En un momento decisivo para la historia de España tenemos el peor presidente que nos podía esperar en este momento. Rajoy solo sabe hacer una cosa: lo que le ordenan. Ahora mismo la orden a Mariano desde Alemania es sencilla, reducir el déficit. Rajoy no parece dispuesto a hacer otra cosa. Los demás grupos del parlamento se encuentran desesperados, Mariano no les escucha ni quiere pactar ningún tipo de política con ellos. El PP lleva toda la legislatura abusando de la mayoría absoluta para legislar en contra de su propio programa político. La escusa de Mariano Rajoy es que no puede volver a la política anterior, pero todos sabemos que Rajoy no está legislando contra la política anterior del Partido Socialista sino en contra de las promesas que él mismo hizo a sus electores en 2011. Ni una sola medida que se le exigen en las manifestaciones o desde determinados grupos del parlamento tienen algo que ver con la política de José Luis Rodríguez Zapatero. Desde que empezó la crisis no hemos visto ni un solo pacto en contra del paro, no hemos visto una bajada de impuestos, no hemos visto un pacto político para llevar a cabo una profunda reforma de la administración ni mucho menos hemos visto un replanteamiento de nuestro modelo territorial. Son cosas no vistas en España que se hacen ahora más necesarias que nunca, ¿A qué espera Rajoy para hacerlo? No espera, la decisión está tomada, aquí no se tocan otra cosa que no sean derechos sociales y políticos elementales. Hasta 2016 tan solo vamos a tener un gobierno que ha dado por perdida a España y rinde toda su dignidad a las reclamaciones que nos hacen desde Alemania.
Cuanto más tiempo duren este tipo de política, más acercan a España a la explosión. No hablo de una explosión social, que se puede dar, sino a una auténtica quiebra del modelo territorial. En Grecia la crisis política ha venido de la mano del crecimiento de partidos radicales, la izquierda ha sido seducida por SYRIZA (como Izquierda Unida aquí) mientras que la derecha va dando un giro al nacional socialismo de Amanecer Dorado, Grecia camina hacia una lucha de clases en toda regla. En Italia la crisis política viene de la corrupción y del descrédito general de la vieja clase política, hundida por la corrupción de Berlusconi y rechazada por los seguidores de Beppe Grillo. En España no me cabe la menor duda de que habrá una crisis política y esa crisis en España será principalmente territorial, vinculada también mucho a nuestra identidad nacional. No perdamos atención a lo que está pasando en Cataluña.
El Tribunal Constitucional ha suspendido la Declaración de Soberanía que aprobó el Parlament de Cataluña, pero ello no corta completamente el problema. El gobierno, después de haber estado largo tiempo rascandose el culo, supo afrontar la cuestión catalana desde la vía jurídica. En cambio la cuestión catalana tiene implicaciones políticas que el gobierno deberá afrontar, salvo que quiera que esto se solucione por las malas. El gobierno tiene que recordar a los catalanes que el proceso de soberanía que plantea Artur Mas es ilegal, pero ¿Qué hace si eso no vale? Porque estamos viendo que no vale, la respuesta del Parlament fue crear una comisión para preparar el referéndum de autodeterminación. El gobierno tiene herramientas en su manos más que suficientes para afrontar esto, la primera (y muy importante) dejar bien claro que si Cataluña empieza un proceso de independencia no puede esperar hacerlo a cuenta y factura de todos los españoles (cosa que está pasando ahora mismo).
En Cataluña el panorama político se encuentra peor que nunca. Tenemos un gobierno muy débil, el de Artur Mas, que a pesar de su debilidad saca fuerzas de donde haga falta para provocar al gobierno y todos los españoles. El PSC, destrozado internamente y casi divorciado del PSOE, da bandazos de un lado para otro sin encontrar su espacio. ERC se encuentra lanzada, sabiendo que CiU camina hacia su suicidio, preparándose para convertirse en la principal fuerza política de Cataluña (una vez ha dado el sorpaso al PSC). La mayor oposición al proceso se encuentra en el Partido Popular, en Alicia Sánchez Camacho, pero es una oposición que será vista como muy débil. Se ve como muy débil por la escasa presencia parlamentaria del PP en Cataluña y se ve como débil porque las denuncias de Sánchez Camacho al proceso independentistas no se ven respaldadas por el presidente del gobierno (que habla lo menos posible, con una calculadora en la mano y las encuestas en la otra).
Mariano Rajoy hace lo que mejor se le da hacer, dejar que las cosas se pudran con el tiempo. Pronto los españoles tendrán que ver que esa forma de gobernar no solo es inmoral sino que además es completamente irresponsable. En el Partido Popular todos hemos visto como Rajoy ignoraba la corrupción hasta que ahora les ha explotado en toda la cara, llenando el partido de mierda, también hemos visto como ignoró la amenaza de Esperanza Aguirre y parece que ahora el problema se hace tan grande que no lo puede controlar. Lo mismo le pasa con España, porque lo de Cataluña continuará con Artur Mas o sin él, lo que quiere decir que más pronto que tarde le podrá explotar en la cara a Mariano. Lo peor de España no es que viva en el error, el error se soluciona en cuanto se detecta y se corrige, lo malo de España es que vive gobernada por una enorme confusión en la que es muy difícil diferenciar lo real de lo falso.
No hemos hablado de este blog de un episodio realmente alarmante, la desimputación de la Infanta. Se trata de una decisión que pone en cuestión la supuesta división de poderes en España, puesta en duda desde hace mucho. La pone en duda porque hemos visto a la Fiscalía General del Estado actuándo como nunca se la había visto actuar, si tenemos en cuenta que esta fiscalía del gobierno podemos suponer que ellos están detrás de todo esto. Margallo mismo tuvo los santos cojones de expresar su alegría después de enterarse de que la Infanta había sido desimputada, esa alegría se debe a que es una buena noticia porque es una infanta de España (tocate los cojones). Desde los medios de comunicación se defiende a la Infanta, se dice que ella no tenía por qué saber que actividades realizaba su marido, como si aquí el debate fuera si la Infanta se enteraba de las actividades de su marido (lo que muchos nos tememos es que la Infanta tomaba parte en este caso de corrupción, eso es lo grave del asunto).
La desimputación de la Infanta impuesta desde el gobierno nos hace temernos que realmente está implicada en el caso Nóos. Lo sospechamos de manera completamente fundada, no creemos que este gobierno sea tan idiota de presionar para anular una sencilla declaración de la Infanta ante el Juez Castro, este gobierno actuó como actuó porque sabía que había muchas posibilidades de que la Infanta fuera procesada por tomar parte en este caso de corrupción. Sea como sea, es una torpeza que le costará bastante caro a la monarquía. Estamos en un momento de gran tensión en el que la población se ha vuelto bastante sensible a los casos de corrupción. Muchos españoles ven como la Infanta se libra de rendir cuentas ante la justicia y se chocan de bruces contra la realidad, al ver que no todos somos iguales ante la ley o hay unos que son más iguales que otros. Al parecer el Juez Castro no se deja asustar y piensa tirar adelante con el caso. El Auto que de la Audiencia de Palma que salva a la Infanta deja la puerta abierta a que el Juez Castro haga más indagaciones para implicar a la Infanta con le caso Nóos. Espero que le vaya bien en su cometido y que tenga fuerza para lidiar con toda aquella podredumbre española que no solo ha estado apoyando el robo como estilo de vida en España durante todo este tiempo, hasta toparnos con esta gran crisis, sino que parece que quieren salvar tan inmoral modelo incluso a pesar de la nación y de los ciudadanos.
Aquí nadie discute si la Infanta es lista o es tonta, si sabe a qué se dedica su marido o no, si tiene mails o no tiene mails de Iñaki Urdangarín. Aquí lo que se quiere saber es si la Infanta tomó parte en una trama de corrupción totalmente al margen de la ley que implica a la Casa Real. Urdangarín hizo uso de la Corona para tener negocios corruptos con las administraciones del Estado, pasó de todo tipo de norma de contratación y atentó contra la justa competencia en el mercado de la manera más sangrante, algo que también implica a muchos políticos que hicieron estos tratos al margen de la ley con él (aquí se corta la cabeza de Matas, pero Rita Barbera sigue ahí y también lo hace Camps). No sé si la Infanta tendría conocimiento de las actividades de su marido, pero si sabemos que la Infanta Cristina figura en los folletos de Nóos y estaba en la estrategia de utilizar la corona, el 50% de las acciones en Aizoon eran suyas y las contrataciones ilegales se negociaron con políticos en ¡La Zarzuela! ¿Qué duda cabe de que nos encontramos ante un caso de corrupción que salpica en toda la cara a la Infanta Cristina (incluso podría salpicar a su padre, de no ser porque es inviolable)? De manera que no nos digan los magistrados ni los medios de comunicación que lo de la Infanta son "cosas de matrimonios", lo de la Infanta es un indicio muy gordo de un delito muy grave que llena de mierda a una Corona ya enmierdada por la corrupción (tanto económica como moral, desde el primer momento de esta restauración borbónica).
Tenemos más de seis millones de parados y más de mil casos de corrupción política, es hora de que se tomen medidas ejemplares contra aquellos que están robando a la nación y ya es hora de que el gobierno ponga en marcha medidas que depuren la política de esta lacra. Lejos de ver como el gobierno afronta este gran problema lo que vemos es como se indultan a corruptos y como se defiende sistemáticamente el robo de lo público en España (parece que cuando se roba a todos no se roba a nadie). En España la corrupción es un problema político de primera dimensión, tan grave como pueda serlo en Italia, tan solo es superado en ese aspecto por los enormes problemas territoriales. La monarquía forma parte de la corrupción de las oligarquías, los intereses comunes en contra de la ciudadanía contra la que conspiran. Es preciso avanzar en un proceso constituyente que nos lleve a una verdadera república democrática basada en una constitución que garantice la división de poderes.
Muchos "gafas pasta" se quejan de los doblajes españoles y prefieren ver las películas en versión original. Dicen, en parte la razón les asiste, que así pueden apreciar mejor la actuación real del actor que están viendo en la película. Hay muchos casos en los que el doblaje destroza la interpretación original, sobre todo en las comedias, pero también hay grandes actores de doblaje que aportan mucho a aquellos personajes a los que da voz. Lejos de entorpecer la interpretación del actor, incluso sobrepasando la simple traducción, lo que hacen es aportar su grano y mejorar lo original. Un buen ejemplo fue el salmantino Carlos Revilla (la voz de Homer Simpson y Bill Cosby), otro claro ejemplo fue Constantino Romero
Un gran actor de doblaje consigue identificar al personaje que dobla con su persona y queda íntimamente ligado a frases que forman parte de la cultura popular. Constantino Romero consiguió eso con solvencia. Mi recuerdo de él es excelente sobretodo por el entretenido programa que presentaba, Alta Tensión, que me entretenía. Pero lo que inmortalizará a Constantino Romero serán sus excelentes doblajes. Sin duda su mejor doblaje será el que hizo siempre a Clint Eastwood (uno de los mejores directores y también excelente actor) al que supo llevar a la apoteosis de la perfección con su voz. Películas como Million dólar Baby, Gran Torino o Sin Perdón son lo que son gracias al gran trabajo de Eastwood y el equipo original de la película, pero la voz de Constantino Romero le aporta bastante e incluso me atrevería a decir que mejora la interpretación original de Eastwood.
Pero su trabajo no quedó ahí. Supo dar voz a Terminator (como se nota cuando a Schwarzenegger no le dobla Romero) creando una de las grandes frases que nunca olvidaremos "Sayonara Baby" y también "Volveré". Para los que somos inevitables fans del cine de acción disfrutamos al ver que en Los Mercenarios no solo volvía Schwarzenegger (después de haber estado retirado como actor para dedicarse a la política) sino que además lo hizo con la voz de Constantino Romero. Otra frase que nos deja es el famoso "Yo soy tu padre" de Dart Vader a Luke Skywalker en el Imperio Contraataca. Dicen que Dart Vader aparecerá en la próxima secuela de Star Wars, será muy difícil para el próximo actor de doblaje llegar al nivel de Constantino Romero (¡Hasta le mismísimo James Earl Jones debería temblar ante la voz de Constantino Romero!). Se nos va una voz que ha marcado nuestra vida y que nos ha hecho disfrutar todavía más con el cine americano. Incluso la más tierna infancia no podrá olvidar la voz de Mufasa en el Rey León. Una despedida vital, que se suma a su despedida profesional el año pasado, que a consternado bastante a España.
Debemos asumir que se nos ha ido un grande, un artista y una persona respetada por casi todos por su buen trabajo. Lo hizo además un día muy simbólico, el 12M, el mismo día en el que los indignados celebraban los dos años de las protestas que llenaron las plazas de todas las ciudades españolas. Estuve en la concentración que hubo ese mismo día en la Plaza de la Constitución en Salamanca, una concentración en la que no se pudo evitar recordar a Constantino Romero y el poema de Leonard Cohen "Cualquier sistema que monteis sin nosotros será derribado" que de manera tan espectacular recitó (un recital que forma parte de la banda sonora de las protestas contra este sistema que pretende vivir excluyéndonos). Se nos va una voz potente pero amable, una voz que ha dado vida a los peores villanos y a los más tiernos héroes, la voz indignada de aquel que no se deja rendir por las adversidades. Una auténtica voz española.
En estos últimos años hemos visto cosas que han puesto en entredicho a la monarquía de España. La salud del rey (con sus caída), el caso de Iñaki Urdangarín y la Infanta Cristina (imputada y desimputada) por no hablar del patético episodio de la cacería del elefante. En todo esto se ha demostrado que la monarquía española sigue haciendo honor a su basta tradición de corrupción, una corrupción que indigna al pueblo en momentos de vacas flacas y que puede despertar la idea de la República como quimera con la que todo se soluciona. Pero a parte de eso, también ha demostrado lo sumamente mala que puede llegar a ser la política de comunicación de la Casa Real. Me gustaría saber quienes son sus asesores porque son personas francamente torpes. En toda esta crisis de la monarquía solamente hemos visto la mala manera en la que se han podido defender o escusar ante el pueblo español.
El episodio del elefante es un paradigma de la manera en la que la monarquía puede llegar a tocar fondo. El rey es sorprendido de cacería de safari en Botsuana en un momento en el que España se encuentra en crisis, el pueblo español se indigna en lo que el rey está convaleciente en el hospital, la Casa Real no dice nada e ignora las fuertes críticas. Días después aparece el rey y hace lo que nunca debió hacer, pedir disculpas al pueblo español pensando que con eso se solucionaba todo. En ese momento, con ese parche absurdo y ese acto de humillación, la monarquía se disuelve a ella misma en favor del sistema de partidos. Ante la indignación y el desprestigio de la corona, el rey evita tomar medidas que marquen a España a largo plazo provocando los cambios que el pueblo quiere y lo zanja todo con un gesto cortoplacista y vacío.
Lo malo es que el episodio no se zanja con la disculpa del rey porque los españoles saben de sobre que hay todo un circulo de corrupción que giran alrededor de él. El caso de la cacería está vivo y latente, no ha sido perdonado por el pueblo ni será olvidado (aunque solo sea porque la amante del rey, su amiga del alma, su alternativa sexual a la reina Sofía, se dedica a hacer declaraciones públicas que recuerdan a todos los españoles el dudoso comportamiento de nuestro monarca).
Pese a ello la monarquía tiene sus oportunidades. El rey puede intentar recuperar su prestigio consiguiendo un gran pacto entre el PP y el PSOE. La prensa tan solo tendría que minimizar la dimensión de su corrupción y ya está. Se podría vender que el rey tiene una gran importancia internacional y que sus casos de corrupción no son tan graves, hasta pueden negar que tiene una amante (que tan solo se trata de una amiga), porque si el PP y el PSOE hacen un pacto contra la crisis que pueda hacer frente al drama del paro. Los españoles olvidarán la corrupción del rey y aceptarán su papel en un nuevo escenario en el que vean solución a sus grandes problemas.
Agotada la opción del rey Juan Carlos queda la opción de Felipe. Sería un proyecto ambicioso, el hipotético rey Felipe VI sería el motor del cambio y el patrocinador de un nuevo periodo de cambio. Sería el primer rey que tiene matrimonio con una hija del pueblo (Letizia, una pelebeya no relacionada con ninguna monarquía). Ese formato sería la única salida de la monarquía, si el rey Felipe VI no termina de funcionar y de traer la estabilidad a España, en ese caso y solo en ese caso se conseguiría el advenimiento de la III República, una república que vendría de manera pacífica con la complicidad de los poderes políticos y económicos de España.
En el post anterior hablábamos de las grandes contradicciones del sistema. Sin duda la gran contradicción es el drama de ver como no vamos a remar todos juntos para salir de la crisis sino que vamos a tirar a unos cuantos de la barca para que otros salven el culo. El gobierno ya va haciendo su propia selección, una selección injusta y artificial, ideológica e inaceptable. Los primeros que han tirado por la borda son los más de seis millones de parados, pero otro ejemplo palmario de la hipocresía del sistema es el de los desahuciados.
España es un país en vías de sub-desarrollo, es decir, un país que se está preparando para empobrecer a su población. Lo malo de la pobreza es que siempre ha existido, en menor o mayor grado, es que además siempre ha sido criminalizada por parte de los sistemas que la generan. La población necesita pensar que su orden es ético, no conviene que cuestionen el sistema en el que viven por criterios que tengan que ver con la sensibilidad humana, de manera que hay que hacer asumir a la población que la pobreza es justa y que se han encontrado con esa situación por culpa suya (algo que la población está perfectamente dispuesta a asumir).
La criminalización de los desahuciados ya parece bien perfilada. Antes de ganar las elecciones el PP decía que las clausulas de los bancos a los hipotecados eran abusivas, pero una vez en el poder todo sigue igual y al Partido Popular le parece excelente. La estrategia de los medios de comunicación es clara, aunque se pueden diferenciar dos sectores. El primero es de aquellos que nunca quisieron saber nada de los desahuciados, de aquellos que en 2008 ni siquiera sabían que existía la PAH y que ahora son unos iluminados que han descubierto este drama. Estos dicen simpatizar con las reclamaciones de la PAH pero discrepa de sus métodos, especialmente discrepa de sus métodos por los famosos "escraches" (Un método de protesta completamente legal, con encaje dentro de una democracia, como han dicho nuestro poder judicial y la organización Amnistía Internacional). Pese a ello, estos medios con su loable labor manipuladora ha conseguido introducir en unas capas conformistas de la sociedad que el método del "escrache" es violento y tiene que ver con lo antisistema. Es una pena, no hay que olvidar la escasa cultura democrática de este país (no hace ni 50 años en España era ilegal organizarse en un partido político, convocar manifestaciones o participar en reuniones no autorizadas).
Los más crueles son aquellos que prefieren ignorar la gravedad del asunto. Dicen que cuantitativamente el problema de los desahuciados no es tan importante, no afecta a las suficientes personas como para que un gobierno le preste atención y que los propios hipotecados son los que se han buscado su propia suerte en una firma que nadie les obligó a hacer. Es decir, ignoran las implicaciones cualitativas de lo que supone ver a nuestros compatriotas suicidarse por el hecho de no poder pagar su deuda con entidades bancarias que en muchas ocasiones han sido rescatadas con fondos públicos y también ignoran la manera en la que los bancos han cometido estafa a aquellos clientes que confiaron en ellos.
Sin embargo debo decir que cada vez el problema de los desahuciados es asumido con un mayor grado de madurez. Vemos diferentes iniciativas desde diversos ámbitos que buscan resolver el problema. En Andalucía se ha procedido a la expropiación temporal de las viviendas que los bancos tengan vacías, en Cataluña se pondrá un impuesto sobre vivienda vacía (una política que funcionó bastante bien en Francia), en la Comunidad de Madrid el gobierno llegó a un acuerdo con Cáritas para disponer viviendas a los desahuciados mientras que en Lérida la diócesis ha puesto al servicio de la PAH un espacio en el seminario para dar hogar a aquellos que se queden sin vivienda. Son ejemplos claros de varios ámbitos que se hacen eco del clamor de este pueblo. De todas maneras, más allá de todos estos loables gestos, está el problema del endeudamiento y la estafa. Un pueblo endeudado jamás será libre. Ya lo dijo el bueno de Thomas Jefferson, el poder de los bancos puede ser tan peligroso para la libertad como el de los ejércitos. En España los ciudadanos no serán verdaderamente libre hasta que no tengamos la posibilidad de la dación en pago, una opción muy difícil de aplicar porque arrastramos un pasado en el que había muchas hipotecas que se lograban con un endeudamiento que no se podía afrontar.
Muchos están viendo como el gobierno habla de que España está mejor a pesar de que los ciudadanos no lo puedan notar. El presidente tiene algo de razón. En estos días hemos visto como la Prima de Riesgo ha bajado sensiblemente hasta situarse por debajo de los 300 pb, también hemos visto como cada vez pagamos menos intereses de deuda y la manera en la que el ibex logra una cierta estabilidad. Son buenos datos que se empiezan a ver ahora y que si juntamos a una mejor balanza comercial, que la vamos teniendo, forman la base del discurso optimista del gobierno. Sin embargo ese optimismo no cala en una ciudadanía que no nota estos síntomas positivos que el gobierno, con la calculadora en la mano, si nota.
¿Es posible que un país tenga buenos resultados económicos y que ello no repercuta en la población? Completamente, precisamente eso será lo que pasará en España si este sistema social y económico se termina por imponer. Se trata de despreciar la desigualdad entre los ciudadanos y centrarse en datos absolutos de pobreza y de crecimiento económico, algo de lo que ya abusó en su día la señora Margaret Thatcher. Un amigo mío observaba atónito como los bancos aumentaban beneficios mientras no se resolvía la cuestión del paro. Es un pobre ingenuo que cree de verdad en el capitalismo en un sentido dogmático.
Adam Smith fue el que planteó la libertad de mercado y lo hizo con la idea, compartida por los pensadores de la ilustración, de que el hombre es bueno por naturaleza. Adam Smith creía que el dinero sería distribuido por una mano invisible, que sería la simpatía de los hombres por los otros hombres, los sentimientos morales, lo que haría que el crecimiento de la riqueza en pocas manos terminase por repercutir en todo el mundo. Las ideas de Adam Smith, entendidas dentro de su contexto, son enormemente útiles, pero ahora mismo deben ser revisadas teniendo en cuenta aquellas cosas con las que Adam Smith no contó.
Hoy sabemos de los peligros del mercado libre. Sabemos de sobra que ese mercado libre puede generar grandes desigualdades y que la voracidad es insaciable, que la competencia algún día termina y cuando termina la competencia tan solo nos quedan monopolios u oligopolios. Ya Adam Smith creía necesario un Estado y ahora comprendemos de verdad la necesidad de que exista el Estado para que un sistema capitalista pueda funcionar. La economía puede ser un gran aliado, pero es un mal amo. Hay que saber ser abiertos, analizar el mercado y las ventajas que puede servir. Pero no podemos ser lelos ni ilusos, comprender ese mercado implica conocer sus injusticias y querer solucionarlas.
Hace poco estaba con un amigo haciendo un sendero. En medio del paisaje vimos un poste de la luz y le dije, en tono de broma (pues es una persona liberal-conservadora) "mira como destroza el paisaje el maldito capitalismo" y el me contestó "sí, pero tu tienes un Samsung Galaxy. Tenía razón, el capitalismo y el liberalismo ha conseguido crear en los países desarrollados unas capas medias que han logrado unos niveles de vida no conocidos por sus antecesores y han logrado también un desarrollo científico y tecnológico que resultan espectaculares. Es le liberalismo el que asienta nuestras sociedades, sociedades que durante mucho tiempo se han basado en el bienestar y en el ocio (algo que ahora, con la crisis, queda completamente cuestionado). No hay que despreciar el papel de los movimientos sociales, entre ellos el movimiento obrero, en todo este proceso. Por estas cosas hay que ser muy precavido cuando se elabora un discurso anti-liberal o anti-capitalista que no tiene la suficiente prudencia.
Reflexionando sobre el capitalismo es algo necesario. He hablado antes de determinadas ventajas que pocas personas pueden negar. Pero también merece la pena mencionar las desventajas. El capitalismo no es cooperativo, quien vive bien lo hace porque otro vive mal. Todo el mundo compite, si una persona consigue un trabajo hoy es porque otra persona queda condenada al drama del paro. Si obtenemos productos baratos lo conseguimos por la mano de obra barata de trabajadores explotados en países del mal llamado Tercer Mundo. El capitalismo es un Samsung Galaxy, pero también es el drama de Bangladesh. El capitalismo es el sistema en virtud del cual una entidad bancaria no se puede hundir porque es un drama para el sistema financiero, pero sí se pueden perder vidas humanas ya sean de personas que no se pueden tratar porque no les llega la sanidad pública o aquellos que se quitan la vida agobiados por las deudas. En el capitalismo pasan cosas raras, hay gente a la que se descarta y se la condena a verdaderas trituradoras de carne, a trabajos precarios y en ocasiones se mi-esclavos. Por ello hay que ser muy prudente también a la hora de decir que se es ideológicamente capitalista. La injusticia de un capitalismo salvaje, que es alo que avanzamos, la empezamos a palpar en España. Si seguimos en esta política veremos en nuestro país una auténtica quiebra social y moral, veremos el descarte de españoles (el gobierno de momento ha descartado a los parados, a los cuales da por perdidos) en favor de determinadas oligarquías que curiosamente se libran de todas las complicadas situaciones que se puedan encontrar precisamente con la ayuda de ese Estado a los que en otros ámbitos tanto ascos hacen.