Julio Anguita es uno de los políticos comunistas más relevantes de España. Fue alcalde de Córdoba, secretario general del Partido Comunista y coordinador de Izquierda Unida. Durante su coordinación la coalición logró su mayor respaldo electoral, superando en las elecciones del 93 los 2 millones de votantes y obteniendo más de un 10% de los votos en las elecciones del 96. Desde su marcha Izquierda Unida entró en un declive electoral que la llevó a quedarse con 2 diputados en el año 2008, tras ellos se inició un proceso de refundación de la coalición en la que Julio Anguita participó con un documento que, pese a tener el apoyo del Partido Comunista, no se ha llegado a poner a la práctica dentro de la formación. En esta charla Julio Anguita habla de la crisis, de la democracia en España y de la III República como salida a la crisis.
Cabe hacer una reflexión sobre los recientes acontecimientos que se han vivido en la Comunidad Autónoma de Asturias y que demuestra hasta que punto este sistema partitocrático no tiene ni pies ni cabeza. Desde Enero de 2011 hay una situación de total desgobierno. Tengamos en cuenta a principios del 2011 ya se sabía en Asturias que lo más posible era que el Partido Socialista perdiera las elecciones, era unos momentos en el que el país no tenía una hoja de ruta y en el que la situación política era completamente caótica.
En mayo son las elecciones autonómica y municipales. En estas elecciones arrasa el FAC, un partido político derechista, de corte populista cuyas siglas coinciden con las de su líder (el carismático Francisco Álvarez Cascos). El FAC se convierte en la principal fuerza política de Asturias en las primeras elecciones en las que participa, pero para gobernar necesitará el apoyo del Partido Popular. Asturias deja de ser de izquierdas y pasa ha estar gobernada por la derecha, una derecha dividida que debía estar obligada a llegar a pactos y dejar en el pasado las viejas divisiones personales (Álvarez Cascos proviene del Partido Popular, partido que rechazó su candidatura).
Los acuerdos entre Partido Popular y FAC no son posibles y se crea una pinza entre el Partido Popular y el Partido Socialista para rechazar las leyes del gobierno de Álvarez Cascos. El ambiente es inaceptable para el presidente de la junta. Cascos necesitaba doblar un poco el brazo y alcanzar algún pacto con uno de los dos grandes grupos, algo que debía ser más fácil alcanzar con el Partido Popular. Las dotes de Cascos terminan por demostrarse nulas, el pacto con el Partido Popular no se consigue y ante el rechazo a los Presupuestos para Asturias, Cascos convoca las elecciones anticipadas.
Unas elecciones anticipadas que se celebran el mismo día que las elecciones andaluzas, en marzo del 2012. Ya se puede decir que Asturias lleva poco más de un año de total y completo desgobierno. Tras las elecciones del 2012 se demuestra lo evidente, la gran crisis política vivida en Asturias y el rechazo ciudadano a la convocatoria de las anticipadas. La participación baja notablemente y el partido de Cascos pasa ha ser la segunda fuerza política, perdiendo numerosos escaños y siendo alcanzado por el Partido Socialista.
Desde las elecciones ya se han movido las fuerzas políticas para constituir el nuevo nuevo gobierno de Asturias. El bloque político de la izquierda (PSOE-IU) ya tienen un acuerdo basado en el programa y en el reparto de consejerías. El Partido Socialista e Izquierda Unida ya han gobernado más veces juntos Asturias, por lo que no resulta raro que el acuerdo haya sido tan fácil. En el bloque de la derecha parece que el acuerdo ha sido bastante más difícil, tanto Partido Popular como FAC tenían intención de llevar a la presidencia a su candidato. El diputado de UpyD tendrá que decidirse por un bloque político u otro. Lo más lógico, en un partido de centro, sería que se apoyase a un gobierno estable con tendencia de mayoría (el de la izquierda) y diese la espalda al bloque de la derecha, incapaz de llegar a acuerdos entre ellos. Pese a ello el representante de UPyD no da señales de hacia que lado girará el voto, jugando a la confusión y amenazando con abstenerse y provocar unas elecciones anticipadas. Si hay que aplaudir que UPyD haya emitido un comunicado con unos puntos políticos para llegar a acuerdos de gobierno entre los cuales entra lo que ellos llaman "regeneración" democrática como por ejemplo la reforma de la ley electoral (que es absolutamente necesaria y urgente, si se quiere hablar de democracia en España).
Pero el colmo de los colmos llega cuando Cascos impugna un escaño por supuestos errores de voto emigrante, por lo que habrá que repetir elecciones en ese distrito electoral (a no ser que el Tribunal Constitucional no acepte el recurso del Partido Socialista). Es un escándalo, eso querría decir que este periodo de desgobierno (que ya lleva un año y medio) se alargue más si puede. No se podrá constituir un gobierno hasta que ese escaño no este definitivamente decidido y aunque se defina ese escaño el parlamento de Asturias ya está constituido, con sus poderes repartidos y sin tener en cuenta ese escaño. Es el colomo de la inoperancia del sistema partitocrático, todo ello en una región con muchísimos problemas que está sufriendo de forma exagerada la crisis económica.
Tras la Huelga General del 29 de marzo escribí un post llamando a la ciudadanía a crear un frente de oposición a Mariano Rajoy, sus recortes sociales y sus ataques a la libertad política. Hablo de ataques a la libertad política porque no se tratan de recortes en la democracia española (como dicen en algunas tertulias) sino que se trata de ataques represivos con las herramientas del Estado contra los que queremos traer, tras un proceso político y social, la libertad colectiva a España conquistada hace 200 años y siempre robada. Ya ha pasado un mes, después de un abril negro en el que los resultados económicos de las medias de Rajoy han sido desastrosos y las medidas de respuesta del gobierno han sido más desastrosas aún.
Se puede decir, tras la jornada de movilizaciones del 29 de abril, que ese frente de oposición ya está organizado socialmente. Hay una masa social que es perfectamente consciente de la situación que vive España, de la ineficacia de las instituciones y de la carencia de cualquier tipo de soberanía nacional. Es penoso ver como un Papadimos o un Mario Monti es impuesto por la oligarquía en Grecia o en Italia, destrozando democracias que en su día levantaron la admiración del mundo entero, pero es más penoso aún ver a un líder que se dice que es demócrata (no lo es) actuando como el peor de los tecnócratas, destrozando en cuatro meses todas las promesas que llevaba haciendo en los cuatro años que estuvo de oposición a Zapatero.
La izquierda por fin se lame las heridas, se organiza y deja la fortaleza del PSOE para apostar por otras opciones que puedan provocar transformaciones políticas en España. Habrá que ver cómo funciona el gobierno de coalición entre Izquierda Unida y el Partido Socialista en Andalucía. Pero ya parece que tanto los sindicatos como los partidos de la oposición de la izquierda (Partido Socialista e Izquierda Unida) se han organizado para crear una permanente movilización contras las injustas medidas que el gobierno está aplicando. Habrá que ver si está unión toma más sentido y podemos ver en cuestión de meses u años un programa común de la izquierda que recoja las legítimas reclamaciones que hace un año (aproximadamente) se hicieron en las acampadas que se levantaron en las más importantes plazas de todas las ciudades de España.
La posición del gobierno no es en absoluto de diálogo. Mariano Rajoy sigue huyendo de la prensa, de los debates parlamentarios y de los españoles, tan solo podemos conseguir de él una serie de mentiras en los insoportables monólogos que suelta (muchas veces por obligación impuesta) cada vez que sale de las fronteras de nuestro país. Es insoportable aguantar un presidente tan inepto y tan insensato, lo que parecía una estratagema electoral para no perder votantes ya se está convirtiendo en una lamentable manera de administrar un país. Este gobierno está completamente desacreditado, nació prácticamente muerto con una serie de promesas electorales que han destrozado en menos de medio año (lo que supone un record difícil de superar en el futuro).
Desde el gobierno ya se comienzan a demonizar con más escándalo las movilizaciones. Estamos asistiendo a recortes vergonzosos de las libertades para proteger una cumbre de la oligarquía financiera en Cataluña (¡Se han carago Schengen!) y estamos viendo como se empieza a intentar impedir que los jóvenes del 15M acampen el 12 de mayo, como están diciendo que los socialistas no deberían salir de casa después de dejar el país como lo han dejado (¿Pero estos qué se han creído que son?) o como han desembarcado en RTVE como si fuese una conquista realizada y por evangelizar con las reaccionarias ideas de emisoras patéticas como Intereconomía. Por no hablar de la estupidez que dice Aguirre de que el gobierno de Rajoy tiene muchas presiones, lo dice de un presidente que tiene el mayor control institucional del Estado que ha tenido un hombre en España desde la Transición (¡Ni Felipe González!).
Pese a ello las movilizaciones pacíficas deben continuar, como deben continuar el predicamento de la necesidad de un cambio de rumbo económico y un proceso político que acabe con este insoportable Estado de partidos. Las movilizaciones del 1 de mayo deben ser una respuesta cívica a la inoperancia de la Clase Política. Como decían en el 15M: "No nos representan". No somos mercancía en manos de políticos y banqueros sino que somos ciudadanos libres, es una conquista que realizamos hace mucho y que no podemos abandonar.
Después de los resultados electorales en Andalucía, Izquierda Unida tiene que definir y trazar su alianza con el futuro gobierno. La subida de Izquierda Unida es una muestra de lo profunda que es la crisis y del descontento social con el bipartidismo. Se trata de una de las mejores oportunidades que ha tenido la coalición en mucho tiempo, deben saber administrar bien los resultados electorales y no dejarse seducir por el poder (si no quieren caer en el desastre ni decepcionar a sus electores.
Diego Valderas, líder de Izquierda Unida en Andalucía, da ya por hecho que el pacto va ha ser con el PSOE. El dar por hecho el apoyo al PSOE es un gran error de Izquierda Unida, dado que ahora en las negociaciones es el PSOE el que pone las condiciones y el que tiene la sartén por el mango. No será Izquierda Unida la que ponga las condiciones del pacto para que el PSOE apoye sus propuestas y pueda gobernar, sino que será el PSOE el que ofrezca a Izquierda Unida una serie de condiciones para que Izquierda Unida le pueda apoyar.
No deben olvidar en Izquierda Unida que aunque ahora los recortes los haga el Partido Popular con sus ajustes fiscales y su reforma laboral, hace menos de 150 días lo hacía el Partido Socialista retrasando la edad de la jubilación y haciendo otra reforma laboral que también costó una Huelga General.
Se habla mucho de la estrategia, de las elecciones, de los efectos que pueda tener la posición de Izquierda Unida en la opinión pública y de la famosa "pinza". Deben recordar los medios de comunicación que en ninguna parte está escrito que Izquierda Unida deba o no deba pactar con PP o PSOE. El pacto de Izquierda Unida es un pacto social con sus votantes y con sus militantes de base, los que han hecho posible su triunfo electora, y ese pacto gira alrededor del programa electoral. Izquierda Unida debe ir a ese programa electoral y de ese programa electoral ir al posible pacto con el PSOE. Ir primero al pacto con el PSOE y a partir de ese pacto con el PSOE ir al programa electora sería un error que costaría caro a Izquierda Unida, tanto en su autoridad moral como en su imagen pública.
Como he visto decir a Julio Anguita (ex coordinador de Izquierda Unida) en un programa de radio, Izquierda Unida podría poner al PSOE cuatro propuestas de carácter urgente e inmediato para apoyar la investidura de Griñán y una vez se apruebe esa investidura, Izquierda Unida pasaría a la oposición para definir su política hacia el gobierno del PSOE a partir de su programa electora y de la posición que tome el gobierno de Griñán. Entrar dentro del gobierno del PSOE podría ser un error que provocaría una escisión en Izquierda Unida (Sánchez Gordillo, del CUT, podría dar portazo a Izquierda Unida) y la dejaría sin definición, discurso ni programa en un momento de crisis en el que el mensaje de Izquierda Unida parece que cala un poco en la sociedad civil.
El PSOE dice estar dispuesto a pactar con Izquierda Unida. No parece demasiado serio. El PSOE siempre se acuerda de Izquierda Unida cuando los resultados electorales son malos. Izquierda Unida no debe dejarse engañar por esos gritos de sirena del PSOE. A los socialistas no les ha iluminado Dios del 20 de Noviembre hasta este día para que sean de repente más de izquierdas. No olvidemos, bajo ningún concepto, que el PSOE ha sido el partido del paro y de los recortes. No olvidemos tampoco que el PSOE en Andalucía es el partido de la corrupción de los EREs (y otras muchas).
No digo que se tenga que repetir un caso como el de Izquierda Unida de Extremadura, el momento político es otro y ahora el que hace los recortes es el Partido Popular, pero Izquierda Unida debe saber que los electores le han dado la llave para un gobierno de izquierdas (para frenar a la derecha del Partido Popular) y no una muleta para apoyar al Partido Socialista (que es la otra derecha.
En Izquierda Unida hay un eterno debate de fuerzas internas entre los que entienden la coalición como un proyecto superador de las formaciones políticas que lo componen y aquellos que lo ven como un proyecto que debe girar alrededor de su formación política. El papel del Partido Comunista en Izquierda Unida siempre ha sido controvertido. Es el partido más grande de Izquierda Unida desde que se fundó, muchos dirigentes de Izquierda Unida son dirigentes del Partido Comunista y muchas sedes, charlas y actividades de la coalición están organizadas también por el PCE. Por ello muchos ven al Partido Comunista como un partido peligroso en Izquierda Unida, un partido que quiere convertir a Izquierda Unida en su sucursal y eso es algo que espanta a bastante gente en un país donde ideológicamente marca tanto el anticomunismo. Otros, sin embargo, como reacción a ese anticomunismo, se aferran a la defensa de su ideología y acaban convirtiéndose en talibanes del comunismo, no sabiendo ver más allá de su partido y creyendo que la izquierda debe girar en torno al PCE.
Uno de los éxitos de Izquierda Unida en su fundación fue unificar a varios partidos políticos que representaban sectores heterogéneos de la sociedad en un programa común, ahí estaban los eurcomunistas, los marxistas-leninistas, federalistas, republicanos, ecologistas y socialdemócratas. Eso se ha ido desvaneciendo con el tiempo, Izquierda Unida sufrió divisiones internas y los salvajes ataques mediáticos de los aparatos de propaganda del PSOE, y ese aspecto plural de Izquierda Unida dio paso a un caos donde es difícil distinguir partidos y se empieza a hablar de familias.
La crisis supone una oportunidad para Izquierda Unida, para reformularse y ser una coalición fundamental para vertebrar la lucha política contra las burradas que se vienen haciendo. El Partido Socialista ha quedado completamente desacreditado ante la izquierda y esa izquierda huérfana del PSOE necesitará buscar una herramienta para su lucha política, ahí debe entrar Izquierda Unida. En los últimos años el coordinador general, Cayo Lara, ha hecho trabajos titánicos de cara a unificar Izquierda Unida y sumar fuerzas. Fruto de esa exitosa tarea son los buenos resultados de Izquierda Unida y la recuperación de ese aspecto plural del grupo izquierdista. En el Congreso de los Diputados podemos ver a representantes del comunismo, el ecologismo, el regionalismo aragonesista, la socialdemocracia y del neokeynesianismo. Yo creo que ese es un elemento positivo que puede enriquecer la imagen de la izquierda si se gestiona con inteligencia.
Por supuesto, quedan vacíos dentro de Izquierda Unida y problemas pendientes. Para empezar, hubo un documento de Julio Anguita sobre la refundación de Izquierda Unida que parece haber quedado olvidado, también quedan casos sangrantes como el del Partido Comunista en Salamanca (en las municipales hubo dos candidaturas, una de Izquierda Unida y otra de La Izquierda de Salamanca que era del PCE) y otros similares. Izquierda Unida debe arreglar esos problemas pendientes, con eficacia e inteligencia, pero sobre todo con eficacia. Es necesario clarificar el mensaje y para ello no vale únicamente con tener buena oratoria en el Congreso de los Diputados o sabiendo crear buenos titulares, hace falta tener una praxis política desde el partido que sume credibilidad al proyecto. No traeré al post otros casos lamentables que han sucedido en los últimos días en Izquierda Unida. Ellos saben mejor que nadie cuáles son sus problemas y la gravedad de los mismos si no los afrontan.
El problema de Izquierda Unida no es el Partido Comunista como tampoco es la falta de comunistas. El problema de Izquierda Unida viene cuando se falta a lo firmado, cuando se aleja del programa. Los problemas de Izquierda Unida llegaron cuando Gaspar Llamazares votaba en el Congreso de los Diputados con Zapatero aquello que Izquierda Unida rechazaba, llegaron cuando Madrazo reventó Ezker Batua con el federalismo de libre adhesión, llegan cuando Izquierda Unida en Extremadura vota unos presupuestos con el PP que se alejan de los objetivos políticos de Izquierda Unida. Esos son sus problemas, lo digo sin maltad, la ortodoxia litúrgica de la ideología no son responsables de nada de eso.
Comunistas, marxistas-leninistas, socialdemócratas, ecologistas, demócratas, feministas, cristianos de base, federalistas y republicanos pueden coincidir en un programa común, el programa de Izquierda Unida, un programa que gire alrededor de la reforma política para tener democracia y la salida social a la crisis para no hacer sacrificios humanos de los que nos avergoncemos dentro de unos años. Sería un pecado político que una coalición con un programa político común no fuera capaz de ponerse de acuerdo por culpa de problemas en base a las diferencias ideológicas.
Los resultados de Izquierda Unida en las elecciones del 20 de Noviembre fueron buenos, la formación política aumentó su voto en 700.000, aproximadamente, y quintuplicó su presencia en parlamento recuperando el grupo parlamentario perdido en las elecciones del 2008. Podemos decir que en estas elecciones Izquierda Unida ha recuperado lo que tenía perdido, el voto crítico con el sistema y el voto de una parte importante de la izquierda social de este país. Eso es un éxito porque además ese era el objetivo de la formación para estas elecciones.
El voto de Izquierda Unida es el de activistas sociales en favor de una democracia, el de buena parte de los indignados del 15M, el de los universitarios y el de personas que, por diversos motivos, consideran que el Partido Comunista e Izquierda Unida tienen una limpia tradición de lucha democrática y social en este país. Ese es el voto de Izquierda Unida, la formación sigue sin ser capaz de captar el voto de una clase obrera que está impregnada por el pensamiento conservador del capitalismo.
Estamos en un contexto en el que hay una clase trabajadora cuyos derechos están siendo robados, con un panorama de cinco millones de parados, gentes cuyas necesidades básicas corren peligro y eso es algo que les preocupa. A ese electorado también se tiene que dirigir Izquierda Unida para ganar credibilidad como opción de cambio y como partido útil para la defensa de sus derechos. En estas elecciones eso aún no se ha conseguido. La clase obrera no acaba de optar por el cambio, menos aún por la rebelión ante lo establecido. Hay una buena parte de la sociedad que, aunque descontenta en el injusto mundo en el que viven, son incapaces de imaginar un mundo mejor en el horizonte y por lo tanto prefieren abrazar al patrón, votar al corrompido y al rico a ver si de esa riqueza acumulada por unos pocos o de esa corrupción caen unas migas de las que poder vivir. Ese es el motivo por el que durante muchísimo tiempo, en mi Salamanca querida, el Partido Popular se ha mantenido en el poder bajo a pesar de la indignante corrupción de este ayuntamiento.
Hay que combatir ese comportamiento y hay que combatir esta sociedad que en tiempos de crisis saca su peor cara, la cara de un capitalismo y de una competencia que no entiende de piedades y que en la denigración total de los valores que dicen defender hacen locuras que ayer les escandalizaban y que mañana negarán. Hay que acabar con el discurso de que la crisis es porque unas Comunidades Autónomas abusan de otras y también hay que terminar con el discurso de que la crisis es por culpa de la inmigración, también hay que derrotar ese discurso de que no podemos permitirnos dar los recursos básicos a nuestros semejantes y nuestros conciudadanos, al tiempo que hay que rebelarse contra el más indignante de todos los discursos "luchar contra ello no sirve para nada", el más indignante por la gran corrupción moral de su contenido (la peor corrupción de todas).
Los objetivos de Izquierda Unida para estas elecciones están claros, tienen que reivindicarse como la tercera fuerza política de España (no deben dar opción a Unión Progreso y Democracia a monopolizar el papel de partido contra el bipartidismo) y deben recuperar el voto obrero para la izquierda, recuperar la conciencia de clase para que los obreros ayuden a los obreros para luchar por sus derechos frente a la patronal, no para que el obrero ayude a la patronal a machacar a los obreros que hay más debajo que ellos (a ver si así salvan el culo).
El populismo ha arrasado en las urnas en estas elecciones, hemos visto como el Partido Popular ha ganado con la absoluta, CiU también ha subido y algunas formaciones han conseguido representación parlamentaria (como el FAC) y otras no por las peculiaridades de nuestra ley electoral que margina las minorías políticas (PxC). Pero aun así hay campo donde cultivar, porque el poder absoluto del Partido Popular en las instituciones no es poder absoluto en la calle (donde son menos del 30% los que les apoyan), ahí es donde deberá estar la labor política de Izquierda Unida. La izquierda tiene que crear una conciencia, ganar fuerza ideológica ante la crisis para tener unos valores alternativos a los impuestos para defenderlos y reivindicarlos. Hay que acabar con la cultura española de la lucha por la migaja, del besar la mano del amo, del mejor malo conocido que bueno por conocer y del "¡Ay! que buen esclavo si tengo buen señor". Izquierda Unida no debe ser solo un partido que se dedique a votar en contra de las leyes del PP en el Congreso de los Diputados, tiene que ser la representación de una España que ante la vergüenza impuesta dice "¡Yo no quiero!" y se rebela. Esa España existe.
Hoy estamos mal ante la crisis, pero estamos bastante mejor que ayer. Internet nos hace saltar el muro ciego que nos imponen unos medios de comunicación irresponsables a más no poder, también nos ayuda a organizarnos y conocer los movimientos sociales nuestro país, sus victorias y sus fracasos. Hay ya una sociedad española, una parte, crítica que se moviliza contra el sistema, que desobedece al sistema y le reta (el 15M), que le ataca (Anonymous), que se organiza (Asambleas Populares) y que se ayudan entre ellos (Plataforma de los afectados por las hipotecas). La gran victoria del movimiento 15M ha sido conectar los diversos movimientos que había en España, esas izquierdas indefinidas (ecologismos, movimientos estudiantiles, feminismo, el problema de la vivienda, el problema de los parados, los luchadores por la democracia, la justicia social, la libertad en internet etc) y hacer un bloque de oposición reconocible de izquierda, Izquierda Unida debe prestar atención a ello y ser la alternativa, ser la voz en la institución de esos indignados que no tienen voz en la institución, respetando escrupulosamente la independencia de esos movimientos pero teniendo en cuenta que debe ser alrededor de esos movimientos donde saldrá el proyecto político de la izquierda en España.
Izquierda Unida en estas elecciones ha ganado una batalla importante, la batalla que plantea el voto útil, el voto del miedo, recuperando el voto de la izquierda y recuperando (con el discurso adoptado desde 2008) la credibilidad como formación política alternativa al bipartidismo. Ahora le queda la batalla de demostrar que esos 11 diputado sirven para algo, que ese millón y medio de votos (aproximadamente) tienen alguna incidencia social y que el lema electoral (¡Rebélate!) era algo más que una palabra biensonante para la campaña.