Categoría: Bioética
20 Noviembre 2009
Dice Martínez Camino que todo aquel que apoye el aborto queda automáticamente excomulgado. La ofensiva de la Iglesia contra le Ley de Aborto proyectada por el gobierno parece estar perdiendo cualquier tipo de sentido de la coherencia o del sentido. Parece que para matar personas sin que la Iglesia te excomulgue lo que hay que hacer es esperar a que nazcan, cumplan unos años y después tirarlas desde un avión al medio del mar, como hicieron las dictaduras de Argentina o de Chile, y Juan Pablo II les daba de comulgar sin ningún pudor (total, seguro que algo hicieron esos que tiraron).
Pero después de este botón sobre la incoherencia dicha por el jesuita y obispos Martínez Camino, hablemos de lo que dice el catolicismo de verdad y no de lo que dice la jerarquía católica. Yo le suelo decir a mis amigos que ya hay que hacer una triple diferencia, primero una diferencia entre lo que es cristiano y lo que es católico, pero es que ahora también hay que diferenciar lo que es católico de lo que es la jerarquía eclesiástica. Yo no me lo explico, resulta que se hizo el Concilio Vaticano II para modernizar la Iglesia y ponerla en sintonía con los nuevos tiempos, cuarenta años pasados vemos que el efecto es totalmente contrario ¡En algunos aspectos nuestra Iglesia actual es más reaccionaria que en los tiempos del Papa Pio XI!
Lo que dice el catolicismo sobre el aborto es muy sencillo y muy practicable en la sociedad española incluso si se aprueba la nueva Ley de Aborto del PSOE. San Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia y el mayor moralista de catolicismo, elevado a los altares por su competencia en bioética, dice sobre el aborto que es ética su práctica en casos límite, uno de ellos el de la malformación del feto y que entre la vida de la madre y la vida del feto tiene prioridad y debe ser protegida antes la vida de la madre. Y la gente dirá “Ya pero está ley va más allá, es una ley que deja el aborto más libre y que lo permite a menores de edad incluso sin permiso del padre”. Cierto, pero también es Santo Tomás de Aquino el que dice que la Ley Humana no puede prohibir todo lo que Prohíbe la Ley Natural; es decir, los cristianos no podemos ocupar el ámbito público para hacer que se cumplan con leyes temporales nuestras creencias metafísicas.
Se puede estar a favor o en contra de esta ley, pero no se puede decir que para un católico solo hay la opción de estar totalmente en contra, eso es una falsedad y una falta de respeto a nuestra propia tradición. Yo sinceramente creo que Martínez Camino puede empezar excomulgando a San Alfonso María de Ligorio y a Santo Tomás de Aquino, luego ya que empiece con los políticos socialistas o los del PNV. Por desgracia, tenemos que marcar los católicos la diferencia entre nuestra tradición y la ideología ficticia que se está montando la Iglesia Católica, una ideología basada en una filosofía del trabajo que no tiene ni pies ni cabezas, una concepción de la familia como institución sagrada y en la que la vida es una bandera ideológica (o mas bien una bayoneta) con la que atacar a gente que esta en situaciones muy complejas que requieren una visión más amplia que la de “si haces esto eres buen cristiano, si no lo haces te doy un baculazo”.
Justicia
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
17 Marzo 2009
Hace poco nos conmocionó una noticia sucedida en Brasil. Una niña de nueve años fue violada por su padrastro y la dejó embarazada de gemelos. La madre de la niña tomó la decisión de que se le practicase el aborto. El médico le practicó el aborto a la niña. A esto, el obispo de Recife, Monseñor José Cardoso Sobrinho, responde recordando lo que el llamaba la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto; excomulgando a los médicos que practicaron el aborto de la niña. No los excomulga él, en teoría las excomuniones a los abortistas son excomuniones automáticas, Monseñor Cardoso Sobrinho recuerda eso.
Todo esto provoca un gran escándalo en la opinión pública y en la propia Iglesia. Hay que tener en cuenta que en Brasil, Obispos como Pedro Casaldáliga han hablado de revisar la postura de la Iglesia frente al aborto. El escándalo llega hasta el Vaticano. Monseñor Fisichella sale en defensa de la niña y de los médicos, dice que los que merecen la excomunión y el perdón de la Iglesia son otros y no los médicos que practicaron el aborto en la niña de nueve años (salvándola así la vida). Monseñor Fisichella es el Presidente de la Pontifica Academia de la Vida.
Las declaraciones de Monseñor Fisichella me sorprendieron porque Monseñor Fisichella es un obispo muy conservador, un nombramiento personal de Joseph Ratzinger. Me extrañó verle decir algo tan sensato y tan poco fundamentalista. La verdad es que es agradable que haya pequeños espacios para la cordura en el Vaticano.
Una excomunión a una niña de nueve años o a sus médicos, por el aborto, habrían demostrado las dificultades que tiene la Iglesia para adaptarse al mundo actual. El referente no es la Doctrina de la Iglesia, eso solo es un canal. El referente es el Evangelio y es Jesús, Jesús no es la Doctrina ni la Tradición de la Iglesia. Voy al Evangelio y veo el episodio de la adúltera, que comportamientos más diferentes son los de Jesús ante la adultera y el del Obispo de Recife frente a la niña de nueve años. Jesús es capaz de acoger y perdonar, capaz de aceptar. Los médicos actuaron de manera correcta, hicieron lo que tenían que hacer, evitar el riesgo de tres muertes y salvar la vida a la niña.
Ahora todos los conservadores que auparon en su día a Monseñor Fisichella piden su cabeza y dicen que no puede seguir siendo el Presidente de la Pontificia Academia de la Vida. La verdad es que a mi el hecho de que sea Presidente de la Pontificia Academia de la vida es algo que no me afecta mucho, él tiene ese puesto porque era amigo cercano de Ratzinger y no por otras cosas. Es una institución que no funciona. Sus palabras sobre el aborto de la niña de nueve años es algo que agradezco, que me sorprende de manera positiva, pero aún así es algo que me parece netamente anecdótico. Dijera lo que dijera Fisichella, mi opinión iba a ser la misma. Aún así, insisto, son de agradecer sus palabras.
Espero que sea una verdadera iniciativa de cambiar el comportamiento de la Iglesia frente al aborto y no sea otra de las consecuencias de la crisis institucional que hay ahora mismo en la Iglesia y que se ha desatado tras que el Papa Ratzinger decidiera levantar la excomunión a los obispos que nombró Lefebvre.
Justicia
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
11 Marzo 2009
Hace poco he visto en la TV que el Vaticano se siente decepcionado con Barack Obama. Todo gira entorno a la investigación con células madre. Quisiera hablar del caso yendo más allá de las figuras de Ratzinger y de Obama. Pasando así por encima de sus figuras solo quiero remarcar que no me extraña nada en absoluto que el Papa Benedicto XVI y Barack Obama se vea enfrentado, son dos visiones del mundo totalmente contrarias. Benedicto XVI es una imposición de una decena de tradicionalistas, Barack Obama es la elección democrática de millones de americanos que tienen aspiraciones de cambio.
Pero quisiera hablar de la vida y de la protección de la vida. Hace poco en Brasil una niña de 9 años, violada, tomaba la decisión de abortar el bebe. El Vaticano lo vio mal e incluso excomulgó a los padres que tomaron la decisión por ella ¿Se puede considerar eso una verdadera defensa de la vida? No creo, defender la vida es proteger la vida, no adorar la vida a toda costa y adorar la mala calidad de vida por ser vida. Una niña de 9 años puede tener muchas dificultades psicológicas si queda embarazada, más las dificultades que le traería el parto (no está preparada), más luego la guindilla final de que el niño no es fruto del amor, ni siquiera de un error de responsabilidad, es fruto de un violador pederasta. Creo que hay que ser más comprensivos, así no se defiende la vida del niño (que ya no va a vivir, fue abortado) y sin embargo si se ataca la vida, y lo más importante de ella que es la dignidad, de una pobre niña de 9 años que debe estar viviendo un auténtico infierno. Esos comportamientos de la Iglesia alejan a la gente de Dios y de la Iglesia, o alejan a la gente de la Iglesia jerárquica y la acercan al verdadero Dios, que es aquel que acompaña incluso al que más solo está, el despreciado, y no las representaciones arquitectónicas o arqueológicas (algunos de los cardenales rozan ya los cien años) que hay en el Vaticano.
Hay que defender, sobre todo, la vida. No lo que puede ser vida, lo que algún día fue vida o lo que en algún momento podría volver a ser vida. Hay que pensar más en los enfermos, en los paralíticos, en las personas que necesitan un corazón o un pulmón; y pensar menos en la células madre, que son parte de las de la masa celular interna de un embrión de 4 o 5 días. Hay que pensar más en la memoria, en los últimos deseos de una persona y en su vida, entendiendo la vida como la vida mental y no el aparato mecánico de nuestro cuerpo (yo no soy solo mi cuerpo, yo soy mis sentimientos y mi pensamiento); pensar menos en mantener vivo el cuerpo de un ser humano en estado vegetativo que nunca va a volver en si y de hacerlo, como el caso de Eluana, lo haría con la gran mayoría de las partes del cuerpo podridas y con los órganos defectuosos, sin poder ponerse de pie y ni siquiera poder estar tumbada boca arriba.
No hay que aguantar la vida, hay que vivirla. No vivimos porque Dios quiere que vivamos, hay que vivir porque nosotros queremos vivir, Dios ve que es bueno y por eso nos da el don de la vida. Hay que tener cuidado y leer con buenos ojos el libro del Génesis, si uno hace una buena lectura y lo plasma en la vida diaria, lo que ve es que la vida se da ni más ni menos que porque Dios ve en ello algo bueno. Hay que vivir la vida, no aguantarla.
Con la investigación de células madre se pondrá encontrar la cura a múltiples enfermedades. Christopher Reeve fue muy popular toda su vida, pero si vida giró de manera radical en 1995 cuando montando a caballo sufrió una caída que le costó la fractura de las dos primeras vértebras cervicales. Tras una peligrosa operación tan solo podía mover dos dedos de la mano izquierda. Se hizo popular en el mundo católico porque se le vio como una alternativa a la eutanasia, el gran héroe que vivía la vida a pesar de estar paralizado por completo, una figura diferente a la de Ramón Sampedro. Pero lo que ese mundo católico oculta o desconoce es que Chritopher Reeve vivió la vida, una nueva vida, vivió la causa de las luchas por las personas que vivían en una situación muy parecida a la suya, vivió acompañando campañas de la UNESCO, intentando que el Senado de su país (EE.UU.) permitiera la investigación con células madre para que así personas como él volvieran a andar. Su asociación, "Christopher and Dana Reeve Paralysis Foundation", consiguió (ya después de que Christopher muriera en el 2004) reparar lesiones medulares en un ratón usando células madre que provenían del tejido nervioso de seres humanos.
La eutanasia no se soluciona ilegalizándola. La vida de Sampedro no la salvó el hecho de que no pudiera aplicarse la eutanasia, aunque no hubiese logrado suicidarse envenenándose con cianuro tampoco se habría salvado, porque vivir infeliz es no vivir. La eutanasia se soluciona solucionando la enfermedad, no azotando a los enfermos y a las familias, peor aún a sus conciencias (que suficiente sufren ya). La enfermedad se soluciona haciendo uso de la investigación científica con células madre, algo que no se confronta para nada con el cristianismo.
La ciencia y la ética pueden converger, no se riñen. Por eso me parece que el hecho de que Barack Obama haya decidido financiar con fondos públicos federales la investigación con células madre es una patada a las corrientes que mezclan ciencia con su ideología pseudo política o pseudo religiosa. Bush, carnicero de Irak, decía con el Papa Benedicto XVI que ellos dos serían aliados por la defensa de la vida (¿Qué vida?, ¿La mala vida?, ¿La de los enfermos?, ¿La de Irak?). Barack Obama lanza al Papa y a la Iglesia (a todos los que somos católicos) una nueva oferta para que optemos por otra vida, por otra concepción de la defensa de la vida, más allá de la ideología política o la identidad religiosa.
El Osservatore romano acusa a Obama de abortista en base a la consideración de que el blastocito es una persona, cosa que defendió la Congregación Para la Doctrina de la Fe en su documento "Dignitas Personae". Se comete el error de caer en un integrismo que es más anti-aborto que pro-vida y es más anti-cientifico que pro-vida. Se mezclan conceptos y se confunden cosas, se elimina la diferencia que hay entre aborto y contracepción e intercepción, se hace un flaco favor a la defensa de la vida y se provocan abortos que sería posible evitar con una bioética más seria y menos fundamentalista.
El debate del aborto no se da más que a partir de la implantación del pre-embrión en el endometrio uterino, es en ese momento cuando se inicia la relación embrio-materna, la interacción, que desemboca en el feto hacia la octava semana de gestación. Ni es aborto la investigación con células madre ni tampoco es aborto la píldora del día después. Es una interrupción del proceso de implantación.
Los obispos de los EE.UU., que están a mucha distancia de esa Conferencia de Obispos aperturistas de la que gozaron los EE.UU. en los 70s, se oponen y dicen que es la victoria de la política sobre la ética y la ciencia. Yo creo que es la victoria de la ética laica y de la ciencia entendida como servicio a los demás, por encima de las ideologías políticas y las identidades religiosas.
De todas formas, yo, católico, digo una cosa sobre la actual situación del Vaticano y del papel que está jugando el Papa en el mundo y en la Iglesia: Que dejen quieto a los que están quietos, que no señalen a otros que no sean ellos. Si quieren hablar de ataques a la vida, de aborto, de experimentación con humanos, de eutanasia, eugenesia y otras faltas de respeto al ser humano y a la vida, que lo hablen con Williamson, el obispo nazi que Ratzinger decidió readmitir, los nazis saben mucho más de esos temas que Barack Obama, que la niña de nueve años de Brasil o que mi propia persona. El Papa no tiene tampoco mucha autoridad moral para hablar de la vida en estos momentos.
Justicia
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
13 Enero 2009
Alerta Católica es un grupo de laicos que comparten una inquietud por guardar la doctrina y la tradición de la Iglesia, a parte de la purificación litúrgica. Según ellos hay sectores en la Iglesia que se dedican a dinamitar el magisterio sin que los pastores (los obispos) reaccionen.
No desempeñan la labor de inquisición laica, como algunos les califican. Ellos no quieren condenar, sino que ellos transmiten la información a los que tienen que condenarla y presionan mediaticamente (desde un medio de comunicación que además es suyo).
Ellos no se dedican a juzgar, simplemente se dedican a dar el chivatazo (que además es anónimo). No son inquisidores, más bien como los llamados familiares de la inquisición, que solo daban el chivatazo, apuntaban con el dedo. En fin, parece un grupúsculo sectario de personas que no aguanta que la Congregación Para la Doctrina de la Fe ya no sea lo que fue. Seguirán llorando y haciendo daño a la vida interior de la Iglesia con sus guerras, sus paranoias y sus denuncias carentes de sentido.
Digo carentes de sentido porque toda razón que puedan tener la pierden. Hace poco denuncian ante la Congregación Para la Doctrina de la Fe a Juan Masiá, y así dan la noticia. Si tanto supiera Alerta Católica, que tienen una licenciada en teología y todo, lo que la Congregación Para la Doctrina de la Fe examina no son las personas, sino que son las obras (cuando lo que se quiere denunciar son sus obras, como quiere hacer Alerta Católica con Juan Masiá). Se condena el pecado pero no al pecador, algunas veces se toman medidas para que esa persona no enseñe erráticamente la Fe o divulgue pensamientos y pareceres que son alejados de la Iglesia, pero el caso de Juan Masiá no da para eso porque Juan Masiá está jubilado y ya no tiene ni su cátedra, se la quitaron de manera marrullera.
No es la primera vez que Juan Masiá va ante la Congregación Para la Doctrina de la Fe, defendió sus motivos y salió bien. No fue igual cuando Monseñor Rouco Varela, Monseñor Antonio Cañizares y Monseñor Trujillo, a golpe de telefonazos de unos a otros, decidieron que Juan Masía dejaba de ser Catedrático de Bioética en la Pontificia Universidad de Comillas, en esa ocasión no le dejaron ni defenderse.
Yo intento pensar que la Congregación Para la Doctrina de la Fe de una muestra de seriedad. Que no se dejen encantar por cantos de sirena, ni se dejen engañar por las exageraciones que se encuentran en la red. Hasta ahora lo que la Congregación Para la Doctrina de la Fe a examinado han sido libros serios y divulgados, traducidos por lo menos (Iglesia: Carisma y Poder, Jesús Liberador…etc). Sería muy triste tener que leer, haciendo los consecuentes esfuerzos para no reírme, la notificación de la Congregación Para la Doctrina de la Fe contra un blog de Internet que solo se lee en lengua española y que es un blog personal, que no se usa para los estudios en los seminarios ni nada por el estilo. Sería realmente triste y demostraría que la Iglesia da el salto de la autodefensa (ya de por si, difícil de comprender) a la paranoia integrista y ridícula. Como decía Simón Bolívar, de lo heroico a lo ridículo solo hay un paso.
Intentaré creer en el buen querer hacer de la Congregación Para la Doctrina de la Fe. Su secretario, el Padre Ladaria, jesuita, es un hombre serio y equilibrado, supongo que no tendrá en mente disparar a moscas con bazoca (que Juan Masía, ni a mosca llega, es un hombre de lo más normal que a hecho aportes muy buenos a la Iglesia, por lo que yo leo de el, en materia de dialogo interreligioso con las religiones de oriente, con el budismo y otras). La verdad es que, para mi, la Congregación Para la Doctrina de la Fe ya ha dado algunas muestras de que se puede equilibrar, lo demostró con la notificación sobre la cristología de Jon Sobrino (mucho más equilibrada de lo que inicialmente se pensaba, aunque inaceptable desde la Fe en Cristo desde los pobres), quiero pensar que la Congregación Para la Doctrina de la Fe no intentará expandir la inquisición a la red, espero que no lo haga, perdería toda la seriedad que le queda.
Justicia
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
26 Diciembre 2008
El libro de Martini no es una propuesta de algo que se podría hacer, sino que es el testamento de algo que él ha vivido como elemento vivo de la Iglesia y que otros muchos católicos hemos vivido con él.
Me leí el precioso y polémico libro del Cardenal Carlo María Martini, realmente una maravilla. La prensa supo manipular bien, hicieron buen trabajo, pintaron el libro como algo así como un programa de cambio y de reforma de la Iglesia, no es eso, el libro mes más bien el testamento espiritual, eclesial e intelectual de una gran figura como es la del Cardenal Martini. Eso es el libro. Un hombre que no solo aprendió el Concilio Vaticano II sino que además se lo creyó y lo practicó, así lo hizo como cristiano, como obispo y como cardenal.
En el libro Cardenal Martini habla de muchas cosas necesarias para la Iglesia. Entre ellas la necesidad de que la Iglesia Católica sea más abierta y más audaz para que resulte más creíble al mundo. La gente se preguntará qué es eso de Iglesia abierta al mundo. Muy sencillo, es una Iglesia que en lugar de poner todo el rato de relieve su identidad propia ante una realidad de la que mantiene una equidistancia cuando no aptitud crítica, lo que hace es dialogar con el mundo moderno y enriquecerse con sus aspectos salvíficos. Esto no es una novedad, tampoco es una paja mental del post concilio, más bien es una necesidad que viene viviendo el cristianismo desde hace tiempo y que hábilmente supo ver Bonoheffer, aunque ver esto así a veces cueste el calificativo de modernista.
La gente también se preguntará qué es eso de ser creíble. Ser creíble quiere decir ser coherente, ser merecedora de la Fe. La Iglesia dice que no hay Fe y que vivimos en un mundo que deja de lado a Dios, yo creo que Dios está muy presente en nuestra sociedad y que hay sed de Dios, lo que pasa es que esa Fe que hay no se identifica en la Iglesia Católica porque la Iglesia Católica al no acercare al mundo para resultar coherente y creíble, para dar eso que los cristianos llamamos testimonio, lo que hace es perder un montón de riqueza que este bello mundo le ofrece. Todo ello por la insistente manía de querer contraponer Dios y el hombre, como si fueran dos realidades irreconciliables, como si el buen de Dios fuera el mal del hombre o al revés.
Otro tema tocado y que me parece muy curioso es el tema del infierno. El Cardenal Martini dice que el infierno es una amenaza, un peligro, pero que él está convencido de que al final el amor de Dios lo supera todo. El del infierno es un problema complejo. No es doctrina de Fe la existencia del infierno, yo personalmente no creo en el infierno. Si creo que lo que cree la Iglesia, que el que muere en pecado se condena, pero no creo en el infierno eterno. El infierno tiene una gran contradicción que yo nunca pude aceptar, yo entiendo que los castigos son para conseguir una finalidad, pero el castigo del infierno no es un medio para lograr un fin sino que es un fin en sí mismo, simplemente sirve para crear sufrimiento. Los católicos pensamos que Dios es amor ¿Cómo puede pasar entonces qué exista esa caricatura llamada infierno? Dios es bondad sin límites, no maldad sin límites. Yo pienso que Dios al final nos hace justicia, pero no así.
Otro tema espinoso es el de la sexualidad. En la Iglesia durante mucho tiempo se ha defendido la abstinencia y la fidelidad. Pero creo que nunca se ha entendido correctamente esa abstinencia, esa fidelidad y esa castidad. No comprendo porque para muchos católicos la actividad sexual es algo malo, algo contrario a Dios. En realidad la actividad sexual es algo natural y algo que no necesariamente es impuro, puede ser la expresión física del cariño y del amor. Tener relaciones sexuales es algo de lo más natural y la castidad de los sacerdotes católicos es algo que viene solamente de los humanos, no de Jesús, data del Siglo XI aproximadamente.
Muy relacionado con el tema de la moral sexual está el tema del divorcio, que también toca el Cardenal Martini. Martini le lanza un reto al Papa Benedicto XVI, que soluciones el problema de los divorciados que no pueden tomar la comunión. Es realmente vergonzoso que la Iglesia genere excluidos en su propio interior. No es la labor de la Iglesia la de juzgar y la de ejecutar castigos, no queramos comerle la plana a Dios, la labor de la Iglesia es la de acompañar y la de vivir la Fe. No entiendo como un sacerdote, un obispo, un laico, un cardenal o incluso el Papa tienen el valor de echar a alguien de la mesa de Dios, de no querer compartir con él la eucaristía que es el sacramento más importante del cristianismo ¿De verdad se creen a tanto nivel? Esas cosas son de fundamentalistas con un grado de egolatría considerable. Yo tengo un chaval en mi catequesis que es hijo de una madre separada, jamás se me ocurriría juzgar a esa madre, retirarle nada a esa madre, el motivo es sencillo, a pesar de esas cosas tiene una humildad, una bondad humana y una Fe que yo creo que le salva a ella y a su familia (que vive momentos de dificultades, pero que no por ello no es familia). La comunión se niega a divorciados vueltos a casar, es decir, personas que han fracaso en su matrimonio y quieren rehacer su vida. Frei Betto escribió una vez un gran artículo en el que decía que el ofició una boda de una divorciada vuelta a casar y que les dio de comulgar, que a lo mejor se equivocó, pero es que días antes el Papa Juan Pablo II daba de comulgar al sanguinario dictador Augusto Pinochet. Jesucristo no vino a imponer leyes, hemos convertido el mensaje de Jesucristo en un cúmulo de normas, no lo son, es una opción positiva de vida (ni más ni menos). La oposición de Jesucristo al divorcio no fue la oposición a una ley por motivos de otra ley superior que era una que elaboró él, tampoco era la oposición a una ley de Zapatero para defender la familia de identidad cristiana, la oposición de Jesucristo al divorcio fue la oposición de una aptitud machista hacia las mujeres que tenía la sociedad en la que vivió, en la que un marido podía repudiar a su mujer y dejarla abandonada y humillada ¿Cómo puede un cristiano aceptar eso? No puede, sencillamente.
Se le acusa a Martini de dar un vago concepto del pecado. Eso me hace gracia, si Martini tiene un vago concepto del pecado y este vago concepto del pecado lo divulga en su libro, entonces alguien me tendrá que explicar porque ahora defendemos que el concepto del pecado que defiende la Biblia es incorrecto, porque el concepto de pecado que defiende el Cardenal Martini es el mismo que defiende la Biblia. Es la Biblia la que señala que el pecado no es término que deba ser usado para nuestros pecados personales sino que es un término que se tiene que utilizar para definir esas injusticias y penurias que tenemos que vivir en este mundo en pecado. Ésta verdad no gusta, porque parece que no gusta un concepto del pecado que libere al hombre en lugar de atarlo, que acerque el hombre a Dios y que no de miedo, una vez más parece que hay sectores interesados en reñir a Dios con los hombres.
El Cardenal Martini hace una apuesta firme por el Concilio Vaticano II como el concilio que abrió la Iglesia al mundo, realmente fue una gozada y toda una revolución. Hoy día tenemos el Concilio Vaticano II muy perdido. Pero Juan XXIII fue realmente un bueno hombre con muy buenas intenciones, un hombre humilde y campesino que fue más que un Papa, fue un párroco del mundo. Hay gente que reduce el Concilio Vaticano II a una serie de actas, pero fue mucho más. Aunque solo fuera un cúmulo de actas, sería un cúmulo de actas que son muy desconocidas y poco practicadas. El mayor problema a la hora de aplicar el Concilio Vaticano II fue que había obispos que eran abiertamente contrarios al Concilio Vaticano II y sus reformas, como pudieron ser el Cardenal Otaviani, el Cardenal Cañizares en España o Monseñor Lefebre; había otros obispos que estaban moderadamente a favor del Concilio Vaticano II e introducían las reformas poco a poco, como pudieron ser Cardenal Tarancón o el Cardenal Maradiaga y hubo otros que vivieron el Concilio Vaticano II como una autentica revolución como podía ser Dom Pedro Casaldáliga, Monseñor Romero o Dom Helder Cámara.
En gran relación con el Concilio Vaticano II está el pontificado de Pablo VI, que concluyó el concilio y llevó a cabo muchas de sus reformas. El pontificado de Pablo VI estuvo muy marcado por las tensiones con la curia. La curia no aceptaba a Pablo VI ni siquiera cuando era un aspirante a Cardenal, Monseñor Montini. Se le veía como un hombre demasiado aperturista, las mayores diferencias estaban en el aspecto litúrgico y teológico.
El Cardenal Martini habla de la encíclica de Pablo VI, Humanae Vitae. Carlo María Martini dice que se debería trabajar en otro documento sobre bioética diferente al Humanae Vitae. Algo nuevo. Esto dicen que es destrozar y no tener en cuenta el magisterio y la primacía de Pedro, yo respeto mucho el magisterio del Papa y sé muy bien lo que es la primacía de Pedro (Cardenal Martini también); pero del mismo modo sabemos lo que son las presiones de la curia. La encíclica Humanae Vitae no fue un documento de Pablo VI, fue un documento de las presiones de la curia a Pablo VI, son el resultado de esas presiones. Si hay un irrespeto al papado en el mundo, ese es el de la vigencia de la Humanae Vitae.
Evidentemente el Cardenal Martini también toca los temas que trata la Humanae Vitae, estos son el de la píldora anticonceptiva y el del uso de preservativos. El Cardenal Martini es consciente de que la Iglesia tiene que dialogar con esta realidad. En ciertas ocasiones el sentido común nos dice que tenemos que controlar la natalidad, que tenemos que cuidar nuestra salud y ser sexualmente higiénicos. Eso es lo favorable, no es de cristiano o no cristiano, es de sentido común puro y duro.
Otro tema que trata Martini es el de los homosexuales, pide una mayor apertura de la Iglesia a los homosexuales. Lo que es muy normal. Me conmociono que el Vaticano se haya opuesto a la despenalización de la homosexualidad, sumándose a otros estados donde impera el fundamentalismo religioso. No sé en qué momento preciso les pareció siquiera buena idea. Esa obra es del Vaticano, no de la Iglesia Católica, es la postura de un Estado que se viene relacionando mucho con la Iglesia pero que en realidad no tiene tanto que ver con la Iglesia de Jesús. Todo esto viene de la Carta de San Pablo en la que supuestamente el apóstol misionero condenaba a la homosexualidad. San Pablo pudo condenar la homosexualidad, pero nunca a los homosexuales, luego ya siendo opuesto a la homosexualidad uno puede ser caritativo con los homosexuales y no querer que tengan estatus de criminales tan solo por su orientación sexual. Pero es que San Pablo no condena la homosexualidad, si se lee el evangelio desde una óptica fundamentalista sacamos la conclusión de que si, pero realmente no es así. Si leemos esas cartas desde una lectura histórica crítica pues vemos que lo que denuncia San Pablo es ni más ni menos que la incoherencia, el doble rasero. No se condena un acto concreto, sino que se denuncia lo que se denuncia en el cristianismo, un estilo de vida contrario a la opción de Jesús.
Todo esto lo entendemos, en gran parte, si entendemos bien la reforma de la Iglesia. Algo que está en el Concilio Vaticano II y en el primer intento de reforma que hizo Lutero. Lutero fue un gran teólogo que apuntó correctamente muchos errores de la Iglesia y los aciertos teológicos de Lutero han sido admitidos por el Concilio Vaticano II y por el Papa Benedicto XVI, sobre todo en el tema de la “Sola Fe”.
El libro de Martini no es una propuesta de algo que se podría hacer, sino que es el testamento de algo que él ha vivido como elemento vivo de la Iglesia y que otros muchos católicos hemos vivido con él.
Justicia
servido por justicia
sin comentarios
compártelo
25 Diciembre 2008
Creo que el decálogo para el dialogo interdisciplinar en bioética elaborado por la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII es una buena herramienta para el dialogo y para la defensa de la vida. No enfrentando la ciencia y los avances tecnológicos con la ética y la religión, sino que complementándolos, acompañándolos y dialogando entre ellos. Eso es lo favorable.
He podido leer en Religión Digital una declaración pública de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII sobre los problemas relacionados con la bioética. La declaración defiende la vida desde la ética, es una declaración que rescata lo mejor de la tradición católica y que pone en primer plano la bondad humana, que es lo más importante para el buen cristiano.
En la declaración se tratan temas interesantes, como por ejemplo el proceso de morir. Muchas veces se tilda de sucio asistido lo que en realidad no es sucio. Tengamos las cosas claras, sucio es quitarse la vida, una vida que aún se puede vivir, el proceso digno de morir es otro. Hay gente que no quiere morir lentamente, que quiere que el proceso sea diferente a como debería de ser “natural”, hay gente que prefiere un proceso de muerte menos doloroso y más rápido. Si una persona está en proceso de morirse, porque no hay soluciones médicas para su enfermedad, mejor que agonizar es tomar las riendas de tu proceso de muerte y tomar una decisión (bien pensada). El tema de la eutanasia y de los límites de la eutanasia es más complejo que como se pinta. Hay cristianos que se cierran por completo a hablar de este tema porque consideran que son cosas del “ejecutivo socialista”, esa salida ideológica le vale a él personalmente, pero a la sociedad no la ayuda en nada ni le soluciona nada.
Por otro lado, también se toca el papel de la religión en la bioética. Las diversas iglesias, incluida la católica (que es en la que yo personalmente vivo la Fe) tienen derecho ha decir su opinión y a opinar sobre la bioética, pero no debemos ser impositivito ni dictatoriales, tenemos que ser conscientes de que vivimos en un mundo que es plural y en un país (España, el mío) que es plural y que está cambiando algunas cosas que antes ni se tocaban. La Iglesia tiene que ser consciente de eso, tiene que ser consciente de que en la sociedad democrática no se puede imponer una verdad absoluta (que para ellos, los jerarcas de la Iglesia, es la suya), durante la transición los católicos fueron conscientes de que con la democracia se harían leyes contrarias a la doctrina de la Iglesia y de la Ley Natural, pero a pesar de ello se opto por la democracia (esto lo dice el Cardenal Tarancon, no yo). El motivo no es una esquizofrenia, el motivo es un buen conocimiento de la tradición católica, Santo Tomás de Aquino ya decía que las leyes civiles no podían prohibir todo lo que prohibía la Ley Natural.
Otro tema a tratar fue el de la Alianza de Civilizaciones. Aquí en España dices Alianza de Civilizaciones y la gente dice “Zapatero”. Yo pediría a los cristianos que superáramos todo eso de la izquierda y la derecha y sepamos ver el significado de la Alianza de Civilizaciones desde una perspectiva realmente cristiana. Vivimos en un mundo con muchas culturas y todas esas culturas se están conociendo ahora. Tenemos un gran reto: Entendernos. La paz esta fundamentada en el diálogo sincero. La alianza entra las civilizaciones y el dialogo entre las diversas religiones y las diversas culturas es una necesidad humana en nuestro mundo globalizado. No puede ser que no nos entendamos, no puede ser que ciertas diferencias culturales queden por encima de la necesidad de la paz y la defensa de la vida. Cada uno tiene derecho a su cultura y a su religión, pero también tiene el derecho de conocer las demás culturas y religiones que deja a los demás procesar en paz.
Me llama positivamente la atención de que en su declaración la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII no hayan hecho uso del material que sale del Vaticano. Tengo que admitir que en lo referente a la bioética, lo que sale del Vaticano no es un buen material. No lo es porque no está hecho en base al diálogo con las ciencias sino que está hecho enfrentado a las ciencias y los avances tecnológicos. Un discurso impositivo, dictatorial y que ya cansa. No hacen falta esos documentos para comprender la visión de la bioética desde una perspectiva cristiana, ya tenemos los evangelios, la palabra de Dios, para reflejarla en la vida. La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII han sabido excelentemente meter las citas bíblicas necesarias para lo necesario. Yo me tomaré el atrevimiento de decir que la palabra de Dios está por encima de los documentos que hace el Vaticano, al menos para mi lo está.
Quizás por el perfil de los documentos del Vaticano y por el comportamiento histórico de la religión católica y de otras religiones, la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII pide una revisión profunda de las tradiciones. Una revisión no supone una purga, sino una revisión seria para rescatar lo realmente importante. En el cristianismo lo realmente importante no sería un cúmulo de normas en bioética, sino una aptitud ante la bioética, esa aptitud sería la de defender siempre la vida, defender la dignidad de la vida y hacerlo en todos sus aspectos, no con ideologías sino con realidades que al hombre le hace bien. Esa es la forma de actuar de un cristiano y el cristianismo es sobre todo una forma de actuar. No se es más ni menos cristiano según el proceso de muerte que uno sigue, sino con la forma en la que uno vive y acompaña el proceso de muerte del prójimo.
Pero también mete un importante elemento en la defensa de la vida, el ecologismo. Creo que no somos conscientes de que nuestro planeta es vida y su defensa es defensa de la vida. Hay un trabajo interesante en la Iglesia a favor de la defensa del medio ambiente, una mayor conciencia social y ecológica, nos vamos haciendo conscientes de que tenemos que defender nuestro planeta para defender la vida y hacerlo desde una perspectiva social, este planeta es necesario para la vida y para los pueblos, sus paisajes, su fauna, su flora, son parte de nuestra cultura y de nuestra dignidad, forman parte de nuestra vida y los necesitamos para vivir.
Creo que el decálogo para el dialogo interdisciplinar en bioética elaborado por la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII es una buena herramienta para el dialogo y para la defensa de la vida. No enfrentando la ciencia y los avances tecnológicos con la ética y la religión, sino que complementándolos, acompañándolos y dialogando entre ellos. Eso es lo favorable.
Justicia
servido por justicia
sin comentarios
compártelo