Categoría: Europa
11 Mayo 2013
Parece que la corrupción en España llega hasta el fútbol y llega con las mismas expresiones bochornosas que podemos oír en el caso de la política española. Lo del partido del Levante contra el Deportivo debe dar a reflexionar. Desde mi simpatía a ambos clubes, especialmente al Deportivo, hay que tomar una medida ante esto. Parece que el problema está siendo tomado en serio y en esa dirección han ido las declaraciones del nuevo presidente de la LFP, Javier Tebas. No es la primera vez que vemos sospechas de partidos pactados o comprados en el fútbol española. Mi querido Athletic ya fue sospechoso de ello en un partido ante el Levante hace unas temporadas y el año pasado hubo un escándalo en torno al partido entre Rayo Vallecano y el Granada al final de la liga. Hay más casos, el partido entre el Racing de Santander y el Sporting hace dos temporadas o también el famoso partido entre la Real Sociedad y el Alavés en el cual De Pedro pidió perdón a la afición por marcar un gol (el perdón fue aceptado dado que al final la Real Sociedad perdió). Debemos admitirlo, la compra-venta de partidos, los pactos injustos, son habituales en nuestro fútbol y lo llenan de mierda.
El peor síntoma de esta corrupción sistematizada es la manera en la que el presidente del Deportivo se ha intentado defender. Este pobre hombre, Agustín Cesar Lendoiro, ha decidido que es buena idea decir que la compra de partidos y los pactos son habituales en el fútbol. Retorna esa enorme manía que hay en España de pensar que cuando son malos todos no es malo nadie. Lendorio la ha cagado pero bien, ahora sabemos que hay muchos que pueden ser culpables de corromper la liga española sino que además sabemos que Lendoiro (o el Depor) es uno de ellos. La lupa de las autoridades debe estar encima de estos últimos partidos. Hay equipos en la zona de descenso y en la Liga Europea que todavía se juegan mucho, un solo partido pactado ya mancharía esta liga y supondría una corrupción inaceptable. Este escándalo se junta a la reciente resolución de la Operación Puerto. Se trataba del mayor caso de dopaje en España y se ha resuelto con castigos ridículos que ni siquiera afectan a todos los responsables de lo ocurrido, algo que ha escandalizado a todo el mundo y que pone en cuestión la honestidad del deporte español (muy valiosas las declaraciones de Nadal en este aspecto).
Atacar la corrupción en un deporte no es atacar el deporte en sí. Sin duda el dopaje ha hecho mucho daño en el ciclismo hasta el punto de introducirlo en una crisis innegable, pero no siempre castigar la corrupción de un deporte agrede al mismo deporte. Un buen ejemplo de que el deporte puede sobrevivir su depuración e incluso verse reforzado por la misma es Italia. En Italia hemos visto investigar los casos de compra-venta de partidos hasta el final y hasta las últimas consecuencias. Hemos visto como equipos importantes como la Juventus ser investigados y duramente castigados por su corrupción, descendiendo a la segunda división incluido. En España resulta imposible imaginar que se pueda condenar al Barsa o al Real Madrid al descenso a segunda división. Hoy la Juventus es un equipo reintegrado, rehabilitado, salvado de su mala situación y capaz de competir. Este año ha sido el mejor equipo de Italia y el año que viene tiene un proyecto ilusionante que contará con Fernando Llorente. Debemos aprender de Italia en ese aspecto porque lo que está ocurriendo en la liga española en este sentido es sencillamente lamentable.
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10 Mayo 2013
Una de las peores consecuencias de esta crisis es ver como el proyecto europeo está quedando completamente superado por la crisis. Estamos viendo como desde unos determinados países, encabezados por Alemania, se están poniendo una serie de condiciones a otros países de la Europa del Sur. Se hace bajo la escusa de que son países que no cumplen y que no han hecho lo que países como Alemania hicieron en su día. Esa posición que desgraciadamente aceptan muchísimos españoles, en realidad supone una falacia total y completa. Es cierto que Alemania puso en la práctica un programa de reformas llamado Agenda 2010, para más colmo durante un gobierno socialdemócrata, en el que se hicieron una serie de reformas que hicieron de Alemania un Estado más insolidario y más neoliberal. Ello hizo que Alemania se convirtiera en un país más competitivo. En este relato, pese a ello, hay mucho mito y mucha omisión. En primer lugar, Alemania fue más competitiva porque el resto de los países europeos no aplicaron el programa Agenda 2010. Si no fuese porque otros países eran menos competitivos, Alemania no sería más competitiva. En segundo lugar, Alemania es competitiva gracias al Euro, si no fuera por el Euro el resto de los países podrían haber contrarrestado la Agenda 2010 haciendo una depreciación de la moneda.
Las injustas demandas de Alemania a países como España está desatando una corriente importante de rechazo a lo alemán. Debo decir que en España esa germanofobia es menos fuerte. Aquí hay una fuerte división entre aquellos españoles que en política exterior son mas francofilos y aquellos que son más germanófilos. Yo me declaro francofilo, España debe saber cuál es su lugar en Europa y ese lugar es el Mediterráneo. Parece mentira que queden españoles que de verdad crean que los intereses de España son más cercanos a los países como Alemania en vez de en países vecinos y hermanos como Francia, Portugal, Italia o Grecia. Ver a Rajoy aceptando una idea de una Europa de dos velocidades y de España en el primer vagón de esa Europa junto a Alemania, sonriendo con cara de tonto en el barco con Merkel y despreciando la mano tendida de Hollande fue un error garrafal. Desgraciadamente este es un país de fanatismo político y hasta la política exterior está repugnántemente ideologizada y politizada (en el peor sentido de la expresión politizada), ser francofilo para muchos era ser un afrancesado liberal mientras que para otros la alternativa a la francofilia liberal era la tendencia germanófila como reacción ante la ilustración. Esa tendencia, con algunas pequeñas variaciones, a seguido vigente hasta hoy.
Pese a ello, es un error enrome querer entender lo que hay como una Tercera Guerra Mundial contra Alemania. Es cierto que el gobierno alemán está todo el rato lanzando provocaciones a los pueblos de Europa, la última decir que las críticas de algunos países a Alemania están inspiradas por la envidia, pero debemos entender las cosas dentro de su contexto y desde una visión menos nacionalista. Lenin, ese gran pensador, supo interpretar perfectamente lo que era la Primera Guerra Mundial. Fue una guerra del capital, de capitalistas entre ellos, que arrastraban en favor de sus intereses al pueblo movilizándolo con las ideas nacionalistas. Por ello Lenin se oponía a la participación del Movimiento Obrero en la Primera Guerra Mundial. No le faltó razón y ese análisis no debe ser olvidado. El conflicto que pueda haber en la UE con Alemania no puede ser entendida como un conflicto de los españoles contra los alemanes. Estuve viendo con interés la noticia de que un grupo del 15M mandó un mensaje al pueblo alemán pidiendo explicaciones por los recortes que Alemania nos aplicaba, un grupo de alemanes colgaron un video en el que expresaban que los mismos recortes que estaban aplicando a los españoles les fue aplicado también a los alemanes, que eran pueblos hermanos en ese sufrimiento. Realmente así fue.
¿A qué nos lleva todo esto? Posiblemente nos lleve a una Europa más pobre. Cuando todos los países lleven a cabo los recortes que promueve Merkel, Alemania dejará de ser tan competitiva. Es un modelo condenado al fracaso, cosa que veremos cuando Francia comience a aplicar de manera salvaje los recortes que se están promoviendo. La economía no puede ser un reparto de dolor, la economía tiene que ser una promoción del crecimiento y ese crecimiento es imposible mientras impere la dictadura del déficit. Merkel no está defendiendo los intereses de Europa, ni siquiera está defendiendo los intereses de la oligarquía alemana, Merkel está defendiendo los intereses de la oligarquía financiera internacional (los verdaderos ganadores de esta crisis). Puede que estemos en una Tercera Guerra Mundial no declarada, pero esta guerra mundial no es de pueblos ni de tampoco de capitalismos nacionales, esta guerra sería de los de arriba contra los de abajo, de la Clase Alta contra la Clase Media y las clases populares. Realmente estamos en una ofensiva del poder económico en contra de los intereses del 99% de la población.
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6 Mayo 2013
El Partido Socialista se encuentra en un estado lamentable. Las encuestas más optimistas le conceden un 28% de apoyo en unas hipotéticas elecciones. Ante el desastre del gobierno popular, el Partido Socialista no es capaz de ofrecer una alternativa creíble que le haga merecerse el apoyo de los ciudadanos para desplazar a la derecha del gobierno. El estado del PSOE es perfectamente comparable al de la monarquía, a la baja y sin perspectiva de mejora. En realidad en España el gran partido de la Transición y de su régimen es el Partido Socialista. Fueron los socialistas los que ocuparon el espacio de la izquierda y fagocitaron, con el tiempo, todos sus movimientos. Fueron ellos los que establecieron el discurso político del régimen y lo divulgaban desde su medio de comunicación más afín, El País. Son ellos los que recogieron el voto del franquismo sociológico con Felipe González y son ellos los que interceptaron el apoyo de los poderes económicos que durante tanto tiempo sostuvieron el régimen dictatorial de Franco. Nadie tiene más interés en rescatar el orden político y económico que el PSOE, por ello se están esmerando en hacer creer a los españoles que todo cambia cuando en realidad no cambia nada.
En ese sentido el Partido Socialista siempre se mostró más inteligente que la UCD o ahora el PP. Saben vender una imagen mejor al pueblo y lo saben hacer sin cambiar las relaciones de poder. La última propuesta de Rubalcaba se encuadra perfectamente en esta situación. El PSOE ofrece al Partido Popular un gran Pacto Nacional, los sindicatos y la patronal se apuntan rápidamente al discurso, también lo hace el rey, un Pacto Nacional que de principio no es aceptado por el Partido Popular. Yo mismo soy favorable a un gran Pacto Nacional que ponga en marcha un cambio político en España para que tengamos una verdadera democracia y rompamos con nuestros peores fantasmas del pasado (la pobreza, las diferencias sociales, la intolerancia, la no asimilación de nuestra pluralidad etc).
Incluso cuando gobierna el PP, el Partido Socialista sigue marcando una tendencia que nunca es inteligente ignorar o despreciar. Por ello en este blog tomamos muy en cuenta la última propuesta de Rubalcaba. Se propone que España pida a la UE fondos del MEDE para incentivar el empleo. España tomó 40.000 millones de euros de los 100.000 que la UE le ofreció, por lo que podría contar con los 30.000 que Rubalcaba pide para este programa. La propuesta puede parecer surrealista. España tiene un objetivo de déficit del 3% que cumplir, lo tiene situado en 2016 y ya esa fecha supone un retraso con respecto a lo fijado inicialmente. A pesar de que España se pueda defender diciendo que toma aquello que le sobró del primer rescate, la prensa internacional se percatará de que España en realidad lo que hace es pedir un segundo rescate. Otra cosa es que España, la España con la que sueña Rubalcaba, sea capaz de disfrazar ese rescate y presentarlo como algo positivo ante la población. La estrategia no es equivocada, teniendo en cuenta que el segundo rescate llegará a España tarde o temprano (como llegó el primero).
En realidad Rubalcaba vende una quimera, un producto electoralista, con el objetivo de preparar al pueblo español para ese segundo rescate. Su error es el mismo que el de Rajoy cuando se encontraba en la oposición, no se va al centro del problema. El centro del problema es que España necesita crear empleo y para crear empleo España necesita ese dinero y esa inversión pública que Rubalcaba quiere financiar con dinero del MEDE, pero la UE no apoyará ni de coña una política que no cuente con el objetivo de déficit. Por lo tanto la operación de Rubalcaba tendría un corto recorrido o sería un fracaso disfrazado de éxito (de la misma manera que el gobierno francés quiere hacer pasar una prórroga en el cumplimiento de déficit como un final del austericidio en la zona Euro, que se preparen para la que les espera...). Europa solo mira esas dos cosas que está mirando también Mariano Rajoy: La Prima de Riesgo, los intereses de deuda y la cifra de déficit. El paro se puede soportar y los parados pueden ser sacrificado para este fin, tal como da a entende rel gobierno cuando aplaza la creación de empleo a 2015-2016. Todo queda por detrás del pago de la deuda a la banca, hay que cumplir (como dice Mariano), postura que quedó perpetuada con la vergonzosa reforma constitucional que pactó el PPSOE (Votada por Rubalcaba en el Congreso de los Diputados).
En realidad Rubalcaba nos trae una nueva quimera: El gran Pacto Nacional que se basa en un plan de reactivación que Europa nos financiará. No me lo creo. Hace falta un Pacto Nacional para que España tenga una postura consensuada en Europa (más o menos todos los grupos políticos de España saben que la austeridad nos está matando) que nos alinee con países hermanos como Francia, Porgual, Grecia e Italia. Países con los que compartimos una parte importante de nuestra historia y muchas características que nos hacen tener unos intereses comunes en esta crisis. No me cansaré de decirlo y repetirlo, el gran error de Rajoy fue pensar que podía ser el "amigo" de Merkel (el famoso y lamentable episodio del paseo en barco). Hollande introdujo en Europa un discurso nuevo, de compatibilizar el control del déficit con el crecimiento económico. La propuesta resultaba innovadora y rompía con el discurso único de Merkel (aceptado de rodillas por Sarkozy). Ese discurso tiene que calar en España y tiene que ser la piedra de ese Pacto Nacional. También tendremos que esperar pacientemente las elecciones en Alemania y los cambios que puedan traer, si es que los traen.
Una cosa está clara, el bipartidismo tiene poco que hacer en este escenario. Su discurso se encuentra desgastado. Tan solo aquellos que tienen pánico al cambio abrazan el bipartidismo, decantándose de manera mayoritaria por el Partido Popular, mientras que los españoles castigan al PPSOE absteniéndose o apoyando otras nuevas fórmulas políticas (como IU o UPyD). El PPSOE lo sabe, por ello ya han iniciado movimientos para evitar este cambio. El PP lo hace cerrando toda posibilidad institucional de hacer las reformas e intentando blindar el dominio de los políticos en las instituciones del Estado. El PSOE lo hace creando un discurso de falso cambio, un cambio en el que la monarquía debe jugar un papel importante. Los españoles mientras tanto se encuentran perdidos, desorientados y no saben en absoluto qué hacer (lo único que saben es que las instituciones les están fallando, incluyendo instituciones en las que antaño confiaron como la monarquía). Lo que hay no les gusta y no piensan luchar por mantenerlo, pero el cambio tampoco les convence y no se decantan de manera clara por ello. En realidad esto forma parte de la eterna tensión política española, esa constante crisis que vive España, esa manía que tiene le viejo de no irse y lo nuevo de no asentarse. Estoy seguro de que veremos importantes cambios políticos en España, lo único que dudo es si esos cambios vendrán presididos por los poderes tradicionales de este país (que ausman los cambios de la misma manera que lo hicieron en la Transición, para controlar a las masas y secuestrar la democracia) o si vendrá de la mano de una ciudadanía española que emerja y surja como principal elemento político en España (ocupando lugares que tradicionalmente solo ocupaba la clase política).
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3 Mayo 2013
Quisiera analizar en serio lo que ha pasado en Islandia, dejando al margen los mitos relacionados con el 15M y la tendencia de los sectores más corrompidos de España a pensar que en todos los países están tan enmierdados como aquí (piensan que cuando todo es malo, no es malo nada). Islandia se vio muy fuertemente afectada por la crisis. Hubo una política desde 2001 hasta 2008 basada en la especulación, política que llegó a sus mejores momentos en el año 2006 y que quebró en el 2008. Se podría decir que en cierta manera la situación de Islandia fue prerrevolucionaria e incluso se puede hablar de una Revolución Islandesa. En 2008 estalla la burbuja, el gobierno de Islandia es derrocado por las protestas ciudadanas y se deja quebrar a los bancos. Hay que decir, en honor a la justicia, que los bancos quiebran porque el Banco Central de Islandia no tiene dinero para rescatarlos. Dos años después los islandeses deciden en referéndum, conquistado también mediante protestas ciudadanas, no pagar con su dinero las deudas que la banca tenía con los holandeses y los británicos. La decisión resulta ejemplar y contrasta con la que se tomó en otros países. No es una decisión que diga que los islandeses no pagan sus deudas, sino que es una decisión que nos dice que Islandia no compromete su deuda soberana (de la que dependen los islandeses de hoy y de mañana) con los intereses de la banca privada. Todo se vuelve más ejemplar si tenemos en cuenta que la decisión es fruto de los ciudadanos, en contraposición a una clase política que en principio quería hacer ese compromiso.
Islandia pidió un préstamo al FMI que tenía como contrapartida una serie de recortes. El gobierno progresista que emano de las elecciones anticipadas propiciadas por las protestas no supo solucionar dos problemas importantes, primero el encaje de Islandia dentro de Europa y segundo la cuestión de la deuda privada. Eso le ha costado el gobierno y ha devuelto a la derecha al poder. Islandia supone una vía diferente ante la crisis a lo practicado en otros países de Europa, pero en Islandia hubo crisis y esa crisis afectó a todo el mundo, tanto pensionistas que han perdido ahorros como jóvenes que están teniendo que irse del país porque ahí de momento no encuentran oportunidades. Islandia no vota una vuelta al pasado, como titula El País, Islandia vota en contra de un gobierno que no ha sabido resolver los problemas más concretos de la sociedad ni ganarse el apoyo popular. El fracaso electoral de la coalición izquierdista que estaba en el gobierno es un fracaso para la izquierda, un fuerte varapalo que tiene que dar mucho que pensar.
En Islandia se ha perdido la revolución. Hablo de revolución porque en Islandia, de manera paralela a las protestas sociales y los cambios que la crisis económico impuso al país, hubo un intento de transformar radicalmente el país con un proceso constituyente que ha sido admirado en todo el mundo. En la Constitución Web de Islandia había propuestas curiosas que profundizaban en la democracia y la adaptaban a los nuevos medios técnicos que tenemos. Desgraciadamente, como suele pasar tantas veces, el intento de Revolución en Islandia fue posible gracias a una situación política caótica y la caída de un poder impuesto. Esa situación permitió que una minoría pionera comenzase a hacer su revolución, diseñara un sistema mejor para su país y tratara de conseguir el apoyo ciudadano para transformar la sociedad. Esto último no fue así, la gente no se identificó con la labor revolucionaria, no apoyó en el referéndum la reforma constitucional (no fue a votar ni un tercio de la población) ni tampoco participó en la elaboración de la misma (tan solo hubo aportaciones de 2.000 ciudadanos mediante la red, no se puede hablar realmente de una constitución ciudadana). Las protestas sociales contra la clase política, las manifestaciones que forzaron tanto al gobierno conservador como al posterior gobierno progresista a doblar el brazo, fueron cosa de una mayoría de la sociedad. El intento de materializar todo eso y canalizarlo para lograr un cambio político revolucionario ha sido cosa de una minoría, como suele ser casi siempre, que no ha logrado tener la estrategia correcta para aprovechar una situación que era claramente favorable al cambio (el descrédito de la clase política, la crisis económica y los obligados cambios o la toma de conciencia de la fuerza ciudadana en un país en el que no era muy habitual ver manifestaciones).
Pese a ello, como insisto en el título de mi post, Islandia sigue siendo un ejemplo. No solo ha demostrado que el ciudadano puede irrumpir como un actor político vivo capaz de dar ordenes al gobierno, también ha sido un país con capacidad de superar la crisis en tiempo record. Del gobierno saliente se pueden acusar muchas cosas que le han costado perder claramente las elecciones, pero desde una visión general y macroeconómica del país lo ha hecho bien: Islandia crece, crea empleo y además lo ha conseguido sin tener que sacrificar su Estado de Bienestar (gracias a una nueva política económica basada en las exportaciones y también al crecimiento que comienza a registrar). La labor del gobierno saliente, en ese sentido, es bastante correcta y estoy seguro de que algún día será reivindicada.
De Islandia debe aprender España algunas cosas. Primero a no tener miedo al ciudadano como elemento político vivo. El ciudadano puede participar, se puede manifestar y si siente que el gobierno al que votó está deslegitimado puede pedir que renuncie. Movimientos de protesta como el 15M son positivos y son la expresión española de los movimientos civiles que en su día se dieron en Estados Unidos (fundamentales para su democracia) y que durante estos años han marcado de gran manera la agenda política en Islandia. Desgraciadamente la vía islandesa a la salida de la crisis en España es irrealizable, es decir, España no puede hacer lo que hizo Islandia porque está en la UE y no tiene autoridad monetaria sobre el Euro. Además, debemos tener en cuenta (esto es fundamental para entender por qué digo que en Islandia hubo una revolución, al parecer fracasada) que en Islandia el poder se hunde, es sorprendido por una crisis ante la cual no sabe cómo actuar y se colapsa. Es por ese fracaso del poder, por su derrumbamiento, por lo que el ciudadanos islandés emerge como actor político fundamental y es por ello por lo que se dan los intentos revolucionarios de cambiar el sistema. Lo que sí se podría hacer en España es reformular la política redistributiva para mantener el Estado de Bienestar y evitar a toda costa el recorte en capital humano.
Los que somos demócratas y queremos una revolución democrática en España lo tenemos crudo. Islandia es un país democrático, la Constitución Ciudadana tan solo venía a adaptar la Constitución anterior a las nuevas tecnologías y activar mecanismos de control para que no se volvieran a dar los errores que llevaron a Islandia a la crisis. En España sin embargo no hay ni un solo atisbo de democracia. En España un presidente de gobierno no dimite porque haya protestas ciudadanas ni tampoco presentaría un referéndum. Es muy difícil que el ciudadano aparezca como un actor principal en la vida política española porque la sociedad civil está completamente anulada en nuestro modelo político, no tiene nada que hacer ante la clase política, tan solo esperar a recibir el siguiente guantazo.
No sé qué sucederá con el retorno de los conservadores al poder en Islandia. Seguramente la Constitución Ciudadana se quedará en el congelador, siendo uno de los amores a los que los demócratas evocaremos con romance (la soberanía nacional que pudo ser y no fue). Los conservadores han ganado las elecciones haciendo populismo puro y duro, hablando de suprimir un 20% de la deuda privada (¿Cómo?) por las hipotecas. Habrá que ver de qué manera afrontarán o cumplirán esas promesas. Una cosa está clara, el modelo político en Islandia quebró y lo hizo también el económico. Hubo cambios y la mentalidad de la sociedad se ha transformado, la ciudadanía islandesa tiene una conciencia de colectivo y se siente enfrentada a una clase política mentirosa. Tengamos en cuenta que en la capital del país ganó las elecciones un humorista con la promesa de que rompería todas sus promesas. Si este nuevo gobierno conservador comienza una política regresiva, no solo en el sentido de que pueda revertir los datos positivos que el gobierno progresista ha logrado sino que también en el sentido de atacar a la sociedad civil de alguna manera, se encontrará con un fracaso que seguro reactivará el proceso revolucionario que hoy por hoy parece enterrado.
Justicia
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2 Mayo 2013
Cada vez se habla más en los medios de comunicación de la necesidad de un gran Pacto Nacional para sacar a España de la crisis. Empezó a hablar de ello el Partido Socialista y en la manifestación del 1 de mayo se sumaron los sindicatos a dicha petición. La petición está llena de responsabilidad, sobre todo teniendo en cuenta que la situación del país no puede ser peor (después de ver los últimos datos de la EPA) y parece que se mantendrá estancada, como poco, hasta el año 2016. No sabemos si los españoles pueden esperar tanto, no lo digo solo por posibles estallidos sociales sino que lo digo también por dramas humanos que pueden terminar en suicidios (ya hemos visto algunos a cuenta de las hipotecas). La verdad es que debo expresar que por una vez estoy de acuerdo con el Partido Socialista y con los sindicatos, España necesita un Pacto Nacional que ponga en marcha un plan de choque contra el paro y para potenciar el crecimiento económico. Otra cosa es que ese pacto sea posible mientras tengamos un gobierno que da por perdida a España. El gobierno no quiere dialogar con nadie porque quiere seguir aplicando la política que viene aplicando hasta ahora, convencido de que entre el ¡¡2017 y el 2019!! tendremos un 14% de paro.
Aun así no perdamos la esperanza. De momento Italia y Francia parece que se están reorganizando para crear un bloque en favor del crecimiento que pueda presionar a la señora Merkel. Mariano Rajoy debería estar ahí y debería estar siendo la cabeza de una España unida en lo mínimo. Es decir, una España en la que tanto los partidos de izquierdas como los de derechas defiendan una política europea más solidaria (dedicada al apoyo a la creación de empleo en países que lo están pasando muy mal en ese aspecto) y un cambio radical en el papel del BCE (para que pueda imprimir dinero y conceder dinero con menos intereses). Se trata de un pacto de mínimos, que uniría a los sectores más centrados tanto de la derecha como de la izquierda y que definiría una postura que es más o menos la compartida por la mayoría de los españoles. Por supuesto, ese pacto de cara a la Unión Europea debe ir acompañado de un pacto de cara al interior de España orientado (como ya dije antes) a la creación de empleo y el apoyo al crecimiento económico.
El Partido Popular debería iniciar ya la toma de contactos para hablar con los más importantes grupos de la oposición: PSOE, IU, UPyD, CiU y PNV, sindicatos y patronal (en este orden). En estas reuniones el gobierno podría presentar a los diversos grupos un plan en el que, sin renunciar al objetivo de déficit, se inicia un plan serio para reactivar el empleo y facilitar el crédito (no descartando determinadas formulas como inversiones en obras públicas, una autoridad bancaria que asegure el servicio de la banca o incluso la creación de una banca pública en la que se puedan apoyar las PYMES), un plan que incluya reformas en la administración (negociar de una puñetera vez la cuestión territorial) y en nuestro sistema político para que sea más democrático. Todo esto es una utopía, el gobierno tiene una falta total de voluntad política para resolver la cuestión del paro y la oposición tiene una falta de organización e incluso de responsabilidad (en ocasiones) total.
De momento tenemos una derecha obcecada en una política de recortes orientada a cumplir una serie de deberes que se le imponen desde Alemania (objetivos que para más colmo no logra cumplir a pesar del sacrificio) y tenemos a una izquierda movilizada en la calle pero desorganizada en la política. La izquierda política en España, es decir, el Partido Socialista, los sindicatos y una parte importante de Izquierda Unida, apoyaron el modelo de integración europeo que se propuso (de corte cada vez más neoliberal) y aplaudieron los tratados que se firmaron e incluso la integración en el Euro. Ahora dicen digo donde dijeron diego, incluso admiten que se "olvidaron" de determinadas cosas a la hora de construir Europa y su unión monetaria (no se olvidaron de nada, sencillamente ignoraron a los que advirtieron de lo que podía pasar). La realidad es que sería idílico que no nos hubiésemos metido en el Euro tal como nos metimos, que no hubiésemos hecho jamás los tratados europeos que firmamos, sería idílico que el presidente del gobierno de España hubiese sido Julio Anguita en vez de Felipe González o José María Aznar. Seguramente en ese caso no estaríamos en el problema del que ahora no podemos huir corriendo, sin mirar atrás, para ignorar que todo esto pasó.
España está en la UE, está en los tratados europeos, está en los compromisos de déficit y (lo que es más decisivo) está rescatada con dinero de la Unión Europea. No podemos decir que no cumplimos el objetivo de déficit y punto. No es tan sencillo. De momento tenemos la buena noticia, por decirlo de alguna manera, de que la Prima de Riesgo está bajando bastante (por debajo de los 300 puntos). Siempre es bueno que te pidan menos por lo que te dan. Deberíamos tener menos problemas para financiarnos. Toda propuesta contraria al cumplimiento del déficit o al pago de la deuda pasa automáticamente por el abandono del Euro, lo cual no quiere decir que todo deba quedar supeditado a estos dos objetivos tan importantes. El abandono del Euro es una opción que llegados a un extremo se podría contemplar (como casi todo en esta vida) pero que sería deshonesto pintar como un proceso fácil y sencillo, un abandono del Euro supondría una quiebra para España y una devaluación para su moneda. No sería ninguna quimera, sería un proceso muy duro en el que también habría que hacer determinados sacrificios (otra cosa es que esta opción sea la única posible, repito, llegados a un extremo en el que espero que no nos veamos).
Esperemos ver ese acuerdo nacional y esperemos que los políticos no pierdan fe en España ni en su gente. Si esto no es así, se justificará (más si cabe) la falta de fe de la gente en la clase política .
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17 Abril 2013
De momento vemos un silencio sepulcral en torno a la situación de España. Este país ha vivido ahora mismo un optimismo ciego, un intento de hacer de España una arcadia feliz donde los españoles se motivaban viendo como bajaba la Prima de Riesgo creyendo, de verdad, que este país había esquivado la intervención europea de la Troika. Los españoles llevan aproximadamente cinco años en estado de shock, desnortados, después de llevarse un guantazo impresionante contra la realidad. La explosión de la burbuja ha puesto a este país a los pies del caballo y me da la impresión de que se arrastrará por el suelo durante bastante tiempo, en espera de un mesías salvador que reactive al país (una especie de Obama español). El día 26 hay un importante Consejo de Ministros del que no sabemos muy bien qué saldrá, pero que muchos temen que sea el anuncio de nuevos recortes.
En las últimas semanas hemos visto como nos están llegando previsiones de todas partes que se muestran mucho menos optimistas que nuestro gobierno. El último guantazo nos viene del FMI, experto en hacer observaciones estupendas de sus propias pifias, que no solo da unas perspectivas para 2013 sino que las extiende también a 2014. En realidad al gobierno solo se le puede reprochar ser mentiroso, no decir la verdad a los ciudadanos y crear un estado de opinión en virtud del cual es imposible vislumbrar la realidad en la que se encuentra el país entre tantos sectarismos partidistas. Evidentemente, los factores europeos de esta crisis dejan sin casi margen de acción al gobierno del pobre Mariano. O Alemania cambia radicalmente su postura en la UE y permite una serie de reformas en el BCE en la dirección que piden España, Italia y Francia, o este país no levanta cabeza en mucho tiempo y se introduce de lleno en una espiral de decrecimiento, de muerte de inanición económica, sin crédito alguno ni expectativa futura.
Evidentemente el Partido Popular cometió un error garrafal al hacer una oposición tan sumamente populista cuando gobernaba el Partido Socialista. Se personalizó todo en Zapatero y se creó un discurso sobre la crisis que parecía diseñado para párvulos mentales, fue muy eficaz en la campaña (el PP, sin hacer nada, se encontró con su mejor resultado electoral) pero ahora que gobierna le sale caro. El PP podrá intentar evadir responsabilidades al gobierno, podrá despreciar a los ciudadanos, pero los primeros que diseñaron un discurso sobre los pobres ciudadanos víctimas de la crisis con los cuales el gobierno no es comprensivo y a los cuales el gobierno hace sufrir sus propios errores, fueron ellos. Ahora se tienen que comer el cultivo que ellos mismos dejaron sembrado. Fueron advertidos en su momento, eufóricos y borrachos de votos no quisieron escuchar.
A parte de ello, la acción del gobierno dentro del estrecho margen con el que cuenta está resultando nula. No he visto ni una sola maniobra de Mariano Rajoy que sea más o menos positiva. Funciona como un robot de Merkel, un títere que aplica todo lo que le ordenan porque en el fondo no sabe demasiado bien qué hacer. Ello se debe a que Mariano Rajoy no calculó con corrección, según el gobierno por falta de datos (las mentiras del PSOE sobre el déficit), la lamentable situación en la que se encontraba España ni tampoco las implicaciones europeas sobre esta crisis. El bueno de Mariano podrá tener razón, él no tenía porque esperar que el gobierno anterior le engañase (a pesar de que parte de la desviación de déficit se debía a las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP), pero si no se encuentra capacitado y no tiene programa para gobernar España lo mejor que podría hacer es dimitir y dejar paso a alguien que conozca de verdad la situación en la que se encuentra el país.
La situación que tenemos es de emergencia nacional. El día 25 de abril se vivirá una manifestación para rodear el Congreso de los Diputados que, de principio, a logrado que se suspenda la sesión de ese día. Ello supone, de antemano, otra victoria ciudadana a la casta política. La propaganda contra los movimientos de rebelión cívica, cada vez más delirantes, no está funcionando en absoluto. Los políticos compararon a los afectados por las hipotecas con los nazis o los batasunos por los escraches, anunciaron medidas contundentes y dijeron que no se achantarían, sin embargo ya se nota un cierto respeto (más bien miedo) de la clase política ante este tipo de movimientos. Habrá que ver como transcurre este día y qué sucede en la manifestación, que deberá ser una manifestación pacífica si no quiere caer en el descrédito, pero podemos estar ante una sonora advertencia ciudadana al gobierno de cara al día 26.
Una vez visto eso, el gobierno podrá tener un buen termómetro social para medir hasta qué punto puede soportar este país los recortes. Yo creo que sería un gran error que el gobierno saliera el día 26 para anunciar a los ciudadanos que aplica más recortes al gasto social, a las pensiones o a la jubilaciones. La ciudadanía está verdaderamente crispada y no creo que convenga tensar la cuerda más. El gobierno siempre podrá decir que obedece a órdenes de altas instancias, pero los que las aplican en España y la pactan en Europa son ellos, es normal en esas circunstancias que los españoles exijan responsabilidades a aquellos que votaron con un determinado programa. Aquí se dijo que España tendría un gobierno independiente que sabe lo que tiene que hacer y no obedece a imposiciones de fuera, un gobierno que llevaría adelante una política basada en crear más empleo como principal prioridad (la mejor política social es crear empleo, decían) y bajar los impuestos (haciendo especial énfasis en el IVA, al que consideraban un sablazo de mal gobernante). Hoy la realidad es otra y es completamente legítimo que los ciudadanos exijan respuesta a aquellos que han llegado al poder mintiendo.
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11 Abril 2013
Aunque la cuestión económica pinta mal, de momento tenemos a favor el viento, procedente de Japón, donde las políticas del Banco Central han provocado un estado de euforia. Deberían tomar nota nuestros tecnócratas europeos, en Japón el Banco Central ha apostado por el crecimiento y la liquidez. En estas tierras devastadas por la doctrina de Merkel, deberíamos empezar a pensar en hacer algo parecido. En esa línea va la postura de Mariano Rajoy, muy cercano en este aspecto a la postura del socialista Rubalcaba. El gran problema de Mariano Rajoy está en Bruselas, donde no le hacen demasiado caso y el bloque mediterráneo se encuentra en horas bajas. La presidencia de Hollande se encuentra en horas bajas (cuestiones de corrupción en su gobierno, impopularidad y debilidad en el mercado) y Merkel le ha arrollado en Europa. En Italia de momento impera la anarquía, no hay un gobierno firme y no se puede contar con ella hasta que su postura esté definida. En España la postura en favor del crecimiento parece más o menos consolidada, pero de momento el PP tan solo puede gestionar pobreza y aplicar lo que le dictan desde Europa (recortes y reformas estructurales que no llevan a ninguna parte).
Hemos dado un paso importante adelante, reconocer las causas de la crisis y sus connotaciones europeas. Ambos partidos y la mayoría de la sociedad española apuestan por un cambio en la política europea, como el otro día dijo Rubalcaba. Hay que cambiar muchas cosas en Europa, empezando por los tratados (que el PPSOE firmó y apoyó en su día, pero que ahora descubren con bastantes errores). En lo que no parece que haya una postura coherente es en la cuestión social. El PP no está queriendo abordar el escándalo de la pobreza, al contrario, demoniza e incluso criminaliza al pobre. La ILP será rechazada por el PP y los desahuciados seguirán sin tener donde agarrarse. El PP no atiende ese problema. Debería tomar nota del gobierno andaluz, que sí ha encontrado una alternativa para los desahuciados. Ha creado cierta controversia la idea de expropiar a aquellos bancos que tengan viviendas vacías. Nuestra Constitución dice que la propiedad en España, sea de la titularidad que sea, está supeditada al bien común. Un banco no puede retener viviendas vacías mientras hay gente que se ha quedado sin casa. Esa contradicción nos avergüenza. Es cierto que lo que se propone en Andalucía no soluciona la cuestión de la vivienda porque no es una política de ámbito estatal, pero si es verdad que la Junta de Andalucía intenta hacer frente a un problema usando las herramientas que tiene a su mano desde el ámbito autonómico. Peor sería que ante los desahucios lo que se haga sea buscar maneras peregrinas, extraídas de situaciones de excepción (como es el caso vasco), para reprimir a aquellos que se manifiestan.
¿Qué ha llevado al PSOE a tomar esta medida de izquierdas en Andalucía? Posiblemente la presión de Izquierda Unida a un Griñán en situación de debilidad, abrumado por la corrupción y el desprestigio de su figura. También tiene que ver en ello la presión que el PSOE encuentra desde su izquierda en Izquierda Unida. El Partido Socialista no puede permitirse presentarse más como una opción menos de izquierdas que Izquierda Unida, por ello intenta ahora ganarse a parte de su electorado. No solo es muestra de ello el hecho de que tome medidas de izquierda como al de Andalucía, sino también su cambio de postura ante la monarquía.
El consenso del Partido Popular con el Partido Socialista sobre la monarquía camina a la ruptura. Para el Partido Popular la monarquía está bien donde está, no se busca reforma alguna, y la Constitución de 1978 no debe ser tocada. Para el Partido Socialista hay que hacer una reforma constitucional para evitar los privilegios de la corona y apuesta (desde el PSC) por el Príncipe Felipe como garante de una II Transición. El PSOE no está dispuesto a ceder a IU y UPyD la hegemonía de la crítica a la monarquía. La reforma de la constitución es una solución con la que el PSOE quiere solucionar la cuestión de Cataluña.
Cataluña es una cuestión sobre la que el PPSOE también tiene cada vez un desacuerdo mayor. El PP es el mayor defensor de que el sistema no debe tocarse, mientras que el PSOE es más partidario de hacer ciertas reformas. A pesar de que tanto PP como PSOE tienen una postura favorable a la unidad de España, una unidad dentro de la cual Cataluña juega un papel especial, las diferencias estratégicas para incluir a Cataluña dentro de España se muestran diferentes. Ambos buscan una España unida donde Cataluña tenga determinados privilegios, pero no saben del todo bien cual debe ser el medio para llegar a ese modelo. Para el PP ese modelo es una autonomía asimétrica dentor de la cual las condiciones de Cataluña sean diferentes a las demás Comunidades Autónomas, como estamos viendo en la flexibilidad del objetivo de déficit. Para el PSOE la pócima mágica es un federalismo que de momento no ha sabido definir y que a mi me huele a pacto con el catalanismo para otorgarles un modelo territorial donde se consoliden como una región con privilegios, un modelo en el que consigan ser más que los demás. Desde este blog nos manifestamos en contra de un modelo de España en el que tengamos españoles de primera y españoles de segunda, no puede haber unidad en una España de diferentes en derechos. La unidad de la España plural debe estar en su igualdad en derechos y en su democracia. Lo demás es pacto de oligarquía, dictadura, tiranía y conspiración contra la nación.
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9 Abril 2013
Me ha impresionado la muerte de Margaret Thatcher, fue una gran líder y una abanderada del neoliberalismo. Su postura importante en el fin de la Guerra Fría queda manchada por su papel cuestionable en el desarrollo el neoliberalismo. El neoliberalismo es el esperpento de la teoría económica de Adam Smith. Son muy conocedores del libro de "La riqueza de las naciones" que habla de la macroeconomía pero desconocen el libro de "La teoría de los sentimientos morales" que se centra en lo que sería la microeconomía. El neoliberalismo no entendió a Adam Smith y lo presenta como un economista que defiende el egoísmo, la indiferencia ante el pobre, el ataque al Estado Socialista o al Estado de Bienestar (Cuando Adam Smith habla de Estado, habla del Estado Absolutista) o como el enemigo declarado del Estado. No es así, el capitalismo es un sistema económico que necesita del Estado para poder funcionar, Adam Smith creía en la simpatía entre los humanos como elemento que haría funcionar a su sociedad y rechazaba la intervención del Estado tanto en cuanto a la violación de la libertad y la propiedad del individuo. Los neoliberale se han pasado por el forro los principios básicos del capitalismo y suponen una degeneración inaceptable de la derecha. Margaret Thatcher fue una de las mayores representaciones de ese horror, en gran parte el horror que nos lleva a la situación global de crisis de civilización que tenemos ahora mismo. Fue una persona autoritaria y poco equilibrada, enemiga de los pactos. No creía en la política como la ciencia de lo posible sino que era profundamente ideológica, tenía un modelo de lo que era la sociedad en sus ideales y lo quería imponer como fuese.
Tatcher no tenía demasiado que ver con el bueno de Adam Smith. En realidad Thatcher era más bien una vaga aplicación de las doctrinas de Ronald Coase, de su miedo a la creación de unos poderes de mercado fuertes (especialmente el poder de mercado del Estado) y su idea de una mayor fuerza para los ciudadanos a través de su participación en el mercado y la participación del mercado en sectores que hasta hace poco eran del Estado (Telecomunicaciones, por ejemplo). Digo vaga aplicación porque fue bajo unos presupuestos conservadores, el mejor ejemplo es el hecho de que se desmontase todo el sistema sindical (tanto en cuanto entendía que era un poder de mercado) y no se hiciera lo propio con la patronal (que también lo es). No solo no se han evitado la fuerza de mercado en Reino Unido sino que hay un gran abuso por parte de la minoría capitalista sobre la mayoría trabajadora. El Estado a quedado reducido al mínimo en Reino Unido, pero ese Estado es sustituído por un nuevo "pseudoestado" formado por la minoría que ha acaparado todo aquello que Tatcher privatizó. No debemos olvidar que a pesar de que Margaret Thatcher superó la cuestión del paro y la cuestión d ella inflación, hoy el resutado de su política es ver que Reino Unido es uno de los países con más diferencias sociales.
¿Defensora de la democracia? Difícilmente se puede afirmar. Combatió al IRA y a la dictadura de Argentina, incluso fue una de las pocas voces que se alzaron contra el Golpe del 23-F en España, pero sin embargo apoyó de manera descarada a la dictadura de Pinochet o al régimen racista de Suráfrica. En el resto de la política exterior, una trayectoria parecida a la de los Estados Unidos, defensa de todo régimen de el exterior que sirva a unos intereses neoimperialista del Reino Unido. Aquellos regímenes que no querrían para ellos, imponían en aquellas sociedades que no creían capacitadas para autogobernarse. Si se puede decir que fue respetuosa con el sistema Parlamentario de Reino Unido y que entendió perfectamente ese parlamentarismo como la única vía para consolidar una nación con soberanía. Desde España algunos envidiamos la vinculación entre la nación y las instituciones democráticas como parte tan inviolable de la nación como su unidad o la igualdad de sus ciudadanos. No debemos olvidar que cuando los españoles se levantan contra la invasión francesa no lo hacen solo en defensa de su rey y su religión, lo hace también en favor de su Constitución (No la escrita, sino la serie de leyes del reino y de tradiciones). Sin Constitución no hay nación y sin democracia no hay patria que defender, más que el interés de la minoría gobernante. Eso en Reino Unido lo entienden mejor que en España, por desgracia, donde ignoramos tanto nuestro parlamentarismo que no nos damos cuenta de que es más longevo que el inglés. Comienza en el Reino de León en el siglo XI.
Muchas cosas positivas de Reino Unido en el aspecto político fueron destrozadas por esta señora cuando fue Primera Ministra. El mayor reproche que se le puede hacer en política interna es la destrucción del modelo sindical inglés, uno de los modelos mejor adaptados en el régimen parlamentario de su país y que más conquistas políticas había logrado. Un sindicalismo que fue ejemplo en el resto de Europa y que Thatcher despreció como si fuera una antigualla del pasado o una cosa de comunistas (no lo eran, los sindicatos ingleses eran bastantes abiertos al modelo capitalista y no tenían nada que ver con el comunismo de Europa del Este). Es imperdonable la destrucción del sindicalismo inglés, un sindicalismo que no parece que vaya a ser restituido en ningún momento (la situación de los sindicatos no ha mejorado con los gobiernos del Partido Laborista, supuestamente de izquierdas).
Desde España lo más que se le puede reprochar es el papel de Reino Unido en la Unión Europea y su construcción. Fue Margaret Thatcher la que inició el distanciamiento de Reino Unido de la Unión Europea y quien sembró esa semilla del euroescepticismo que ahora Cameron recoge, de manera completamente populista, para ganar impulso de cara a las próximas elecciones en Reino Unido (algo que no parece que vaya a pasar). Los conservadores británicos deberían saber que fue el gran Winston Churchill el primero que habló de unos "Estados Unidos de Europa" y que fue también un Primer Ministro conservador (Harold Macmillan) el que llevó a cabo la integración de Reino Unido a la Comunidad Económica Europea. Desgraciadamente los conservadores, riéndole la gracia a los euroescepticos, lo que hacen es querer ser de la Unión Europea para las ventajas pero no para los compromisos. Eso no es integración europea, eso es defensa de los intereses de Reino Unido en contra del resto de Europa.
¿Cosas que apreciar de Thatcher? También hay, aunque el personaje no me inspiraba simpatía. En primer lugar lo ya mencionado, su respeto al sistema Parlamentario y su defensa de la soberanía nacional. A ello hay que añadir su gran carisma (nada que ver con su emulación española, Esperanza Aguirre) y su inteligencia política. Los neoconservadores, entre los que destaca la señora Thatcher, supieron ser minorías. Ojalá la izquierda supiera ser minoría. Siendo minoría fueron capaces de trazar sus doctrinas, sus principios políticos, sus programas y sus estrategias, logrando movilizar a la clase media y la clase trabajadora en favor de una ideología con la que en principio no tendrían porque sentirse identificados, siendo el neoliberalismo una ideología de estratos superiores de la sociedad. Ese trabajo lo hizo bastante bien la señora Thatcher, diseñando la ideología de un capitalismo popular, del capitalismo más salvaje como único medio con el cual la ciudadanía puede alcanzar la libertad. Evidentemente no estoy de acuerdo con la ideología, pero admito su victoria ideológica en determinados campos y determinados sectores sociales. La izquierda democrática en España debería tomar su conciencia de minoría para elaborar sus estrategias, organizarse mejor y comprender más a fondo los terribles problemas políticos y sociales que vive el país. Quisiera quedarme únicamente con esa idea de Margaret Thatcher y su trayectoria política, saber ser minoría, parece mentira que tan sabia lección de praxis política nos tenga que venir de semejante degeneración de la derecha.
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