Sacerdotes panameño y venezolano opinan sobre las declaraciones del Cardenal de Honduras Rodríguez Maradiaga
6 Julio 2009
14 Diciembre 2008
14 Diciembre 2008
Al ser nombrado obispo, Dom Pedro se quita todos la parafernalia del obispo y va de paisano, deja el palacio del obispo para vivir humildemente en una cabaña con el resto de los indígenas. También se deshizo de su anillo de obispo para cambiarlo por un anillo negro hecho con madera de coco, un anillo que representa su matrimonio con los pobres.
Quiero hablar de una persona a la que se refiere en su blog, Dom Pedro Casaldáliga. Dom Pedro, como le llaman los indígenas de su diócesis, es la encarnación de la Iglesia comprometida con los pobres. En el citado blog se publicó una carta de Dom Pedro a MOCEOP (una asociación católica española compuesta, en su mayoría, por sacerdotes casados y partidarios del celibato opcional). La carta no contiene mucha materia, es una carta de amigo y de compañero de tribulaciones. Dom Pedro está ya para pocas insurrecciones, está anciano y es un obispo jubilado, aunque no por ello cesa su actividad en favor de los más pobres de Brasil.
Sin duda alguna, una figura singular. Al ser nombrado obispo, Dom Pedro se quita todos la parafernalia del obispo y va de paisano, deja el palacio del obispo para vivir humildemente en una cabaña con el resto de los indígenas. También se deshizo de su anillo de obispo para cambiarlo por un anillo negro hecho con madera de coco, un anillo que representa su matrimonio con los pobres.
Es un ejemplo claro de cristianismo vivido en todas sus dimensiones, de la vivencia cristiana de la Fe y de la vivencia cristiana de la política. Es un ejemplo muy claro de dialogo ecuménico, y no solo ecuménico sino que también macroecuménico. Para Dom Pedro, la Iglesia es acogida, la Iglesia es amor, la Iglesia es más madre que maestra. Así ha vivido él su ministerio como obispo de Sao Félix.
Dom Pedro, en su carta a MOCEOP, demuestra que sigue en la misma postura en lo que se refiere al cristianismo y a la Iglesia. La Iglesia es acogida (especialmente de los más pobres), la Iglesia es tolerancia y vivencia fraterna de la Fe. La Iglesia es plural y en ese pluralismo se enriquece, siendo responsable y haciendo algo que es lo que más la une: compartiendo.
La carta de Dom Pedro, publicada en la página web de MOCEOP (como más tarde pude ver), es una carta preciosa y graciosa. Muy en su tono, un obispo del pueblo y un obispo cercano. No escribe cartas sobre la divinidad, sobre la Santísima Trinidad, sobre los dicasterios romanos, sobre la alta política intelectual, ni tampoco sobre las anquilosadas tradiciones que el catolicismo arrastra de hace tiempo; en su carta (como en otras muchas) Dom Pedro mantiene una relación cordial con el receptor, comparte con el sus sentimientos (no sus pensamientos) y lo hace con un lenguaje sencillo y cercano, hablando de temas cercanos, de esas cosas pequeñas de la vida que podemos pasar por alto pero en las que Dios también se nos rebela y nos dice algo, esos son los sacramentos de la vida.
Que tu corazón siempre este en Pascua, Dom Pedro. Es un gran ejemplo para los cristianos católicos y también sería un buen ejemplo para muchos obispos que necesitan de una mayor cercanía con los cristianos de su diócesis. La mitra no hace al obispo. Esperemos que este anciano compañero en el camino de los cristianos siga siempre tan Evangélico, teniendo tantas cosas que decirnos y viviendo en esa paz subversiva del Evangelio (que a él le gusta decir). Grande, Casaldáliga, muy grande; y además muy grande a partir de lo más pequeño.
Justicia
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