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La Coctelera

Justicia

Categoría: Mártires

22 Noviembre 2009

Sobre Juan Negrín

Hace unas semanas el Partido Socialista volvía a conceder el carné de su partido a Juan Negrín, el último presidente del gobierno de la II República. Evidentemente, la readmisión es póstuma y si no me confundo fue a recoger el carné su hija. Para mi esa readmisión es algo que no tiene mucho sentido, en primer lugar porque Juan Negrín nunca debió ser expulsado del Partido Socialista de España y en segundo lugar porque no se yo si Juan Negrín militaría en un Partido Socialista como el que tenemos hoy en España, yo creo que se identificaría más con otros partidos a la izquierda del PSOE como el Partido Comunista, Izquierda Unida o vete a saber (esto siempre son especulaciones). De todas maneras, es un gesto del PSOE amable con el profesor Negrín, cuya figura ha sido denostada hasta la crueldad.

Tengo que admitir que tengo una cierta simpatía inocente por la figura de Juan Negrín, no por su papel en la Guerra Civil, sino que es porque Juan Negrín fue el profesor en la Universidad de una de las figuras que más admiro del Siglo XX, el General de los Jesuitas Pedro Arrupe. Cuando Pedro Arrupe dejó la carrera de medicina para meterse a jesuita Juan Negrín dijo “Es una pena, era un gran estudiante…¡será un buen jesuita!”, o eso dicen los familiares de Pedro Arrupe.

En general, todos los políticos de la república fueron denostados hasta lo vergonzoso. Ahí tenemos casos pues que se pueden oír por la tele o por la radio, se habla de La Pasionaria como una asesina, de Carrillo se dice que es responsable único y directo de las matanzas de Paracuellos, de Rafael Alberti se dice que fue un torturador…se oyen muchas cosas que luego son altamente cuestionables; pero yo creo que esta derecha que manipula la historia se ha saciado de manera muy especial con Juan Negrín, cuya figura se está ensombreciendo por completo en España.

De momento no hay un solo gobierno de la democracia española que se haya dignado a reconocer a Juan Negrín, ni tienen el valor ni tampoco parecen tener la intención, que es más importante aún. Nadie reconoce en Negrín la labor como diputado electo en tres legislaturas republicanas, nadie reconoce la línea centrista en la que se alineo Negrín durante la II República y su amistad con Indalecio Prieto, nadie reconoce que Negrín abandonó la enseñanza por su compromiso con la democracia y con la república.

Solo se habla de su cercanía a la URSS, que siento decirlo pero realmente fue el país que más ayudo a España en el combate contra el fascismo, de echo todavía hay voluntarios de la URSS que descansan en el fondo del mar por venir a España para luchar contra el Golpe de Estado y de su política de “¡Resistir es vencer!”. A Negrín se le metió en la pelota que había que resistir al fascismo hasta que llegara lo que sería la II Guerra Mundial para identificar la Guerra Civil con ello, esa política no resulto funcionar muy bien, se creo una gran dependencia del bando republicano con la URSS y se le dio un hegemonismo desorbitado al PCE, eso provocó una hostilidad de las demás fuerzas políticas hacia el PCE y el propio Negrín. También fracturó al PSOE entre los partidarios de la política de “¡Resistir es vencer!” y los partidarios de Indalecio Prieto, que decía que una política de resistencia a todo precio era inviable. La situación fue volviéndose peor según la república iba teniendo más sonoras e importantes derrotas como la caída del frente del Norte y políticos de gran importancia, como Andres Nin, desaparecían o eran asesinados.
Se suele decir que Negrín se equivocó en todo y que la línea correcta era la línea mayoritaria en el PSOE, la línea negociadora, pero la otra parte de la historia no se cuenta y es porque esa otra parte de la historia es la que Negrín supo ver perfectamente e intento responder a ello con una política que resultó no funcionar. Había quien quería un final negociado, pero ni Europa medió  ni aunque hubiera mediado Franco habría admitido un final negociado, Franco quería la total derrota de la república o nada. Cuando en 1939 ganaron fuerza las corrientes que pensaban que era posible un final negociado del conflicto, se encontraron que (tal y como pensaba Negrín) Franco no quería ningún tipo de final negociado sin que quería la rendición y la total derrota del enemigo. Franco nunca quiso un final reconciliado, siempre quiso (como todo fundamentalista que se aprecie) vencer al enemigo.

La historia ha sido injusta con el pobre profesor Negrín, que probablemente es una de las personalidades de la Guerra Civil más odiadas. Para los franquistas y para la derecha es un “rojo” radical y para sus compañeros de bando, para los republicanos y para la izquierda, fue un error su cercanía a la URSS y la prorrogación de la Guerra Civil. Criticado por los anarquistas, muy agredidos por el PCE que tanto apoyó a Juan Negrín. También criticado por Largo Caballero, su compañero en el PSOE, que calificaba a Negrín de persona sin escrúpulos, de practicar una política criminal y nefasta que llevó España a la ruina.

Pero ciertamente, como dijo Francisco Ayala (falleció hace poco) habría que haberle dado una oportunidad a Negrín. Juan Negrín llegó demasiado tarde a al jefatura de gobierno, aunque hubiese querido es muy difícil que hubiese logrado cambiar el rumbo que tenía la Guerra Civil, no es correcto echarle la culpa de la derrota tal y como hacía Largo Caballero o tal como han hecho muchos historiadores. Ahora el PSOE lo readmite que esperemos que ayude a ver con menos filtros la figura histórica de Juan Negrín.

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17 Noviembre 2009

Los jesuitas de la UCA, 20 años después

Ayer hicieron veinte años del asesinato de los jesuitas de la UCA en El Salvador. Personalmente siento muy cerca esa tragedia, comparto mucho espiritualmente con la Compañía de Jesús en general y con la teología de la liberación en particular. Conozco mucho a varios salvadoreños que son auténticos santos contemporáneos, amigos míos personales como Frankie Flores o Walter Arnoldo, son como apóstoles de Jesucristo que escriben con el sudor de su frente el evangelio del mañana, un evangelio que anuncia un socialismo nuevo, un cristianismo aquí en la tierra. Hay otros testimonios que giran en el área gravitatoria de la Iglesia de los pobres en El Salvador y su lucha por los Derechos Humanos, ese es el caso del sacerdote Roy Bourgeois. Son historias fantásticas, parece mentira que exista gente tan buena. Y desde allí, ellos me interpelan, me sirven de inspiración e intento tenerles muy presentes, pese a la distancia (que hay entre Europa y El Salvador), porque estamos unidos en una misma Fe y en una misma lucha.

Los mártires de El Salvador, Ignacio Ellacuría, la comunidad de los jesuitas de El Salvador, una cocinera y su hija que fueron asesinadas con los jesuitas de la UCA, son mártires que nos llaman a que giremos la cabeza y miremos América Latina, lo que allí pasa y el estado en el que viven esos pueblos. Hay que girar la cabeza en dirección a América Latina para otras cosas que no sean oír las barrabasadas de Chávez, hay que girarla también para ver como nuestro sistema económico machaca esos países, cuando nos hablan de cómo las empresas explotan en América Latina…se gira la cabeza para no mirar al Sur, solo se mira al Sur para decir que Chávez es malo. Es hora de humanizar el tema de las diferencias económicas entre el Norte y el Sur y saber ir más allá de un análisis superficial que justifica la pobreza mundial y el impedimento del desarrollo de los pueblos del Tercer Mundo en que Chávez “puede que”, “a lo mejor intenta”, “puede terminar siendo” un dictador.

Con Chávez o sin Chávez, con Lula o sin Lula, con Uribe o sin Uribe; hay una realidad que puso muy de relieve Ignacio Ellacuría…hay que reversar la historia. La historia no puede seguir en la dirección que va, no puede ser que la historia vaya siempre en contra de los pobres, hay que reversar la historia a favor de los pobres. No me gusta cuando se habla del desarrollo de los países del Tercer Mundo como si su aspiración fuésemos nosotros, es como si ellos fueran unos malditos y nosotros fuéramos el hermano mayor ha imitar. Hemos convertido nuestra democracia burguesa en un becerro al que adorar y no aceptamos modelos culturales diferentes. Yo miro los países que más imitan occidente en América Latina, como Chile, y veo un Estado que reprime a los pueblos originarios, a los Mapuches, con leyes de los tiempos de la dictadura de Pinochet, veo una opresión contra un pueblo que tiene derecho a una determinación. Eso es lo que veo. No entiendo porque es más aceptable una democracia que reprime a los pueblos originarios y que da todo el poder a una cierta oligarquía y unos partidos vendidos, dependientes de la ayuda de entes privadas y de los medios de comunicación, no se porque eso es una democracia tan sumamente defendible. Creo que es mejor el modelo que propone el presidente de Bolivia, Evo Morales, de dar la democracia al pueblo, dar la democracia a los sectores populares del país con comités de barrios, con representantes populares y con una participación importante de los movimientos sociales en el caminar del país.

Ignacio Ellacuría fue un profeta en ese sentido. Supo dar autoestima a los países del Tercer Mundo. Ellos tienen que dar la vuelta a la historia, no tienen que imitar al Primer Mundo sino que tienen que poner sobre el tapete las muchas cosas positivas del Sur y tienen que desarrollar la democracia que exijan los pueblos latinoamericanos (o africanos…de donde sea) y no los que exijan los EE.UU. o Europa. Creo que el mejor homenaje a Ignacio Ellacuría es mantener vivo ese deseo de reversar la historia.

 

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1 Noviembre 2009

Hace poco me leí el libro de Mijaíl Bakunin "Dios y el Estado". Mijaíl Bakunin es un autor curioso y es una de las voces críticas más importantes, era un materialista ferviente que creía que el mundo podía comprenderse a través de la ciencia y que no era necesario recurrir a explicaciones metafísicas o teológicas. Es el padre del anarquismo, o se le considera el padre del anarquismo, para él Dios, el Estado y la Propiedad son la tríada en la que se apoyaba la minoría dominante para sojuzgar a la mayoría desposeída. Tiene un ideario que aboga por la destrucción del estado, la abolición de las clases sociales y la igualdad entre los sexos. Aunque abandonara la I Internacional tras enfrentarse con Karl Marx, podemos decir que Mijaíl Bakunin es un revolucionario que no se puede dejar de lado o no se puede intentar minimizar su influencia en el pensamiento actual, ¿Qué queda de la revolución de Bakunin?

En España podemos decir que no queda prácticamente nada del anarquismo, unos cuantos sindicatos en la que los pocos militantes que hay son casi todos estudiantes y hay pocos obreros. Pocos intelectuales defienden hoy el anarquismo y los que defienden el anarquismo luego viven de manera poco coherente en él. Lo más puro del anarquismo que queda en España, lo más apreciable y lo más revolucionario que queda es el movimiento okupa, un movimiento que ocupa edificios abandonados para protestar por la situación de la vivienda y utilizar edificios en situación de abandono para darles vida, vivir en ellos (muchas veces en comunidades que a cuentas finales simplemente viven como Dios quiere que viviéramos los hombres), cultivar en ellas o realizar en ellas actividades culturales.

Pero quiero pensar que un hombre con una voluntad tan inquebrantable de emancipar al pueblo y de defender la libertad ha dejado en herencia algo más en nuestro mundo. Su único interés fue el de aportar material para construir las bases sociales que permitieran vivir al hombre de manera armónica y viendo su naturaleza respetada, algo que era imposible (y lo sigue siendo) en un entorno con tantas contradicciones y choques entre los intereses sociales como era el mundo en el que le tocó vivir a Mijaíl Bakunin o como es el mundo en el que nos toca vivir a nosotros hoy, un mundo donde el 80% de la población vive en la pobreza mientras que un 20% se reparte las riquezas de todo el mundo. Por eso Mijaíl Bakunin apoyaba la Revolución Social y apoyaba a las clases oprimidas para que derrocaran a las clases opresoras.

Bakunin defendió también la acción directa de los trabajadores, la participación directa de los explotados en su propia liberación, abogaba por la construcción de un movimiento revolucionario desde las bases, con sus propios organismos de lucha, sindicatos horizontales y anti-autoritarios. Desconfiaba de darle a unos pocos la autoridad de liberar a unos muchos. Ahí está la diferencia entre dos grandes pensadores como son Mijaíl Bakunin y Karl Marx. Para Bakunin el privilegio económico es algo que hay que erradicar, por ello hay que erradicar la propiedad privada, pero también quiere acabar con el poder político y contrapone al poder político un poder popular centrado en una asamblea, en la federación. Para Marx, sin embargo, los obreros tienen que controlar el poder político para establecer medidas que acaben con la explotación. Son dos visiones, la de Bakunin y la de Marx, muy respetables. Yo creo que Karl Marx llevaba más razón y fue más realista, fue más inteligente y por ello su pensamiento influye mucho más hoy que el pensamiento de Bakunin. Pero también hay que concederle a Bakunin su parte de razón, tampoco criticaba el marxismo por locura, 50 años antes de la Revolución Rusa, Bakunin ya dijo que si se hacía una revolución por vía estatalista al final iba a pasar que los jefes de estado se iban a convertir en burócratas. Eso fue precisamente lo que pasó en la URSS, se acabó con la clase burguesa pero sin embargo se creó otra clase que era el Partido Comunista, sus líderes eran burócratas, corrompidos y sometieron también a los trabajadores a humillaciones.

La crítica, ese pequeño matiz, que Bakunin le pone a Marx es algo que la izquierda tiene que tener en cuenta. Podemos caer en cualquier momento en esos errores que tanto hemos criticados, la vía política es contradictoria, es difícil, es arriesgada...y aunque sea la única viable, no deja de tener todos los riesgos que Bakunin señalaba.

Creo que algunos contenidos y algunas influencias del pensamiento de Bakunin y de los anarquistas se pueden ver, manteniendo la distancia, en la Teología de la Liberación. Hay similitudes en algunos aspectos, como por ejemplo en la emancipación de los pobres, por ejemplo en la pedagogía o en el sentido de comunidad, en la construcción de comunidades desde las bases. Aunque Bakunin y los anarquistas estén contrapuestos a Dios, el Dios al que se contraponen es un Dios al que también nos contraponemos los cristianos (o por lo menos yo, como cristiano), nosotros creemos en un Dios que quiere que vivamos como algunas comunidades anarquistas vivieron.

Bakunin trabajó por la causa de la humanidad, luchó y se sacrificó por una democracia obrera y socialista. Su pensamiento, que nunca se ha realizado, ha sido muchas veces manipulado y no se nos presenta el anarquismo de Bakunin tal como es, se nos presenta como un idealismo cuando en realidad es todo lo contrario. El socialismo libertario es un bien que hay que mantener y el socialismo libertario es algo que bien se puede practicar desde una convencida Fe en lo trascendental y en Dios, aunque en esto Bakunin no estaría de acuerdo conmigo; pero sobre el ateísmo de Bakunin ya escribiré más adelante.

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20 Octubre 2009

Descanse en paz, Enrique Miret Magdalena

Hace una semana aproximadamente moría con 95 años el teólogo seglar Enrique Miret Magdalena. Siempre admiré bastante a Enrique Miret, me parecía una persona sumamente inteligente y aunque por todas partes le acusaban de heterodoxia, a mi me parece que Miret tan solo defendía lo que defendían los juristas católicos del Salamanca (Domingo de Soto etc). Gran crítico de nacional-catolicismo, siempre abogó por una Iglesia más abierta, adelantándose incluso al Concilio Vaticano II.

Ante una jerarquía totalmente reaccionaria y un catolicismo cultural que nos evita conocer la verdadera tradición cristiana en temas importantes (el aborto, el matrimonio entre homosexuales, la eutanasia, el divorcio...), Enrique Miret tomo una postura crítica no en contra del catolicismo sino a favor del catolicismo y de que este fuera conocido correctamente en las corrientes de opinión. Tengo delante de mi ahora mismo su libro "Creer o no creer" que es una recopilación de artículos de Enrique Miret (la mayoría de los que escribió en El País) en los que el teólogo habla de cuestiones que fueron de actualidad, habla de la Ley de Aborto del PSOE en el 83, habla de la Ley de Divorcio, habla de la regulación de matrimonios homosexuales etc... Creo que todos esos que creen que el catolicismo es hacer de la lucha contra las abortistas, contra la homosexualidad o contra la eutanasia una bandera, deben leer este libro y contrastar un poco las fuentes que tienen.

Hombre optimista, que veía en la crisis de las religiones en nuestra sociedad no una ofensiva secular, sino una oportunidad de que las religiones que redescubran a sí mismas y se presenten como lo que realmente son, liberándose de creencias supersticiosas e irracionales. Siempre soñó con una sociedad laica en la que las religiones mantuvieran entre ellas un dialogo coherente, sano y fructífero.

Hombre de críticas tranquilas y constructivas, era difícil ver acidez en sus denuncias (de él tendríamos que aprender los que a veces llevamos una gran carga de acidez en nuestras denuncias). Critico con las instituciones que se creyesen mediadoras ante algo superior y olvidasen su dimensión liberadora y humanitaria, tanto con la Iglesia (que suplantaba a Dios) como instituciones políticas.

Intelectual comprometido con la libertad incluso en los tiempos de la dictadura franquista, defensor de los Derechos Humanos. Uno de los teólogos seglares más destacados de España, algo de lo que siempre se sintió orgulloso. Fue de esos socialistas cristianos, al que llamaban vaticanista, en el que estaban Peces Barba, Fernando Ledesma, Liborio Hierro, Leopoldo Torres, Gustavo Suarez Pertierra, Tomás de Quadra Salcedo y María Teresa Fernández de la Vega, de todos ellos (a mi parecer) Enrique Miret siempre fue el más lucido y más coherente. Un gran admirador y amigo del ex alcalde de Madrid el profesor Enrique Tierno Galván y del Padre Llanos. Duante el gobierno de Felipe González (el de 1982), el ministro de justicia Fernando Ledesma le nombró Director General de Menores.

En lo religioso también fue comprometido, fundador y presidente (del 1996 al 2004) de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, compartiendo tribulaciones con otros teólogos críticos con la jerarquía como José María Díez Alegría, como Juan José Tamayo o como Benjamín Forcano. Amigo, también, del presidente de Mensajeros de la Paz (de la que era presidente honorario) el famoso Padre Angel.

Una persona muy querida, su perdida se ha sentido bastante. El mejor teólogo seglar del Siglo XX, el más brillante. Una gran perdida para la Iglesia Católica y para el pensamiento progresista español. Enseñaba a querer más a los hombres y a Dios, enseñó que es posible respetar las ideas desde las diferencias y también que es posible dialogar entre las religiones.

Nunca se cansó de dar testimonio, nunca dejó de escribir. Para algunos es un heterodoxo  y azotador de obispos que hizo mucho daño a la Iglesias, para otros (entre los que me incluyo) fue un hombre de Dios, un teólogo inteligente y sensible; lo que nadie puede negar es que era un autentico referente y que su muerte es algo que se siente en toda España y la Iglesia Católica. Un pensamiento como el de Miret Magdalena es lo necesario para que España vaya por caminos de paz y de consenso, de acuerdos y de progreso, y para que la Iglesia camine hacia la aceptación de la sociedad laica y de la cultura moderna, a parte del dialogo con otras culturas y un sano sincretismo.

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11 Agosto 2009

Profeta Angelelli

Leo en la prensa que la Iglesia de Argentina se está planteando iniciar el proceso de beatificación de Monseñor Enrique Angelelli. Monseñor Angelelli era un obispo de la Iglesia Católica en Argentina. Ya como párroco demostró ser una persona muy comprometida con los pobres, estando de sacerdote en zonas muy míseras de Argentina y centró su pastoral en las condiciones inhumanas en las que vivían los pobres. El Papa Juan XXIII lo nombró Obispo Auxiliar de Córdoba en 1960, como obispos se vio involucrado en los conflictos laborales y trabajó con otros sacerdotes en recuperar a los pobres de la Iglesia. En 1964 era removido, pero marcho a Roma para participar en el Concilio Vaticano II.

En el año 1968 el Papa Pablo VI lo nombra Obispo de La Rioja. Como Obispo de La Rioja, Angelelli, funda varios sindicatos de mineros, de trabajadores rurales y de trabajadoras domésticas, también hace varias cooperativas de trabajo, de telares, de ladrillos, de panaderos y de campesinos.

Su compromiso con los pobres le costó el desprecio y la ofensiva de los sectores más pudientes de Argentina. Las firmas de personas de gran poder en Argentina protestando por la labor pastoral de Angelelli se amontonaban en Roma mientras que este mismo obispo se quedaba solo en la conferencia episcopal de su país, en la que la mayoría de los obispos apoyaron la dictadura militar de Videla (exceptuando al Cardenal Pironio, Jerónimo Podestá, Jorge Novak, Jaime de Nevares, Miguel Hesayne y el mismo Angelelli).

Tras su muerte martirial, la teoría oficial del gobierno fue que Angelelli murió en un accidente de coche, esta teoría era muy dudosa y de ellos se dieron cuenta algunos periodistas independientes de la dictadura. No lo hicieron así, o no quisieron hacerlo así, los obispos de Argentina que salvo excepciones (las mismas que los que plantaron cara a la dictadura) dieron la razón a la versión oficial de régimen militar. Aún después de que se demostrara, tras juicio e investigación, que Monseñor Angelelli fue asesinado, la Iglesia calló. Fue solo hace tres años que se reconoció, por parte de la Iglesia, a Monseñor Angelelli como mártir y se reconoció, por parte de la Iglesia, que fue asesinado. Monseñor Bergoglio, que aunque no fue un profeta contra la dictadura, bajo las cámaras y con la boca pequeña si intentaba mediar con la dictadura para intentar que el dictador respetara los Derechos Humanos, presidió la misa en memoria de Angelelli mencionando su sacrificio y la persecución que sufrió hasta el martirio, todo ello en una homilía en la que evitó hablar de la cruel dictadura de la que fue mártir.

Ahora, después de dejarle solo cuando estaba vivo y también hacerlo cuando estaba muerto, ahora (¡ya han pasado más de 30 años!), la Iglesia habla de la posibilidad de beatificarlo. Me alegra mucho que les haya hecho falta 30 años para darse cuenta, algunos se dieron cuenta el día después de su muerte, Dios les hizo darse cuenta (a la conferencia de obispos de Argentina lo intentó con la ofrenda de un gran obispo, pero ni mirarlo quisieron), lo celebro de verdad y ojalá que cada vez sean más los que conozcan el testimonio de Angelelli.

Pero ciertamente, ya siento una total indiferencia por estas cosas (no se si será por vagancia, por pasotismo o por ignorancia), pero llega un momento en el que después de unos cuatro desencantos seguidos, pues ya lo que la jerarquía diga importa poco, ya sea para bien o para mal. Ahora, después de 30 años, una Iglesia con una opción totalmente diferente a la de Angelelli quiere canonizar al obispo mártir (bueno, para ella mártir desde  hace tres años, que antes de eso era un mal conductor). No sé, yo me siento identificado con lo que dijo Estela Barnes de Carlotto (de las Abuelas de la Plaza de Mayo), yo no quiero que Angelelli sea convertido por la Iglesia Católica en una estampa, yo quiero que la Iglesia Católica (y toda la comunidad de Argentina) vea en sus vidas la vida de Angelelli, la lucha de Angelelli...esas son las canonizaciones que me importan y seguramente esas canonizaciones ya se ven en Argentina en los movimientos sociales, en comunidades eclesiales de base y en los movimientos civiles a favor de los Derechos Humanos, ya que los obispos de Argentina quieran o no prestarles atención a esta realidad, eso ya es otra cosa. Esperemos que una beatificación de Angelelli sirva al menos para poner sobre el tapete la cuestión de la Iglesia de los Pobres.

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6 Agosto 2009

Dom Helder

El 7 de Febrero de éste año celebraban en Brasil el centenario del nacimiento de Dom Helder Cámara. Dom Helder es una de las figuras más importantes del catolicismo latinoamericano del Siglo XX. Fue un obispo comprometido con los pobres y con los Derechos Humanos, compromiso que cumplió con alta fidelidad. Fue Arzobispo de Recife en unos tiempos muy complicados para Brasil, eran tiempos en los que había una dictadora impuesta por un golpe militar. Fue entonces cuando Dom Helder Cámara vio su entorno, vio que se metía a gente en la cárcel solo por ser comunista, vio que también se hacían presos a personas de la Acción Católica y a periodistas que discrepaban del gobierno dictatorial; fue entonces cuando Dom Helder dio un paso al frente y se dio cuenta de que su deber como pastor era defender a ese pueblo de los dictadores.

Fue un hombre comprometido con la paz, la justicia y la verdad; un hombre de profunda Fe y enormemente comprometido con el Evangelio. Es una figura realmente católica, no porque sea de la Iglesia sino porque se volvió universal. Quien reduzca a Dom Helder Cámara a un simple obispo católico es un simplista, Dom Helder es una persona universal y es un referente para personas de todos los credos e ideologías; fue un pionero de la independencia latinoamericana y de los movimientos sociales (que cada vez adquieren más importancia en América Latina), también fue un pionero del ecumenismo y de la Iglesia de los Pobres.

A cien años de su nacimiento nos encontramos con una Iglesia muy diferente a la que vio Dom Helder cuando era un niño, pero también muy diferente a la que dejó (de manera física) Dom Helder en 1999. El episcopado Latinoamericano ya no es lo que era y de eso se encargó Roma. La Iglesia que dejó Dom Helder era una Iglesia en la que un grupo de obispos, entre ellos el mismo Dom Helder, entendieron el Concilio Vaticano II como un verdadero compromiso por los pobres. Dom Helder y Monseñor Larrain hicieron el CELAM con la intención de aplicar el Concilio Vaticano II a la realidad de América Latina. Fue una generación, unas decenas de obispos que decidieron cambiar radicalmente su vida episcopal a favor de los pobres, tomaron modelos de vida más humildes y cercanos al pueblo e hicieron del pobre el centro de su pastoral. Todo esto se vio plasmado en el documento de Medellín y también recibió el beneplácito del entonces Papa Pablo VI, pero también tenía la fuerte oposición de una curia que Pablo VI era incapaz de controlar.

Al final la curia apagó Medellín y apagó el movimiento de obispos pobres; la operación la llevo a cabo el difunto Cardenal Trujillo. La Curia fue ascendiendo a Trujillo de obispo a cardenal y de cardenal a presidente del CELAM, desde el CELAM Monseñor Trujillo hizo todo los posible por destrozar los buenos sueños de Medellín y por machacar la Teología de la Liberación (en una reunión con obispos salvadoreños llegó a decir que se iba a cargar, teológicamente hablando, a Leonardo Boff, Ronaldo Muñoz, Gustavo Gutierrez y Jon Sobrino). Se cargó el episcopado de Medellín y la generación de obispos posterior, la que hay ahora, fue una generación de obispos beatos y piadosos, algunos con un cierto interés en el mundo y la Iglesia de los Pobres, pero que tampoco tienen una Opción por los Pobres (porque además, desde Roma no la dejan tener en términos prácticos).

Pero no todo es horror, también hay maravilla. Los obispos reunidos en Aparecida eran obispos que no conocieron Medellín pero que manifestaban su intención de continuidad con Medellín, eso es significativo. Es cierto que Medellín fue una confirmación de una Opción por los Pobres que los obispos ya habían tomado y que cuando habla Aparecida de la Opción por los Pobres no sabe muy bien lo que dice porque habla de algo que los obispos no han llegado a practicar, pero eso no hace que se tenga que pasar por alto ese afán de continuidad.

Aparecida es una puesta en misión, es cierto que repleta de contradicciones, pero al menos es una puesta en misión. Es difícil hablar de puesta en misión de la Iglesia en América Latina cuando está sumergida en movimientos ultra-conservadores encerrados en si mismos (Opus Dei, Lumen Dei, Legionarios de Cristo o Comunión y Liberación). En este contexto, en la práctica, el pobre es un objeto de caridad pero nunca un elemento vivo de liberación. Pasa en el episcopado latinoamericano eso mismo que dijo en su día Dom Helder, que si das pan a un pobre te dicen que eres santo pero que si preguntas por qué ese pobre no tiene pan, te dicen que eres comunista, eso mismo es lo que está pasando hoy día en gran parte de la Iglesia de América Latina.

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20 Julio 2009

Sobre los curas de Euskadi mártires de la Guerra Civil

Hace poco los obispos de Euskadi, en una misa, reconocían a los 14 sacerdotes asesinados en Euskadi a manos del bando nacional. Realmente era una necesidad. No conozco con detalle la vida de los 14 religiosos, pero si sé que fueron asesinados por su Fe y por un compromiso con su pueblo basado y asentado firmemente en esa Fe (por culpa de que unos energúmenos no comprendieron eso, fueron vilmente asesinados). Quiero comentar unas cuantas cosas, y espero no ofender a nadie con mis opiniones. 1- Han pasado más de 70 años de esos acontecimientos, 70 años de silencio por parte de la Iglesia, tanto la vasca como la de España en general. Ese silencio me parece bastante penosos, y así lo ven también los obispos de Euskadi, que ahora piden perdón y sus disculpas deben ser aceptadas por la sociedad. Hicieron falta 70 años para que los obispos vascos pidan perdón (y todo esto genera una gran polémica con la Iglesia de España, que no lo ve con buenos ojos). Y tras verlo, yo, a lo mejor demasiado caído en la desesperanza pienso ¿Y qué?, ¿Ahora ha esperar unos 70 o 30 años para que pidan perdón por su tolerancia con la ETA y su mal comportamiento con las victimas del terrorismo? Estas cosas las digo con mucho respeto a la Iglesia de Euskadi y también con mucho respeto a sus obispos. No estoy de acuerdo con la manera en la que afrontan el nacionalismo o el terrorismo de ETA, pero tampoco olvido que son humanos y que los humanos cometemos errores. 2- La Iglesia hace bien reconociendo sus culpas. El paso que se ha dado en Euskadi es importante. Como también fue importante el discurso de Monseñor Blázquez en el que pedía perdón por el comportamiento colaboracionista de la Iglesia y de algunos obispos (casi todos) durante la Guerra Civil. Creo que los católicos empezamos ha asumir nuestro pasado con sus luces y con sus sombras. Tenemos que asumir ese error, eso si no queremos volver a cometerlo. Tenemos que asumir que la Iglesia institucional, me da igual las motivaciones, colaboró con un régimen autoritario, criminal y dictatorial que se ensaño con una mitad de los españoles, que fueron los que perdieron la guerra. La Iglesia fue un apoyo moral para éste régimen y solo hasta unos años antes de reformarse, la Iglesia se puso en enfrente de ese régimen para plantarle verdaderamente cara (aún así, formando parte de ese régimen). 3- Pero no solo tenemos culpas que reconocer, como dice las asociaciones por la memoria histórica. También hay que reconocer y recordar las cosas buenas. La Guerra Civil fue un momento de locura colectiva y fue un momento en el que casi todos los sectores de la sociedad española sacaron lo peor de sí mismos (la Iglesia incluida). Pero también fue un momento en el que muchas personas demostraron estar a la altura de las circunstancias. Los católicos debemos llevar muy a dentro de nuestros corazones todos esos mártires cristianos, asesinados, me da igual que fueron ejemplos éticos o no, pero fueron asesinados no por su ética o su manera de afrontar la vida, fueron asesinados por su identificación con la Iglesia. Ahí se mató, a lo mejor, a gente que son penosos ejemplos éticos y cristianos, gente que a lo mejor no merece un reconocimiento de beato o de santo (como decían del sacerdote beatificado que estuvo en Filipinas al lado de los imperialistas torturando a sacerdotes, también católicos y perseguidos, que acompañaban la lucha liberadora de su pueblo), pero también se mataron a sacerdotes muy buenos, que solo querían cumplir una misión que sentían que Dios les había encomendado, sacerdotes que solo querían ir de misión a otros países para ayudar al prójimo. No nos confundamos, ahí no se mataron católicos por ser buenas o malas personas, o por ser criminales o no criminales, ahí se mataron católicos por ser católicos, y eso es una persecución irracional e injustificable.

También debemos mantener vivo el recuerdo de esos sacerdotes asesinados por el bando nacional. Un asesinato que no se debe a su identificación con lo católico, pero que también tiene que ver con un sello de identidad cristiana más importante que la adhesión a una institución: el compromiso con el pueblo y con la realidad que nos rodea, todo ellos desde una perspectiva cristiana y evangélica. Ellos también son mártires cristianos.

Hubo muchos católicos que no estuvieron a la altura, igual que la Iglesia (como institución y como colectivo social) tampoco lo estuvo. Tampoco creo que sea algo como para sonrojarse, aunque hay que reconocer la culpa por honestidad, pues la gran mayoría de los sectores sociales (los partidos políticos, los militares, los comunistas, fascistas y anarquistas) se comportaron, en varias ocasiones, como auténticos locos.

Pero también hubo católicos dieron testimonio. Ahí queda el recuerdo de aquel sacerdote vasco, Aita Patxi, preso en un campo de concentración con los Gudaris, que pudiendo salir de la prisión prefirió quedarse en ella para acompañar a su pueblo, ofreciendo, en dos ocasiones, la vida por las de sus compañeros (aunque nunca se le acepto el cambio, no como en el conocido caso de Maximiliano Kolbe). Ahí queda esa bellísima historia. Como esas más, como la de aquel cura de Mallorca que ayudaba a escapar a los perseguidos y fue por ello juzgado y asesinado como un criminal. Hace poco una película, llamada la Buena Nueva, hablaba de este otro comportamiento de la Iglesia, que creo que merece una mención de los católicos, pero también (por honestidad y por justicia) de la sociedad española.

Durante la dictadura nos queda la colaboración y la presencia de altos mandatarios católicos en el régimen de Franco. Pero también nos quedan esos curas obreros, esa cárcel de Zamora, nos queda la HOAC y la llamada misión obrera. Nos queda el ejemplo de Monseñor Añoberos, nos queda la labor positiva del Cardenal Tarancón, el compromiso de Monseñor Iniesta, nos queda la posición de líderes importantes de la Iglesia (como Pedro Arrupe o como el mismo Pablo VI) adversa al régimen de Franco.

Conclusión

Por desgracia estas cosas las hace una minoría de la sociedad. La mayoría mantiene la versión de que el papel de la Iglesia fue el apoyo al régimen y que no hay nada de lo que sentirse orgullosos, que mataron católicos por antidemocrátas y que luego se apoyo la dictadura, por parte de la Iglesia, oponiéndose hasta el final a la democracia. En base a eso se justifica que la Iglesia se adapte tan mal en la nueva era.

Quien opine así, que son muchos (por desgracia), es un simplista. No se puede reducir la historia a buenos y malos, y no se puede reducir la historia de una Iglesia tan grande a la postura de unos jerarcas que ni siquiera son electos. Hay que saber mirar las varias realidades de la Iglesia para hacer una juicio que sea justo para todos los católicos.

La dificultad de la Iglesia para reconocer esas culpas, así como para reconocer también esas glorias. Las desconozco. Las culpas que pueda reconocer son humanas, errores que se cometieron porque fue un momento de locura, en los que todos cometieron locuras, y quien diga que no es un mentiroso. Yo creo que la sociedad perdonaría, y creo que además aún así gran parte de la sociedad a perdonado sin que se pida perdón, lo cual debería motivar a la Iglesia para descubrir sus errores y ser más humana.

¿Y el no reconocimiento de esas glorias? Pues es difícil de entender. Lo único que se e ocurre, así fugazmente y no como un análisis minucioso, pues que esas grandes glorias ponen en cuestión un modelo de Iglesia que no coincide con lo que la institución quiere, con las necesidades de esa institución; es una Iglesia basada en la pobreza, en la relación con Dios de cada uno y en la bondad, no tanto en las identidad, en la acción política institucional desde una determinada identidad o en la ortodoxia. Parecen que, por el momento, prefieren ser criticados y vilipendiados, injustamente, a dar ha conocer a grandes cristianos que hicieron cosas buenas por el país.

Justicia

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25 Junio 2009

Sobre San Vicente Ferrer

 Admiro mucho la obra y la vida de Vicente Ferrer. En la tele veo la multitud que asiste a las ceremonias de despedida, que culminan con un funeral cristiano en el que no faltan oraciones de otros credos. Es la mejor despedida para un hombre que como todo cristiano que se haga valer, supero las religiones (incluyendo la católica) y toco los corazones de todos los credos, supo decir algo a la Fe con su vida vivida.

En varios sentidos, Vicente Ferrer es todo un ejemplo y un testimonio para los cristianos, un autentico profeta. Yo me atrevo a llamarle ya San Vicente Ferrer, teniendo en cuenta el kaos que hay en las beatificaciones y canonizaciones, creo que es mejor guía para reconocer la santidad de un hombre la propia reacción de los pueblos que las pujas, presiones y políticas que hacen los grupos que postulan y promocionan los santos, como si fueran los managers de la santidad, para que luego todo acabe en sacar dinero de vender postales; yo se que eso a Vicente Ferrer no le haría mucha gracia. Por eso le voy a llamar lo que es, San Vicente Ferrer, un santo que no es santo de la iglesia "oficial", pero que luego es de los santos que más acompañan en la vida.

Su vida es lucha. Primero lucha por la vida en España, donde sufrió la represión franquista en un campo de concentración. Luego su lucha más importante, la India. Llegó a la India creyendo que tenía que enseñar a la gente a ser cristiana, a orar y a administrar sacramentos; pero allí el pueblo indio le enseñó muy pronto que estaba allí para vivir el cristianismo con ellos, orar a través de la contemplación y la acción y a vivir los sacramentos de la vida.

Son muchas las lecciones que nos deja. Primero que la pobreza es el reto a superar y lo tienen que ver así los gobiernos y las organizaciones sociales, también nosotros en la vida pública y en la privada. La pobreza supone un gran escándalo y todos tenemos que mojarnos en la solución al problema de la pobreza. Nos enseño que la pobreza es algo con causas, no una simple casualidad; que la pobreza es el resultado del egoísmo humano y de la voracidad del capitalismo, no una situación querida por Dios para que nos redimamos mediante el sufrimiento (como han enseñado algunas religiones).

Fue, ciertamente, un revolucionario. A lo mejor no fue un revolucionario marxista, no lo fue, no llegó a las conclusiones a través del análisis marxista de la realidad, sino que era un revolucionario de los que más valen, esos que llegan a sus conclusiones a partir de la praxis, de vivir en su propia carne la opresión y la marginación de los pobres de la India. Todo eso lo hizo por motivos religiosos, siguiendo a los profetas de Israel que decían que a Dios se le conocía mediante la justicia, por ello asumió la exclusión social y la lucha política para dar dignidad a aquellos que no tenían dignidad, lo hizo para luchar por la liberación de los pobres de obra, de palabra, de pensamiento y de sentimiento.

San Vicente Ferrer no fue una persona que sintiera lastima por la situación de los pobres, como hacemos tantos en el mundo desarrollado. San Vicente Ferrer fue pobre, asumió sus causas hasta las últimas consecuencias, estando en el objetivo del gobierno que lo quería expulsar y de la Iglesia Católica que no veía bien su trabajo ni la manera de hacerlo, motivo por el cual abandono la Compañía de Jesús.

No era solo una persona caritativa, sino que era una persona liberadora. Su Iglesia no era la que tenía al pobre en la puerta pidiendo dinero, sino que su Iglesia era la que tenía al pobre dentro participando en el sacramento y siendo protagonista de su liberación. Se acercó a los sectores oprimidos no para darles una caridad de ricos y ganarse así la salvación, sino que se acercó a ellos para organizarse con ellos y hacerlos protagonistas de su lucha por la liberación del pueblo oprimido.

Despertó las utopías de la población adormilada, dio esperanza a aquellos que ni eso tenía. Fue todo un testigo y todo un profeta, que en vida obró milagros y revoluciones. Un gran hombre, de esos que dedican toda su vida a una causa, esos que son imprescindibles. Su ejemplo nos queda, San Vicente Ferrer.

Justicia

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