Categoría: Europa
24 Mayo 2012
Estamos en uno de los momentos políticos más decisivos para la Unión Europea desde que empezó esta crisis económica. Tenemos un escenario tremendo, con Grecia al borde de iniciar un momento de transformaciones políticas importantes si finalmente es derrotado el bipartidismo de Nueva Democracia y PASOK, tras este bloqueo político que emana de unas elecciones que nos dejan una composición parlamentaria incapaz de dar apoyo a ningún gobierno estable (ni para aceptar las medidas de austeridad, ni para renegociar otras medidas de austeridad ni tampoco para sacar a Grecia del Euro y provocar una quiebra controlada). Un posible triunfo de SYRIZA obligaría a la Unión Europea a un radical cambio para evitar la ruptura del Euro, algo que sería un fracaso colosal después de todos los sacrificios hechos y de la gran apuesta que suponía la moneda única.
En España tampoco estamos para tirar cohetes. Tenemos una verdadera crisis bancaria que se ha hecho evidente con la caída de Bankia. Las agencias de calificación se ceban con nuestros bancos y parece dudoso que el Estado sea capaz de recapitalizar la banca sin la ayuda de la Unión Europea. Que España es uno de los centros de la crisis europea es evidente. Las dudas de Europa sobre nuestra banca son claras desde el mismo momento en que va ha auditar la banca española para ver cuál es el verdadero agujero que hay ahí. También hay mucha gente que se felicita y se sorprende de que España vaya ha estar en el encuentro a cuatro junto a Monti, Alemania y Merkel, ¿Cómo no va ha estar España si es uno de los problemas de la Unión Europea ahora mismo? Seamos realistas, es importante que Rajoy vaya ha esa reunión (si fuera con una postura consensuada con los partidos políticos de ámbito estatal de la oposición sería mejor), pero no caigamos en el error del triunfalismo y esperemos ha ver como se resuelven todas estas reuniones para ver también a qué acuerdos se llegan y cómo responden los mercados.
Hace falta altura de miras y velocidad en las respuestas de la Unión Europea. La explosión de la banca española sería algo terrible para Europa, la salida de Grecia del Euro también sacudiría a la Unión Europea, pero si pasan ambas cosas a la vez habría que ver si Europa puede soportar lo que eso supondría. Nuestro presidente tiene que cambiar radicalmente su postura. No puede ser que nuestro presidente tenga el morro de decir que el presidente de Francia no sabe como está la banca española cuando caben dudas de si él sabía realmente como era la situación de nuestra banca (y si sabía su situación mintió intencionadamente). Si Rajoy llora en los pasillos del Congreso porque quiere que la Unión Europea le ayuda, entonces Rajoy tiene que aceptar esa ayuda de la Unión Europea cuando se le ofrezca. Lo contrario es otro ejercicio de "dondedijedieguismo" de los que nos tiene acostumbrados ya este lamentable gobierno. España no tiene dinero para mantener el Estado de Bienestar, mantener su estructura política, recapitalizar la banca española y cumplir al mismo tiempo los objetivos de déficit que Europa le ha impuesto.
Se van viendo novedades en Europa. Parece que ahora se admite que hay que saber buscar un equilibrio entre la austeridad y el crecimiento (¡Es la leche ver a un socialista intentando convencer a los liberales de que hay que poner en marcha políticas de crecimiento!). La palabra crecimiento se está poniendo de moda, la ha empezado a utilizar con frecuencia Hollande y a su carro se suma ahora Mario Monti. Habrá que ver para que da esta nueva vía europea, de momento no se ha materializado en ninguna política concreta. Parece difícil acordar políticas de crecimientos mientras Merkel siga en la presidencia de Alemania (parece que no se está dando cuenta de lo que ha pasado en las elecciones francesas y griegas, en caso de que lo sepa se está comportando como una sin vergüenza).
Rajoy comete un error tremendo con su "relación amorosa" con Merkel. Esta amistad de Rajoy con Markel será más dañina y más ridícula que otras muchas relaciones internacionales que hemos visto en presidentes de gobierno y que nos han puesto colorados (Felipe González con Carlos Andrés Pérez. Azanr con Meném, Bush y Blair. Zapatero con Obama.). Merkel no tiene unas amplias espectativas de futuro. Su política comienza ha ser rechazada dentro de su propios país, donde parece que va perdiendo de manera sistemática las elecciones en cada región. Merkel debería saber corregir y si va ha caer políticamente, que lo haga con dignidad y no bloqueando los cambios que se están pidiendo en la política económica de la Unión Europea.
Lo de la Unión Europea tiene salvación si se es un poco inteligente. Pese al griterío mediático, un triunfo del SYRIZA no sería el fin del Euro ni de Grecia del Euro. SYRIZA es un partido de izquierda, no de extrema izquierda, organizado dentro del Partido de Izquierda Europea (como en España Izquierda Unida), que acepta la democracia formal, la Unión Europea y el Euro. Lo que pasa es que SYRIZA quiere que se renegocie las condiciones del plan de austeridad, dado que ve en el plan de austeridad propuesto un tijeretazo que corta las alas del crecimiento a Grecia y la condena (más si cabe) a la recesión. Se pueden hacer sacrificios si se vé que dichos sacrificios funcionan y sirven de algo, pero es muy difícil hacer sacrificios si se está observando como cada vez la situación va ha peor después de dichas medidas. Es normal que Grecia rechace el plan de austeridad y es normal que opten por partidos que lo rechazan sin renunciar al Euro (SYRIZA, Izquierda Democrática o Griegos Independientes). Eso no es radicalización del electorado griego, eso es rechazo popular a unas medidas que en Grecia se han mostrado inútiles en todos los sentidos. La salida del Euro no tiene por qué darse en ese caso. Habría que renegociar, a nadie le conviene que Grecia salga del Euro porque eso supondría un duro coste para los países de la Unión Europea. No hay otro camino que el de acercar posturas y no imponer planes injustos a un pueblo que los rechaza. Si Grecia deja el Euro es posible que la desconfianza en el Euro se puede extender y ello pueda provocar que los españoles saquen su dinero de los bancos para introducirlos en bancos del extranjero. No anda tan desorientado Krugman cuando habla del "corralito" español. Los fundamentos de Europa fueron la solidaridad y la democracia, si no se sigue esa senda podemos encontrar el caos al que la Unión Europea intentó dar por enterrado.
La cosa está clara. España no puede caer, necesita la ayuda del Banco Central Europea para frenar la desconfianza del mercado expresada en la subida de la Prima de Riesgo (al igual con Italia). Habrá que intentar poner en marcha otras medidas nuevas que se vienen exigiendo desde hace tiempo, que Monti y Hollande proponen (y que nuestro presidente, en su eterno sectarismo e ignorancia, rechaza), como por ejemplo los famosos eurobonos. En cuanto a Grecia, hay que sofocar las alarmas injustas (en gran parte promovidas desde Alemania, donde algún iluminado anda diciendo que Grecia se tiene que salir del euro) y esperar pacientemente a que sean las elecciones para ver que es lo que los griegos elijen, si aceptan el plan de ajuste (PASOK y Nueva Democracia), si no aceptar el plan de ajuste pero permanecer en el Euro (SYRIZA, Izquierda Democrática y Griegos Independientes) o romper definitivamente con el Euro y la UE (Partido Comunista y Amanecer Dorado). Todo parece indicar, a juzgar por las encuestas, que puede ganar SYRIZA (Habrá que ver).
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17 Mayo 2012
El estreno de Hollande en Europa parece prometer cambios. En la rueda de prensa en Berlín, junto con Ángela Merkel, demostró por qué es el presidente de Francia y por qué muchos depositamos esperanzas en que su victoria supusiera un cambio de rumbo en la política europea para afrontar la crisis. Hollande, de principio, a conseguido imponer el discurso de que hace falta crecimiento. Aquí, en principio, solo se hablaba de recortes y de ajuste fiscal, pero ahora al mismo nivel que el ajuste se habla también de la necesidad de iniciar políticas de crecimiento. Ese es un mérito del presidente Hollande y no me cabe la menor duda de que será un discurso que terminará calando fuertemente en todos los partidos socialdemócratas de Europa (incluyendo el Partido Socialista Obrero Español). También es cuestión de tiempo que tarde o temprano se imponga un discurso a favor de los eurobonos u otros temas que eran imposible durante la hegemonía de Ángela Merkel en Europa.
En ambiente de un Europa loca, fuera de sí, sin ninguna razón para nada, aparece un discurso más o menos coherente. Hollande supone también la ruptura con ese modelo de Europa sometido al eje franco-alemán. El régimen europeo "Merkozy" parece llegar a su fin y empieza a cuajar el discurso de una Europa donde todas las naciones pinten algo, incluso se cuenta con Grecia (contra la cual se a oído de todo durante estos días) para apostar por su continuidad en el Euro.
De momento podemos decir que Hollande es fiel al discurso que mantuvo durante la campaña electoral y su estreno confirma esas esperanzas que teníamos muchos en su victoria. También hay que apreciar que Ángela Merkel tenga esa capacidad para saber adaptarse a la nueva situación en la que queda Europa evitando enfrentamientos que serían funestos para todos. Parece difícil que el proyecto socialdemócrata de una Europa solidaria que busque una salida social a al crisis sea abandonado, incluso es posible que Ángela Merkel sufra una derrota en Alemania ante los socialdemócratas que confirme este cambio de rumbo.
De todas maneras tampoco hay que emborracharse de triunfalismo. Francia es un país que vive bastantes problemas y lleva tiempo estando entre los países atacados por las presiones del mercado financiero. La economía no acaba de remontar y habrá que ver cuál es su situación real tras la creación de la auditoria que el Tribunal de Cuentas va a realizar para saber cuál es la herencia que Hollande recibirá de parte de Sarkozy, una vez conocida esas cifras se podrá ver si las políticas que prometió Hollande se pueden llevar a término hasta el punto que los franceses desean o si el presidente francés tendrá que imitar a Mariano Rajoy y cargarse todo el programa (y con él todas las ilusiones que los votantes depositaron en ese programa). Habrá que tener paciencia y esperar a que lleguen los acontecimientos.
Aún queda camino por recorrer. Es necesario que la Unión Europea tome medidas pronto para establecer una defensa creíble de países como España que reciben constantemente los ataques del mercado financiero, que no confía en nuestra capacidad para pagar la deuda o poder cumplir los objetivos de déficit. La Unión Europea tiene unos problemas financieros muy evidentes y ante esos problemas tanto Hollande como Merkel debería hablar, tratar y plantear soluciones para esos problemas junto al resto de naciones que componen la Unión Europea.
Se confirma lo dicho en este blog, la llegada de Hollande a la presidencia de la República Francesa es una buena noticia para los españoles. El discurso a favor del crecimiento y de una postura un poco más flexible frente al déficit público (del que tampoco se olvida el presidente francés) favorece a países como España, que están sacrificando su crecimiento en favor de esos objetivos que se plantea la Unión Europea. Durante muchos años, Ángela Merkel ha sido nuestro dolor de cabeza (nuestro y de todos los países del sur de Europa). Digo todo esto sin perder la conciencia de los problemas internos que vive España, que son más que evidentes y que se han visto bastante agravados por las medidas tomadas bajo la nefasta influencia de la canciller alemana. Habrá que ver para cuanto da este cambio. Igual que pienso que Hollande representa un cambio, también pienso que puede materializarse un cambio insuficiente que puede decepcionar a mucha gente. Esperemos que no.
Justicia
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8 Mayo 2012
En este blog hemos seguido con ilusión las elecciones francesas. Estas elecciones eran muy importantes para el futuro del país y para el futuro de Europa. De las elecciones francesas podemos sacar tres conclusiones inmediatas al resultado electoral. La primera es el giro a la izquierda de Francia, un giro que lleva de nuevo a un socialista a la presidencia (17 años después de Mitterrand) Han sido unas elecciones en las que Hollande ha representado una unidad de la izquierda que, sumando fuerzas con una parte importante del centro, han arrebatado el poder a un presidente tan carismático como Sarkozy. Otro mensaje va dirigido a Merkel, la política de Europa debe cambiar y su comportamiento debe ser modificado completamente. El último mensaje es para España, un mensaje de calma, dado que el camino marcado por Hollande es el camino más conveniente para un país como España, en el que en nombre de la austeridad se está cortando todo el tejido productivo del país.
La derrota de Sarkozy es una buena noticia. En primer lugar Sarkozy demostró ser una persona completamente ignorante desde el mismo momento en el que dijo que había que "refundar" el capitalismo. Por otra parte era un presidente sumamente populista, que hacía uso fácilmente de consignas de la ultra-derecha (xenofobia, debates sobre la nacionalidad francesa etc) y que se mostraba extremadamente personalista. El fracaso de Sarkozy no es solo su fracaso personal, es el fracaso de las políticas de ajuste impuestas por Angela Merkel y del discurso nacionalista utilizado por Sarkozy, un discurso cercano a la extrema derecha de Le Pen II (por no comentar los constantes ataques que se hicieron a España durante la campaña).
Debo admitir que tengo esperanzas en Hollande, me parece un hombre de izquierda moderada con una cultura considerable. Sarkozy demostró ser un político perdedor, condenado a un discurso desesperado que daba grima. Sarkozy llegó a la presidencia de Francia siendo una esperanza de regeneración para el país y todo un modelo para la derecha europea. Ahora se retira de la política, víctima de la crisis económica, dejando su partido (UMP) en una terrible crisis de cara a las elecciones legislativas de junio, en las que el Frente Nacional de Le Pen II intentará superarles como fuerza hegemónica de la derecha.
Hollande supone un giro a la izquierda en Francia, que se puede contagiar a otros países de Europa. El año que viene son las elecciones en Alemania y todo parece indicar que Merkel puede ser derrotada por los socialdemócratas alemanes. Pero todavía hay mucho camino que recorrer para la izquierda francesa, todavía queda unas elecciones legislativas donde tendrán que juntar mayoría para así poder imponerse a la derecha y crear un ambiente electoral que sea propicio a la presidencia de Hollande. También queda por ver como será la relación con Angela Merkel, como se podrá negociar esa convergencia entre recorte del déficit e inversiones de crecimiento (algo que vendría bien a países como España, Italia, Grecia o Portugal).
Por delante quedan muchas promesas electorales: Está bajar la edad de jubilación a los 60 años, los impuestos a las grandes fortunas, a la baca y a las transacciones, la creación de 200.000 empleos y la retirada de las tropas francesas presentes en Afganistán. También habrá que ver como se relaciona Hollande con Mariano Rajoy. Es bien sabido que nuestro estúpido presidente no recibió a Hollande a petición de Sarkozy. Rajoy, que debería saber mejor que nadie que a países como España lo que mejor le viene es la vía de Hollande, es capaz de apoyar a Sarkozy por mero sectarismo político. La victoria de Hollande es positiva y yo personalmente me alegro de que una figura tan triste, tan ignorante, como la de Sarkozy salga de la política de manera tan precipitada. Hay que recuperar la tradición de la Europa democrática, que apostaba por la unidad y la solidaridad. Hace falta esa Europa que creó un Estado de Bienestar que despertó la admiración de todo el mundo. Creo que Hollande es capaz de actualizar esa pretensión. Su gobierno es un aliento de esperanza para los que queríamos un cambio político. Ahora hay que tener paciencia, no empacharse de alegrías (que por otra parte serían absurdas, dado que todavía no sabemos como evolucionará todo esto) y ver que pasa en los próximos días.
Justicia
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6 Mayo 2012
Hace unos meses hablábamos en este blog de la crisis política en Grecia. Decíamos que en Grecia había una oligarquía política representada por el PASOK y la Nueva Democracia que era capaz de ser solidaria entre ella, conspirar y aplicar después medidas muy duras contra el pueblo. Grecia, como muchos países de occidente, era bipartidista. Había una sana alternancia de poder entre la Nueva Democracia y el PASOK. Parece ser que después de las elecciones de hoy este bipartidismo puede terminar. Hay entre 9 y 10 grupos que luchan por entrar en el parlamento. La ciudadanía prepara un duro castigo para los dos principales partidos en respuesta a las duras medidas de ajuste que han estado aplicando durante estos años. La crisis política en Grecia promete llevarse por delante un bipartidismo que hace diez años podía parecer imposible de mover.
No se tratará de unas elecciones entre partidos de izquierda o partidos de derecha, estamos en unas elecciones en la que los ciudadanos expresarán si quieren las medidas de recorte de la troika o si prefieren una política en otra dirección. Nueva Democracia y PASOK representan ese seguimiento de la troika, la aceptación de las duras medidas de austeridad que están metiendo a Grecia en un circulo de confusión y de miseria del que parece difícil que pueda salir a corto plazo. El resto de grupos políticos son contrarios a la troika y rechazan la intervención del país por parte de la Unión Europea.
Grecia vive una gran crisis política que llegó a su punto más alto cuando el verano pasado el presidente Papandreu propuso un referéndum para que los griegos decidieran si querían aplicar las medidas de austeridad y de recorte que se pedían a cambio del rescate. Papandreu intentó con ello dar voz al pueblo, cortar en cierta manera las alas de la oligarquía polaca, pero finalmente se encontró con una situación insostenible, en la que sus compañeros le daban la espalda y tuvo que finalizar la crisis presentando su dimisión. En su lugar se colocó a un tal Lucas Papademos, no pasó por prueba democrática alguna y fue entendido por los griegos y por toda Europa como un gorila, un político tecnócrata sin legitimidad popular y que por lo tanto podría aplicar en el país las duras medidas de ajuste que el pueblo rechaza.
El desgaste de los dos grandes partidos es tremendo. En 2009 el PASOK (socialdemócrata) ganó con un 44% de los votos y obtuvo una gran mayoría absoluta, ahora sin embargo lucha por llegar al 15% del respaldo electoral. Los conservadores de Nueva Democracia pueden obtener un 20%. La crisis política es total. Habrá un refuerzo de varias formaciones minoritarias que hasta ahora eran marginales o que son fruto de escisiones en los grandes partidos.
Cabe destacar entre las formaciones de izquierda minoritaria a Syriza (coalición de izquierda radical) que sería la tercera fuerza política con un 12% (muy cerca del PASOK) o al Partido Comunista de Grecia que obtendría entre un 10 y un 11%. Esto haría que la izquierda minoritaria en bloque tuviese más porcentaje de voto que el PASOK. También hay que destacar desde la izquierda el papel que pueda tener la Izquierda Democrática (que obtendrá mucho voto de descontento con el PASOK) y el Acuerdo Social de Katseli. En la derecha destaca la posible irrupción de una formación de extrema derecha xenófoba, Amanecer Dorado. Más aún destaca la irrupción que pueda tener Griegos Independientes, a donde irá gran parte del voto descontento de Nueva Democracia.
Se está hablando mucho en la televisión de las otras elecciones que hay hoy, las presidenciales francesas. Esas elecciones son muy importantes, de ello ya hemos debatido en este blog. Todo indica un posible cambio del que ya se ven síntomas, cada vez se oye hablar más de crecimiento y parece que la izquierda socialdemócrata por fin va vertebrando un discurso coherente capaz de ilusionar a la gente. Ahora, no todo está seguro y habrá que ver si la incidencia del voto de la extrema derecha de Le Pen II no se traduce en una inesperada derrota de Hollande (una posibilidad que no hay que descartar pero que tampoco servirá para evitar el cambio).
Estas elecciones griegas también son muy importantes. Gran parte de la crisis está concentrada en Grecia y su capacidad para cumplir con las duras condiciones impuestas. Todo parece indicar que estas elecciones, en el ambiente prerrevolucionario que se practican, se pueden saldar con el fin del tradicional bipartidismo y con un gobierno difícil de componer, en el que los intereses de la Unión Europea corren peligro si el pacto entre Nueva Democracia y el PASOK no es lo suficientemente fuerte como para afrontar el rechazo del parlamento y de los nuevos grupos políticos (y no tan nuevos) a las duras políticas de ajuste que se quieren hacer asumir al pueblo.
Justicia
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4 Mayo 2012
El debate electoral en Francia de hace dos días es algo que debe interesar en España. No es solo que sea un debate electoral en el que ambos candidatos tengan la palabra "España" en la boca de manera continua, sino que es un debate en el que se decide el futuro de Francia y con él gran parte del futuro de Europa. No cabe la menor duda de que en Francia habrá cambio, gane Sarkozy o gane Hollande, el pueblo francés ha comunicado el descontento con las políticas impuestas de la UE y tanto uno como el otro tendrán que apoyarse en formaciones políticas más proteccionistas (en el Frente de Izquierdas de Melenchon o en el Frente Nacional de Le Pen).
Sarkozy demuestra cada día lo desesperado que está por no perder estas elecciones. Se ha tirado toda la campaña haciendo gestos patéticos y desesperados de pescar electores en las aguas de Le Pen, una táctica que utiliza desde que ganó las primeras elecciones y que le puede salir caro a la derecha moderada, que baila el agua a una extrema derecha que gana cada vez más fuerza y que parece tener aspiraciones de ser la fuerza hegemónica de las derechas francesas. En el debate vi a un Sarkozy nervioso, con tendencia a descalificar al rival e indeciso de buscar votantes en el saco de Le Pen o en el saco del centrismo francés. No se vieron propuestas serias por parte de Sarkozy, tan solo se vio un candidato desesperado, capaz de decir que es un honor para él ser comparado con el mariscal Petain tan solo por ganar apoyo de la extrema derecha (¡Qué vergüenza!).
El debate estaba planteado por parte de la candidatura de Sarkozy para ser un despliegue de carisma del actual presidente y para dejar a Hollande como perdedor claro del debate, provocando un campo donde los electores indeciso den un vuelco en favor de Sarkozy. Esta estrategia ha sido un fracaso colosal. Hubo mucha descalificación, mucha agresividad por parte de Sarkozy y un debate poco aclarador, terminado en empate, lo que beneficia a Hollande (que va por delante en las encuestas con 6 o 7 puntos de diferencia).
Hollande fue capaz de frenar el huracán de Sarkozy, con ella resuelve uno de sus temores (motivo por el cual Hollande no quiere más debates televisivos) y logra presentarse ante el público como un candidato reposado, que aguanta con tranquilidad las intervenciones de Sarkozy y que es una persona moderada que puede gobernar por el buen camino Francia sin caer en los juegos bajos de la extrema derecha francesa (ya de por sí demasiado fuere en un país que para muchos es sinónimo de libertad política).
Yo ya he defendido en este blog que Hollande supone una figura interesante de cambio de aires para Europa. No lo digo porque Hollande sea socialdemocrata, lo digo porque Hollande ya ha introducido un concepto en la política económica europea que se va extendiendo rápidamente por toda Europa: Crecimiento. Esto, que es la gran consigna de Hollande en las elecciones, ya se está diciendo en Holanda (donde los socialistas y la extrema derecha han provocado unas elecciones anticipadas porque no admiten los ajustes del gobierno actual) y en el resto de Europa. Hasta en Alemania Merkel comienza a hablar de crecimiento y en España Rajoy comienza a coger gusto a la expresión. Esto puede ser algo engañoso, habrá que ver como se aplica, pero en principio supone un cambio importante con la disciplina de austeridad y con la obsesión por el recorte que había antes de la campaña electoral en Francia. Hollande supone verdaderamente un cambio y eso es algo que juega en su favor en estas elecciones, sobre todo cuando tiene delante a alguien tan patético e insensato como Sarkozy.
Se habló mucho de España en el debate y hay que decir que eso es completamente injusto. Lo hace de manera continua Sarkozy, que pone a ZP como si fuese el peor presidente de la historia de Europa y como si Hollande representase lo mismo que ZP. Debo decir ante eso a los lectores del blog que nada tiene que ver el Partido Socialista de Francia con el Partido Socialista Obrero Español. El Partido Socialista de Francia es un partido de izquierdas, socialdemócrata, con un socialismo muy moderado. No tiene nada que ver con la socialdemocracia derechista que el Partido Socialista de España o el Partido Socialdemocrata alemán practican de manera continua. A pesar, eso si, de que el Partido Socialista de Francia también tenga sus crisis, sus debates internos, sus traiciones históricas y figuras rechazables como Mitterrand (lo que no tiene nada que ver con la identidad ideológica de un partido). Hollande no tiene nada que ver con Zapatero y tampoco supone un continuismo de la vieja sociademocracia francesa (Mitterrand) ni con experimentos fallidos que se hayan realizado antes para salvar el socialismo francés (Segolene Royal, "La Zapatera"). Hollande ahora mismo representa el cambio de rumbo en Francia y en Europa, Sarkozy representa el continuismo en una realidad política que en la primera vuelta ya se ha visto cambiante. Habrá que esperar al día 6 para ver que deciden los franceses. Todo parece indicar que será Hollande el que ponga cara al cambio político que, repito, ya se ha producido en Francia tan solo con la primera vuelta.
Justicia
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29 Abril 2012
Después de las elecciones francesas ya se ha podido notar el cambio. En este blog un lector dijo una cosa muy interesante para el debate y sobre la que merece la pena escribir y reflexionar. Dijo que lo mismo daba Hollande que Sarkozy, que poco importaba derecha que izquierda. Eso es normal que se piense en España, donde no hay izquierda política y la derecha jamás ha permitido la libertad política, pero no tiene sentido pensarlo en Francia donde la libertad política que alcanzó hace mucho y está salvaguardada actualmente en la V República (que tendrá sus defectos y necesitará sus reformas, pero es democrática).
Se han demostrado mentiras básicas de los medios de comunicación y de los tertulianos. Ni la crisis del PSOE es solo por la crisis económica ni la crisis económica ha hecho que la identificación de los ciudadanos con las instituciones sea menor que antes. En Francia la crisis no ha provocado el hundimiento del presidente Sarkozy, Sarkozy habrá perdido apoyos (bastantes) pero no ha sido arrasado en estas elecciones por otras opciones sencillamente ha dejado de ser la principal opción. En Francia la ciudadanía francesa ha apoyado sus instituciones, su política y lo hizo asistiendo a las urnas de manera masiva, un 80% de participación, en unas elecciones muy importantes para el futuro de Francia y de Europa. El caso de Francia y el de España no es el mismo porque en Francia hay libertad política mientras que en España no la hay, está secuestrada por la oligarquía, los partidos, la Iglesia Católica y la monarquía. No somos un caso más sino que somos un caso muy diferente al de resto de democracias europeas.
Se puede hablar en Francia de una degeneración de las instituciones, del mundo intelectual o cultural, pero las instituciones democráticas son las mismas y han sido las mismas desde hace décadas sin intención de ser modificadas (a pesar de que uno de los candidatos, Melechon, hable de las VI República). Sin duda hay una dura crisis económica que ha dado al final en la crisis política que tenemos entre manos que, con una figura mediocre como la de Sarkozy que con proclamas populistas del tipo cargarse Schengen o de refundar el capitalismo e incapaz de afrontar la situación, tiene que resolverse con un cambio político y una renovación de gobierno.
Evidentemente con el simple cambio no vale sino que hace falta un cambio en favor de algo nuevo. Ese algo nuevo debe ser en este momento el señor Hollande, que significa una novedad política para Francia y para Europa. Procederé a decir por qué digo esto. Sarkozy queda descartado como salida inteligente para cualquier cosa por dos motivos. El primero es porque no ha sabido afrontar la crisis económica y solo ha sido capaz de vender populismo barato. El segundo es su caída en el juego de la ultra-derecha de Le Pen II, un juego peligroso que podría materializarse finalmente en un repunte ultra-derechista en las elecciones legislativas (lo que podría dar un fuerte dolor de cabeza a la Unión Europea y al propio Sarkozy, en caso de que ganase en la segunda vuelta y necesitase su apoyo). Pero el hecho de que Sarkozy sea un desastre, haya fracasado y esté ya desechado no hace que Hollande sea de por sí una opción aceptable de cambio.
¿Por qué puede suponer entonces Hollande un cambio? Pues porque supone un cambio en el programa político del Partido Socialista francés. Para empezar se aleja del socialismo tradicional francés de Mitterrand, se aleja de la socialdemocracia alemana y se acerca a la socialdemocracia de Europa del Norte. Deja atrás los tiempos oscuros de Mitterrand, de la decadencia moral de la socialdemocracia y representa la reconversión del Partido Socialista Francés. Es algo digno de celebrar, el programa de Hollande representa novedades, es original y combina la austeridad con el aumento de la producción, con la reactivación de la economía y el paro. Es el único que lo ha planteado de manera seria y programática en Europa desde que empezó la crisis.
Ya se nota la influencia de una nueva era en Europa, ya se ve un cambio de postura ante la rigidez fiscal de Merkel y en la Unión Europea ya se mueven fichas en favor de un cambio a algo distinto a lo que hay hoy. Ya se puede ver un gobierno en Holanda que ha tenido que dimitir en pleno porque las fuerzas políticas de la izquierda y de la derecha extrema han provocado un cambio político frente a los recortes sociales que quería aplicar el gobierno de la derecha. No cabe duda de que hay un cambio en las elecciones francesas y hay un fin de ciclo político, indiferentemente de quién gane la segunda vuelta, dado que las fuerzas que quieren un cambio en Francia han sido mayoritarias y Sarkozy a lo más que puede aspirar es a una victoria bajo la presión de una ultra-derecha de ideas populistas y proteccionistas, contraria la globalización, al liberalismo, a la Unión Europea y al Euro como moneda.
Justicia
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25 Abril 2012
Para los que somos unos enamorados de las revoluciones democráticas y de la libertad política, el día 25 de abril es un día precioso. Tal día como hoy, hace 38 años, la Revolución de los Claveles derrotaba la larga dictadura de Salazar en Portugal (el llamado Estado Novo). La revolución vino motivada por el mal ambiente en las filas militares, especialmente en sus altos mandos, por la situación que vivía el país. La dictadura de Salazar estaba totalmente pasada de época y era incapaz de aguantar las guerras coloniales que estaba librando en Angola, Guinea y Mozambique. El ejército, consciente de la falta de democracia del régimen y de la carencia de derechos del pueblo, tomó la iniciativa e inició una rebelión contra el dictador.
El tiro de salida fue una canción entonces prohibida, una canción que es preciosa, "Grandola, Vila Morena". Esta canción sonó por la mañana del día 25 de abril, Portugal ya nunca volvería a ser la misma. Esa mañana los capitanes del ejército tomaron las calles con sus tropas. En seis horas la dictadura de Salazar había sido derrocada, el dictador se retiraba y el pueblo tomaba las calles en una autentica fiesta democrática. Al momento se inició un proceso de libertad y constitución de la democracia en Portugal. Los presos políticos fueron liberados y los exiliados volvieron al país, las colonias fueron independizadas, la revolución recuperó la soberanía de Portugal sobre los sectores estratégicos de la economía (banca incluida). También se elaboró la Constitución de 1976, en la que se recoge la democracia y se reconoce al pueblo portugués la soberanía del Estado. Este es el mayor éxito de Portugal, recuperar para los portugueses (con la Tercera República) la soberanía nacional perdida tras años y años de dictadura militar fascista.
Podríamos entrar en los problemas que se dieron, en las divisiones políticas entre un sur dominado por el Partido Comunista y el norte de perfil bastante más conservador, podríamos hablar del papel desempeñado por el Partido Socialista en este periodo y la manera en la que la "pinza" entre conservadores y socialdemócratas hicieron perder conquistas esenciales de la Revolución de los Claveles. Los socialdemócratas se impusieron en Portugal y los comunistas quedaron marginados del proceso, las conquistas y los valores de la Revolución de los Claveles quedaron de lado y ahora se están viendo las consecuencias.
Portugal ya no es un país con soberanía sino que es un país con muchos problemas, que necesita de los fondos europeos para poder cumplir sus objetivos de deuda y déficit, un país en manos de una troika que impone unos duros ajustes que están siendo aplicados por la derecha pero que en su día firmó el gobierno socialista de José Sócrates. Este aniversario de la Revolución de los Claveles es más especial que otros, por primera vez los militares que participaron en la Revolución no han querido acudir a las celebraciones de la Asamblea de la República, no se sienten cómodos recibiendo homenajes de aquellos que han traicionado la Revolución de los Claveles y la democracia.
Nunca tuvo tanto sentido conmemorar esta Revolución y nunca tuvo tanto sentido hablar de la necesidad de defender la soberanía nacional, valorar como Portugal despertó la admiración del mundo con una Revolución estéticamente romántica y bonita, saber apreciar las conquistas de esa Revolución y no renunciar a ellas. En tiempos de crisis es cuando la democracia más peligro corre, no en vano la dictadura de Salazar comenzó en 1933 (en un periodo en el que la crisis económica provocó que los fascismos se llevasen por delante una gran parte de las democracias europeas, española incluida). Hoy más que nunca Portugal tiene que recordar que es una nación, un pueblo con una soberanía conquistada. Si olvidan eso tienen el peligro de hacer regresiones peligrosas tanto en los derechos sociales, como en las libertades civiles como en la libertad política.
Justicia
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23 Abril 2012
El resultado de las elecciones francesas han sido una mala noticia para la izquierda y para la derecha. Para la izquierda es una mala noticia que Hollande no haya logrado una ventaja considerable por encima de Sarkozy (que ha ganado a las encuestas) y que Melénchon no haya logrado traspasar a Le Pen II para convertir a la izquierda anticapitalista en tercera fuerza política en Francia. Para la derecha es una mala noticia porque en global la izquierda ha sacado más votos y lo más posible es que en la segunda vuelta el gobierno caiga en manos de los socialdemócratas de Hollande, aparte de que se hace notable la diferencia entre una derecha neoliberal representada por Sarkozy y una derecha proteccionista antieuropea representada por Le Pen II.
Es significativa la irrupción del Frente de Izquierdas de Mélenchon en estas elecciones. Esta coalición ganará importancia y peso de cara a las elecciones legislativas en Francia. El Frente de Izquierdas es una coalición de socialdemócratas, izquierda anticapitalista y comunistas. Esta candidatura consigue aunar de esta manera a toda la izquierda a la izquierda del Partido Socialista. El fracaso electoral de los verdes (Eva Joly) y de la izquierda trotskista (Poutou) le deja el campo de la izquierda a Mélenchon (quitando el espacio de la centro-izquierda, mayoritario, en manos del Partido Socialista). No solo logra aunar a las fuerzas de izquierda sino que además ha conseguido alcanzar al centrista Bayrou. Ha creado un bloque nacionalista de izquierda, recogiendo la herencia de la Revolución Francesa, de la Comuna de París y de la resistencia a la invasión nazi. En lo refrente al Euro pide pasar de la moneda única a la moneda común, es decir, Euro sí pero junto a una moneda nacional francesa.
La presencia de Le Pen II también va ha influir en la segunda vuelta. Habrá que ver que puede prometer Sarkozy a la extrema derecha a cambio de su apoyo. Esta candidata defiende un proteccionismo nacional, xenófobo y populista. Esta mujer no solo es un peligro para la Unión Europea y para los inmigrantes (a los que culpa de todos los males) sino que es un terror para la democracia misma. En teoría en Europa había quedado atrás los tiempos de la extrema derecha y del fascismo, al parecer las ganas y la ambición de Le Pen II unida a la falta de materia gris de Sarkozy (que ha sacado al público debates que han beneficiado a Le Pen II y le han perjudicado a él), hacen posible un resurgir de la xenofobia y del nacionalismo en Europa. Le Pen II crea su discurso político en base a la oposición al Euro, lo cual está en la base de su gran éxito electoral.
Estas elecciones son importantes, buena prueba de ello es la alta participación de los franceses (80%) y diseñará la tendencia a seguir para las elecciones francesas. En alguna participación de este blog se ha dicho que Hollande y Sarkozy son lo mismo. Realmente se puede hablar de que ambos aceptan el Euro y ambos aceptan la Unión Europea. La diferencia básica es que Hollande es más flexible con el déficit en favor de la reactivación económica y Sarkozy no. Pero las diferencias entre ambos candidatos es mínima. Pero eso no quiere decir ni de lejos que estas elecciones den igual. Con los resultados en la mano y si esta tendencia se aguanta hasta las legislativas, nos vamos a encontrar con que, gane Sarkozy o gane Hollande, van a tener que modificar su política económica. Sarkozy está presionado por su derecha por Le Pen II mientras que Hollande estará presionado por su izquierda por Mélenchon. Le Pen II siendo de extrema derecha y Mélenchon siendo de la izquierda anticapitalista, tienen en común una política proteccionista. El cambio en la política económica se da en un momento muy fuerte de crisis, en el que los ciudadanos franceses parecen optar por un control de la libre circulación de capitales.
Hollande dice que él representa el cambio. Sin duda de cara lo representa, pero el cambio en Francia ya se ha dado con la aparición de dos fuerzas, una que se consolida como tercera fuerza política y otra que resurge de las cenizas del comunismo, que tendrán una inevitable influencia en los debates públicos franceses, en los pactos políticos y en las aplicaciones políticas. Francia hoy no es la misma que ayer, políticamente hablando, el cambio ya se ha producido.
¿Qué decir desde España? Pues lo mejor es que gane Hollande, flexibilicen el déficit para que a Mariano Rajoy no le dé un ataque al corazón y a los españoles nos aflojen un poco el cinturón antes de que nos asfixiemos. Desde la izquierda española se observará el fenómeno del Frente de Izquierdas. En España, digamos lo que digamos, siempre nos dejamos influir culturalmente por Francia e intentamos aplicar en nuestro contexto sus novedades. Estamos a 200 años de la Constitución de Cádiz, donde intentamos aplicar una versión española del liberalismo francés inspirándonos en la Carta Otorgada de Bayona. También aplicamos aquí una versión española del Frente Popular para hacer frente al fascismo y para hacer frente al neoliberalismo, aunando las fuerzas de los comunistas y los socialistas. Sin duda que se observará con interés lo sucedido en Francia con el Frente de Izquierdas. Sin duda la izquierda española tendrá que comenzar a recoger su tradición, la historia de España y de su lucha por la libertad política (las Cortes de Cádiz, el Trienio Liberal, la monarquía de Amadeo de Saboya, la I República, la II República y la oposición al fascismo franquismo) y en base a esa tradición trazar un programa firme de acción política para entrar en un proceso de libertad constituyente. De la influencia de Le Pen II en España poco se puede decir no hay mucha extrema derecha en España, no está en un partido porque está en el Partido Popular (Por ahí estuvo en su día el Fuerza Nacional, de escaso éxito).
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