de relieve el poco respeto que hay en la Iglesia hacia los pobres y hacia las gentes comprometidas con ellos.

En resumen, una encíclica muy buena y un gran documento que analiza de manera acertada la actualidad y da con unas soluciones que a mi me parecen las correctas. Pero por desgracia, tampoco es nada nuevo, ya hay otros centros de reflexión de otras Iglesias y de partidos políticos que hacen lo mismo. Lo que la Iglesia Católica tendría que hacer, lo que tendría que hacer la Iglesia de Jesús, es superar los defectos de esos partidos y esas Iglesias y conseguir tener lo que ellos no tiene, Fe verdadera en lo que dicen y conseguir ser coherentes con esas ideas políticas expuestas. Que esas reflexiones no sean fruto de una ideología aprendida, sino que sea producto de una reflexión hecha desde una realidad que nos pone ante algo más grande. Por desgracia la Iglesia Católica, al menos la institucional, no supera al resto de iglesias ni a los partidos políticos. Por eso la encíclica, creo, tampoco es lo que necesitaba la Iglesia Católica en estos momentos...hacen falta testigos, profetas y hacer falta austeridad.

Justicia

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21 Mayo 2009

Mensaje de paz del Papa en Oriente Medio

 Hay un dicho popular que nos dice que a los tibios los vomita Dios. Creo que algo así le ha pasado al Papa Benedicto XVI en su viaje a Oriente Medio. Un viaje que no ha conmocionado mucho en los medios de comunicación pero que tenía una gran importancia (al menos eso creo yo). El viaje comenzó con el Papa en Jordania, donde intento conciliar y acercar posiciones con la comunidad judía (muy descontenta con algunas decisiones de este Papa).

También en este viaje intento recomponer las relaciones con el mundo islámica, relaciones que están en un estado muy delicado desde las famosas declaraciones que Ratzinger hizo en Ratisbona en el 2006, en su discurso el Papa relaciono el islam con la violencia. Ahora parece que intenta conciliar con el mundo islámico y que ese objetivo figuraba entre los que llevaba en este viaje.

En el viaje se han notado diferencias entre el carisma de Juan Pablo II y el de Benedicto XVI. A la misa de Benedicto XVI en el estadio de Amman hubo unas 25.000 personas, que son muchas, pero son muchas menos que las que recibieron a Juan Pablo II hace nueve años. También, esas ausencias se pueden achacar al éxodo de cristianos que ha provocado la guerra.

En la misa el Papa Benedicto XVI defendió la misión de las mujeres en el plan de Dios, algo que resulta contradictorio con la situación de las mujeres en la Iglesia (son los sectores más numerosos y más vivos, pero a la vez las más excluidas por la jerarquía), hay que tener en cuenta el sumo machismo de la estructura eclesial. Las mujeres no pueden ejercer el sacerdocio, tampoco pueden ser obispos, ya Sumo Pontífice ni soñarlo, la Iglesia es una jerarquía de hombres, donde los hombres toman todas las decisiones y las mujeres son tratadas como menores de edad.

Tras salir de Jordania y pisar en Israel, el Papa cumplió casi todo lo que Simon Peres esperaba de él, condenó todo tipo de antisemitismo, por supuesto también condenó el holocausto y reconoció el derecho de Israel a existir y vivir en paz. Aún así, los sectores más derechistas del judaísmo criticaron al Papa por condenar la muerte de los judíos en el holocausto y no decir el número, además de que les pareció insuficiente que Benedicto XVI no mencionara explícitamente el régimen de Adolf Hitler. Todo parece más bien un maximalismo de radicales que quieren desprestigiar al Papa, todo el mundo sabe que el Papa no apoya el nazismo y no es nazi, aunque haya demasiado mito sobre su juventud nazi (que no existió) y se le adjudique como nazi por apoyar la beatificación de Pio XII, Papa muy cuestionable sin duda...pero no un Papa Nazi.

En Belén el Papa se reunión con la mayor autoridad palestina, Mahmud Abbas, y quizás en esta parte de su periplo vino lo más importante, las palabras del Papa sobre el conflicto entre Israel y Palestina. El Papa condenó, y yo creo que hizo muy bien, el muro de la vergüenza que separa Israel de Palestina, de nueve metros de alto. Rezo porque ese muro callera y dijo que le parecía tristísimo que todavía siguiente habiendo muros. Tengo que admitir que no esperaba eso de Benedicto XVI y me alegra mucho ver que toma posición, sin temer lo que la derecha israelí diga de él (que seguramente habrá dicho muchas cosas malas). El Papa tiene que defender la paz, no a los presidentes (menos aún cuando son extremistas), el Papa tiene que estar en paz con las personas que no pueden ver más allá de un muro, con los refugiados palestinos y los familiares de las víctimas de la guerra (incluidos también, que los recibió, familiares de secuestrados de Israel).

La posición del Papa es la de la paz, la de distanciarse de los extremismo, probablemente por eso los extremistas le van a poner muy mal y dirán, unos que es pro-sionista y el otro que es pro-arabe. No debemos temer esas incomprensiones, sino que tenemos que reafirmarnos en la defensa de la paz. No olvidemos que ya hace nueve años Juan Pablo II dejó en el muro de las lamentaciones su deseo de paz, así como Benedicto XVI lo ha dejado también en este viaje. Ojalá ese deseo lo hubiera puesto en Gaza (recuerdo que en este viaje el Papa pidió que se levantara el bloqueo a la Franja de Gaza) o la hubiera puesto en el muro de la vergüenza que levanto Israel, por desgracia no ha podido ser así (muy posiblemente, porque Israel no ha dejado que así sea). Esperemos que ese anuncio de paz que el Papa deja en Oriente Medio se haga realidad, que las gentes trabajen por esa paz (nosotros incluidos) y que con nuestras idas dieras y nuestra ética de la paz sepamos dar significado a esa mensaje que el Papa Benedicto XVI dejó en el muro.

Justicia

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2 Abril 2009

4 años de Benedicto XVI

 El día 19 de Abril el Papa Benedicto XVI cumple cuatro años como Papa de la Iglesia, el número 265. No parece que haya mucho que celebrar ya que durante su ministerio ha sufrido fuertes críticas de sectores muy amplios, de la derecha y de la izquierda, del ateísmo e incluso de la propia Iglesia Católica.

 ¿Qué pasará? A saber. Hay quien pide que el Papa Benedicto XVI dimita, lo hace su colega el teólogo Hans Küng. Yo creo que el Papa tiene una posición muy difícil en la Iglesia ahora mismo, tiene muchos problemas de comunicación y no estoy muy seguro de si vivirá en el Siglo XXI. Hans Küng dice, y yo creo que tiene razón, que este Papa es un Papa del pasado, con una mentalidad que llega a la conclusión de que las civilizaciones están destinadas a chocar, de que el progresismo es la barbarie, de que hay buenos y malo en este mundo y los buenos tienen que aplastar a los malos con los métodos que sean necesarios, todo ello para defender la verdad, es un Papa del pasado, un Papa de la era Bush.

 Hace falta otra cosa, otro Papa. Un Papa que responda a las aspiraciones de cambio que tienen los ciudadanos del mundo, un Papa que sea como Obama. Un Papa que venga de una dimensión de la que otros pontífices no han venido. Por ejemplo, hay quien siempre dice que el Cardenal Maradiaga (amigo de los pobres y compañero en su lucha) sería el primer Papa de América Latina, Cardenal Arinze el primer Papa negro o el Cardenal Zen el primer Papa chino. Hace falta un Papa que habrá la Iglesia y que no la cierre, como está haciendo Benedicto XVI.

 Ratzinger tiene posiciones que en si son controvertidas, pero lo peor llega a la hora de comunicar todas esas posiciones, es una cuenta pendiente que tiene. No se trata de un error de darse a ver en los medios de comunicación, el Papa Benedicto XVI ha utilizado medios de comunicación que ni siquiera el Papa Juan Pablo II, tan mediático él, utilizó, como el youtube por ejemplo.

 Tiene errores muy graves en sus discursos. En el 2006, en Ratisbona, dio un discurso en el que dio a entender algo así como que el mundo del Islam es un mundo bárbaro y salvaje, una religión que solo ha traído guerra y carencias. Esas declaraciones desataron el descontento y las furibundas críticas del mundo islámico al Papa Benedicto XVI. Más tarde, en América Latina, el Papa dijo que los indígenas esperaban ansiosos la evangelización, justificando así toda la colonización, algo que humanitariamente supone algo tan inhumano como justificar el holocausto. Muchos movimientos indígenas y el presidente de Venezuela criticaron las palabras del Papa y le pidieron que rectificara. En África, un país que tiene 22 millones de contagiados de SIDA, el total mundial son 33 millones, el Papa condenó el preservativo y dijo que lejos de ayudar a acabar con el SIDA, lo que hace es empeorar el problema. Esas declaraciones han sido criticadas por jefes de estado y presidentes del gobierno de toda Europa, España incluida, por muchas ONGs, por muchos médicos y expertos, incluso por algunos misioneros africanos que ante los devastadores efectos del SIDA recomiendan el uso del preservativo.

 Hace medio mes, aproximadamente, el obispo de Recife excomulgaba a los médicos que le practicaron un aborto a una niña de 9 años embarazada de gemelos, el padre era el padrastro de la niña, que la violaba. Más tarde, el Cardenal Fisichella, Presidente de la Pontificia Academia de la Vida, tenía que corregir el error del obispo de Recife y señalar que los pecadores en ese caso ni son la pobre niña violada, ni tampoco los médicos que la han salvado la vida.

 En Enero, el Papa levanto la excomunión a los obispos ultraconservadores nombrados por Marcel Lefebvre, entre ellos al negacionista Monseñor Williamson, que negaba el uso de las cámaras de gas para matar a los presos en los Campos de Concentración y que negaba que la cifra de muertos en los Campos de Concentración fueran seis millones sino que eran trescientos mil.  El escándalo le valió las críticas de muchos teólogos comprometidos con el Concilio Vaticano II, de muchos obispos alemanes, del gobierno alemán y del mundo judío.

 En realidad, Benedicto XVI no es muy diferente a Juan Pablo II. Benedicto XVI está continuando lo que dejó Juan Pablo II. Lo que pasa es que Juan Pablo II tenía una gran habilidad mediática, era una persona muy popular (y muy populista) que sabía tratar con los medios de comunicación para mostrar siempre una cara depurada, aunque fuera increíblemente conservador y cometiese errores de una magnitud tremenda (como su actitud ante las dictaduras militares de América Latina o ante el mundo moderno, por no hablar ya del bloqueo que hizo del Concilio Vaticano II o de todos los escándalos que salieron de curas pederastas). Benedicto XVI esa habilidad no la tiene, y no puede maquillar lo que su predecesor maquillaba de manera tan admirable.

 Justicia

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4 Marzo 2009

En defensa de Hans Küng

Hace poco leía un artículo de Restán sobre Hans Küng. El artículo defiende al Papa atacando a Hans Küng y su producción teológica. Restán llama viejo a Hans Küng (Joseph Ratzinger no es precisamente un niño) y dice que no lo es solo por la edad, sino que también lo es por sus proclamas. La cosa tiene su mérito, acusar a Hans Küng de estar anticuado ideológicamente cuando se defiende a un teólogo (Ratzinger) que es ultra-tradicionalista y ultra-conservador, que readmite en la Iglesia a unos obispos que son abiertamente contrarios al Concilio Vaticano II porque dicen que solo ha traído pérdidas para la Iglesia y que no están dispuestos ha aceptarlo ¿Qué pasa ahora? Resulta que ser tradicionalista es lo modernos y ser modernistas y aperturista es lo anticuado. Que en la Iglesia Católica se haya pasado de moda hablar de dialogo, de paz y de modernidad, no quiere decir que sea así en todo el mundo cultural e intelectual, más bien quiere decir que la Iglesia está muy por detrás del mundo real.

Acusa a Hans Küng de dividir a la Iglesia y pone a Ratzinger como Papa de la unidad y de la interpretación del Concilio Vaticano desde la tradición. La verdad es que el artículo de Restán es un completo despropósito de principio a fin. En primer lugar no es una respuesta a la entrevista de Hans Küng en la que se refiere en el artículo. Restán no habla de los puntos que critica Hans Küng, no habla de la readmisión de los obispos tradicionalistas ni tampoco quiere hablar de la puesta en práctica del Concilio Vaticano II. No habla Restán ni juzga con buena vara al Papa Benedicto XVI, no habla de cómo Benedicto XVI celebra el aniversario de la convocatoria del Concilio Vaticano II readmitiendo a aquellos que se opusieron frontalmente a él, en lugar de recordar la ejemplar figura de Juan XXIII. Restán suelta, en respuesta a una crítica seria que apunta a una alternativa más seria aún, una serie de proclamas que cogen únicamente un extracto de la realidad y deja un vacío que completa con ideologías baratas, vamos...un sectarismo cualquiera.

Restán suelta también falacias, no afronta el discurso de Hans Küng sino que directamente critica su vida. Pone todo esto como un problema personal de Hans Küng cuando en realidad es un problema de toda la Iglesia Católica. Hans Küng no es el único que ha visto con malos ojos la decisión de Benedicto XVI, son más de 60 los teólogos que han pedido al Papa Benedicto XVI que dimita y es todo el pueblo alemán el que ha retirado su confianza e ilusión al Papa. No reflexiona sino que defiende con fanatismo un hombre que para él es un símbolo ideológico.

Esa cosa que se denomina como implantación de Concilio Vaticano II desde la tradición no es ni más ni menos que unas bellas palabras para referirse a la restauración que Benedicto XVI está imponiendo en la Iglesia. Joseph Ratzinger tiene una interpretación del Concilio Vaticano II en clave conservadora, como Papa Benedicto XVI no tiene límite y decide imponerlas.

Piden humildad a los teólogos de Hans Küng, como si constatar las realidades fueran arrogancias. La Iglesia jerárquica quiere mal sembrar la idea de que humildad es decir "amen" ha todo, sin el menos sentido de la crítica o sin la menor disidencia. Eso no es humildad, la humildad es una virtud, eso es humillación y la humillación ya es hasta pecaminosa. Ratzinger y Hans Küng son los dos extremos desde los que se puede interpretar el Concilio Vaticano II, en clave conservadora y en progresista, Benedicto XVI en lugar de nivelar y mantener el equilibrio, barre para casa e impone su visión conservadora sin escuchar para nada la otra parte.

Además el tradicionalismo de Ratzinger y de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X no es tal. En la tradición misma de la Iglesia hay cosas discontinuas, se silencia que la tradición de la Iglesia defiende la Iglesia como imagen del Pueblo de Dios, se resalta sin embargo de manera continua que la Iglesia es un Ministerio de Comunión ¡¿Cómo van ha articular la comunión si no hay pueblo de Dios?! Ni se sabe. La corresponsabilidad eclesial no existe, la Iglesia de los sínodos se ha estancado y ahora solo quedan unos pequeños órganos netamente consultivos, el Papa decide todo él solo y la Iglesia Universal no pinta nada, el Pueblo de Dios menos aún. Se impone la idea de que el Concilio Vaticano II es contrario a la tradición, de que cosas como el ecumenismo, el Pueblo de Dios etc no valen. Que error, que grabe error.

Justicia

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27 Febrero 2009

¿Quién delira, Hans Küng o Jospeh Ratzinger?

Hace un rato leía un artículo que decía que Hans Küng delira. Delirar es "Decir o hacer despropósitos o disparates.". Todo ello viene de una entrevista en la que Hans Küng, teólogo de la Iglesia Católica, ha dicho que la Iglesia se encamina ha ser un secta. Lo que dice Hans Küng, yo lo veo, en parte es falso porque muchas personas en la Iglesia viven al margen de lo que el Papa dice, son personas libres con un criterio propio, fundamentado en los valores de la Iglesia y no fundamentalistas. Yo creo que Hans Küng es muy consciente de esto, pero también creo que Hans Küng es consciente de que en la Iglesia Católica hay algunas congregaciones y grupos que funcionan como iglesias autónomas, envueltas en secretismos, que desgraciadamente han logrado una presencia intolerable en la jerarquía eclesiástica (Opus Dei, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo, Camino Neocatecumenal...).

Al autor le parece delirante que Hans Küng diga que mañana mismo Benedicto XVI puede decir que deroga el celibato entre sacerdotes. No se porque le parece tan delirante cuando es una realidad. El Papa tiene mucho poder de autoridad, el Vaticano no es en absoluto democrático, no hay cámaras ni órganos legítimos y democráticos, simplemente el Papa dice y va a misa (nunca mejor dicho). Para ello cuenta con apoyos y con gente que no son el Papa y tienen autoridad, pero estas personas que rodean al Papa son personas elegidas por el Papa y el Papa ha sido elegido por personas que nombró el Papa que le precedió. Yo no se si la gente es consciente de que el delirio es que se tolere y respete un organismo tan antidemocrático como es el del Estado Vaticano.

El autor recuerda que el celibato no es un capricho de la Iglesia sino que es un elemento esencial de la doctrina. No será tan elemental cuando no fue instituido por Jesús de Nazaret y no será tan elemental cuando no ha estado allí siempre, no es una verdad de Fe ni es un dogma, es una imposición absurda que viene costando ya demasiadas vocaciones. De todas formas, ya que el auto habla de doctrina, conviene que venga sabiendo algo que si que es importante para la doctrina, los Concilios. El Concilio Vaticano II es un Concilio Universal de la Iglesia Católica, y se puede hacer otro concilio donde se tome la decisión en un sentido u otro sobre el celibato, un concilio universal de la Iglesia donde se hagan importantes reformas (como las que se hicieron en el Concilio Vaticano II). El Concilio Vaticano II es doctrina, el Papa viene tomando decisiones en contra del Concilio Vaticano II demasiado tiempo, colmando el vaso con la gota de la Fraternidad San Pío X. El Papa puede tener los gustos teológicos que quiera, evidentemente yo no comparto esos gustos en absoluto, pero no puede imponer esos gustos a todos y no puede imponer su voluntad a la de un Concilio de la Iglesia Universal. Eso rompe la comunión y la unión de la Iglesia, no la reflexión teológica de Hans Küng.

Al autor le indigna que Hans Küng diga que el Papa no acepta ni las reformas ni la modernidad, pero acto seguido el mismo afirma que el Papa niega la modernidad porque es Católico, como si ser Católico y entablar dialogo con la sociedad moderna fuera algo imposible, no creo que lo sea...ahí está el concilio y ahí están todos los grandes teólogos modernistas. En realidad cuando al Papa, o al autor del artículo que cito, se les menciona modernidad, ellos ven negación del celibato donde simplemente se pide opción del celibato, ellos ven mundanidad donde también hay humanidad, ellos ven relativismo y nihilismo donde simplemente no hay un fundamentalismo, ellos ven inmoralidad donde simplemente se da información sobre ciertos métodos para tener actividad sexual de manera segura. Son cosas incomprensibles desde unos ojos que ven más allá de los muros eclesiásticos.

Dice el auto que si Benedicto XVI no acepta la modernidad que promulga Hans Küng es porque Benedicto XVI se mantiene fiel al catolicismo y se siente católico. Ser católico es ser universal, Benedicto XVI no es universal en absoluto y no universaliza la Iglesia, el cree que fuera de occidente no hay salvación, solo hay que ver las barbaridades que ha llegado ha decir sobre los pueblos indígenas, la Teología de la Liberación de América Latina o sobre el Islam ¿Cómo se puede decir que es universal una persona que vive encerrada en sus propias convicciones sin no querer ni ver las de los demás?

Si el Papa se sintiera realmente católico y universal respetaría los Concilios Universales y no andaría levantando excomuniones a sus coleguillas teológicos olvidándose del Concilio Vaticano II (que estos obispos ultra tradicionalistas no solo no aceptan sino que niega, como si fuera un herejía). El autor hace demagogia y dice que lo que el Papa hace es ecumenismo y comunión, tolerancia...yo le pido al autor que hable con estos términos a la Fraternidad San Pío X, que hable a la Fraternidad San Pío X de la tolerancia y del ecumenismo, si sale de ahí sin que le llamen hereje una o dos veces, que lo escriba y mi opinión sobre esa fraternidad cambiará un poco. La Fraternidad San Pío X no opina ni dialoga, impone. Benedicto XVI no ha dialogado ni opinado con la Fraternidad San Pío X sino que les ha concedido parte de lo que pedían, más lo que les concederá a continuación. Que no disfracen de comunión y ecumenismo lo que es la supeditación de la Iglesia Católica de todo el mundo y sus concilios universales a los gustos de un Papa, que además de Papa es un teólogo conservador, y cuatro obispos ultra tradicionalistas que son colegas suyos.

Eso sí, el autor acusa de romper la comunión a Hans Küng, también le acusan de no ser dialogante. Creo que debería ser consciente de que Hans Küng ha trabajado mucho la cuestión de la paz entre religiones y del dialogo interreligioso (esa cosa que según el dialogante Papa Ratzinger es imposible y según la dialogante Fraternidad San Pío X es un pecado muy grabe).

Para desacreditar a Hans Küng dice que fue inhabilitado por el Vaticano para enseñar, eso fue por poner en cuestión la inhabilidad del Papa, creo que eso más que desacreditar los argumentos de Hans Küng lo que hace es reforzarlo y demostar que la jerarquía eclesiástica funciona como un organismo autoritario donde cualquier crítica al gran líder puede salir cara, es decir, algo que (de ser compartido por las bases eclesiásticas) sería una secta.

Justicia

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24 Febrero 2009

Iglesia de los pobres, ecuménica y macroecumenica

Queremos ser la Iglesia de los pobres, dice Dom Pedro Casaldáliga en su última carta circular ¿Qué significa eso de ser Iglesia de los pobres? Se empezó ha hablar de la Iglesia de los pobres en el Concilio Vaticano II. Durante ese Concilio hubo un pacto de unos obispos tercermundistas, el más destacado de ellos era Dom Helder Cámara (este año celebramos su centenario, que decidieron abandonar los símbolos de ostentación de los obispos y decidieron vivir como la gete del pueblo.

Dom Pedro es un obispo de los pobres. No tiene palacio episcopal, vive en una cabaña con los pobres de Brasil. También abandono las vestimentas del obispo para ser más cercano al pueblo. Dom Pedro tampoco tiene báculo para golpear a las ovejas y cambió el anillo de oro por un anillo negro de madera de coco que simboliza el compromiso de la Iglesia con los pobres del mundo.

¿Cómo puede optar la Iglesia por los pobres?, ¿Qué es optar por los pobres? En la Iglesia se piensa en los pobres siempre en términos de caridad social, parece que los pobres se han convertido en algo tan vacío que solo están ahí para que los cristianos que no somos pobres nos ganemos el cielo dándoles limosnas y sacándonos fotos con ellos cuando les ayudamos. Aún así tenemos que tener en cuenta que el tema de la pobreza es muy complicado.

Yo creo que hay dos visiones en esto que se ven bien simbolizadas en lo que pasó hace unos años en Madrid, lo digo por el conflicto entre la Parroquia (que ya no lo es) de Entrevía y el arzobispado de Madrid. Para el arzobispado de Madrid el trabajo social que hacia la parroquia de Entrevías era bueno y lo valoraban, pero lo que no valoraban era la liturgia y la catequesis. Muy bien, con esto el arzobispado decía que no atacaba la opción por los pobres de Entrevías, pero es que precisamente la liturgia y la catequesis eran fundamentales en la opción por los pobres que en esa parroquia se hacía. No solo ayudaban a los pobres con campañas, siendo sede de reunión de múltiples asociaciones del barrio, es que además ellos hacían liturgias que las personas humildes y marginadas de ese barrio pudieran entender, ellos hacían catequesis que dijeran algo al habitante humilde y de las capas populares que hay en Entrevías. Esas cosas son tan importantes como el trabajo caritativo, no solo hay que ayudar a los pobres, hay que darles dignidad, hacerlos parte de la Iglesia y que sean un elemento vivo y decisivo. Hay que escuchar lo que dicen los pobres a la Iglesia, yo creo que eso Entrevías lo hizo y lo hace.

También, dice Dom Pedro, que queremos una Iglesia ecuménica y macroecuménica. Hablar hoy de ecumenismo es más difícil que hace diez años. Parece que el ecumenismo se ha estancado, parece que se vuelven a oír voces de discordia, voces que no creen en que todos podamos vivir juntos y en armonía, voces que dicen que los hermanos no podemos reconciliarnos. Hace un día leía un libro de un teólogo alemán llamado Joseph Ratzinger, el libro se titula "Jesús de Nazaret" y el libro indicaba que en amplios círculos de la teología se había extendido una visión secularista del Reino de Dios que da lugar a una nueva visión del cristianismo y de las religiones. Según esta visión, que indica Ratzinger, la Iglesia antes del concilio (y su teología) estaba impregnada de eclesiocentrismo, la Iglesia era el centro del cristianismo. Más tarde el centro de la teología fue Cristo, se pasó a un cristocentrismo, pero Cristo también separa, no tanto como la Iglesia, pero se acusa al cristo centrismo de separar. De ahí se pasa al teocentrismo, para acercarse a las demás religiones y compartir más, pero con esto no se alcanza la meta porque Dios también divide. Se da el paso al reinocentrismo, el Reino de Dios es el centro, se alcanza la meta, un ecumenismo basado en la lucha de todos por un mundo más justo y un futuro mejor. Por el camino del Reino de Dios se pueden evangelizar a todos, incluidas personas de otras religiones o personas que dicen vivir en la increencia. Ratzinger, en su libro, dice que todo esto son utopías irrealizables y es una cosa que pone en peligro la tradición y la identidad de la Iglesia.

Yo no soy experto en teología, ni quiero serlo (sinceramente), aunque me gusta mucho leer teología. Pero si sé lo que veo, yo he hecho actividades muy importantes desde la Iglesia dado de la mano con personas que no creen, que son agnosticas, que no son cristianas, de realidades lejanas a la eclesial. Ratzinger no me puede decir que el ecumenismo basado en el reinocentrismo es una utopía porque precisamente yo he vivido ese ecumenismo, he vivido ese macroecmensimo, he vivido ese dialogo. Otra cosa es que Ratzinger no pueda hacerlo porque no quiere, porque para él es más importante su institución, su teología (que es suya, no de todos) y su tradición. Pido a Ratzinger que coja un evangelio y cuente las veces que se menciona a la Iglesia y las veces que se menciona el Reino de Dios, creo que gana lo segundo por goleada. Mientras él tenga claras sus prioridades...

Por desgracia, Ratzinger no es solo un teólogo alemán, también ejerce (o eso creemos) el papado de la Iglesia Católica. Es difícil vivir en diálogo desde la Iglesia Católica o con la Iglesia Católica, cuando su representante (si es que se puede considerar el papado como una representación de algo que no sea él mismo, con este Papa lo estamos viendo) no cree en absoluto en el diálogo, levanta excomuniones a obispos integristas, tira a la basura todo lo que no huela a ultra tradicionalismo y que no venga de los ámbitos de la Iglesia Católica, pero eso no quiere decir que no podamos creer en el ecumenismo. El Papa Ratzinger, por muy teólogo que sea, no es más importante que un Concilio Universal de la Iglesia. Solo faltaría eso...sigamos viviendo la Iglesia pobre y ecuménica con Fe y esperanza, mientras haya esperanza habrá futuro.

Justicia

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4 Febrero 2009

Un Papa que no es Papa

Monseñor Williamson se disculpó, dicen los defensores que ahora vienen ha justificar lo injustificable y ha defender lo indefendible. En realidad Monseñor Williamson se ha disculpado, pero no lo hizo con el que lo tenía que hacer. Lo que pidió Monseñor Williamson fue perdón al Papa por las reacciones que generaron sus declaraciones (¡que exaltados estos judíos!) y no pidió perdón al pueblos judío por el insulto que les propino a la hora de negar el holocausto, por no mencionar otras declaraciones en las que hasta les acusa de ser la mano que hay detrás del 11 de Septiembre.

El problema de Williamson no es solo con el Holocausto, es con el Concilio Vaticano II. Es un insulto la readmisión de una serie de obispos que van en contra de un Concilio que es universal, de toda la Iglesia. Los obispos son servidores de la Iglesia, no al revés. El Papa actúa como si la Iglesia fuera su club social, como si la religión fuera suya y de los suyos, comete un error de catastróficas consecuencias. ¿Cómo puede ser obispo un señor que niega documentos esenciales del Concilio Vaticano II?, ¿Cómo puede ser obispo una persona que niega la libertad religiosa? Será normal que los elementos de otras religiones tengan dificultades para tratar con la Iglesia Católica, faltaría más ¿Cómo no van ha sentirse molestos los judíos con un obispo que niega el documento del Concilio Vaticano II sobre los judíos? Es normal que los judíos rompan relaciones con la Iglesia Católica ¿Cómo van ha mantener relaciones con semejante institución?, ¿Cómo van ha tener relaciones las demás iglesias cristianas con la Iglesia Católica? La Iglesia Católica no quiere tener relaciones con ella, no quiere hacer comunión con ellas, la Iglesia Católica únicamente quiere que las demás iglesias se anexionen y acepten la autoridad del Sumo Pontífice. Evidentemente, toda la readmisión de los obispos lefebvrianos es penosa, patética y despreciable. En forma y fondo.

El Papa y las herramientas propagandísticas del Vaticano intentan vender la readmisión como una reconciliación, pero no es tal. Si lo que el Papa quisiera fuera reconciliación, bien podría hacerlo con los teólogos de la liberación o los teólogos modernistas. El Papa no puede ocultar una secreta simpatía por la Fraternidad San Pío X, el Papa Benedicto XVI no puede negar una simpatía por el pre-concilio, no puede negar una simpatía por la liturgia del pre-concilio. Ha sido una readmisión personal, del Papa, de su obsesión personal, importando nada o poco la vida de la Iglesia. El Papa ha dado un sopapo mayúsculo a la vida de la Iglesia con la readmisión de los lefebvristas, una decisión que ha sido personal. Es escandaloso que el Papa haya malvendido el Concilio Vaticano II y haya readmitido a los enemigos abiertos del Concilio Vaticano II en el 50 aniversario de su convocatoria. No hubo discursos, no parece que los vaya ha haber, en homenaje al evento, al concilio universal, menos aún para el Papa que lo convocó, Juan XXIII.

Benedicto XVI ha perdido todo contacto con la realidad, vive encerrado en su mundo, en su secta, en su Vaticano, a duras penas asoma por la ventana. No creo que tenga una mínima idea de cómo ha conmocionado a la Iglesia que en este año tan especial para el Concilio Vaticano II haya readmitido en la Iglesia a una serie de obispos que están en contra del Concilio Vaticano II, que están en contra del dialogo con protestantes, judíos y con los musulmanes. No creo que tenga una idea mínimo de lo que está causando. Y si la tiene, es peor para él.

Hubo un tiempo en el que Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, era un teólogo progresista y avanzado, participó en el Concilio Vaticano II. Cuando fue nombrado Papa yo esperaba que esa faceta progresista del Cardenal Ratzinger (con mala fama por su labor, también penosa, al frente de la Congregación Para la Doctrina de la Fe) saliera al descubierto. Me gustó que el Papa se reuniera con Hans Küng, me pareció que podía ser un principio. Aún así han pasado los años y no ve absolutamente nada, no veo que aborde con seriedad el tema de los divorciados, las relaciones con las demás iglesias cristianas o el papel de las mujeres en la Iglesia. El Papa prefiere preocuparse de una secta integrista que a duras penas tiene un millón de seguidores en todo el mundo.

El Papa puede hacer lo que le de la gana. El Vaticano es una dictadura bien montada, no hay un senado, el Papa no necesita apoyo de nadie para sacar adelante lo que quiera. En el Vaticano el Papa es jefe de gobierno, legislador y juez, si quiere hacer algo lo hace. Eso podría permitirle hacer cosas buenas, como ordenar teólogos laicos, ordenar casados, ordenar mujeres o permitir el uso de métodos anticonceptivos; pero sino quiere hacerlo nadie le puede obligar. Porque el Papa es infalible. Una vez Hans Küng intentó abrir el debate sobre la infalibidad del Papa, pero le cerraron la puerta en las narices. Aún así, las encuestas dan a mostrar que la mayoría de los católicos no creen ya que el Papa sea infalible.

El mundo cambia y el Vaticano parece no darse cuenta de ello. Ya no impera la lógica de Bush, la lógica de que nada debe cambiar, de que hay que mantener el orden para defender a todos, la lógica del enemigo, de la persona externa como el enemigo natural. Desgraciadamente el Vaticano está esa lógica. El mundo cambia, hasta los EE.UU. empieza ha dejar atrás esa lógica rancia. Ya el otro no es el enemigo natural, sino que es con el que tenemos que colaborar para hacer de este mundo un lugar mejor. La Iglesia Católica no puede ignorar este cambio, el Papa está cometiendo un error de unas magnitudes increíbles.

Esto confirma, por si alguien lo dudaba, la verdadera naturaleza del Vaticano. Una estructura fascista, antidemocrática, donde imperan obsesiones personales y pujas de poder por encima del Pueblo de Dios, de Concilios Universales o del Evangelio mismo. Habrá gente que me dirá que no le gusta que yo diga esto así, que yo diga estas cosas de la Iglesia en la que vivo la Fe (y lo hago muy alegremente), yo solo puedo decir que menos a mí me gusta decirlas, admitir esta realidad es penoso, es penoso que tenga que estar diciendo que es intolerable un obispo nazi y que mis palabras caigan en vacío, no porque sean contrarias a lo que dice la Iglesia, los concilios o el evangelio, sino que porque son contrarias a lo que dice la institución, el líder todo poderoso.

El Papa no es Papa, el Papa es un profesor llamado Joseph Ratzinger que está obsesionado con la cristiandad, que cree que la salvación está en su Verdad y en la teología (la suya, por supuesto), los actos de buena voluntad no cuentan, la caridad no cuentan, el desinterés no cuenta, el dialogo no cuenta, los derechos no cuentan, los mártires de la justicia no cuentan, la caridad no cuentan, los sacramentos de la vida no cuentan, la sensibilidad humana no cuenta...Esa es la realidad y para mi es penoso tener que afrontar esta realidad. Más penoso aún sería ignorarla o justificarla, hay veces que hay que demostrar que por encima de las instituciones y de las modas está el mantener una posición decente ante la vida, eso que llaman testimonio, y que no se puede caer en el error de hacer cosas solo porque "sí" o por el bien de la institución, aquí lo importante es la relación del creyente con Dios y su crecimiento en la comunidad, no instituciones penosas de estructuras dictatoriales donde hasta el más radical de los nazis, a pesar de ir contra documentos de esa propia institución, encuentra cabida gracias a que es "colega" del jefe. El Papa debe dimitir. Esta decisión suya demuestra los fallos, la aberración de las estructuras de la Iglesia. Sencillamente penoso tener que decir esto hoy.

Justicia

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3 Febrero 2009

¿Puede el Papa provocar un cisma?

La decisión del Papa de readmitir a los obispos nombrados por Monseñor Lefebvre en rebelión contra el Papa Juan Pablo II y el Concilio Vaticano II ha sido una sacudida para la Iglesia que la ha dejado atónita en un momento en el que necesita sus cinco sentidos para conectar con el mundo moderno que cambia a pasos galopantes. La decisión ha sido escandalosa para amplios sectores de la Iglesia Católica. Leonardo Boff, importante teólogo católico brasileño, ha dicho que esto puede provocar un cisma. ¿Es eso cierto?

 

Pues tristemente, si. El Papa, en su insensatez, puede estar haciendo algo mucho más grabe de lo que se pudiera imaginar. Una cosa es que Joseph Ratzinger personalmente tenga un proyecto de Iglesia ultra-conservador, un proyecto de Iglesia en el que la Iglesia es como un palacio acorazado que se defiende de todos los enemigos de fuera, es justo que Joseph Ratzinger crea que el Concilio Vaticano II está plagado de errores (o su aplicación), pero también hay otras cosas que son justas y es el respeto a la Iglesia en su conjunto. Ratzinger tiene todo el derecho ha tener sus posturas personales, tiene incluso todo el derecho del mundo ha estar completamente convencido de que tiene razón, pero el hecho de que esté totalmente seguro de que tiene la razón en todo y de que ostenta la verdad no le da derecho a actuar como si de verdad la tuviera, hay que ser respetuoso con las opiniones y vivencias de los demás. En el momento en el que se pone uno sobre otro, se carga la justa convivencia, Joseph Ratzinger lo hace desde hace amplio tiempo.

 

La decisión del Papa es despreciable a varios niveles y es normal que el mundo se la reproche, aunque el Papa se podrá contentar con que su sector (más bien secta) le de la razón ya de manera automática e intente justificar incluso lo más injustificable, la readmisión de un obispo antisemita y nazi, que apoya el terrorismo además. También ha sido una decisión plagada de mentiras, porque el Papa y sus medios han dicho que los lefebvrianos admiten el Concilio Vaticano II y eso no es en absoluto cierto, los lefebvrianos ya han dicho que su postura ante el Concilio Vaticano II sigue siendo la misma y que lo que ellos pretenden es llevar al Vaticano a posturas más tradicionalistas y ultra conservadoras.

 

De hacerse realidad este deseo de los lefebvrianos, lo que estaríamos diciendo sería que el Papa y unos cuantos pares de obispos tienen más autoridad que un concilio universal y pueden anular sus efectos. Que no se confunda el Papa, él no tiene más autoridad que un concilio. El Papa es servidor, no servido, así lo dijo él mismo en un momento dado, cando fue elegido sumo pontífice. Ahora vemos que el Papa no se cree sus propias palabras, malvende el Concilio y rompe la vida de la Iglesia (más de lo que ya la había roto), todo por un proyecto ultra-conservador y ultra-tradicionalista con el que lleva obsesionado desde sus tiempos de cardenal guardián de la Fe, en su obsesión por guardar la tradición lo único que está consiguiendo es romper el cuerpo de la Iglesia y personalizar la Iglesia en él mismo, anula la importancia de los demás elementos vivos de la Iglesia y quieren que se pongan al servicio de él y de su secta.

 

Justicia

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