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La Coctelera

Justicia

16 Noviembre 2009

La Iglesia conservadora

En el anterior post hablábamos de Leonardo Boff y de Hans Küng, es cierto que hay grandes diferencias entre el teólogo brasileño y el suizo, pero ambos representan lo mismo dentro de la Iglesia, ambos representan la oposición a la dirección tomada a partir del pontificado de Juan Pablo II. Leonardo Boff representa la defensa del Concilio Vaticano II y del dialogo, mientras que Benedicto XVI representa a defensa de la tradición.

Benedicto XVI no dialoga, no se abre al mundo, simplemente lanza críticas y condenas a la modernidad, se enfrenta constantemente con los no católicos y dice de los católicos que no siguen sus dictados que en realidad no son católicos. Para Benedicto XVI la única Iglesia verdadera es la Iglesia Católica, esto dicho en tiempos de la globalización y el encuentro intercultural, es inviable e inaceptable. Por desgracia, esta es la postura dogmática de Benedicto XVI y de la Iglesias jerárquica; no se intenta aprender del mundo (como quería plantear Juan XXIII en el Concilio Vaticano II) sino que se trata de enseñar al mundo, cuando no imponer sus tesis.

Estas enseñanzas ultra-conservadoras de la jerarquía eclesiástica tampoco llega a las masas, pero eso parece no importar. Hay una idea más o menos extendida, y yo creo que es una idea que le debe mucho a Hans Urs Von Balthasar, de que en la Iglesia tienen que ser pocos pero puros e intachables. La idea de una Iglesia pequeña, pero más pura y fiel es algo muy extendido dentro de la Iglesia. Tal cosa es imposible. Ni la Iglesia va a ser pequeña, porque es todavía una gran fuerza religiosa, también política y cultural, ni tampoco van ha ser sus fieles intachables, en primer lugar porque la gente no debe simplemente obedecer ordenes sino que también tiene que cuestionar las autoridades que quedan por encima de él, en segundo lugar porque el ser humano comete errores y de ellos es consciente el cristianismo.

Hay un teólogo salmantino que decía que la Iglesia empezó siendo doce y volverán a ser doce para volver a expandirse. Se tiende ha creer que volveremos a ser doce cristianos, doce elegidos entre la masa confusa. Esa idea es totalmente surrealista, por desgracia está extendida. De momento somos menos que antes y no somos en absoluto fieles, por ahí salen casos de católicos corruptos en sus negocios o en la política, también casos de curas pedófilos. El cristianismo nunca va ha ser cosa de doce, a lo mejor lo acaba siendo el catolicismo (cosa que no creo), pero el cristianismo es algo abierto que se hace presente en todas las culturas.

Para Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) la Iglesia es el encuentro de la cultura judía, griega y romana, ahí se termina todo, ya no acepta más culturas. No se acepta la Ilustración, no se acepta la tradición democráticas de los países modernos, no se acepta el socialismo…por eso la Iglesia tiene tantos problemas con la Unión Europea, por eso la Iglesia tiene problemas con los procesos democráticos que vive América Latina, por eso Obama tiene que hacer sus reformas con una oposición incomprensible de la Iglesia; la Iglesia es una institución anclada siglos atrás, una institución que no quiere que se investiguen las ciencias, no quiere que el ser humano s desarrolle como tal, quiere dejarnos estancados en un idealismo vano, en la creencia de que las cosas dan igual porque después de morir todos seremos felices  y sabremos la verdad; deshumanizan a la humanidad.

La Iglesia es una institución centralista, machista y totalitaria, no puede encajar en la democracia mientras así sea. Con la Iglesia y la democracia no hay un problema superficial de comprensión, hay un problema muy gordo en la raíz política del asunto mismo. Ya Leonardo Boff decía en su libro “Iglesia: Carisma y Poder” que si la Iglesia no hacía ciertas reformas internas que la democratizaran y la hicieran respetar los Derechos Humanos de puertas para dentro, la Iglesia no conseguiría tener credibilidad en estos temas. Eso es precisamente lo que pasa. La Iglesia no es capaz de aceptar una sociedad democrática ni tampoco acepta la forma de gobierno de las democracias, no acepta (y eso lo vemos en España) que democráticamente se discutan asuntos como el matrimonio entre homosexuales o el aborto. Se creen poseedores y pastores de una verdad única, que nadie más que ellos poseen, no quieren enseñar su mensaje sino que quieren imponerlo. La Iglesia es muy señora suya de expresar sus opiniones en el mundo laico, pero tiene que respetar el resto de corrientes culturales; la Iglesia Católica es una entre tantas…no tiene el monopolio de nada, ni siquiera de Jesús de Nazaret.

Justicia

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15 Noviembre 2009

Leonardo Boff y Hans Küng

Hace poco vino a España el teólogo Leonardo Boff, impartió una conferencia en el Colegio Calasancio, fue homenajeado en la Universidad Carlos III y también aprovechó para visitar la Iglesia de Entrevías. Leonardo Boff es, junto con Hans Küng, uno de los teólogos actuales que mantienen una crítica más encendida hacia la jerarquía eclesiástica. Creo que merece la pena observar las diferencias y las similitudes entre estos dos maravillosos teólogos de la Iglesia.

Ambos teólogos fueron amigos de Joseph Ratzinger. Hans Küng fue su colega en la Universidad de Tubinga y Hans Küng, como Joseph Ratzinger, fue invitado al Concilio Vaticano II por el Papa Juan XXIII. Leonardo Boff también fue amigo de Joseph Ratzinger, alumno, el mismo Ratzinger patrocinó su tesis doctoral sobre el ecumenismo y lo presentó en su día ante el Papa como un prometedor teólogos.

Ser amigos de Joseph Ratzinger no les libró de la censura vaticana y aunque ambas censuras sean injustificadas, hay claras diferencias. Hans Küng vio como le quitaban su licencia para enseñar teología católica, todo ello debido a que era crítico con el autoritarismo de Juan Pablo II y por cuestionar la infalibilidad del Papa. Hans Küng se sintió muy molesto por la retirada de su licencia y no quiso saber nada más de la polémica con el Vaticano, la Congregación para la Doctrina de la Fe le citó para confrontarse con él pero Hans Küng se negó ha asistir. Fue un crítico de Juan Pablo II y del Cardenal Ratzinger. Cuando Ratzinger fue convertido en Papa Benedicto XVI, hubo una reunión entre estos dos viejos amigos y compañeros, en esa reunión ambos reconocieron la labor de uno y de otro, aunque en ningún momento hablaron de viejas discusiones dogmáticas. Pero desde que Benedicto XVI empezó ha poner en marcha un desmontaje del Concilio Vaticano II y una restauración que empieza por el regreso de los preconciliares y reformas reaccionarias en contra del Concilio, en ese momento Hans Küng comienza ha tomar distancia y vuelve a ser un duro crítico. Lo último que leí de Hans Küng fue una muy acertada crítica al Papa Benedicto XVI y a la hipocresía que supone la readmisión de los sacerdotes conservadores de la Iglesia Anglicana, creo que el artículo fue publicado en El País.

Leonardo Boff, aunque también fue castigado por Roma, tiene una trayectoria muy diferente. En primer lugar, Leonardo Boff no era simplemente un teólogo progresista o ecuménico, Leonardo Boff era un teólogo de la liberación. Recordemos que la Teología de la Liberación fue una teología con la que el Vaticano intentó acabar desde todos los medios, algunos muy ilícitos. En 1984 Leonardo Boff publicó un libro llamado “Iglesia: Carisma y Poder”, el libro fue revisado por la Congregación para la Doctrina de la Fe que vio cosas en el libro que les parecían dañinas para la Fe, Leonardo Boff fue llamado a Roma para defender su obra. A diferencia que Hans Küng, Leonardo Boff siguió todos los procedimientos que Roma pidió, fue humilde y obediente con Roma. De poco le sirvió, volvió de Roma con un año de silencio, a parte de ser depuesto de la enseñanza y de la dirección editorial de revistas católicas. El castigo tuvo que ser levantado por Roma dadas las exigencias de la Iglesia de Brasil (país de Leonardo Boff) y Boff pudo volver a sus antiguas ocupaciones en 1986. Cuando Leonard Boff comenzó actividades ecologistas, concretamente cuando iba a participar en la Eco-92 de Río de Janeiro, el Vaticano pretendía volver a imponerle un castigo similar y eso llevó a Leonardo Boff ha abandonar la orden franciscana y el ministerio sacerdotal. Es decir, Boff cambió de trinchera para seguir en la misma lucha (como le gusta decir a él mismo.).

Hans Küng es un gran teólogo, uno de los grandes teólogos de la Iglesia Católica, un teólogo que habla para todo el público, Leonardo Boff es un teólogo más divulgativo que dialoga en sus libros directamente con el individuo que lo lee. Kung dialoga con la sociedad, dialoga con la modernidad, es experto en tolerancia y en la ética mundial. Un gran hombre que se sintió muy molesto porque le quitaron la cátedra y el título de teólogo católico; Leonardo Boff simplemente fue un teólogo del pueblo que se tuvo que ir para seguir en el mismo lugar.

Justicia

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9 Noviembre 2009

Satisfacción inmediata frente una propuesta futura

No vivimos en el mejor de los mundos posibles y eso lo sabemos todos. Frente al mundo en el que vivimos, donde el ser humano no se puede realizar como individuo a sí mismo, donde no hay libertad, donde hay pobreza y donde hay violencias; ¿Cómo puede ser que la propuesta de Jesús de Nazaret no haya cuajado ni siquiera en las Iglesias que le rinden culto? No quiero resultar pesimista, pero me escandaliza cuando veo ha creyentes cristianos diciendo “el mundo es así y así será siempre”, son capaces de creer en un hombre que anda por encima del agua y sin embargo no creemos que las condiciones del mundo pueden cambiar a partir de movilizaciones sociales.

En realidad, lo que pasa es que el tipo que inventó el sistema capitalista neoliberal era un autentico genio, hizo que las personas creyeran que tienen que consumir por narices. No es raro ver a alguien que gasta el dinero por gastar, que si ve un producto más caro coge el más caro, tenemos metido en la pelota que lo mejor que podemos hacer es gastar el dinero porque eso nos define como personas. De hecho, para insultar a alguien que no tiene dinero, ni lujos, ni carrera, ni prestigio, lo que se dice de él es que es un “Don Nadie”. Esa es la cultura que ha instalado el capitalismo, una cultura que nos da sedantes frente a la dura realidad, nos da unas aspiraciones que tenemos que cumplir pero que al final nunca realizamos, porque en realidad tan solo estimulan las masas para que el sistema siga funcionando. Es la mayor lastima, ver a la raza humana sucumbir ante algo tan barato y cutre como es el capitalismo, y que conste que no me excluyo de este grupo (sería injusto que lo hiciera).

En realidad el mayor problema de la religión cristiana es que es una propuesta de aquí a unos años; es decir, no es una propuesta de bienestar inmediato que luego acaba siendo “pan para hoy y hambre para mañana” sino que es una propuesta que nos hace trabajar, auto-exigirnos, para recoger los frutos después de todo ese sufrimiento y espera o incluso en “otra vida”. El ritmo de vida que llevamos en la sociedad actual hace que sea un campo muy difícil para cultivar el cristianismo, y es que no me canso de decirlo…el capitalismo es una idea tan contraria a la creencia en Dios y a la vida cristiana (o más) que el marxismo-leninismo científico.

Estamos encantados de habernos conocidos y nos encanta nuestro sistema, aunque luego lo odiamos, lo odiamos casi tanto como nos odiamos a nosotros mismos y lo queremos también tanto como nos queremos ha nosotros mismos. En España no paramos de elegir, mediante elecciones, líderes corrompidos (salen casos por todas partes, este mes de Octubre salían chorizos de debajo de todas las siglas), y aún así estoy enteramente convencido y no me escandalizaría que salieran otra vez, estos mismos, elegidos en las urnas. No entiendo este tipo de cosas, odiamos a los políticos corruptos pero los reafirmamos y ratificamos una vez tras otra, ¿Esto es a todo lo que aspira España? Estoy casi enteramente seguro de que no, de que tarde o temprano este país recuperara o adquirida (no se si alguna vez lo tuvo) un autoestima que le lleve a levantar un proceso de liberación nacional real, donde el país sea definido por los ciudadanos y no por las “familias” o por las altas esferas de la sociedad española, que son los que hacen todo el rato los cambios y nos tiran las migas, siendo consciente de ellos incluso nos faltan al respeto y nos dicen abiertamente que sin ellos no somos nada (eso lo dijo el Rey de España, sin ir más lejos, cuando su figura fue cuestionada por unas protestas estudiantiles en Cataluña).
Ante esto hay que elaborar un pensamiento alternativa, que valore lo verdaderamente esencial de la vida. No se trata ya de llegar a una Teología Revolucionaria de la Liberación, se trata de ir una Teología en camisas, en pantalones vaqueros, en sudadera, se trata de una reflexión de Dios desde la realidad de la gente que se ve en las contradicciones ante las que nos pone ser cristianos (creer que el placer vienen después de la espera, esa es la historia del éxodo) y vivir en un mundo capitalista de placeres inmediatos. No digo que tengamos que fustigarnos, tenemos que ser felices y disfrutar la vida, pero no podemos ser condescendientes con los problemas de nuestros semejantes y menos aún podemos supeditar nuestra dignidad a nadie. Estoy seguro de que los placeres pequeños del sistema no son nada comparado con los sufrimientos y las frustraciones que levante. El fin del hombre es ser feliz, y ser feliz no es lo mismo que hacer lo que se quiere, ser feliz es querer lo que se hace y realizarnos a nosotros mimos. Hay que hacer una reflexión y hay que hacerla en serio, eso no se puede resumir en un simple post, pero desde luego tenemos que luchar por estas pequeñas diversiones a favor de una gran realización de la raza humana que nos permita dedicar nuestra vida a esos pequeños placeres y no a los intereses de otros; ya después de esa revolución…pues podremos divertirnos.

No podemos rendirnos a ciertas teologías de la prosperidad que nos intentan decir que mientras más ofrezcamos a Dios, más vamos a prosperar en la vida. Eso no es ni serio. Hay que hacer una teología que nos desarrolle como humanos, que nos haga ver lo más divino en lo más humano y nos haga relativizar los dogmas, incluidos los del sistema capitalista, y ver lo que hay más allá, y esto se puede hacer con sentido del humor, con rostro amable, cercano y buenas maneras…pero esta sociedad hay que cambiarla si queremos rescatar los aspectos más positivos de la humanidad y rendir un mínimo de respeto a la creación.

Justicia

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7 Noviembre 2009

Mil millones de personas hambrientas

El número de personas que mueren de hambre, según la FAO, ha aumentado de manera alarmante a causa de la crisis económica que vivimos. Antes de la crisis eran 800 millones de personas pasaban hambre y no recibían la alimentación indispensable para sobrevivir, este número de personas hambrientas ha aumentado con la crisis y e incrementado otros doscientos millones de personas en situación de hambre. La situación es alarmante, creo. En el momento en lo que escribo esto pienso que en el mundo hay más de mil millones de personas muriendo de hambre y me lleno de estupor.

Esto es un problema político, porque la pobreza es problema político con causas políticas. Estas personas, esta pobreza, afecta al desarrollo de los pueblos y el desarrollo de los pueblos aceptan al mundo y al desarrollo de la globalización. No podemos permitir que haya pueblos que mueren literalmente de hambre, la política sirve precisamente para solucionar este tipo de problemas y no para crearlos. Por desgracia, la política está aletargada. En los países más adinerados los jóvenes “iluminados” no hablan de política pero sin embargo se escandalizan cuando hay cambios políticos, todo ello a pesar de que admiten que la política no les importa y que tampoco saben mucho. Otros, un poco más coherentes, admiten que no saben de política porque no les interesan y asimilan con optimismo los cambios. Aunque lo favorable sería que la gente se interesara por lo político, porque al final lo político les afecta a ellos. La misma colocación de una fuente en un parque o en otro, eso ya es política y puede ser una propuesta política. El hombre es un animal político.

Pero además de ser un problema político, es un problema humano. Esta crisis también es humanitaria. Estamos deshumanizándonos por completo. Nos escandalizamos porque el gobierno no sepa identificar la edad de un pirata somalí y por lo tanto no pueda tomar las medidas de castigo que dejen cómodas las conciencias y los egos de la nación; pero nos importa un pepino que en este planeta haya una persona que pueda ser menor de edad y que no este identificada, que carezca de identidad, recuerdo que la identidad es un derecho humano y que los Derechos Humanos son inalienables, ¿De verdad nadie ve la profunda hipocresía que hay detrás de esta forma de organizar la sociedad?

Por último, este problema del hambre es también un problema teologal. Jesús dice “Tuve hambre y me disteis de comer”. Sin embargo no parece que la pobreza sea mucho problema para las Iglesias. En España los obispos casi no hablan de la crisis económica, no hablan de la corrupción ni de cómo aumenta el número de personas que no tienen hogar ni techo bajo el que dormir, simplemente hablan del aborto, del condón y muchas veces de sus propias obsesiones con ciertas formas de teología en su Iglesia (que si niegan la divinidad de Jesús, que si eso es marxismo, que si niega verdades fundamentales de la Iglesia), algo que se está convirtiendo en una autentica obsesión, por cada tres meses tapan la boca al menos a dos teólogos como poco. La cosa resulta escandalosa cuando uno se da cuenta de que los teólogos a los que tapan la boca, son en muchas ocasiones los que saben ver el problema teologal que supone la pobreza (Jon Sobrino, Leonardo Boff, José María Castillo, Teres Forcades…).

Que somos malos políticos ya lo tengo claro, y que los peores políticos encima son los que ejercen la política con no poca complicidad popular es algo que tengo también muy claro. También tengo claro que hemos perdido nuestra propia conciencia como humanos, no reconocemos nuestras virtudes ni nuestras diferencias, no apreciamos el saber, no apreciamos el conocimiento y muchas veces ni siquiera ejercemos la capacidad de pensar, se lo dejamos a otros y nosotros hacemos de eco. Pero también estoy viendo que no somos ni cristianos, no se si creemos en Dios o en qué creemos, y aunque todo esto lo digo de la sociedad en general (yo me incluyo, porque sino es injusto) no puedo evitar decir esto último pensando especialmente en la Iglesia Católica con la que me identifico plenamente y hacia la que tengo unos determinados sentimientos, ¿Cómo puede la Iglesia creer en Dios en un mundo con tanta pobreza y tomársela con tanta calma? Escandaloso, sin duda.

Esta reflexión hay que plantearla desde la Iglesia, igual que planteamos ¿Cómo creer en Dios después del nazismo? Tenemos que pensar ¿Cómo creer en Dios desde el gran genocidio que viven los pueblos del sur y los pobres del mundo? Tenemos que pensar en ello, porque estas personas que mueren de hambre no están muriendo de hambre, las está matando de hambre un sistema que de momento no solo parece estar muy interesado en sacar a esas personas de su situación de pobreza, sino que cada vez da más señales de que incluso necesita de esa pobreza para sostenerse (es un sistema inmoral y antiético, anticristiano).

Es duro decir estas cosas de la sociedad, y es duro porque me identifico con ella y hacer críticas tan negativas nunca me ha gustado, prefiero ser optimista. Supongo que esta situación algún día cambiara y que nuestros bisnietos se preguntaran como nosotros podíamos vivir en un mundo así (igual que lo pensamos nosotros de nuestros abuelos) y les extrañara nuestro mundo. Pero de momento lo que hay es sangrante, mil millones de personas con hambre, aquellos a los que Jesús amaba están muriendo de hambre ante una pasividad apabullante y, también hay que mencionarlo, ante la lucha de determinados grupos que son verdaderas fuentes de una ética para el mundo del mañana, un mundo mejor y posible donde no se puedan hacer este tipo de críticas a la sociedad ni a la Iglesia.

Justicia

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5 Noviembre 2009

Por favor, pensemos

Una persona religiosa es una persona que acepta como creyente que hay un elemento extraño en la vida, un elemento que no es verificable y que es indiscutible, pero que también es (por desgracia) manipulable. Con esto hay que tener mucho cuidado porque fomentan las voces que ven la religiosidad como una militancia, así lo defienden día si y día también los obispos de España, la Congregación Para la Doctrina de la Fe y el mismo Papa Ratzinger. Militar no es malo de por sí, el mismo culto significa a cuentas finales militancia; pero una militancia que nos pone la mano en la boca y no nos deja actuar, reflexionar o pensar por nosotros mismos, una militancia que se mete en lo mas íntimo de nuestra vida (porque aquí lo que se mete hasta en la cama es la doctrina de la Iglesia, no la relación personal del creyente con Dios…que es otra cosa tan compleja que la Iglesia no sabe ni tratarla sin faltar, muchas veces, al respeto de no pocos creyentes) es una militancia perjudicial para el desarrollo personal y también para el desarrollo colectivo de los pueblos, porque al final el compromiso ético queda relevado a un segundo lugar o incluso a un tercero.

Por supuesto que el fin último de la vida es servir a Dios; pero para servir a Dios tenemos que ser nosotros mismos y usar la cabeza para pensar, el corazón para sentir y las relaciones sociales para plasmar en esa realidad social a Dios…no tenemos la cabeza para pensar por otros, no tenemos la voz para hacer de eco de lo que otros nos dicen y desde luego no somos un cuerpo que responde a voluntades superiores que quedan por encima de nuestra conciencia o de nuestra ética. Creemos profundamente en el individuo y lo defendemos ante una corriente que trata de hacer de la cristiandad una cosa homologada, donde todo responda a lo mismo, donde si la jerarquía pone una “A” donde hay una “O”, los demás en lugar de cuestionar eso y expresar lo que vemos, lo que hacemos es ponernos unas gafas que nos hagan ver mal esa “O” para que veamos una “A”. Así responde, por desgracia, muchos creyentes. En esas ocasiones da la sensación de que la religión son los porros del pueblo y que muchos han fumado de más.

Hay una cierta corriente exclusivista en lo cristiano; solo es bueno lo cristiano, pero dentro de lo cristiano solo es bueno lo católico, ahora se da un salto más allá y decimos que dentro de lo católico solo es bueno cierta forma de vivir el catolicismo en clave militante, haciendo la voz de las enseñanzas ortodoxas una voz público, con capacidad de movilizar la sociedad y de redirigir las corrientes políticas y culturales de los pueblos. Tal visión es errática, en primer lugar porque muchas veces lo que estas corrientes exponen como dogmas de Fe o como imperativos cristianos innegociables, son cosas que dentro de la misma Iglesia se están negociando y que no emanan de la tradición misma de la Iglesia sino que pertenecen a una cierta ideología que hace de la familia tradicional (que no cristiana) y de la defensa de la vida una bandera ideológica, una bandera cultural, para atacar derechos fundamentales como la libertad, la protección social de la mujer, la misma autonomía de la mujer o la defensa de la pluralidad a la hora de hacer proyectos familiares. Eso no emana del cristianismo, ni el catolicismo tradicional enseñaba lo que ahora impone la Iglesia sobre aborto, ni tampoco intentaba imponer las leyes de Dios como leyes civiles (y esto lo decía Tomás de Aquino, no yo).

Justicia

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4 Noviembre 2009

El Jesús humano

¿Existió Jesús? Si existió, ¿Qué hizo?, ¿Qué dijo?, ¿Qué defendió?, ¿Qué es para mi Jesús? A mi no me cabe duda de que Jesús existió y llevó a cabo la Revolución más grande conocida en la historia de las tradiciones religiosas de la humanidad. Fue una Revolución, como casi todas, frustradas por el poder y domesticada por instituciones, pero al ser el cristianismo la Revolución de todas las revoluciones, el mensaje revolucionario y evangélico del cristianismo sobrevive en la Iglesia, tanto de puertas a fuera de la institución como de puertas a fuera.

Se nos pinta el cristianismo como una religión de templos, de reliquias, de liturgias y de norma tradicional; nada parecida a lo que realmente predicó y anunció Jesús. La religión “oficial”, la religión de las tradiciones, de los templos corrompidos, de las reliquias falsas y de las liturgias que tratan a Dios como un microondas es una religión a la que Jesús se vio confrontado, Jesús no defendía una religión sino que defendía una Fe, una Fe en Dios…una Fe que tiene una base muy fuerte en la experiencia de Dios que tiene la persona y esa experiencia de Dios, ese encuentro con el Señor, es algo que depende directamente de las relaciones sociales con el entorno que le rodea. Es por eso por lo que Jesús resultó tan controvertido, en cierta manera…Jesús fue un antecesor de los ateos, porque Jesús fue el primero que puso a Dios al mismo nivel que al humano, fue el primero que puso a Dios limpiando los pies y defendiendo al hombre, fue el primero que puso a Dios al servicio del hombre y no al hombre al servicio de tradiciones y creencia supersticiosas.

Jesús fue la contraposición al orden y a la religiosidad tradicional, Jesús murió miserable, fuera del templo, fuera del ámbito religioso, murió a las afueras, en lo profano, insultado y cuestionado por la tradición, ¿A nadie le suena eso?, ¿La tradición cuestionando la humildad, cuestionando las corrientes ideológicas o culturales que creen derrotadas y a las que se creen superiores, la tradición cuestionando la solidaridad, la paz o la fraternidad? Es una imagen muy reveladora, la de la cruz, porque ese Jesús crucificado…cuestionado por los poderes políticos y religiosos es una imagen muy viva en nuestro día de hoy.

Al Dios de Jesús no se le encuentra solo en lo trascendente y en lo divino, y no niego su importancia (sobre todo la importancia de la trascendencia), pero si digo que a Jesús se le busca sobre todo en lo inmanente, en lo profano, en nuestro mundo. Así de humano solo Dios puede serlo, dice Leonardo Boff, uno de los teólogos más importantes de América Latina.

La idea de Dios es muy cuestionada por ciertas filosofías y por ciertas corrientes de pensamiento. Bakunin, filósofo y padre del anarquismo, decía que si Dios existiera habría que combatirlo porque no aceptaba que el hombre sometiera su libertad a un ser superior que además era netamente un ideal. Karl Marx, padre del socialismo científico, dice que la religión es una herramienta de los poderes económicos para controlar las masas y adormecerlas, la religión es el opio del pueblo. También algunas voces más o menos modernas y muy divulgadas lanzan piedras contra Dios o contra la idea de un ser superior, Fernando Sabater dice que Dios simplemente es una invención del hombre que responde a su miedo a la muerte; para José Saramago Dios es una invención también del hombre, que el hombre hizo a su imagen y semejanza, y que por eso Dios resulta tan cruel en algunas ocasiones. Creo que hay un buen bloque de pensamiento en contra de Dios y de la religión, y no son voces necias que haya que ignorar o desacreditar, son voces que hay que tener en cuenta y hay que escuchar, a veces contienen algo de razón.

Es verdad que muchas veces se han presentado imágenes de Dios que son más imágenes nuestras de Dios, de hecho, toda imagen que podamos presentar de Dios es una interpretación que nosotros hagamos de él, incluso las interpretaciones llamadas fundamentalistas acaban siendo interpretaciones condicionadas por un líder, por una corriente de pensamiento o por una institución. No sabemos en que dios creemos, pero si que sabemos en que dios no creemos. En el dios cruel, opresor, que simplemente mercadea con la bondad y la sumisión a cambio de un pase al paraíso; en ese dios tan bochornoso en el que no cree ni Bakunin, ni Marx, ni Saramago, ni Sabater…ese dios es un dios en el que no creemos los cristianos, nosotros creemos en el Dios padre y contraponemos ese Dios padre, ese Dios de vida, a los ídolos de muerte que representa ese dios oscuro y cruel que tan justamente ha sido criticado.

Nosotros creemos en el Dios que, como dice San Pablo en su carta a Filipenses, se ha despojado de su divinidad y se ha hecho uno de tantos. Nosotros creemos en un Dios que es todopoderoso en su escasez de poder, en un Dios que nos pide que reflexionemos, que le busquemos en la humanidad. Es un Dios que supera las tradiciones, los símbolos y las religiones; incluso, que no están mal ni son crueles por naturaleza, pero que en muchas ocasiones se han llevado a tal extremo que han supuesto un grabe problema para lo referente a la unidad de los hijos de Dios.

Justicia

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2 Noviembre 2009

Llamamiento a la rebeldía

Tenemos que admitir una cosa, la primera es que la calidad de mis últimos post no ha sido la mejor. Hay escasez de tiempo y no quería dejarlo estancado, quería dejar algunos textos mas breves y más superficiales que sirvan a alguien para la reflexión. Otra cosa que tengo que admitir es lo que quiero defender en este post: No vivimos en el mejor de los mundos posibles. Vemos la guerra, la corrupción, las desigualdades sociales y la degradación cultural de los pueblos del mundo.

Ante esto se hace necesaria una denuncia profética, pero no una denuncia fundamentalista basada en unos escritos, sino que tiene que ser una crítica desde la reflexión. Esa es la función de la filosofía, por ejemplo, hacer una reflexión crítica de la sociedad en base a nuestra relación con la tierra y lo que esa reflexión nos dice es una crítica, negativa de ver los errores de nuestra sociedad y nuestra cultura, pero positiva también al darnos el horizonte de un mundo mejor no realizado pero al que aspiramos. Para eso puede ser fundamental la Fe, ya sea en un ser supremo superior, en una serie de deidades, en un misticismo o en unos valores; a mi eso es algo que me provoca gran indiferencia. Personalmente creo en el Dios de Jesucristo, pero personalmente creo que Dios son los hombres, somos imagen y semejanza suya, toda cosa acontecida por los hombres es acontecida por Dios. En cierta manera, el cristianismo fue el primer ateísmo, creía que Dios era un hombre y ponía a Dios al mismo nivel que el hombre.

En la vida se imponen una serie de dogmas, ya sean religiosos, políticos o económicos. Esos dogmas hay que aceptarlos, carpetazo, y no se hable más. No podemos permitir eso. Hay que hablar de todo, hay que hablar de Dios y de los hombres, hay que hablar de la economía, de la pobreza, de las alternativas, hay que investigar la ciencia e investigar la historia, hay que investigar para recuperar la memoria…para saber. No son pocos los que en este camino dicen “¿Qué mas da eso?, ¿A quién le importa?” Tratemos que al menos nos importe a nosotros. También es típico oír “el mundo siempre ha sido así y así será siempre”, tratemos de que aunque el mundo sea así y aun en el caso hipotético de que no pudiera cambiar…que al menos tengamos opinión y palabra ante la realidad, al menos eso solamente.

Hay quien intenta decirnos “¡De eso no se habla!”, como si fuéramos mocosos que no tienen derecho ha cuestionar la realidad que les envuelve, hasta los mocosos tienen ese derecho de cuestionar la realidad. En este post quiero hacer un llamamiento general a la rebeldía, pero a la buena rebeldía, a la que tiene causas y la que esta reflexionada. Lanzo una arenga importante contra le dogmatismo, contra el pensamiento único y contra las mordazas que los dogmas, vengan de donde vengan, nos quieren poner. Aquí solo hay un dogma, el dogma que dice que todos podemos hablar. Quien no habla no se equivoca, el que habla comete errores pero también, con sus errores mueve este mundo. El que se calla no mueve el mundo, ni siquiera se mueve a sí mismo, se queda estático ante la realidad, sin tomar su propia conciencia como sujeto histórico de liberación.

Justicia

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1 Noviembre 2009

Hace poco me leí el libro de Mijaíl Bakunin "Dios y el Estado". Mijaíl Bakunin es un autor curioso y es una de las voces críticas más importantes, era un materialista ferviente que creía que el mundo podía comprenderse a través de la ciencia y que no era necesario recurrir a explicaciones metafísicas o teológicas. Es el padre del anarquismo, o se le considera el padre del anarquismo, para él Dios, el Estado y la Propiedad son la tríada en la que se apoyaba la minoría dominante para sojuzgar a la mayoría desposeída. Tiene un ideario que aboga por la destrucción del estado, la abolición de las clases sociales y la igualdad entre los sexos. Aunque abandonara la I Internacional tras enfrentarse con Karl Marx, podemos decir que Mijaíl Bakunin es un revolucionario que no se puede dejar de lado o no se puede intentar minimizar su influencia en el pensamiento actual, ¿Qué queda de la revolución de Bakunin?

En España podemos decir que no queda prácticamente nada del anarquismo, unos cuantos sindicatos en la que los pocos militantes que hay son casi todos estudiantes y hay pocos obreros. Pocos intelectuales defienden hoy el anarquismo y los que defienden el anarquismo luego viven de manera poco coherente en él. Lo más puro del anarquismo que queda en España, lo más apreciable y lo más revolucionario que queda es el movimiento okupa, un movimiento que ocupa edificios abandonados para protestar por la situación de la vivienda y utilizar edificios en situación de abandono para darles vida, vivir en ellos (muchas veces en comunidades que a cuentas finales simplemente viven como Dios quiere que viviéramos los hombres), cultivar en ellas o realizar en ellas actividades culturales.

Pero quiero pensar que un hombre con una voluntad tan inquebrantable de emancipar al pueblo y de defender la libertad ha dejado en herencia algo más en nuestro mundo. Su único interés fue el de aportar material para construir las bases sociales que permitieran vivir al hombre de manera armónica y viendo su naturaleza respetada, algo que era imposible (y lo sigue siendo) en un entorno con tantas contradicciones y choques entre los intereses sociales como era el mundo en el que le tocó vivir a Mijaíl Bakunin o como es el mundo en el que nos toca vivir a nosotros hoy, un mundo donde el 80% de la población vive en la pobreza mientras que un 20% se reparte las riquezas de todo el mundo. Por eso Mijaíl Bakunin apoyaba la Revolución Social y apoyaba a las clases oprimidas para que derrocaran a las clases opresoras.

Bakunin defendió también la acción directa de los trabajadores, la participación directa de los explotados en su propia liberación, abogaba por la construcción de un movimiento revolucionario desde las bases, con sus propios organismos de lucha, sindicatos horizontales y anti-autoritarios. Desconfiaba de darle a unos pocos la autoridad de liberar a unos muchos. Ahí está la diferencia entre dos grandes pensadores como son Mijaíl Bakunin y Karl Marx. Para Bakunin el privilegio económico es algo que hay que erradicar, por ello hay que erradicar la propiedad privada, pero también quiere acabar con el poder político y contrapone al poder político un poder popular centrado en una asamblea, en la federación. Para Marx, sin embargo, los obreros tienen que controlar el poder político para establecer medidas que acaben con la explotación. Son dos visiones, la de Bakunin y la de Marx, muy respetables. Yo creo que Karl Marx llevaba más razón y fue más realista, fue más inteligente y por ello su pensamiento influye mucho más hoy que el pensamiento de Bakunin. Pero también hay que concederle a Bakunin su parte de razón, tampoco criticaba el marxismo por locura, 50 años antes de la Revolución Rusa, Bakunin ya dijo que si se hacía una revolución por vía estatalista al final iba a pasar que los jefes de estado se iban a convertir en burócratas. Eso fue precisamente lo que pasó en la URSS, se acabó con la clase burguesa pero sin embargo se creó otra clase que era el Partido Comunista, sus líderes eran burócratas, corrompidos y sometieron también a los trabajadores a humillaciones.

La crítica, ese pequeño matiz, que Bakunin le pone a Marx es algo que la izquierda tiene que tener en cuenta. Podemos caer en cualquier momento en esos errores que tanto hemos criticados, la vía política es contradictoria, es difícil, es arriesgada...y aunque sea la única viable, no deja de tener todos los riesgos que Bakunin señalaba.

Creo que algunos contenidos y algunas influencias del pensamiento de Bakunin y de los anarquistas se pueden ver, manteniendo la distancia, en la Teología de la Liberación. Hay similitudes en algunos aspectos, como por ejemplo en la emancipación de los pobres, por ejemplo en la pedagogía o en el sentido de comunidad, en la construcción de comunidades desde las bases. Aunque Bakunin y los anarquistas estén contrapuestos a Dios, el Dios al que se contraponen es un Dios al que también nos contraponemos los cristianos (o por lo menos yo, como cristiano), nosotros creemos en un Dios que quiere que vivamos como algunas comunidades anarquistas vivieron.

Bakunin trabajó por la causa de la humanidad, luchó y se sacrificó por una democracia obrera y socialista. Su pensamiento, que nunca se ha realizado, ha sido muchas veces manipulado y no se nos presenta el anarquismo de Bakunin tal como es, se nos presenta como un idealismo cuando en realidad es todo lo contrario. El socialismo libertario es un bien que hay que mantener y el socialismo libertario es algo que bien se puede practicar desde una convencida Fe en lo trascendental y en Dios, aunque en esto Bakunin no estaría de acuerdo conmigo; pero sobre el ateísmo de Bakunin ya escribiré más adelante.

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