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Justicia

Categoría: Brasil

4 Mayo 2009

Dom Pedro Casaldáliga: donde siempre

 Pedro Casaldáliga es uno de los obispos que mayor compromiso con los pobres ha tenido y tiene. Es obispo de Brasil, en Sao Félix, un obispo que siempre ha estado pendiente de la vida de su pueblo, pendiente en todas las dimensiones (la política incluida). Está atento a los cambios que se van dando en América Latina e insiste mucho en la integración latinoamericana.

Dom Pedro ve la oportunidad histórica de América Latina, ahora que tiene gobiernos democráticos y progresistas. Frei Betto, un domunico brasileño muy cercano a Dom Pedro Casaldáliga, dice que esta puede ser la última oportunidad para que América Latina cambie a favor de los pobres y de manera pacífica. Uno de esos gobiernos progresistas en América Latina es el gobierno de Inazio da Silva en Brasil. Por desgracia Dom Pedro ha tenido que poner algunos "peros" en la gestión de su colega Lula. Casi todo gira alrededor del compromiso de Pedro Casaldáliga con los Sin Tierra y con los indígena. Inazio nunca hizo la reforma agraria, que aún está en espera, como también está en espera las causas indígenas. Inazo da Silva no resuelve los problemas estructurales del país. No me mal interpreten, está siendo el mejor presidente que ha tenido Brasil en su historia, pero los pobres siguen siendo pobres (aunque ahora comen, gracias al plan hambre cero) y los ricos siguen teniendo el control del país y el pleno favor del gobierno.

La opción de Lula por el agronegocio es algo que Pedro Casaldáliga no puede apoyar, el agronegocio hace que se olvide por completo la agricultura, hay tierras que no están produciendo nada y hay gente que podría trabajarlas si las tuviera en sus manos, pero no se piensa en hacer una ley que permita expropiar esas tierras para dársela a los que las necesitan y a los que las quieren trabajar. Creo que una expresión que define bien lo que pasa con el agronegocio es que se produce un ecocidio.

Es normal que Pedro Casaldáliga tome estas opciones por la tierra y los indígenas, él mismo viene de campesinos catalanes y siempre fue una persona muy sensible a los problemas de los pobres. Se sintió muy impacato por un viaje a Guinea Ecuatorial y eso le hizo convecerse de ser misionero, irse de misionero a América Latina en el 68, más tarde, en el 71, le harían obispo de Sao Felix, una región donde hay mucha pobreza y muchos indígenas.

En Sao Felix hay tres tribus indígenas, dos de ellas (los karayá y los tapirapé) han conseguido recuperar su tierras; pero los xavante siguen luchando por recuperar el territorio que les quitó una diputada para regalarseló a su amante. Son once años de lucha por recuperar esas tierras. En realidad la vida de Pedro Casaldáliga esta marcada por la lucha con los indígenas, incluido durante la dictadura militar. Pedro Casaldáliga tuvo que enfrentarse a la dictadura militar y también a la incomprensión del Vaticano (en algunas ocasiones). Fueron momentos duros en los que mataron a mucha gente, cada día en el cementario Dom Pedro tenía que oficiar funerales de gentes asesinadas, a veces incluso tuvo que dar sepultura a niños dentro de cajas de cartón. Fue un gran compromiso el de Pedro Casaldáliga, lo sigue siendo, compromiso que queda marcado en lo que dijo en cierta ocasión "Aquí  hacemos algo, o nos morimos, o nos vamos". Pedro Casaldáliga toma así el comportamiento del buen pastor que está dispuesto a ofrecer su vida por cualquiera de sus obejas.

Pedro Casaldáliga es una figura explendida y un testigo de la Fe tremendo. Humilde obispo, sin anillo de oro pero si con un anillo negro de madera de coco que representa su compromiso con los más necesitados, quien lleva el anillo lleva ese compromiso. Yo tengo uno, que me regaló mi párroco (muy sensible con la pobreza y una persona con gran cariño a Centroamerica) e intento ser fiel a ese compromiso y mostrarme cercano a los pobres.

Siempre tendré muy en cuenta el testimonio de Pedro Casaldáliga y de todo ese movimeinto que le envuelve, la llamada Teología de la Liberación. Ellos supieron hacer de la teología y de la Iglesia una cosa más bonita y más cercana a los necesitados. Ahí sigue Pedro Casaldáliga su lucha, en otro escenario que ya no es la dictadura militar, tampoco los clásicos gobienros neoliberales y de derechas (muchas veces comandados desde EE.UU), sino que es un gobierno progresista y con defectos, pero que aún así supone una oportunidad para conseguir y conquistar más derechos para los Sin Tierra y más derechos para los indígenas. Ahí está Pedro Casaldáliga, donde estuvo siempre,c on los pobres. A los que vemos su trabajo desde fuera, nos inspira mucha admiración su testimonio y nos da como aporte sus Cartas Circulares, la Agenda Latinoamericana y su bella poesía. Pero tenemos que tener en cuenta que la Opción por los Pobres no es solo una cosa literaria, tenemos que hacerla realidad en nuestras vidas.

Justicia

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12 Enero 2009

25 años del Movimiento de los Sin Tierra

Este año celebramos 25 años del nacimiento del Movimiento de los Sin Tierra. Creo que sería bueno que echáramos un vistazo a la historia de este movimiento social (que tiene mucho que ver con el catolicismo y con la Iglesia Católica de Brasil). En los años 80, en Brasil, hubo un notable ascenso de los movimientos sociales, por un lado el Partido Comunista Brasileño y el Partido Comunista do Brasil ya estaban en la calle, se había logrado una cierta amnistía parcial, por otro lado ya estaba conformado el Partido de los Trabajadores, la Central Unitaria de los Trabajadores y el Consejo Nacional de Clases Trabajadoras. Fueron unos movimientos sociales en los que los comunistas tuvieron mucha importancia, pero también lo tuvieron otros sectores de la sociedad brasileña, como los católicos. Las iglesias cristianas de Brasil fueron tomando conciencia y creando conciencia desde las Comunidades Eclesiales de Base, defendían a los pobres y tuvo mucha importancia la llamada Teología de la Liberación. La dictadura iba perdiendo terreno, la democracia lo iba ganando y los movimientos sociales estaban trabajando por su espacio en la sociedad.

Este efecto actuó también en el mundo del campo, muchos campesinos perdieron el miedo y comenzaron a ocupar sus tierras, se enamoraron de las tierras que trabajaban. Los campesinos decidieron que ya bastaba de emigrar a la ciudad y de tomar conciencia de que ellos son un elemento vivo de la sociedad. En 1984, en Cascabel, como resultado de los movimientos sociales y campesinos, con el estímulo del trabajo pastoral realizado por la Comisión Pastoral de la Tierra, los líderes de la lucha social campesina decidieron fundar el Movimiento de los Sin Tierra.

La decisión se tomo tras muchos debates y muchas reflexiones. La finalidad era muy clara, organizar un movimiento campesino de masas a nivel nacional, un movimiento que organizara y concientizara a los campesinos para que luchasen por sus derechos, por una sociedad más justa e igualitaria y por la reforma agraria. En el campo, la lucha contra la pobreza significaba la lucha contra el latifundio.

El gobierno de Collor reprimió con dureza el Movimiento de los Sin Tierra, teniendo la Policía Federal un departamento especializado para tratar con los sin tierra. Con Cardoso los latifundistas tuvieron luz verde para hacerse con todas las tierras y acumularlas. Hubo duras represiones, hubo masacres, hubo mártires por la causa de los Sin Tierra. La lucha siguió a pesar de eso, o más bien precisamente por eso.

Un día los sin tierra obtuvieron su mayor victoria, la llegada a la presidencia de un hombre de raíces humildes, trabajadoras y sindicales, Inazio Lula da Silva. Lula prometía ser un presidente que hiciera al reforma agraria y que fuera el gobierno que actuaría a favor de los movimientos sociales, que era el gobierno de los pobres y de los movimiento sociales de Brasil (algo así como lo que es Evo Morales en Bolivia). Esto no fue así, desgraciadamente. No hubo reforma agraria durante el gobierno de Lula, más bien al contrario, muchas tierras fueron dadas a las transnacionales para el agro-negocio. Un duro golpe para el Movimiento de los Sin Tierra, que han dejado de ver a Lula como el gran sueño Brasileño y ahora (como mucho) lo ven como el mal menor. Esa ha sido la elección de Lula, no los pobres.

Hoy el Movimiento de los Sin Tierra es la mayor expresión de los deseos de los pobres. Los pobres de Brasil, de los que viven en el medio rural, no ven en el agro-negocio ninguna solución a sus problemas. 25 años después de su nacimiento, el Movimiento de los Sin Tierra tiene nuevos retos, nuevas realidades a las que enfrentarse, ya no vale con ocupar las tierras de los latifundistas, ahora también hay que enfrentarse con un capitalismo salvaje y hay que pelear contra las empresas transnacionales. Ahora el problema es doble, por un lado la distribución de la tierra, por otro lado el modelo de producción del capitalismo. Esperemos que dentro de 25 años podamos seguir hablando del Movimiento de los Sin Tierra, o que si no hablamos sea porque lograron su fin.

Justicia

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