Dejo aquí este video con una interesante reflexión de Antonio García-Tevijano sobre el significado de la famosa disculpa del rey Juan Carlos. Antonio García-Trevijano es un político y pensador republicano. Fue un opositor al franquismo, organizó a la oposición y fue fundador-coordinador de la Junta Democrática y posteriormente de la Platajunta. Detractor de la transición, defensor de la ruptura democrática y de la República Constitucional, formó parte de la Asociacion Española de Periodistas Independientes. Actualmente es la cara visible del Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional, participa en el programa "Libertad Constituyente" en Radio Libertad y en el Diario de la República Constitucinal.
Durante mucho tiempo se pensó que las catacumbas eran excavaciones de los romanos que hicieron en el subsuelo de la ciudad para extraer arenas y materiales de construcción, cuando se agotaron abandonaron esas canteras y los cristianos las utilizaron como cementerios. Las nuevas investigaciones han demostrado que las catacumbas eran excavaciones de los cristianos con la finalidad del entierro, las formas arquitectónicas no pueden ser concebidas para otra cosa que no sean los enterramientos. El conocimiento que tenemos de los antiguos areneros no tienen nada que ver con estas excavaciones, no eran rectilíneos ni verticales, necesitaban de pasajes amplios para maniobrar con las carretas, las catacumbas eran estrechas y con corredores rectilíneos, con paredes diseñadas para nichos.
Podemos decir, entonces, que las catacumbas eran cementerios con múltiples galerías y con nichos donde se disponen horizontalmente los cuerpos por niveles. Los corredores eran largos y estrechos, se cortan unos a otros de mil maneras y el resultado es laberintico, tanto que puede llegar a ser peligros si no hay guía. También servían como lugar de culto, en tiempos de dificultad y persecución, la comunidad cristiana se escondía en las catacumbas para celebrar su religión. Por ello se encontró en muchas catacumbas auténticas criptas en las que se recibían los sacramentos y se contemplaba la palabra de Dios. Las Iglesias estaban divididas por sexos, algo que seguramente habría escandalizado a Jesús de Nazaret, y generalmente no recibían afluencia de fieles, tan solo en los aniversarios de los mártires que ahí se celebraban. Las paredes estaban revestidas de estuco, sobre el estuco se hacían las pinturas. La luz se daba por medio de lámparas de bronce suspendidas en la bóveda por cadenas. También se utilizaban las catacumbas como refugio. En los tiempos difíciles, de persecución, los cristianos se escondían en las catacumbas. Por ejemplo, San Alejandro buscó asilo en ellas durante el Siglo II, San Calixto vivió por largo tiempo en una catacumba que ahora tiene su nombre. No se trataba solo de una catacumba en la que los cristianos se escondían de la persecución romana, sino que se utilizaba en cualquier persecución, incluso en las que hubo entre los cristianos.
La técnica de la pintura de las paredes era al fresco, una técnica muy rudimentaria. Es interesante ver la iconografía cristiana, una iconografía que evoluciona con el tiempo. Al principio la iconografía venía del mundo animal y vegetal, la paloma era el alma, el pavo real la eternidad, la vid y la espiga la eucaristía, el paz era el símbolo de Jesús (se dice Ikhthys, las iniciales de Iexus Khristos Theu Yos Soter. En el Siglo III surgieron, en la iconografía, temas del Antiguo y del Nuevo Testamento. Gana importancia la figura de Jesucristo y la de la Virgen, tomando para su apariencia el modelo clásico greco-romano (no tenemos ni la memoria ni descripciones en los Evangelios). Jesús de Nazaret es el Buen Pastor (el Moscóforo griego) o un Maestro al estilo greco-romano, la Virgen es la madre, generalmente se la representa con el niño entre las piernas, algo de en lo que se inspirará el arte bizantino al crear el Theotokos, modelo que llegará hasta el románico. La influencia de la cultura griega en la iconografía cristiana inicial es totalmente innegable.
Tras los edictos de Constantino la piedad de los fieles se disparó. Los cementerios pasaron de ser escondites a ser lugar de devoción para aquellos peregrinos sedientos de visitar los restos mortales de los mártires de la fe de los que habían oído historias desde que eran niños. Ahí asistían al sacramento de la eucaristía, el altar solía ser la misma piedra que tapaba la sepultura del mártir. Pronto se crearon itinerarios organizados para organizar a los peregrinos y otras personas piadosas o curiosas.
Cuando los lombardos conquistaron el norte y el centro de Italia, las catacumbas fueron abandonadas, al igual que con el gobierno musulmán. Los papas decidieron sacar de ahí las reliquias de los mártires de la fe, depositándolas en basílicas urbanas donde pudieran vigilarlas mejor. No se volvió a hablar de las catacumbas, se olvidan. Tras el cisma de Aviñón y el Renacimiento, las catacumbas quedan completamente olvidadas.
En el año 2010 concedieron el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales a los descubridores y arqueólogos oficiales (es decir, el equipo del arqueólogo Xu Wiihong) de los Guerreros de terracota. Los Guerreros de terracota fueron descubiertos en el año 1974 durante unas obras para el abastecimiento de aguas de regadío cerca de la provincia de Shaanxi, en China. Desde el año 1987 son considerados patrimonio de la humanidad.
El ejercito consiste en más de siente mil figuras de guerreros y caballos esculpidos en terracota a tamaño real, fueron enterradas cerca del primer emperador de China, Qin Shi Huang, entre el 210 y el 209 a.C. Con estas estatuas el Emperador Qin seguiría teniendo tropas bajo su mando que le defendieran. Este ejército fue enterrado en formación de batalla en tres fosos a un kilómetro y medio de la tumba del Emperador. Son fosos de entre 4 y 8 metros de profundidad. Tras ser escavados, los Guerreros de terracota fueron conducidos al Museo del Ejército de Terracota del Primer Emperador Qin.
Parece mentira que de forma casual unos campesinos que buscaban agua para combatir la seguía dieran con semejante maravilla mundial. Se trataba de una zona en la que ya antes de los setenta se habían encontrado restos arqueológicos a los que no se les había dado demasiada importancia, pero el hallazgo del foso con los soldados llamó la atención del equipo de Xu Wiihong que iniciaron la excavación.
El foso tiene 200X60 metros, cuenta con más de seis mil guerreros, algunos de ellos enterrados aún. Las figuras son bastante realistas, equipados con armaduras de terracota y teniendo un rostro diferente cada una, además de ser de tamaño real. En el año 1979 se decidió abrir la fosa de los Guerreros de terracota al mundo.
Llama mucho la atención que cada figura muestre características diferentes, varios tipos de bigotes, de peinados, guerreros jóvenes y guerreros viejos, diversidad étnica. Los uniformes de los guerreros también son diferentes, muestran el rango militar al que pertenece el soldado. Las armas también son diversas, podemos ver arcos y espadas, incluso lanzas. Cuando la dinastía Qin cayó, los campesinos saquearon la tumba del primer emperador Qin y robaron las armas.
Las figuras son de colores vivos, pero desgraciadamente esos colores se pierden a las cinco horas de exposición al aire por la oxidación. Se busca una manera de mantener los colores, pero no se ha dado. Aún así, quedan guerreros por desenterrar que conservan los originales colores.
Hay una fosa con 69 figuras de generales que representa al estado mayor del ejército. También podemos ver figuras de caballos. En 1980 se descubrieron dos carros de bronce pintados, cada uno de los carros estaba formado por más de tres mil piezas. Los caballos que tiran de los carros son dirigidos por un conductor imperial. El primero de los carros servía para allanar el camino del séguito del emperador mientras que el segundo carro sería en el que el cuerpo del monarca descansaría. Los carros, que no tenían un tamaño tan realista como los soldados, estaban hechos con incrustaciones de plata y de oro.
Estos guerreros nos permite hacernos una idea de cómo estaba organizado el ejército de la China de la dinastía Qin, como solían ser sus cuadros y que sectores componían al ejército, cuales eran sus armas. Por ejmplo, hace tan solo 3 años se descubrieron guerreros sin barba, jóvenes, posiblemente representaban soldados de 17 años de edad, de lo que podmeos concluir que en la dinastía Qin se reclutaban menores en el ejército.
Qin Shi Huang, cruel emperador autocrático, no deja de ser el padre de la historia China, el artífice de la unificación China que aún hoy sobrevive. De manera física sigue en la memoria colectiva de su pueblo, obras como la Gran Muralla China (cuya precursora fue una muralla construía durante su imperio) traen a la memoria su dinastía, pero el Ejército de terracota le traen a la memoria a él. Han pasado más de 2.000 años y el emperador Qin sigue presente, observando desde su descanso, protegido por unos soldados condenados a velar por su emperador durante la eternidad, fijos como piedras.