Categoría: Neoliberalismo
9 Noviembre 2009
No vivimos en el mejor de los mundos posibles y eso lo sabemos todos. Frente al mundo en el que vivimos, donde el ser humano no se puede realizar como individuo a sí mismo, donde no hay libertad, donde hay pobreza y donde hay violencias; ¿Cómo puede ser que la propuesta de Jesús de Nazaret no haya cuajado ni siquiera en las Iglesias que le rinden culto? No quiero resultar pesimista, pero me escandaliza cuando veo ha creyentes cristianos diciendo “el mundo es así y así será siempre”, son capaces de creer en un hombre que anda por encima del agua y sin embargo no creemos que las condiciones del mundo pueden cambiar a partir de movilizaciones sociales.
En realidad, lo que pasa es que el tipo que inventó el sistema capitalista neoliberal era un autentico genio, hizo que las personas creyeran que tienen que consumir por narices. No es raro ver a alguien que gasta el dinero por gastar, que si ve un producto más caro coge el más caro, tenemos metido en la pelota que lo mejor que podemos hacer es gastar el dinero porque eso nos define como personas. De hecho, para insultar a alguien que no tiene dinero, ni lujos, ni carrera, ni prestigio, lo que se dice de él es que es un “Don Nadie”. Esa es la cultura que ha instalado el capitalismo, una cultura que nos da sedantes frente a la dura realidad, nos da unas aspiraciones que tenemos que cumplir pero que al final nunca realizamos, porque en realidad tan solo estimulan las masas para que el sistema siga funcionando. Es la mayor lastima, ver a la raza humana sucumbir ante algo tan barato y cutre como es el capitalismo, y que conste que no me excluyo de este grupo (sería injusto que lo hiciera).
En realidad el mayor problema de la religión cristiana es que es una propuesta de aquí a unos años; es decir, no es una propuesta de bienestar inmediato que luego acaba siendo “pan para hoy y hambre para mañana” sino que es una propuesta que nos hace trabajar, auto-exigirnos, para recoger los frutos después de todo ese sufrimiento y espera o incluso en “otra vida”. El ritmo de vida que llevamos en la sociedad actual hace que sea un campo muy difícil para cultivar el cristianismo, y es que no me canso de decirlo…el capitalismo es una idea tan contraria a la creencia en Dios y a la vida cristiana (o más) que el marxismo-leninismo científico.
Estamos encantados de habernos conocidos y nos encanta nuestro sistema, aunque luego lo odiamos, lo odiamos casi tanto como nos odiamos a nosotros mismos y lo queremos también tanto como nos queremos ha nosotros mismos. En España no paramos de elegir, mediante elecciones, líderes corrompidos (salen casos por todas partes, este mes de Octubre salían chorizos de debajo de todas las siglas), y aún así estoy enteramente convencido y no me escandalizaría que salieran otra vez, estos mismos, elegidos en las urnas. No entiendo este tipo de cosas, odiamos a los políticos corruptos pero los reafirmamos y ratificamos una vez tras otra, ¿Esto es a todo lo que aspira España? Estoy casi enteramente seguro de que no, de que tarde o temprano este país recuperara o adquirida (no se si alguna vez lo tuvo) un autoestima que le lleve a levantar un proceso de liberación nacional real, donde el país sea definido por los ciudadanos y no por las “familias” o por las altas esferas de la sociedad española, que son los que hacen todo el rato los cambios y nos tiran las migas, siendo consciente de ellos incluso nos faltan al respeto y nos dicen abiertamente que sin ellos no somos nada (eso lo dijo el Rey de España, sin ir más lejos, cuando su figura fue cuestionada por unas protestas estudiantiles en Cataluña).
Ante esto hay que elaborar un pensamiento alternativa, que valore lo verdaderamente esencial de la vida. No se trata ya de llegar a una Teología Revolucionaria de la Liberación, se trata de ir una Teología en camisas, en pantalones vaqueros, en sudadera, se trata de una reflexión de Dios desde la realidad de la gente que se ve en las contradicciones ante las que nos pone ser cristianos (creer que el placer vienen después de la espera, esa es la historia del éxodo) y vivir en un mundo capitalista de placeres inmediatos. No digo que tengamos que fustigarnos, tenemos que ser felices y disfrutar la vida, pero no podemos ser condescendientes con los problemas de nuestros semejantes y menos aún podemos supeditar nuestra dignidad a nadie. Estoy seguro de que los placeres pequeños del sistema no son nada comparado con los sufrimientos y las frustraciones que levante. El fin del hombre es ser feliz, y ser feliz no es lo mismo que hacer lo que se quiere, ser feliz es querer lo que se hace y realizarnos a nosotros mimos. Hay que hacer una reflexión y hay que hacerla en serio, eso no se puede resumir en un simple post, pero desde luego tenemos que luchar por estas pequeñas diversiones a favor de una gran realización de la raza humana que nos permita dedicar nuestra vida a esos pequeños placeres y no a los intereses de otros; ya después de esa revolución…pues podremos divertirnos.
No podemos rendirnos a ciertas teologías de la prosperidad que nos intentan decir que mientras más ofrezcamos a Dios, más vamos a prosperar en la vida. Eso no es ni serio. Hay que hacer una teología que nos desarrolle como humanos, que nos haga ver lo más divino en lo más humano y nos haga relativizar los dogmas, incluidos los del sistema capitalista, y ver lo que hay más allá, y esto se puede hacer con sentido del humor, con rostro amable, cercano y buenas maneras…pero esta sociedad hay que cambiarla si queremos rescatar los aspectos más positivos de la humanidad y rendir un mínimo de respeto a la creación.
Justicia
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7 Noviembre 2009
El número de personas que mueren de hambre, según la FAO, ha aumentado de manera alarmante a causa de la crisis económica que vivimos. Antes de la crisis eran 800 millones de personas pasaban hambre y no recibían la alimentación indispensable para sobrevivir, este número de personas hambrientas ha aumentado con la crisis y e incrementado otros doscientos millones de personas en situación de hambre. La situación es alarmante, creo. En el momento en lo que escribo esto pienso que en el mundo hay más de mil millones de personas muriendo de hambre y me lleno de estupor.
Esto es un problema político, porque la pobreza es problema político con causas políticas. Estas personas, esta pobreza, afecta al desarrollo de los pueblos y el desarrollo de los pueblos aceptan al mundo y al desarrollo de la globalización. No podemos permitir que haya pueblos que mueren literalmente de hambre, la política sirve precisamente para solucionar este tipo de problemas y no para crearlos. Por desgracia, la política está aletargada. En los países más adinerados los jóvenes “iluminados” no hablan de política pero sin embargo se escandalizan cuando hay cambios políticos, todo ello a pesar de que admiten que la política no les importa y que tampoco saben mucho. Otros, un poco más coherentes, admiten que no saben de política porque no les interesan y asimilan con optimismo los cambios. Aunque lo favorable sería que la gente se interesara por lo político, porque al final lo político les afecta a ellos. La misma colocación de una fuente en un parque o en otro, eso ya es política y puede ser una propuesta política. El hombre es un animal político.
Pero además de ser un problema político, es un problema humano. Esta crisis también es humanitaria. Estamos deshumanizándonos por completo. Nos escandalizamos porque el gobierno no sepa identificar la edad de un pirata somalí y por lo tanto no pueda tomar las medidas de castigo que dejen cómodas las conciencias y los egos de la nación; pero nos importa un pepino que en este planeta haya una persona que pueda ser menor de edad y que no este identificada, que carezca de identidad, recuerdo que la identidad es un derecho humano y que los Derechos Humanos son inalienables, ¿De verdad nadie ve la profunda hipocresía que hay detrás de esta forma de organizar la sociedad?
Por último, este problema del hambre es también un problema teologal. Jesús dice “Tuve hambre y me disteis de comer”. Sin embargo no parece que la pobreza sea mucho problema para las Iglesias. En España los obispos casi no hablan de la crisis económica, no hablan de la corrupción ni de cómo aumenta el número de personas que no tienen hogar ni techo bajo el que dormir, simplemente hablan del aborto, del condón y muchas veces de sus propias obsesiones con ciertas formas de teología en su Iglesia (que si niegan la divinidad de Jesús, que si eso es marxismo, que si niega verdades fundamentales de la Iglesia), algo que se está convirtiendo en una autentica obsesión, por cada tres meses tapan la boca al menos a dos teólogos como poco. La cosa resulta escandalosa cuando uno se da cuenta de que los teólogos a los que tapan la boca, son en muchas ocasiones los que saben ver el problema teologal que supone la pobreza (Jon Sobrino, Leonardo Boff, José María Castillo, Teres Forcades…).
Que somos malos políticos ya lo tengo claro, y que los peores políticos encima son los que ejercen la política con no poca complicidad popular es algo que tengo también muy claro. También tengo claro que hemos perdido nuestra propia conciencia como humanos, no reconocemos nuestras virtudes ni nuestras diferencias, no apreciamos el saber, no apreciamos el conocimiento y muchas veces ni siquiera ejercemos la capacidad de pensar, se lo dejamos a otros y nosotros hacemos de eco. Pero también estoy viendo que no somos ni cristianos, no se si creemos en Dios o en qué creemos, y aunque todo esto lo digo de la sociedad en general (yo me incluyo, porque sino es injusto) no puedo evitar decir esto último pensando especialmente en la Iglesia Católica con la que me identifico plenamente y hacia la que tengo unos determinados sentimientos, ¿Cómo puede la Iglesia creer en Dios en un mundo con tanta pobreza y tomársela con tanta calma? Escandaloso, sin duda.
Esta reflexión hay que plantearla desde la Iglesia, igual que planteamos ¿Cómo creer en Dios después del nazismo? Tenemos que pensar ¿Cómo creer en Dios desde el gran genocidio que viven los pueblos del sur y los pobres del mundo? Tenemos que pensar en ello, porque estas personas que mueren de hambre no están muriendo de hambre, las está matando de hambre un sistema que de momento no solo parece estar muy interesado en sacar a esas personas de su situación de pobreza, sino que cada vez da más señales de que incluso necesita de esa pobreza para sostenerse (es un sistema inmoral y antiético, anticristiano).
Es duro decir estas cosas de la sociedad, y es duro porque me identifico con ella y hacer críticas tan negativas nunca me ha gustado, prefiero ser optimista. Supongo que esta situación algún día cambiara y que nuestros bisnietos se preguntaran como nosotros podíamos vivir en un mundo así (igual que lo pensamos nosotros de nuestros abuelos) y les extrañara nuestro mundo. Pero de momento lo que hay es sangrante, mil millones de personas con hambre, aquellos a los que Jesús amaba están muriendo de hambre ante una pasividad apabullante y, también hay que mencionarlo, ante la lucha de determinados grupos que son verdaderas fuentes de una ética para el mundo del mañana, un mundo mejor y posible donde no se puedan hacer este tipo de críticas a la sociedad ni a la Iglesia.
Justicia
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30 Septiembre 2009
No es Chávez para mi un paradigma de presidente, la verdad es que tampoco me apasiona mucho, pero tengo que admitir que el pasado Jueves tenía razón en algunas de las cosas que dijo en la Asamblea de la ONU y algunas de las peticiones que hizo al gobierno de los EE.UU. La primera era la petición de que levante el embargo económico contra Cuba. Hay que tener en cuenta que ese tipo de medidas, bloqueos económicos, son medidas que dañan más a quienes menos lo merecen, la población civil (concretamente la más pobre). Es vergonzoso que una empresa sea reprimida por suministrar productos en Cuba y es una vergüenza que no se haya levantado nunca ese bloqueo, ni siquiera cuando hay desastres naturales y hace falta ayuda para el país por parte de ONGs, una ayuda que se ve muy dificultada por las barreras del bloqueo. El mismo Obama dice que no se puede imponer un modelo político y que hay que respetar la soberanía de los pueblos, ¿No habría que hacer eso con América Latina y con Cuba?
Estoy seguro de que Barack Obama es una oportunidad de dialogo entre EE.UU. y Cuba, una oportunidad que con otros presidentes sería imposible. El concierto de Juanes en Cuba, que fue un gran acto de dialogo, unidad y cambio en Cuba, estoy seguro de que contaba con el beneplácito de la administración de Obama. Para ello hace falta mostrar a Obama que tiene apoyo en el dialogo y que los países del sur están abiertos al dialogo, pero también hace falta que Obama muestre fortaleza sobre los lobbies de presión y sobre los sectores mas derechistas y reaccionarios de su gobierno.
También se refirió el presidente de Venezuela a la situación en Honduras. Pidió que cesase la represión contra los manifestantes a favor de Zelaya. La situación es desesperante y crítica, la embajada de Brasil esta rodeada por más de doscientos soldados que a golpe de garrotazo y bala han desalojado de ahí a hondureños inocentes cuyo único crimen es apoyar al presidente legítimo de Honduras. Es peligrosísimo el golpismo y es peligrosísimo que se imponga en Honduras, pero es más peligroso aún que no se reconozca el golpismo como golpismo y eso es lo que hace EE.UU., parece que hay ahí una pugna entre el Pentágono y Obama, el Pentágono apoya el Golpe de Estado en Honduras y no quiere a Barack Obama.
También tenía razón Chávez cuando se refería a las bases militares que se van a instalar en Colombia. No cabe duda de que hay que luchar por la paz en Colombia y que todos los países deberían implicarse pero ¿eso se consigue instalando siete bases militares? Yo creo que no, yo creo que en Colombia hay una guerra civil y hay un conflicto que la ONU debe reconocer, las FARC no son una banda terrorista sino que son una fuerza beligerante, hace falta un dialogo en Colombia porque hace falta la paz. La paz ya se consiguió en países en conflicto de Centroamérica como Guatemala o El Salvador, ¿Por qué no debería poderse conseguir en Colombia?
Pero el presidente también habló del socialismo. Yo todos los años busco una agenda llamada Agenda Lationamericana, es una agenda trabajada por grupos cristianos de base de América Latina y que presenta el Obispo Emérito de Sao Félix, Dom Pedro Casaldáliga. El título de la Agenda del curso 2008-2009 fue "Hacia un socialismo nuevo: la utopía continua". Este socialismo nuevo lo que pide es una economía a favor del ser humano. El capitalismo ya demostró ser una maquina de destrozar, sobre todo en América Latina, fruto de ello es que en las elecciones el pueblo opte por alternativas a los políticos tradicionales (Un líder populista como Chávez en Venezuela, un economista de izquierdas en Ecuador, un indígena en Bolivia, un obispo de la teología de la liberación en Paraguay, un periodista crítico con el antiguo gobierno en El Salvador, un sindicalista obrero en Brasil...). Yo creo que eso es porque el pueblo de América Latina quiere y lucha por eso socialismo nuevo y por esa utopía, otro tema es que luego esos gobiernos de verdad la practiquen (algunos de ellos, por no decir todos, han demostrado deficiencias en algunos aspectos, aunque creo que todos ellos han supuesto un importante cambio y progreso en su país).
Este socialismo nuevo es la salvación de los países empobrecidos y de ello parecen estar convencidos en América Latina donde se esta dando un cambio que hasta podemos considerar revolucionario. Es un socialismo que tiene buenas alternativas ante proyectos fracasados como el capitalismo, la guerra y el hambre en el mundo. En EE.UU. y en Europa no se asimilan bien los cambios en América Latina, yo creo que porque no podemos evitar tener un sentimiento paternalista en referencia a ellos y no evitamos tratar esas democracias como "democracias de segunda" que tienen mucho que aprender de nuestras democracias modernas. Ojalá siguiera viva una voz como la del jesuita asesinado en El Salvador, Ignacio Ellacuría, que nos dijera lo mucho que tienen que aprender los países ricos de los movimientos populares de los países pobres.
La Asamblea de la ONU fue una Asamblea de esperanza, eso lo admitía hasta el mismo Hugo Chávez (que antes decía, y casi todo el mundo se reía de la expresión, que esa sala olía a Azufre y que por allí había pasado el Diablo). Creo que si el gobierno de EE.UU. actúa a favor de las intenciones de Obama y Obama tiene la fuerza de mover un barco tan grande como el que pilota, este mundo realmente puede cambiar a un mundo pluripolar, en el que todos los pueblos sean iguales y tengan voz.
Justicia
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14 Marzo 2009
Leonardo Boff es, con muchas posibilidades, uno de los mejores teólogos católicos. Es un gran teólogo y un mejor aún cristiano. Parte desde la realidad de los pobres y de las Comunidades Eclesiales de Base para trazar su teología, eso hace que su teología sea muy cercana al pueblo. Se le acusa de tocar determinados temas de una manera que un teólogo católico no los debería usar, pero yo creo que es necesario teólogos que se sitúen en la frontera y que lleven a cabo un trabajo creativo. Leonardo Boff ha hecho grandes aportes en la teología católica, en la comprensión de la Iglesia y en el descubrimiento de Cristo a trabes de la praxis liberadora.
Hace poco fue al Paraguay para encontrarse con el presidente de allí, Fernando Lugo, que en sus días ejerció como obispo de San Pedro. Como presidente de Paraguay y presidente de turno en MERCOSUR, Fernando Lugo ha convocado un "MERCOSUR religioso", ha convocado a los líderes religiosos de América Latina para que ellos digan su opinión y plasmen sus sensaciones sobre le proceso que vive el continente. Invitados fueron Leonardo Boff y el dominico Frei Betto.
Frei Betto es otro estilo diferente, también es de lo mejor que ha dado la Iglesia en América Latina porque además de hacer praxis y además de hacer teología, Frei Betto escribe poesía y la poesía es el profetismo, la poesía y el arte es de por sí revolucionario (como dice Ernesto Cardenal).
Pero no es de Frei Betto de quien quiero hablar, quisiera hablar de Leonardo Boff y de su visión de la globalización. Leonardo Boff ve la globalización neoliberal en la que vive el mundo y lanza al aire la necesidad de un nuevo paradigma: la cooperación. La globalización supone una nueva etapa en el mundo que se caracteriza porque todas las culturas, tribus, tradiciones y religiones en encuentran en un punto común, están en contacto y conviven.
Ante esto no queda otra alternativa que no sea compartir. El hombre vive unido, como un organismo, como una familia, todo eso en un planeta superpoblado, donde ataca el calentamiento global. Hay unos problemas globales que requieren unas soluciones globales. La acción global requiere de colaboración y la colaboración requiere de solidaridad en beneficio del bien común.
Hay que defender este paradigma, profundamente cristiano, que es el paradigma de la cooperación y la solidaridad. Hay que defender este paradigma cristiano ante el paradigma que nos presenta el neoliberalismo, el paradigma de la libre competencia y la no colaboración. Hay que defender la alternativa de Jesús, el Reino de Dios, frente este mundo de violencia y de gran acumulación de la riqueza mundial por parte de unas minorías (todo a ello a costa de unas mayorías que viven en la pobreza).
Los recursos de la tierra deben de ser distribuidos entre todos los seres humanos, hace falta una gestión común de los recursos con los que contamos. En cualquier momento y circunstancia, todo tiene que ver con todo. Ningún problema nos es ajeno, estamos en un mundo en el que lo que pase en una punta afecta tarde o temprano a nuestras vidas (también, gracias a medios de comunicación alternativos, a nuestras conciencias).
El concepto de Estado o de Nación es un concepto que tiene su función, pero debe tenerla bien situada, son conceptos que a su vez van perdiendo y van convirtiendose en categorías del pasado. Cada vez hay menos nacionalismo debido a la globalización, que convierte la tierra en una gran nación. Cada vez hay más seres humanos que se consideran ciudadanos del mundo. Somos humanos y se puede ser humano de muchas formas diferentes, se puede vivir de diferentes maneras la vida en total libertad; es necesario que tengamos en cuenta estas cosas. La globalización, teniendo el paradigma de la cooperación y la solidaridad, nos ofrece la oportunidad de formar una familia humana, con diferentes rostros, religiones o culturas, que todas tienen bases en unos principios éticos que son mundiales.
Pero por desgracia no prima la visión de la globalización que se fundamenta en la cooperación y en la solidaridad, ojalá esa visión humanista de Leonardo Boff fuera una realidad (él mismo es consciente de que no se da esa realidad, lucha por que se dé). La realidad es que hay unas injustas relaciones entre norte y sur, triunfa el paradigma de la libre competencia y de la no cooperación, hay unas nacionales que quedan sobre otras y hay un gran imperio (EE.UU.) que tiene la hegemonía global y convierte la globalización en globo-colonización. En este paradigma, el del neoliberalismo, hay pequeños espacios para la solidaridad y la cooperación, pero el neoliberalismo no gira entorno al eje de la solidaridad y la cooperación, muchas veces la solidaridad se convierte en un negocio más que compite en el neoliberalismo.
Ante esto, en América Latina crece la idea de que hay que fortalecer el continente para que así hagan presión porque los negocios con el Norte sean más justas. El astronauta española, Pedro Duque, dijo en una ocasión que desde el espacio no se ven las fronteras. Yo estoy seguro de que tenemos que ver el mundo como lo vio Pedro Duque desde el espacio, sin divisiones entre naciones, sin contradicciones entre Norte y Sur, sin divisiones religiosas; como decía el escritor español Antonio Gala, si la separación entre la vida temporal y la vida eterna es como un río, ¿Qué más da el puente por el que se pase?
Yo espero que la globalización al menos consiga que las reivindicaciones de justicia que suenan desde el Sur se oigan también en el Norte. Que los pueblos del Sur se conozcan, quien pueda y quiera los visite, que se escuche su música, se lean su poesía y se viva sus culturas, religiones y tradiciones. Eso es positivo, tenemos que aprender un poco todos de todos. Todos somos humanos, en parte frágiles, todos tenemos buenos deseos y todos queremos ser felices. Estas cosas no se consiguen ver si no se rescata a Dios a partir de lo más pequeño, a partir de lo minimo, a partir de las bases sociales y eclesiales.
Justicia
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2 Marzo 2009
El capitalismo está muerto, el sistema se derrumba y tenemos que asumir que lo que venga después de la crisis va ha ser algo muy diferente a lo anterior, vendrá una sociedad post-capitalista. En la Agenda Latinoamericana de este año, el Obispo Emérito de Sao Félix de Araguaia lanza una alternativa, que ya venía defendiendo desde hace tiempo, la creación de un nuevo socialismo como utopía que hay que construir. Es difícil ver un político que tenga un lenguaje en el que la utopía quiere decir algo, es difícil ver un político para el que el profetismo es algo positivo y no un suicido.
Una vez, en una entrevista cibernética, el que fue secretario general del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, criticaba a Julio Anguita (entonces coordinador de Izquierda Unida) diciendo que le parecía un profeta en el desierto. Sinceramente, no se que tiene de malo ser profeta, los cristianos valoramos muy positivamente le profetismo. Ahora vemos que las cosas que decía ese hombre, Julio Anguita, que decía las opiniones suyas y de una formación política a la que representaba y unos votos que también representaba, eran advertencias serias y ciertas. Hace poco vi unas declaraciones de Julio Anguita diciendo que le gustaría volver al congreso para decir "¿Y Ahora qué decís?" o algo así, no se si serían estas las palabras textuales. Al final el profeta tuvo más razón que el político tradicional.
Aún así, a pesar de demostrarse con los hechos que la utopía es necesaria y que hay que ser más proféticos, denunciar con más fuerza los poderes y decir lo que verdaderamente se piensa hasta las últimas consecuencias, como ejercicio de libertad verdadera y como ejercicio de defensa y humanización personal y social; sigue siendo dificilísimo encontrar en la vida pública y política personas con el valor de llevar esto a la práctica. Al menos, en la IX Asamblea General de Izquierda Unida, Juan Manuel Sánchez Gordillo hablaba de una Izquierda Unida que defendiera la utopía "necesaria como el pan nuestro de cada día". Espero que eso sea lo que defienda Izquierda Unida después de esa asamblea, habrá que ver que pasa de ahora en adelante, tienen un nuevo líder (Cayo Lara) que realmente parece una persona de raíces humildes y de una cierta honestidad política, a parte de un gran sentido del respeto hacia los ciudadano (eso escasea en algunos líderes de Izquierda Unida, como Gaspar Llamazares), habrá que darle tiempo (todos merecen un margen de confianza).
No se si hay un partido o una formación política que defienda este post-capitalismo, este movimiento de socialismo nuevo, de necesaria utopía, a veces me da la sensación de que es una cosa transversal que interesa a varios partidos y varias agrupaciones, de las que cada uno hacen su conclusión y su reflexión, todos ellos desde las más puras y buenas intenciones, luego los resultados prácticos serán otra cosa (algunos son buenos y otros fracasan). Al menos la semilla está sembrada, estoy seguro de que esas reflexiones que nacen ahora en los movimientos sociales, en pequeños partidos que presentan alternativas más allá del bipartidismo (PP y PSOE, en España), son reflexiones que tendrán muchas cosas que decir en el futuro.
Pero si se ver que debe haber unos factores comunes para recuperar este nuevo socialismo que yo veo también desde mi perspectiva que es cristiana y fundamentada en los Evangelios, el primer factor es el ecologismo, el cuidado de la naturaleza y del medio ambiente, también el ecologismo como cuidar la relación del hombre con su entorno, defender la naturaleza para defender al hombre, el ecologismo tiene un gran aspecto social. Hay que declarar el agua como patrimonio universal, no como propiedad de unos pocos adinerados. La creación es de todos, no de unos.
Otro factor común importante para construir una alternativa a lo que hay el desarrollo basado en el uso y no el mercado, el cambio, desarrollar las cosas según la necesidad que haya y no para ganar más dinero, acumular más. No se puede basar un sistema en el utilitarismo y en el mercantilismo, en el "yo hago para beneficiarme", eso no solo es totalmente contrario al mensaje de Jesús, es que además tampoco funciona y da buenos resultados. El resultado del libre mercado, del capitalismo salvaje, es que el poder acaba en las empresas transnacionales y sus empresarios, los ciudadanos no pintan nada, luego la democracia real no existe (aunque haya elecciones); por otra parte, el más triste resultado es la pobreza de unos muchos a costa de la riqueza de unos pocos, un sistema basado en la necesidad de que haya ganadores y perdedores.
El tercer factor, y este no es solo político, aquí tenemos que estar todos, es una verdadera transformación social que nos lleve a una democracia real, que sea institucional y cultural. Una democracia basada en que el pueblo tome decisiones políticas, pero también en el que la economía deje de ser una gran religión de la que los economistas ejercen como sumos sacerdotes, una economía que esté realmente supeditada a las necesidades de la gente. Pocos políticos tienen esto en cuenta, pero me gustó mucho ver como en España, Julio Anguita, tuvo esta cosa en cuenta cuando participó en un acto electoral de EB/IU en Euskadi. Hay que tener una democracia que no sea solo institucional, sino también cultural. La democracia no es solo un sistema, es una cultura. Evidentemente no hay democracia verdadera sin cultura democrática y su conciencia.
Y el cuarto eje, el último, no por ello menos importante, es el dialogo multicultural y multireligioso, superar nuestras diferencias para construir juntos un mundo mejor. Rara vez se oye hablar de los valores, se hablan de las ideologías, pero pocas veces de los valores. Evidentemente, cada ideología debe defender su programa, su partido, sus proyectos, pero hay que poner unas bases mínimas que sean justas para todos. En el aspecto religioso, Hans Küng trabaja en hacer una Ética mundial y José María Vigil trabaja en una teología del pluralismo religioso. Apuestas nuevas, arriesgadas, a las que habrá que dar tiempo. Éste último punto es muy difícil de realizar porque supone sacrificio personal, supone dejar de lado nuestros orgullos perosnales a favor de algo más trascendente e importante. No hablo de falsos consensos, en España aún hoy los tenemos, sino que hablo de que los partidos se olviden un poco de ellos mismos y se acuerden un poco del pueblo llano. Sinceramente, no me quita el sueño que mi presidente se llame Mariano Rajoy o se llame José Luis Rodríguez Zapatero, pero como aumenta el paro, la pobreza y como viven de mal los inmigrantes, eso es algo que me preocupa muchísimo más que otros asuntos partidistas y tramas políticas. Por desgracia, la política está muy deshumanizada.
Tengo la sensación de que habrá una transición, aunque sea lenta (demasiado lenta), que nos lleve a esta utopía democrática, a este socialismo nuevo. Creo que es muy difícil que sea un socialismo como que hubo en Europa del Este, el movimiento obrero está muy tocado y muy desdibujado, no parece que el obrero sea el actor principal que provoca el cambio del sistema hacia algo nuevo. Parece que ahora los actores son variados, son los sin tierra, son los indígenas, son las mujeres y los estudiantes...los grandes afectados del capitalismo neoliberal. Por el momento son movimientos dispersos que no han tomado un gran cuerpo político y que aún no tienen tampoco una gran convergencia entre ellos mismos. Pero ya se ven gobiernos que si no vienen de éstos movimientos sociales, al menos si mantienen una relación cercana con ellos que hace que la democracia sea más depurada, ahí está Chavez en Venezuela y su relación con los campesinos y los indígenas, ahí está Evo Morales en Bolivia, ahí está Rafael Correa en Ecuador o Fernando Lugo en Paraguay, ahí se ve como han convergido ONGs, movimientos sociales, movimientos eclesiales, todo ello con un cierto cuerpo político e institucional (aunque yo creo que lo más importante sigue estando en la base social y cultural). Hay alternativas trazadas en América Latina, ahí queda el ALBA.
Pero a lo mejor me aventuro o cometo una insensatez al hablar de socialismo. El socialismo, por desgracia, también está muy desdibujado. Para mi el socialismo gira alrededor de los cuatro ejes citados, no son míos, están definidos por ese gran teólogo y sociólogo que es Francois Houtart, pero tengo que admitir que me da pavor que la gente me identifique con Tony Blair o con Pol Pot cuando hablo de socialismo, yo cuando hablo de socialismo hablo de indígenas, de sin tierra, de sin techo, de redistribución, de evangelio...
Es un socialismo nuevo, para el que socialismo pasados (Cuba, por ejemplo) son un ensayo donde hubo errores y aciertos. Hay que avanzar en salud, en educación y en deporte, pero se tiene que hacer sin influencias de potencias extranjeras y tendrán que nacer contando con un mínimo de respeto internacional que no enferme de manera terminal su democracia. No puedo evitar pensar que muchas cosas en Cuba serían diferentes si se levantara el bloque económico, inmoral según el Cardenal Bertone. El nuevo socialismo tiene que ser, por lo tanto, democrático. Es un socialismo que no es dogmático, no puede tener las soluciones a las preguntas aún antes de que ya estén formuladas.
Quiero pensar que este otro mundo posible se está realizando desde las bases, pero que ya se notan sus consecuencias en las instituciones. Quiero pensar que Obama, al menos en su discurso y en alguna parte de su acción, lleva estas aspiraciones. La Iglesia, desde la Teología de la Liberación, también intenta escuchar los clamores de los actores de cambio en el mundo. Desgraciadamente la jerarquía depuró la institución de los teólogos de la liberación, pero la Teología de la Liberación sigue fluyendo en las ONGs, en las comunidades eclesiales de base y en las periferias de la Iglesia. Dediquemos este año 2009 en reflexionar sobre la crisis y sobre una utopía que tiene que continuar: el socialismo nuevo
Justicia
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22 Febrero 2009
Hace poco pude leer la carta circular de este año que ha escrito Dom Pedro Casaldáliga, Obispo Emérito de Sao Felix de Araguaia. Dom Pedro Casaldáliga es una imagen del santo moderno, es un obispo radicalmente comprometido con su pueblo, un buen hombre y un obispo ejemplar para la Iglesia de Jesús. Quisiera hacer hincapié en algunos puntos de la carta de Dom Pedro. En este post quisiera hablar del tema del capitalismo.
Sobre el capitalismo el obispo dice que sigue siendo ecocida, suicida y también asesino. Tenemos un mundo donde el 80% de la población vive en la pobreza y el 20% de la población vive en la opulencia. La pobreza no es un desastre natural sino que es el resultado de un sistema mal hecho, un sistema social, político y económico que es injusto. El mensaje del Evangelio va totalmente en contra de ese sistema y nos llama ha tener otra manera de afrontar la vida, de afrontar las relaciones y las actividades sociales, desde una perspectiva cristiana y desde el aperturismo, la humildad y la solidaridad, poniendo en el centro los problemas generales de las personas humildes y de buena voluntad, de los pobres, de aquellos sectores que más sufren. Es necesario que tengamos en cuenta las carencias de este sistema, que sepamos ver la crisis profunda que estamos viviendo no solo en el aspecto económico-financiero, sino también en el aspecto ecológico y humanitario. Veo con preocupación como cada vez llegan más y más personas pobres a los despachos parroquiales, personas que no es solo que tengan poco, es que no tienen nada.
No debemos buscar otra manera de vivir el capitalismo (hay quien señala a un capitalismo de rostro humano, como si la explotación del hombre por el hombre pudiera tener rostro humano), sino que tenemos que vivir el cristianismo de una vez por todas y hasta sus últimas consecuencias. Esto no quiere decir ser súper héroes salvadores de la humanidad, sino personas humildes, sencillas, que aportan su pequeño grano de arena y que demuestran que las cosas se pueden hacer de otra manera, superando el capitalismo y el utilitarismo de nuestra sociedad. Hace poco un amigo me contaba impresionado como le levantaba admiración que gente joven haga actividades como dar catequesis, hacer un voluntariados, animar grupos juveniles de asociaciones de vecinos, muchas veces (la mayoría) de manera gratuita y de manera despreocupada, todo eso dentro de nuestra sociedad utilitarista es poco más que un milagro.
Es una pena que ante la crisis que estamos viviendo se piense más en salvar el sistema que en salvar la humanidad, no se puede servir al enriquecimiento de los bancos y la lucha contra la pobreza al mismo tiempo. Uno se confronta con lo otro, la riqueza de unos pocos es a costa de la pobreza de unos muchos. La crisis es un peligro para el sistema, pero a la misma vez es una oportunidad para que reflexionemos y sepamos que puede haber formas más solidarias y eficaces de organizarnos.
El cristianismo supone una alternativa ante el utilitarismo de las cosas, ante el consumismo y ante la lógica de acumular lo máximo y no distribuirlo, de la competencia salvaje en la que hay ganadores y perdedores.
Justicia
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17 Febrero 2009
Hace poco miraba y leía sobre los resultados del referéndum en Venezuela en el que se decidía si el pueblo quería que el cargo de presidente (y otros cargos de gobernación) fuera reelecto. Yo tengo mi opinión, al menos en la realidad de mi país (de la de Venezuela mejor no hablo porque desconozco), no me gusta la reelección indefinida y siempre he querido que el cargo de presidente dure dos legislaturas como mucho. Aznar, ex presidente español, solo gobernó ocho años y se fue dejando de sucesor a Rajoy, muchos lo aplaudieron, pero a mi no me hizo mucha gracia porque así se ignoró el debate sobre la reelección indefinida.
Los venezolanos, bueno, un 54% de los venezonalos que han participado en el referéndum, han elegido la reelección indefinida del presidente (no solo de Hugo Chávez, como parece según lo que se oye en cierta prensa). Pero no quisiera hablar tanto de Venezuela como quiero hablar de cómo se ha portado occidente con Venezuela.
Desde Europa miramos de reojo América Latina y desde EE.UU. la pisan. El mayor factor de violencia y de violación de los Derechos Humanos en América Latina son Europa y los EE.UU., el capitalismo neoliberal y el imperialismo que ejercemos contra los pueblos de América Latina. Son pueblos ricos en recursos naturales pero que no sacan ventaja de esos recursos naturales porque no tienen ningún mando sobre ellos. Generalmente, en África y América Latina lo que los gobernantes quería (y aún hoy quieren) es vivir tranquilamente, estar en el poder el máximo tiempo posible sin que el mundo occidental les de problemas. Por eso dan a occidente todos sus recursos naturales a cambio de que les dejen gobernar dictatorialmente, eso pasa en África mucho, hay un número considerable de dictadorzuelos y presidentes corruptos que simplemente se preocupan por seguir manteniendo el puesto que tienen.
Un Eurodiputado español, Luis Herrero (del PP), ha sido el centro de atención durante un día por su polémica con el gobierno de Chávez. Al parecer hizo unos comentarios críticos con Chávez y con el referéndum en mitad de campaña, el otro día decía que no se esperaba tanta polémica, no se lo cree ni él. En cualquier país civilizado si una persona viene del exterior como observador y se pone ha hacer campaña por una opción u otra, lo que se hace es mandarla de nuevo a su país de origen. Lo que pasa es que para Luis Herrero América Latina debe ser una excepción porque son países que nos deben mucho al Primer Mundo y para los que somos referentes. Para Luis Herrero, los gobiernos como el de Venezuela, que busca integrarse manteniendo vivo un fuerte sentimiento nacionalista venezolano y sin querer occidentalizarse, es algo inconcebible y que no parece muy dispuesto a comprender.
Luis Herrero me ha parecido muy oportunista y poco comprensivo. Hay que tener en cuenta que aunque en España el gobierno y la oposición pueda inventarse tensiones, como la que tienen ahora por la cacería de Bermejo y las corrupciones del PP, de cara a la cámara sin que la gente se radicalice porque ya pasan olímpicamente del asunto no quiere decir que sea igual en Venezuela. En jornada electoral, desatar un bulo sobre la legalidad del referéndum o dramatizar sobre la condición del presidente (decir que es un dictador porque parece que su gobierno es demasiado autoritario) puede desembocar en una jornada electoral con muchas peleas callejeras y algún que otro muerto. Luis Herrero no lo sabe, o lo sabe y le da igual, o incluso puede que buscase que las jornadas electorales estuvieran plagadas de enfrentamientos porque es lo que necesita para su discurso político, no lo sé, también puede que solo quisiera hacerse publicidad ante las elecciones europeas o intentará hacer méritos para su partido y para entrar en las listas europeas, consiguiendo así una jubilación dorada; lo ignoro, pero si puedo decir que en política no todo vale y Luis Herrero ha demostrado que la mentira, la violencia y el politicismo (porque no es política lo que hace) si vale, no lo digo solo por lo sucedido en Venezuela, sino por otras muchas cosas que ha hecho también como locutor en la COPE y como trabajador incansable del PP (es de esas personas para la que la política es un negocio y no una vocación).
Venezuela ha tomado una decisión soberana, Europa no tiene porque entenderla. Precisamente por eso me alegra en gran parte el resultado del referéndum. Cuando hay unas elecciones en América Latina yo lo que quiero, por supuesto, es que gane la opción por la que yo apuesto y por la que, desde la distancia, me siento identificado; pero aún así hay algo que es más importante que mis propias opiniones eolíticas, las personas y la vida, yo me contento con que las jornadas electorales sean limpias, sin irregularidades y que no haya enfrentamientos donde la gente pueda hasta morir. Por desgracia en Europa nos importaba más que ganará el "No" a que ganara Venezuela y su democracia. Gracias a Dios ha ganado Venezuela y su democracia, no porque haya ganado el "Si" sino que porque el referéndum ha sido limpio, sin accidentes ni tampoco enfrentamientos, la propia oposición ha reconocido la victoria del "Si" y Chávez emitió un discurso de tono más conciliador, tranquilo y menos beligerante con la oposición.
Estas cosas en Europa no las valoramos, a lo mejor porque tenemos la visión de que en América Latina y África tienen que hacer lo que nosotros digamos, par da la casualidad de que ellos no tienen porque hacer lo que nosotros digamos. Esto se acentúa cuando encima lo que nosotros decimos que no pueden hacer es algo que ya hacemos en Europa. Si en España dicen que Venezuela no puede ni proponer en referéndum la reelección indefinida, al menos que me dejen a mi participar en España en un referéndum para quitar la reelección indefinida, para hacer listas abiertas y para que la jefatura del estado no sea vitalicia y sea electa. Venezuela ha dicho "Si" y lo ha dicho con la misma boca con la que dijo "No" hace un año, con la suya, no con la de EE.UU. ni con la de Europa. A Europa y EE.UU., Venezuela les ha mandado un mensaje importante y que deberíamos comprender de una vez por todas, como dijo Lumumba (presidente mártir del Congo) a los belgas: "Ya no somos tus monos". Los venezolanos, los bolivianos, América Latina en general, no son ni serán nuestros monos.
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16 Diciembre 2008
Es una mera defensa de lo que dice la doctrina social de la Iglesia, que las normas del juego tienen que tener calidad ética, lo que hace que el capitalismo sea un sistema muy criticable desde un punto de vista cristiano católico, sobre todo cuando ese capitalismo tiene una economía ultra-liberalizada y no tiene ningún marco regulatorio.
El arzobispo de Munich, Monseñor Reinhard Marx, ha sacado hace poco un libro titulado “El Capital”. El libro lleva el mismo nombre que un libro que publicó Karl Marx en 1867, en Hamburgo. El arzobispo dice que Marx no está muerto y que es necesario tomar en serio sus teorías. En el libro, Monseñor Reinhard Marx se enfrenta con la obra de Karl Marx, una obra que nos ayuda a entender las teorías de acumulación del capitalismo y del mercantilismo. No se trata de ser marxistas y de justificar algunas atrocidades que se han cometido en el Siglo XX en nombre del marxismo, pero si se trata de saber un poco de marxismo y de saber de las teorías de Marx y de su método de análisis.
El libro de Monseñor Reinhard Marx es un libro social y ético, en el que el autor hace una dura crítica del capitalismo y del neoliberalismo, también condena la salvaje especulación financiera y aboga por un sistema económico y político que sea más justo para todos. Es una mera defensa de lo que dice la doctrina social de la Iglesia, que las normas del juego tienen que tener calidad ética, lo que hace que el capitalismo sea un sistema muy criticable desde un punto de vista cristiano católico, sobre todo cuando ese capitalismo tiene una economía ultra-liberalizada y no tiene ningún marco regulatorio.
Un Estado capitalista dificilmente puede hacer de marco regulatorio. Gobiernos populares de América Latina han intentado regular y la respuesta general ha sido la crítica y la calificación de radicales y de totalitarios para sus gobiernos, en algunas ocasiones estas críticas vienen de parte de la jerarquía de la Iglesia Católica (vease la reacción del Cardenal Terrazas al reparto de las tierras que quería hacer Evo Morales en Bolivia). La postura de la Iglesia Católica ante el capitalismo es la de que hay que criticar sus abusos, como si de alguna manera se pudiera hacer viable y socialmente justo un sistema basado en la acumulación privada de las riquezas.
Karl Marx fue una figura singular y un gran filósofo, con unas preocupaciones sociales que ponen de evidencia una gran calidad humana. Equivocado sobre la no existencia de Dios, a mi ver, pero que disfrutará sin duda del proyecto de este Dios bueno. Tenía razón en muchas cosas, lo estamos viendo ahora con la crisis financiera. En otras acertó menos, como cuando vaticinó que las revoluciones se darían primero en países desarrollados y capitalistas, más bien al contrario, el socialismo floreció primero en un país feudal como era entonces la Rusia de los zares.
La obra de Monseñor Marx hará, como poco, que florezca en la Iglesia un cierto interés por conocer las teorías de Karl Marx y leer su obra. No es malo un cierto acercamiento entre cristianismo y marxismo, sin caer en un marxismo anti cristiano, para enriquecernos de todo aquello bueno que tiene la filosofía de Marx y sobre todo su método de análisis. En estos momentos de crisis financiera, una crisis que debería doler muy profundamente a al Iglesia, es más necesario que nunca que la gente lea críticas al capitalismo, que comprenda las causas de la crisis y que tome conciencia de que hay que crear un nuevo orden económico, político y social; para esto es bueno un cierto interés por la filosofía y por el análisis de Karl Marx.
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