Los oreopitecos son una especie extinta de primates que vivió durante el Mioceno y es hominoideo. El peso de este ser se estima entre 30 y 35 kg. Tenía un hocico corto, los huesos nasales elevados y huesos faciales gráciles. Las crestas cortantes sobre los molares sugieren una dieta especializada en hojas. La parte baja de su cara era robusta, con una gran zona para la inserción de músculo temporal, indicando un fuerte aparato masticador. Sus dientes eran pequeños en comparación con su cuerpo. Le faltaba el diastema y tenía caninos de un tamaño comparable con el resto de sus dientes. Los caninos pequeños están relacionados con la poca competencia entre los machos con las hembras y la falta de dimorfismo sexual. Su hábitat era pantanoso, no la sabana o el bosque (motivo por el que también es conocido como el mono del pantano). La forma de su cabeza muestra que era capaz de andar a dos patas, pero su torax ancho señala que la mayoría del tiempo andaba de forma suspensoria. Estos simios vivieron hace ocho millones de años, lo cual hace más impresionante su capacidad de andar de manera bípeda.
Tenía una agilidad similar al de los grandes simios. El oreopiteco trae novedades al consenso que había hasta hace poco sobre el desarrollo del bipedismo en los primates. Llama mucho la atención la forma de su pie, era un pie similar al de las aves, muy diferente al de los primeros ancestros bípedos del hombre. Su dedo pulgar estaba extendido por fuera como 90 grados de los otros dedos. Los dedos de sus patas eran más cortos y rectos que en el resto de los simios, a diferencia de las manos (caracterizadas por unos dedos largos y delgados). Sus pies estarían asociados a su zancada corta. Algunos lo relacionan con el Apidum del Oligoceno, un protosimio pequeño y arbóreo que vivió hace 34 millones de años en Egipto. Los investigadores, algunos, sostienen que el oreopiteco es un gran simio que se extinguió sin dejar ningún tipo de descendencia, también los hay que dicen que es un taxón hermano del Driopiteco europeo del Mioceno, un primate semejante a los grandes simios. Otros sostienen que el oreopiteco era un mamífero arbóreo.
Esta especie es una anomalía considerable y podría presentar una evolución independiente del bipedalismo diferente del que llevó a los humanos, un bipedalismo que terminó tiempo después. Esta especie puede estar ubicada en la familia del Hominidae justo antes de la separación de los orangutanes y los grandes simios.
El oreopiteco evolucionó de manera aislada a otros animales al menos durante dos millones de años en las islas del Mediterráneo en las cuales se encontraba lo que hoy conocemos como Toscana. Una fase fría de nueve millones de años transformó esa isla tropical en una templada. En esa isla no había grandes depredadores y los simios no tenían ningún enemigo natural. Después de la Edad de Hielo, cuando el nivel del mar cayó en todo el mundo, emergió un gran puente natural que conecto las islas del Mediterráneo con la tierra continental, trayendo nuevas especies, entre ellas grandes depredadores que hicieron del simio de los pantanos una presa fácil. La suerte que corrieron especies de mamíferos que evolucionaron en aislamiento en Suramérica cuando era una isla aislada hasta que se unión con América del Norte, muchas especies depredadoras del Norte acabaron con sus competidores y con animales de presa, la misma suerte corrió el oreopiteco.
En cuanto al origen de su bipedismo, en junio del 2007 un estudio reforzó la tesis de su aparición temprana allá por el Mioceno, debido a un extendido periodo de sequías que afectaron al África, las sequías desertizaron el paisaje y los follajes arbóreos desaparecieron, los simios con mutaciones que les permitía caminar de manera bípeda podía andar a dos patas y obtener de manera eficiente sus nutrientes al poder acceder a las zonas más extremas de las ramas en donde estaban las frutas y las hojas. El oreopiteco sin embargo desarrolla esa capacidad de manera posterior, en las zonas prehumedas.
Creo que no podía dejar esta serie de posts sobre los homínidos sin mencionar ha este extraño y curioso pariente que teníamos, un homínido con los pies como las aves. En el siguiente post cambiaremos completamente de tema, hablaremos de una autentica maravilla del mundo, los Guerreros de terracota.
El Homo sapiens es una especie animal de la familia Hominidae. Es llamado el hombre, aunque dicho nombre es cuestionado por referirse de manera exclusiva a los individuos del sexo masculino. Los humanos poseen capacidades mentales que les permiten inventar, aprender, utilizar estructuras lingüísticas complejas, entender las matemáticas, la escritura, la ciencia y la tecnología. Los humanos son sociales por naturaleza, capaces de concebir, entender y aprender conceptos abstractos para después enseñarlos. Ha atravesado la frontera del planeta tierra para visitar físicamente la Luna, es una especie con capacidades únicas, la única vida inteligente y racional conocida en este momento. A esto pertenecemos y eso es motivo de orgullo.
El género Homo fue más diverso y ha incluido especies extintas (de las que ya hemos hablado en este blog). Desde la extinción del Homo floresiensis hace 12.000 años somos la única especie de este género que queda con vida. Evolutivamente nos diferenciamos en Áfrico y de ese ancestro surgimos, nos expandimos por todo el mundo.
Desconocemos los alcances y el destino de nuestra especie. La filosofía nos ha llevado a definirnos y redefinirnos continuamente a lo largo de la historia de maneras muy diferentes. Algunos filósofos dan un sentido positivo a nuestra existencia y otros la dan negativo. Existen sistemas religiosos que pretenden explicar el motivo de la vida y el destino tras nuestra muerte, de estas religiones nacen una diversidad de culturas dentro de las cuales cada individuo tiene una conciencia de sí mismo, de su pasado y de loas posibilidades que tienen de cara al futuro. Se han creado diversos códigos morales, dogmas, normas para controlar esa capacidad individual de toma de decisiones.
Nuestro cuerpo es algo complejo, cada órgano, cada tejido, cada aparato y cada sistema está interrelacionado y nos mantiene en funcionamiento. Sobre nuestro cuerpo han surgido diversos movimientos artísticos, para admirarlo e intentar comprenderlo, ahí tenemos el arte clásicos griego y el Renacimiento en Europa. Su locomoción es las más plásticas del reino animal, tenemos una tremenda gama de movimientos, lo que nos capacita para el arte escénico, la danza y el deporte, además de un sinfín de actividades que llevamos a cabo cotidianamente. Tenemos un cierto dimorfismo sexual, los hombres son ligeramente más altos que las mujeres. También hay una cierta tendencia al aumento de talla, sobre todo en el Siglo XX.
Nuestra mente se refiere a nuestro entendimiento y nuestra conciencia, que son una combinación de capacidades como el raciocinio, la percepción, la emoción, la memoria, la imaginación y la voluntad. La mente es el resultado de la actividad de nuestro cerebro. El término de pensamiento define los productos que la mente puede generar incluyendo actividades racionales del intelecto y abstracciones de la imaginación; todo aquello que tiene una naturaleza mental es considerad un pensamiento, ya sea abstracto, racional, creativo o artístico. Junto con los cetáceos superiores, delfines y ballenas, los homínidos vivos que quedan hoy (chimpancés, bonobos y gorilas) y los elefantes, el humano alcanza el mayor desarrollo mental en la escala evolutiva, teniendo interacciones hasta el momento desconocidas.
Somos un a de las especies con más esperanza de vida, superando algunos los 100 años, ello por condiciones vivenciales favorables. A los 11 años el humano entra en edad de pubertad en las mujeres, en los varones a los 13 años, aunque estas edades pueden variar dependiendo del individuo.
Entre otras implicaciones, el lenguaje simbólico es importante en el sapiens, lo que hace que los significantes sean el soporte del pensar o incluso los mismos pensamientos. A partir de los tres años y medio se hace prevalente el símbolo. La especie humana es además la única que se mantiene en celo sexual continuo. En las mujeres existe un ciclo de actividad ovárica en virtud del cual existen cambios fisiológicos en todo su sistema reproductor y del cual derivan cambios en su conducta. En las mujeres la aceptación sexual no se circunscribe a una parte del ciclo reproductivo por lo que no podemos hablar de celo en el ser humano, la aceptación sexual va a parte de un ciclo reproductivo. Esta conducta puede ser observada sobre los chimpancés y de mayor manera aún en los bonobos, de los que ya hemos hablado en este blog.
Dada la dificultad de vivir solamente practicando el sexo, un mecanismo evolutivo que compensa es la sublimación, asociada a la existencia del lenguaje y del pensar simbólico. Si hay una sublimación hay también una represión que origina un inconsciente. El sapiens es una animal pulsional. Pavlov defiende que el sapiens no se restringe un primer sistema de señales sino que e ser humano se encuentra en un nivel de segundo sistema de señales. Este segundo sistema es el del lenguaje simbólico que permite realizar innovaciones inmediatas de manera positiva para conseguir sus fines.
La teoría de la inteligencia emocional, desde la psicología sistémica, dice que el ser humano no debe reducirse a sus pulsiones, las cuales reprime, sino que se entiende como un ser sexuado, que vive en esta dimensión en relación con la formación recibida en la familia y la sociedad. La sexualidad se forma desde los primeros años y se va entendiendo como a una vivencia procesual acorde a su ciclo vital y su contexto sociocultural.
A diferencia de las demás especies la mujer humana sigue viviendo mucho tiempo después de la menopausia. En otras especies la hembra muere poco después de la menopausia. Una mujer puede tener un máximo de 25 hijos. El sexo genital es muy tardía entre los individuos de la especie humana, más tardía aún es su madurez intelectual y su madurez emotiva. Cabe señalar que junto con el bonobo y algunos gorilas, el sapiens es el único que practica el sexo mirándose a la cara, lo cual implica emociones de gran relevancia para la especie.
El ser humano se comunica con lenguas naturales. El lenguaje es algo universal y es usado por naturaleza en todas las personas. Martin Heidegger así lo sostiene, el lenguaje es algo privado del hombre, siendo la casa del ser y la morada de la esencia humana. Ernst Cassier ha definido al sapiens como el animal simbólico por excelencia; tan es así que es casi imposible suponer un pensamiento humano sin la ayuda de símbolos, particularmente de los significantes que subyacen como fundamentos elementales para todo pensar complejo y que trascienda a lo instintivo. La especie humana muestra esta faceta hablando unos seis mil idiomas diferentes, siendo las más habladas el chino mandarín, el español, el inglés, el árabe, el hindi, bengalí y ruso.
En muchas civilizaciones los seres humanos se han visto a sí mismos como algo diferente a los animales, en ciertas culturas esa diferencia se asigna a una realidad inmaterial llamada alma, en la que residiría la mente y la personalidad, así como algunas civilizaciones creen que pueden existir con independencia del cuerpo.
La manifestación más clara de la oportunidad es el arte, que produce la cultura. Los individuos de una determinada especie de ave fabrica un nido o emite un canto, es eso es algo característico de toda la especie. Cada hombre puede imprimir a sus acciones unos rasgos propios de su individualidad, cuando analizamos un cuadro, una forma de escribir, una manera de construir una herramienta, podemos deducir por su forma quién es el autor, el artista.
También somos la única especie que dedica su tiempo en actividades no puramente prácticas. El arte es una de las manifestaciones de creatividad humana, pero una manifestación vacía desde el punto de vista de la supervivencia. Esta actividad, en principio inútil, es sobre la cual desarrollamos nuestra cultura, nuestra unión y nuestra fuerza unida, como pueblo, como grupo ideológico o religioso, estrecha nuestros lazos de fraternidad.
Y así llegamos al final de esta gran aventura que es el origen de la humanidad, conociendo a nuestros parientes más cercanos nos conocemos a nosotros mismos, hemos visto aquellas cosas que tenemos en común y hemos podido valorar aquellas cosas que nos hacen distintos. De todas maneras en el post que viene hablaré del Oreopiteco, una especie extinta de primate hominoideo que vivió durante el Mioceno. Las características de este primate que me hacen retroceder para hablar de él serán expuestas en el último post de esta serie.
En 1921 se encontró en Broken Hill, una localidad de Kabwe en Zambia al Homo rhodesiensi. Se considera que vivió en África hace 600.000 hasta hace 160.000. La capacidad neurocraneal del rhodesiensis era alta. Conservan rasgos comunes con el erectus, el ergaste y el antecessor, a parte de otros que lo relacionan con el heidelbergensis y el neandertal, también tiene rasgos de sapiens. Por tales características ha sido comparado con el Hombre de Petralona.
Para algunos se trata de un Homo heidelbergensis, de la que descenderían sapiens y neandertales. Otros creen que se trata de un precursor del neandertal y también los hay que creen que es antepasado del Homo sapiens. Otros lo relacionan con el Homo helmei.
El Homo helmei fue descubierto en el 1932 por Thomas Dreyer en Florisbad (en Sudáfrica). El fósil conserva el lado derecho de la cara, la mayor parte de la frente y parte de la bóveda superior. Las ´últimas dataciones son de hace 259.000 años. Presenta una forma intermedia entre el heildelbergensis, el rhodesiensis y el sapiens. Günter Braüer propuso un marco para estudiar la evolución hasta el sapiens en África, con dos fases reconocibles, una primera presentada por los cráneos del Kabwe (rhodesiensis) y Elandsfontein (cerca de Saldanha) y algunos otros especímenes de África oriental, en tanto que la siguiente fase estaría representada por el cráneo de Florisbad. Robert Foley y Martha Mirazón consideran al helmei estaba asociado al origen y difusión en África de las tecnologías que los humanos modernos desarrollaron.
Y con esto, hace 230.000 años nos encontramos con el Homo neanderthalensis, una especie de Homo que vivió en Europa y parte de Asia occidental. Durante 5.000 años convivió con el Hombre de Cro-Magnon, primeros hombres modernos de Europa. Se caracterizan por un esqueleto robusto, una pelvis ancha, unas extremidades cortas, tórax en forma de barril, frente baja e inclinada, faz prominente, mandíbula sin mentón y una gran capacidad craneal, además de un pelaje rubio o pelirrojo. Vivían en grupos organizados formados por unos treinta miembros.
Los neandertales fueron una especie adaptada al frío extremo, su cráneo alargado, su baja estatura, su complexión robusta y su nariz de amplias aletas son rasgos que denotan su adaptación a los climas fríos, tal cosa la podemos observar hoy día en poblaciones nativas del Ártico. Su cerebro era igual que el del hombre moderno. No eran corredores de largo aliento pero si eran caminantes de larga distancias. Estudios anatómicos han determinado que el neandertal podía articular una fonética limitada respecto a la que actualmente posee el hombre moderno, por la ubicación de la laringe situada más arriba que la del hombre moderno.
Sus herramientas, utilizadas en el Paleolítico, eran de la cultura Musteriense. Utilizaban la técnica de talla de Levallois. Estas herramientas fueron producidas usando martillos blandos de hueso o madera. En los últimos años del neandertal conocieron el estilo Chatelperroniense, más avanzado que el anterior.
La distancia sobre el neandertal y el sapiens es algo en debate. El análisis paleontológico cráneo facial muestra importantes diferencias morfológicas, sustentado que son especies diferentes. El análisis dental parece apuntar que la divergencia entre neandertales y humanos ocurrió hace un millón de años.
Esta probado que en los neandertales había casos de canibalismo. No se trataba de un canibalismo atropofágico sino ritual. La carne se retiraba de los huesos para ser enterrados, no para ser devorada. Hay diferencias entro los cortes en los animales cazados para ser comidos y los cortes en los restos de neandertales que han sido descarnados. También hay casos de canibalismo alimenticios, debido a hambrunas.
Hay una polémica entrono a la manera en la que los neandertales se comunicaban, no se sabe si tenían un lenguaje similar al moderno, con una estructura compositiva y unas reglas gramaticales, formando un número limitado de palabras que combinan para utilizar frases, o si por el contrario tenían algunas forma menos desarrollada y más próxima a la comunicación de los simios.
Steven Mithen, de la Universidad Reading, defiende que tenían un sistema de comunicación holístico, manipulador, multimodal, música y mimético. Para Liberman la situación adelantada del cuello y la disposición de la laringe parecían dificultar el lenguaje articulado, sin embargo el hiodes estaba lo suficientemente desarrollado y posicionado como para emitir fonemas discretos con capacidad simbólica, aunque de un modo más tosco que el sapiens.
Su arte también crea controversias. André Leroi Gourhan observó que podían rendir homenajes a sus difuntos con sencillas tumbas, aunque fuera en un periodo tardío, posiblemente después de haberle visto ese hábito al sapiens. Tenían capacidad de copiar de manera rudimentaria a los sapiens.
Sobre su extinción hay varias explicaciones, algunas están relacionadas con la expansión de los cromañones y otras no. José Carrión, paleobotánico de la Universidad de Murcia, propone la tesis de la extinción por un cambio climático. Sobre su convivencia con los sapiens hace que se abran especulaciones sobre si compartieron recursos, si los sapiens mataron a los neandertales en combate, si les contagiaron enfermedades para las que no estaban preparados o si hubo un cruce entre ambos géneros. La hibridación de ambas especies es posible, según las secuencias de ADN. Todo parece indicar, por los retos de neandertal (los últimos en el sur de la Península Ibérica) y su rápida desaparición tras la llegada del sapiens, que el neandertal compitió por los recursos con el sapiens y eso le llevó a su desaparición.
En el siguiente post hablaremos del responsable de la desaparición del neandertal, es decir, nosotros, el Homo sapiens.
Cuando hablo del hobbit que habitó hasta hace 13.000 años en la isla indonesia de Flores no me refiero a los diminutos aventureros de los libros de Tolkien sino que me refiero al Hombre de Flores, un homínido extraordinariamente pequeño tanto en cuerpo como en cerebro, contemporáneo al ser humano moderno. Fue encontrado en el año 2003, en el 2004 se encontraron más miembros junto con herramientas de piedras diminutas.
La isla de Flores es un mundo perdido, ahí los animales arcaicos, extinguidos, evolucionaron a formas gigantes o enanas por especialización alopátrica. La isla contaba con elefantes enanos y con lagartos gigantes, así como con el Homo floresiensis, se trata de un humano enano. Los investigadores esperan encontrar ADN mitocondrial en buen estado para compararlo con las muestras de especímenes no fosilizados de neandertales y sapiens. La posibilidad de encontrar ADN conservado es baja porque se degrada de manera difícil en entornos tropicales templados.
El Homo erectus es señalado como el antepasado inmediato del Hombre de flores. El erectus tiene una talla parecida a la de los humanos modernos. Los especialistas creen que el Hombre de flores evoluciono por el limitado aporte alimentario de la Isla de las Flores, sufrieron un fuerte enanismo isleña, presente en varias especies de varias islas. A parte de las proporciones, esta especie se muestra similar en todo lo demás al Homo erectus.
Sin embargo en la isla de las Flores no se ha encontrado restos de Homo erectus, tampoco de ninguna forma de transición. Solo tenemos como referencia herramientas que, por sus proporciones, debían ser de Homo erectus y que datan de 840.000 años atrás.
Las proporciones de floresiensis es diminuta incluso en comparación con las poblaciones más bajitas de los humanos modernos, los pigmeos africanos miden de media 1,5, los twa y semang 1,37 y os andamaneses 1,37. La media de peso de floresiensis es de 25 kg, una gran diferencia con respecto al humano moderno. Sus brazos largos que le permitían trepar a los árboles cuando lo necesitaban le diferencias de los humanos modernos acondroplásticos o con otros tipos de enanismo, pues estas personas no son personas proporcionalmente más pequeñas que las demás sino que simplemente son personas con los miembros más cortos.
Esta especie sobrevivió hasta hace 12 o 13.000 años, eso le convierte en el homínido más longevo sobreviviendo de manera sobrada a los neandertales. Coexistió con los humanos modernos, quienes llegaron a la región hace 35 o 55.000 años. Se desconoce de qué manera interactuaron. Su desaparición se debió a una erupción volcánica, al igual que la del Stegodon y las ratas gigantes que habitaban en la isla. Algunos creen que la leyenda isleña del Ebu Gogo, un cavernícola pequeño, peludo, con lenguaje pobre, viene de los Homo floresiensis. En Sumatra circula la leyenda del Orange Pendek, una criatura diminuta. Algunas personas afirman haber visto humanoides diminutos no hace más de un sigo, aunque los investigadores no dan mucha importancia ha estas creencias que solo consiguen llamar la atención de la criptozoología.
El descubrimiento del Hombre de las Flores fue la más importante de su clase y lo sigue siendo, al menos de las últimas que se han hecho. Fue una sorpresa para la comunidad antropológica. Esta nueva especie rompe la idea de que el Neandertal fue el único homínido que convivió con el Homo sapiens. Rompe también, al ser tan diferente, la idea lineal de la evolución.
Los descubridores del floresiensis quieren encontrar en la isla de las Flores a otra especie de Homo que sea diferente, incluso creen posible encontrar alguna especie Homo perdida en algún lugar de la jungla inexplorada. Henry Gee, editor de la revista Nature, dice que es completamente posible encontrar criaturas como el floresiensis hoy ya que aún se siguen encontrando nuevas especies de mamíferos grandes. De todas las maneras, el descubrimiento es un ser como el floresiensis da una espaldarazo a la criptozoología y a la creencia de criaturas míticas parecidas a los humanos como bigfoot o el yeti.
Aún así, hay opiniones divergentes entorno a este extraño ser. Teuku Jacob, paleontólogo de la Universidad Gadjah Mada de Indonesia, no cree que se trate de una especie de Homo sino de una subespecie Homo sapiens. Cree que el cráneo hallado es solo el de un humano deficiente que sufría microencefalia. A pesar de ello las pruebas indican que el floresiensis no puede ser excluído de los microcéfalos.
Con el tiempo, con la llegada de más hallazgos que demostraban que ese diminuto ser habito la isla desde hace 74.000 años hasta 12.000 años, conviviendo con el hombre moderno, rompe las teorías discrepantes de que no se trata de una nueva especie divergente. Pero todavía los hallazgos no son suficientes para descartar las hipótesis de unos y de otros. Al examinar sus manos y sus muñecas, más parecidas a la de un chimpancé que a la de un humano un neandertal, se puede descartar que se trate solo de un hombre moderno enfermo. Aunque parece que el sapiens, el neandertal y el floresiensis tienen un antepasado común. A pesar de ello, el floresiensis está más emparentado con el sapiens que con el erectus. En 2009 los análisis cladísticos suministraron apoyo a la teoría de que el floresiensis y el sapiens son especies diferentes.
Su metatarso es similar al humano y el hallux está en aducción como en todos los Homo. Sin embargo su pie es proporcionalmente muy largo en comparación con su tibia y su femur, lo cual no es característico de otros homínidos, pero si de los grandes simios. Se trata de un diseño primitivo que puede ser anterior al erectus. Esto hace que algunos piensen que no se trata de un sucesor del erectus sino que es sucesor del rudolfensis o el habilis. Más controversia científica y otra revolución, se descubriría la pervivencia de un homínido de tal antigüedad (algo nunca visto). Esto rompería el paradigma clásico de la evolución humana.
En el año 1994 se encontraron más de ochenta restos en el yacimiento de la Gran Dolina, en Atapuerca, que son de hace 750 mil años. Estos restos era del Homo antecesor, perteneciente al género Homo, considerado la especie homínida más antigua de Europa. Tiene un millón de años de antigüedad y eran individuos altos, fuertes, con rostro moderno pero un cerebro más pequeño que el del hombre actual. Posiblemente practicaban el canibalismo.
Su aparato dental primitivo nos permite establecer una relación entre el antecessor y los homínidos africanos del Pleistoceno Interior. Su mandíbula tiene similitudes con las de los erectus de Pekín, lo que puede sugerir un supuesto origen asiático. Sin embargo u patrón de desarrollo dental es idéntico al del hombre moderno.
Su morfología facial y la nuestra son similares, con orientación coronal y ligera inclinación atrás de la placa infraorbital que determina la presencia de una fosa canina muy conspicua. El borde de esta placa es horizontal y arqueado. La morfología de su mandíbula nos recuerda a homínidos posteriores, como el heidelbergensis. Su esqueleto postcraneal indica una gracilidad en comparación con la robustez del Nenaderthal. La denominación de Homo antecessor la defienden los descubridores de sus restos en Atapuerca que defienden que e suna especie que precede al heildelbergensis, el antepasado común del neandertal y el sapiens, otros expertos consideran que se trata un heidelbergensis o de un erectus.
En ese mismo año, Italo Bidittu descubrió en Ceprano, provincia de Frosinone, Italia, un cráneo de lo que se llamo Homo cepranensis. El geólogo Aldo Segre llegó a la conclusión de que la capacidad craneal de cepranensis es superior a la del ergaster y el erectus. El fósil es de hace ochocientos mil años.
El heidelbelgensis es una especie que surgió hace 500.000 años y vivió hasta hace 250.000. Eran altos y fuertes, con grandes cráneos, muy aplanados en relación con el nuestro. Su mandíbula era saliente y tenían una gran abertura nasal. Se les apodó como Goliath. Se trata de un antepasado del Neandertal, aunque tiene muchas similitudes con el Homo sapiens africano, pero sabemos que no es antepasado directo de los hombres actuales. Es una especie que viene de una rama del Homo antecessor que evolucionó al heildelbergensis y posteriormente al Neandertal, la otra evolucionó al Homo sapiens. A diferencia del Homo erectus, que era una especie que robaba carroña para obtener calorías, completando su dieta con vegetales, el heidelbergensis era depredador y se alimentaba principalmente de carne. La evolución para ser depredador vino por las necesidades debido a la situación ecológica del territorio que colonizaron al expandirse. Europa era fría y durante meses había menos recursos vegetales que en África, la carroña no les aportaba las proteínas que necesitaban y por lo tanto aparecieron conductas sociales dedicadas a la caza, los heildelbergensis perseguían a otros animales y los cazaban para alimentarse de su carne.
Su mandíbula era más robusta que la del erectus, también estaba más inflado y la parte trasera de su cráneo es más redondeada, sus mejillas son similares a la del Neandertal aunque tenga una cara más plana. Su capacidad craneal no dista mucho de la nuestra y tiene un aparato fonador parecido al nuestro, lo que nos hace pensar que el lenguaje ya estaba presente en estos grupos.
Entre sus utensilios había piedras de cortar y herramientas de lascas como puntas y raspadores de madera y hueso, siendo iniciadores de esta tecnología. Encontramos el bifaz. Las piedras las utilizan para curtir pieles y trabajar la madera, hace 400.000 años usaba lanzas de madera. Utilizaban el fuego con normalidad. Hay pequeños grupos de cohesión social, hay restos de miembros de la especie adentados, lo que quiere decir que un anciano que había perdido su dentadura había seguido viviendo con la ayuda de sus congéneres. Los molares y la dentadura definitiva salía a los cinco años de ser paridos, dos años más que en los chimpancés, lo que podemos traducir como una muestra de que el heidelbergensis tenía un prolongado cuidado de sus crías, lo que hacía que tuviesen relaciones afectivas más fuertes, elemento fundamental para cohesionar su sociedad, algo clave para la supervivencia.
En el siguiente post hablaremos de uno de los homínidos que más pueden llamar la atención. Estoy seguro de que muchos lectores de este post son fans o conocen al menos la historia del El Señor de los Anillos, ¿Sabían los lectores que existieron hobbits y que estos llegaron a convivir con el hombre moderno (Homo sapiens? No se trata de una afirmación friki ni de criptozoología, de ellos hablaremos en el próximo post, el Homo floresiensis.
El Homo ergaster fue un homínido africano que vivió hace más de un millón de años, en el Calabriense. Sus primeros restos se encontraron en el 75 del siglo pasado, en Kenia. Se trataban de dos cráneos de hace 1,75 millones de años. En el 84 se descubrió en Narikotome, en el lago Tukana, el esqueleto completo de un niño de 11 años, 1,60 metros de altura de hace un millón de años y medio, el conocido como niño de Nariokotome.
En el niño de Narikotome podemos observar que las costillas son semejantes a las del hombre moderno al igual que la configuración raquídea, pero su capacidad neurocraneal era mucho menor que la nuestra, tenía un cerebro similar al de un niño moderno de un año. El estudio de la morfología interna del neurocráneo permite observar una concavidad para el área de Broca bastante desarrollada pero el hueco de las vertebras era mu pequeño en relación al humano moderno con lo que muy posiblemente no pudiese tener un desarrollo oral comparable al nuestro, lo que rompe las especulaciones sobre que el ergaster fuese el primer homínido en hablar de manera articulada.
El ergaster es un género que proviene del habilis y que es el antecesor africano del erectus. Hay incluso quien considera al ergaster y el erectus una misma especie. Pero hay un consenso más o menos extendido en que son dos especies diferentes. Su cráneo es menos robusto y sus toros supraorbitales son menos acusados que en los erectus asiáticos y se asocia a la industria lítica olduvayense y a la achelense. Al margen del cráneo, la constitución del erectus y del ergaster es muy similar, aunque por lo general el ergaster es más robusto y más fuerte, más ancho de caderas. La proporción entre brazos y piernas ya es totalmente similar a la moderna.
A pesar de que sea dudoso que tuviese un lenguaje articulado, si podemos decir que el ergaster fue el primer Homo que tuvo relaciones sociales complejas con una versión primaria de lenguaje oral, contaban con un cerebro capaz de hacer rudimentarias abstracciones tales como metáforas, capaces de identificar a los animales con sus huellas, de fabricar herramientas más refinadas. También fueron los primeros ancestros de la humanidad que mostraban una notoria esclerótica blanca que contrastara con la pupila negra, lo que nos hace pensar que era el primero que tenía una teoría de la mente (muy primitiva, por supuesto) que le daba capacidad de intuir los estados afectivos y anímicos a través de la mirada. A pesar de ello, es dudosa que pudieran tener una imaginación capaz de proyectar pensamientos a un futuro a largo plazo, pocos de ellos superaban los 20 años de edad.
En el 2002 a través de los fósiles encontrados en 2001 en Dmanisi, en Georgia, se estableció la especie Homo georgicus. Se trata del punto que hubo entre el habilis y el erectus, relaciona con el ergaster. Los fósiles tienen 1,8 millones de año. Sus restos se han encontrado artefactos de piedra y de percusión, herramientas de caza. No es un carroñero, tampoco un recolector, es un depredador. Consumía carne y ese producto fue la clave de su supervivencia en el invierno.
Su sucesor, el erectus, vivió entre 1,8 millones de años atrás y 300.000 años. Habitaron Asia Oriental. Era muy robusto y tenía una talla de u metro ochenta, tenia un toro supraorbitario marcado y una mandíbula fuerte y sin mentón, pero con dientes pequeños. Era una especie con un dimorfismo sexual superior al nuestro. Conocía la industria lítica (Achelense) y el uso del fuego.
Se han encontrado con ellos tajadores, rascadores, cuchillos, martillos, yunques, puntas etc. Instrumentos hechos con hueso de ciervo, gamo y búfalo, cavadores, cuencas, cuchillos y puntas. Usaba el fuego para cocinar, pero no se sabe si el fuego lo conservaban o si lo sabían producir. También se les ha visto instrumentos de construcción como el martillo.
Desde su descubrimiento los científicos se preguntan si el erectus es un antepasado nuestro, las investigaciones hechas no son suficientes para demostrar nada. Las últimas poblaciones del erectus vivieron hasta hace 500.000 años, convivieron con el sapiens por lo que se puede descartar que el erectos sea antecesor del sapiens.
Pero poblaciones del erectus asiático podrían ser las que dieron lugar al sapiens, pero todo parece indicar hoy día que el sapiens evoluciono en África de poblaciones de erectus africanos, los primeros sapiens migraron del noreste de África hace 100.000 años al Asia, donde se pudo encontrar con los últimos erectus. Del erectus posiblemente descendió el floresiensis, aunque los huesos de la muñeca, del hombre y de los brazos indican que también es probable, incluso más probable, que descendiera del georgicus o el habilis.
En África, hace entre dos millones de años y un millón de años y medio, a principios del Pleistoceno, vivió el Homo habilis. Esta especie fue descubierta por Mary y Louis Leakey, que encontraron sus fósiles en Tanzania en los años sesenta. Se le consideró la especie más antigua del Homo, algo que fue puesto en duda cuando se encontró al rudolfensis.
Su nombre hace referencia a su habilidad de hacer instrumentos líticos. Se trataba de un carnívoro oportunista, algo carroñero incluso. El tamaño de su cerebro muestra un gran incremento con respecto al australopiteco. Algunos ponen en duda que pertenezca al Homo en base a una interpretación restrictiva a la diagnosis del género, lo ligan al australopiteco o piden que sea registrado en un nuevo género en el que esté también el rudolfensis.
Algunas características son curiosas. Muestra un cráneo redondeado, unos incisivos espadiformes, molares grandes con esmalte de hueso, ausencia de diastema, un hueco occipital ubicado hacia dentro, un rostro menos prognato, incisivos más grandes, una cara corta, dedos curvos en los pies y las manos que indican que aún utilizaban los árboles, una posición bípeda que reduce la pelvis y adelanta los partos, aumentando el periodo de crianza, lo que crea vínculos sociales fuertes que dan paso al desarrollo de la cultura.
Según los análisis de los restos óseos se le considera una especie con un aspecto mucho más humano que el de los australopitecos. La cabeza del fémur es más grande, corta y redondeada. La pelvis tiene un aspecto más moderno. En peso y tamaño son muy similares al australopiteco. Louise y Meave Leakey publicaron en 2007 que la fecha de existencia del habilis es de un millón de años y medio atrás, lo que implica que coexistieron durante quinientos mil años con el Homo erectus, las investigaciones indican que no existieron conflictos entre las dos especies. De todas maneras el crecimiento del erectus terminó con una lucha en pos de los recursos, una lucha en la que el erectus ganó. Para algunos esta convivencia rompe la teoría de que el erectus viene del habilis, aunque autores como Erik Trinkaus sostienen que la coexistencia no niega nada.
En mayo del 2010 se describió al Homo gautengensis. El antropólogo Darren Curnoe, de la Escuela de Ciencias Biológicas, Ambientales y de la Tierra de la UNSW anunció que los restos fósiles de parte de un cráneo encontrados treinta años antes en Johannesburg pertenecían a una especia a la que denominó como Homo gautengensis. Hasta ese momento esos restos fósiles no habían sido clasificados dentro de ningún género de Homo.
Se estima que esta especie humana surgió hace dos millones de años, antes de la aparición del habilis y que se extinguió hace seiscientos mil años. Cornoe sostiene que el gautengensis tenía una combinación del cerebro pequeño con dientes grandes, adaptados para masticar vegetales. Aparentemente producía y usaba herramientas de piedra y podía reproducir fuego. Tenía una estatura de noventa centímetros y caminaba erguido sobre sus dos pies, aunque pasaba mucho tiempo en los arboles para comer y escapar de los predadores. Carecía de lenguaje hablado y se piensa que es un pariente del Homo sapiens aunque no necesariamente un antepasado directo.
Antes de dejar este post, tenemos que hablar del Homo rudolfensis. Se trata de una especie de homínido que habitó en África entre hace dos millones de años y dos millones de años y medio. La especie fue propuesta por Valerii P. Alexeev en el 89 del siglo pasado, su espécimen (llamado KNM-ER 147), fue encontrado en la orilla oriental del Lago Tukana por Bernardo Ngeneo, miembro del equipo de Richard Leakey, en el 72. Alexeev lo llamó Pithecanthropus rudolfensis, pero posteriormente fue adscrito al género Homo, algunos lo consideran un australopiteco. Otros autores dicen que es una especie del Homo habilis.
Tiene diferencias marcadas con respecto al Homo habilis, la región supraorbital y malar es muy larga, profunda y muestra una inclinación hacia delante, superan el dimorfismo sexual de los gorilas y tienen más volumen craneal que el habilis, su cara es más plana y los postcaninos son más amplios, con raíces más complejas y con un esmalte más grueso.
En el siguiente post hablaremos del los primeros homínidos con capacidad de lenguaje articulada...o eso se creía, ya trataremos el tema otro día, nos referimos al Homo ergaster.
Para hablar de los géneros del homínino extinguidos hay que hablar del género del ardipiteco, se halló en Etiopía y algunos lo consideran el descendiente del orrorin y es, muy posiblemente, el descendiente del australopiteco, con los que tienen grandes similitudes, aunque registran rasgos simiescos y menos corpulencia. Para algunos expertos, el ardipiteco tiene similitudes con el chimpancé. La posición de los pies del ardipiteco muestra que andaba erguido, lo que echa sombras sobre las teorías tradicionales sobre el inicio de la bipedación.
En 1999 se encontró un cráneo fósil del kenyantropo. El hallazgo lo hizo Meave Leakey y su hija Louise, en la región semidesértica cercana al lago Turkana en Kenia. El fósil tiene tres millones de años y medio de antigüedad. Este cráneo muestra interesantes características como los rasgos faciales y delicados, además de dientes pequeños.
El cráneo encontrado muestra una mezcla de rasgos, más o menos equilibrada, entre australopiteco y homo, parecido al rudolfensis. El cráneo encontrado, llamado KNM-WT-4000, es un cráneo distorsionado que para algunos es un espécimen del Australopithecus afarensis o lo consideran un género del australopiteco al que llaman Australipithecus platyops.
Un estudio llegó a la conclusión de que no hay razón para sostener la hipótesis de que el Kenyanthropus platyops sea afín al Homo rudolfensis. Más bien parece que el Kenyantropo forma parte del un clado con el australopiteco, los parantropos y los homos. Lo que nos lleva a que los parantropos y los homos se apartaron de los homíninos bastante antes de lo que hasta hace poco se creía.
El Australopiteco es un género extinto de primates homínidos más conocido popularmente. Vivió en África hace más de cuatro millones de años hasta hace dos millones. Aportaron la novedad de ser el primer primate descubierto que caminaba de manera bípeda, aunque ya hemos hablado de que esto se está poniendo ahora en duda. Su cerebro es similar al de los grandes simios actuales. Se alimentaban de frutas y hojas. Jugó un papel fundamental en la evolución que dio origen al género Homo en África hace dos millones de años, dando origen al Homo habilis y al ergaster, también al sapiens sapiens. Una rama de australopiteco que se separo de la que derivó en nosotros, produjo al parantropo robusto.
Su cerebro ronda el 35% del tamaño de nuestro cerebro. Eran pequeños y delgados, con un dimorfismo sexual que hacia a los machos más grandes que las hembras. El Homo sapienso no muestra tantas diferencias entre machos y hembras, los machos australopitecos podían ser un 50% más grandes que las hembras mientras que en los humanos esa diferencia es del 15% como mucho. De todas maneras el dimorfismo sexual de los australopitecos es algo muy controvertido en lo que es mejor no meterse demasiado.
La especie más famosa de australopiteco es el afarensis. Una especie que vivió hace tres millones o cuatro millones de años atrás. Del afarensis era Lucy, una afarensis que vivió hace 3,2 millones de años atrás, descubierta por Donald Johanson en el 74, en Etiopía. Es el esqueleto de una hembra, con un metro de altura, 27 kilos y 20 años de edad (las muelas del juicio le acababan de salir) tuvo hijos, aunque no se sabe la cantidad. Su nombre viene de una canción, Lucy in the sky with diamonds, de los Beatles que el grupo investigador escuchó el día después de hacer el gran descubrimiento que este espécimen supuso. Su cráneo no era mucho más grande que el de un chimpancé, andaba a dos patas (signo de hominización) a juzgar por la forma de su pelvis y la articulación de su rodilla.
Del australopiteco viene el parantropo, un género extinto de homínido bípedo, propio de África oriental y meridional. Su mandíbula era robusta, al igual que sus morales, eso le caracteriza. Algunos consideran al parantropo un australpiteco más. Los fósiles que tenemos de este género son de hace dos millones de años y medio o un millón de años. Tiene un aparato masticaro especializado, con grandes mandíbulas y morales con capa de esmalte gruesa, unos incisivos y unos colmillos pequeños y unos premolares que se desarrollan como si fuese molares. Los músculos se insertaban en una cresta sagital similar a la que tienen los gorilas. Su cerebro era inferior al del género Homo. Pero del género Homo ya hablaremos en el próximo post.